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martes, 2 de septiembre de 2014

Reflexiones a Bote Pronto: Las tareas de la izquierda

Comienza un nuevo curso político, quizás el más importante de los últimos 30 o 40 años para esta eterna indefinición llamada España. La importancia reside en que, por primera vez en todo este tiempo, estamos en condiciones de virar el rumbo marcado por la oligarquía dominante y la casta (sí, la casta) política que la sirve, defiende y representa en las instituciones del Estado y que se cimienta en los dos pilares del bipartidismo.

El rumbo marcado hasta el momento con timón impasible ya sabemos a dónde nos está llevando. La agenda neoliberal está configurando una España y una Europa postrada a los pies del capital transnacional, en las cuales los derechos laborales son pisoteados, las políticas sociales languidecen bajo la falta de financiación cuando no son directamente eliminadas, la democracia material hace tiempo que no se la ve y hasta la formal va por el mismo camino, la protesta social se criminaliza con constantes vueltas de tuerca, el sur de Europa es condenado a la pesadilla de servir copas y tapas descartando cualquier nuevo sueño industrializador, la sanidad y la educación se mercantilizan, etc…

Desde Maastricht hasta hoy y especialmente en estos últimos años de crisis, machaconamente se nos ha repetido que no hay rumbos alternativos, que navegábamos por un río en el cual sólo se podía ir en una dirección… y parecía que nos dejábamos llevar por la corriente. Pero al fin parece que hemos decidido rebelarnos, pegar un puñetazo sobre la mesa y señalar la evidencia: en política las alternativas son múltiples y la izquierda tenemos una al neoliberalismo.

Ahora nos toca (a la izquierda, a toda la izquierda) decidir qué papel queremos jugar. Tenemos dos posibilidades: ¿queremos ser una oposición fuerte con un gran grupo parlamentario o queremos el poder? La primera posibilidad ya casi está asegurada analizando los últimos sondeos electorales. Ahora bien, si queremos el poder, el primer paso es alcanzar el gobierno y eso puede ser posible si afrontamos nuestras tareas históricas en el año largo que queda de aquí hasta las próximas elecciones generales (ausencia de adelanto electoral mediante).

La primera tarea es asumir y reconocer la nueva composición de la histórica pluralidad de la izquierda española. Un reto que no debería ser difícil ya que hoy es esa nueva pluralidad la que nos ha puesto en disposición de ganar.

A la par de lo anterior, poner en valor la tradición histórica de largos años de lucha de todas las expresiones de la izquierda transformadora, con sus aciertos y sus errores, que puede ser fundamental para comprender las bases de nuestros aciertos pasados y las causas de nuestros errores y derrotas para no volver a repetirlos.

Como consecuencia de lo anterior, desterrar sectarismos de múltiple signo, basados en certezas ideológicas, patriotismos de siglas, monolitismos organizativos, adanismos supuestamente exentos de todo pecado original, etc… La certeza ideológica propia y el cariño hacia su proyecto organizativo no pueden volver a ser causa de una nueva derrota, exprésense las anteriores como se expresen.

A partir de ahí, la búsqueda incesante del encuentro. No para crear una nueva sopa de siglas, no para armar un nuevo foro de reproches, no para generar un nuevo espacio de competencia… Nuestra misión ha de ser impulsar un movimiento político de gran profundidad democrática que se fragüe sobre un nuevo proyecto de país, un programa que destierre para siempre el infierno neoliberal. Que aproveche las muchas y ricas experiencias de lucha, que incorpore la sabiduría de la larga tradición de la izquierda, que aproveche la capacidad de los nuevos liderazgos emergentes, que sepa que se puede, que quiera y que gane. Esta es la manera no de sumar fuerzas, sino de multiplicarlas con un programa en el cual se expresen las esperanzas de la mayoría, del 99%, de la clase obrera y los sectores populares... que cada uno le ponga la etiqueta que más le guste.

En los próximos meses han de darse los primeros pasos para generar el marco de la confluencia. Si bien ésta no ha de ser únicamente una confluencia de fuerzas políticas, sí éstas son fundamentales para plantar la semilla del movimiento. Izquierda Unida y Equo ya han explicitado su voluntad para ello. La próxima asamblea de Podemos debería dar el definitivo pistoletazo de salida al proceso, para que éste sea generalizado ya que en localidades concretas ya es una realidad.

En el ámbito concreto de Gijón, hemos de esperar a que en Izquierda Unida ordenemos nuestra casa tras los tristes y públicos enfrentamientos internos de los últimos meses. Un enfrentamiento que ha de terminar el próximo 4 de Octubre con la celebración de nuestra asamblea, a la cual se llegará con un nuevo Coordinador elegido por consulta a toda la militancia. Es obligado para la buena imagen de la organización que los debates se den con el debido respeto a l@s compañer@s, que el proceso sea pulcramente democrático, que la integración de todas las partes figure en el resultado final y que la vieja dirigencia dé un definitivo paso al costado, desterrándose para siempre determinadas prácticas caducas. Por último, para salir fortalecidos del proceso asambleario, tod@s hemos de comprometernos a colaborar con la nueva dirección, independientemente de donde nos hayamos situado cada uno en el proceso. Y es que, para encontrarse con otros compañeros y compañeras de la izquierda, primero hemos de encontrarnos con nosotros mismos.

De esta asamblea hemos de salir con una clara y decidida voluntad de poner en marcha el proceso de confluencia de la izquierda local, que esperemos sea bien recibido por el resto de fuerzas políticas y sociales de la izquierda. A partir de ese momento, si conseguimos encontrarnos, nos espera el año más importante y más esperanzador que muchos hemos vivido en todas nuestras vidas. Y es que, en definitiva, las tareas de la izquierda, por primera vez en mucho tiempo, se pueden resumir en una sola: GANAR.

domingo, 17 de marzo de 2013

Imagen del Día: Maltrato Español en Irak


El diario El País publica hoy un vídeo que muestra malos tratos del ejército español hacia prisioneros en la base de Diwaniya en 2004.

sábado, 16 de marzo de 2013

Imagen del Día: Recortes en Pensiones y Desempleo en España


El Gobierno español endurece las condiciones para poder jubilarse anticipadamente y para poder cobrar el subsidio de desempleo a las personas mayores de 55 años. En la foto, la Ministra de Empleo, Fátima Báñez, ayer tras el Consejo de Ministros.

domingo, 10 de marzo de 2013

Imagen del Día: Protestas en España


60 ciudades españolas han vivido una jornada de protesta contra la política de Mariano Rajoy. En la imagen, la manifestación de Gijón.

lunes, 22 de octubre de 2012

Militares Reclamarían el Estado de Guerra en Cataluña

La Asociación de Militares Españoles considera necesario la declaración del estado de guerra en caso de producirse una amenaza de ruptura en Cataluña. Esta es una manifestación más dentro de la preocupante escalada de declaraciones belicistas entorno al proceso secesionista de Cataluña.



"España es una nación indisoluble totalmente y, en caso de amenaza de fractura o de separatismo, nosotros, de acuerdo con el artículo 8 de la Constitución Española, debemos garantizar la integridad territorial. Por lo tanto, nuestra opinión es que se declare el estado de guerra, el estado de excepción o el estado de sitio". Así se manifestaba el Coronel Leopoldo Muñoz Sánchez, Presidente de la Asociación de Militares Españoles (AME), ante la televisión holandesa con motivo de un reportaje sobre la situación política en Cataluña.

Estas palabras se enmarcan dentro de una escalada de declaraciones altisonantes de las que tampoco están exentos los dirigentes independentistas. Anteayer, el Consejero de Interior del Gobierno catalán, Felip Puig, aseguraba que los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica, estarían “al servicio de la Generalitat” en caso de un conflicto con el gobierno español.

Pero han sido los militares españoles retirados, con la AME a la cabeza, quienes se han manifestado de forma más belicista en defensa de la unidad de España. El 24 de Septiembre, esta asociación, que reúne a unos 3500 militares retirados, recordaba que las Fuerzas Armadas podrían verse obligadas a “cumplir escrupulosa y estrictamente con la misión que la Carta Magna les otorga de garantizar la soberanía,  independencia e integridad territorial de nuestra patria”.

Asimismo, la nota colgada en su web acusaba de alta traición a todas las fuerzas políticas que colaboran en “mantener de forma voluntaria un sistema de representación electoral que fomenta la aparición y el asentamiento de los nacionalismos separatistas”. Y, por tanto, amenazaba con llevar ante la justicia militar a todos aquellos que hayan “permitido, participado o colaborado en llegar a esta amenaza de fractura de España”.

Elevando aún más el tono se mostró en diversas ocasiones el Coronel Francisco Alamán, quien declaró que la independencia de Cataluña sólo se produciría pasando “por encima de mi cadáver y el de muchos” y recordaba que los militares “juramos defender la integridad territorial de España hasta con nuestras propias vidas”. Estas manifestaciones las acompañó de una abierta defensa de la dictadura franquista. “Aquella gente sí que hacía las cosas por el interés y el bien de todos”, declaró.

Más sosegado, aunque a modo de amenaza velada, se mostró el Teniente General Pedro Pitarch en su blog, quien aclaró que las opiniones del Coronel Alamán son estrictamente personales pero que “reflejan líneas de pensamiento muy arraigadas en amplios sectores de las Fuerzas Armadas”. Y aseguró que “un Estado independiente catalán es impensable, ni por las buenas ni mucho menos por las malas”.

En el ámbito político ha sido Alejo Vidal-Quadras, Vicepresidente del Parlamento Europeo y ex Presidente del Partido Popular de Cataluña, quien más beligerante se ha mostrado. Desde una tertulia política de una televisión de ultraderecha, exhortaba a la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a ir “preparando a un General de Brigada de la Guardia Civil” si se convocara un referéndum de autodeterminación ilegal que, a su entender, debería llevar a la “Delegación del Gobierno a tomar el control de Cataluña”.

EL HISTÓRICO INTERVENCIONISMO POLÍTICO DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

Estas cada vez más habituales declaraciones, que se producen desde instancias militares, elevan el grado de preocupación ante el cariz que están tomando los acontecimientos. Si bien provienen de militares retirados, no dejan de tener relevancia ya que los que están en activo tienen limitada su libertad de expresión por la Ley de Derechos y Deberes Militares. Por tanto, podría temerse que respondieran a un verdadero y generalizado sentir entre los mandos del ejército español, haciendo que éste pretenda recuperar el protagonismo político de antaño.

Muchas han sido las ocasiones en las que el ejército ha marcado o ha pretendido marcar el rumbo de la política española. Durante el siglo XIX han sido seis los pronunciamientos militares que ha vivido España. Y, en el siglo pasado, dos dictaduras de carácter fascista se han alzado con la participación directa del ejército: la del General Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y la del General Francisco Franco (1939-1975), ésta última tras una guerra civil de tres años.

Estas han sido las dos ocasiones en las que el ejército consiguió variar el rumbo de la historia española en el siglo XX, pero hubo más intentos. En 1932 el General José Sanjurjo inició en Sevilla una fracasada rebelión que sería precursora de la franquista de 1936. En 1978 se desbarata la conocida como Operación Galaxia, un intento de golpe de Estado contra la nueva democracia española. El 23 de Febrero de 1981 volvería a intentarse con el asalto al Congreso de los Diputados de un grupo de guardias civiles y la toma de Valencia por el Teniente General Jaime Milans del Bosch. Y en 1982 y 1985 se desmantelarían dos nuevas conspiraciones golpistas.

Desde entonces, el ruido de sables parecía haber desaparecido como una constante en la política española de los dos últimos siglos. Pero las altisonantes declaraciones de los militares retirados hacen temer un retroceso a los tiempos de un ejército intervencionista en cuestiones políticas.

ESPAÑA Y CATALUÑA, ¿UNA RUPTURA INEVITABLE?

El enconamiento de la posiciones acercan la posibilidad de una ruptura definitiva entre España y Cataluña. De un lado, el Gobierno de Mariano Rajoy enrocado en un españolismo conservador, que niega el hecho nacional catalán y que se opone a cualquier reforma constitucional que pueda dar mejor encaje a Cataluña dentro del Estado español. Así se explican declaraciones del estilo de las del Ministro de Educación, José Ignacio Wert, que aseguró que el objetivo del Gobierno es “españolizar a los alumnos catalanes”, echando así gasolina sobre el fuego independentista.

De otro lado, el Gobierno de la Generalitat catalana, que agita la reivindicación soberanista ocultando tras ella una gestión política en la que el ajuste ha sido tan duro como el del Gobierno de Mariano Rajoy. Si bien es cierto que la reivindicación soberanista siempre ha estado presente en amplios sectores de la sociedad catalana, no ha sido hasta ahora que la independencia ha sido una apuesta clara de la derecha nacionalista que lidera Artur Mas.

Así las cosas, con el inmovilismo del Gobierno de Madrid y con la independencia como única apuesta del nacionalismo catalán, a medio o largo plazo, y de forma no muy amistosa, la secesión parece que es el único desenlace posible. Pero tímidamente parece abrirse paso una tercera vía que podría resolver la histórica quiebra nacional que ha vivido España: el federalismo.

Si los gobiernos español y catalán estuvieran dispuestos a crear un marco de convivencia común, el modelo federal podría ser un encaje cómodo para ambos. Un marco que necesitaría de una reforma constitucional en la que se reconociera el carácter plurinacional de España y el derecho de autodeterminación, estableciendo un reparto competencial negociado que dé cumplimiento a las aspiraciones nacionales de los diferentes pueblos del Estado español.

No parece fácil que la vía federal pueda llegar a ser la apuesta de los gobiernos de Madrid y Barcelona. En todo caso, serán las elecciones autonómicas del próximo 25 de Noviembre las que determinarán el escenario en el que ha de resolverse la disputa soberanista y la fuerza de los diferentes proyectos políticos para Cataluña.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Falleció Santiago Carrillo, Símbolo de la España del Siglo XX

La muerte del que fuera Secretario General del Partido Comunista de España supone la pérdida de una figura sin la cual no se podría entender la lucha antifranquista y la transición democrática. También fue un actor destacado en el proceso de distanciamiento de determinados partidos comunistas de Europa Occidental con respecto a la Unión Soviética.



Ayer fallecía en su domicilio de Madrid Santiago Carrillo (Gijón, 1915), probablemente la figura más importante del comunismo español y uno de los artífices de la transición democrática desde la dictadura franquista. Su labor al frente del Partido Comunista de España fue fundamental en la configuración de la actual monarquía parlamentaria española.

Carrillo comienza su militancia política con 15 años en las Juventudes Socialistas, las cuales llega a liderar en 1934. En ese mismo año participa en la Revolución de Asturias por lo que es encarcelado, siendo puesto en libertad en 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular. Participa activamente en el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas de donde nacen las Juventudes Socialistas Unificadas, de las que es nombrado Secretario General cuando ya ha estallado la Guerra Civil.

Es durante el conflicto armado cuando su figura comienza a emerger. En Noviembre de 1936 se afilia al Partido Comunista de España y es nombrado Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Durante su mandato, en los últimos meses de ese mismo año, tienen lugar las ejecuciones de Paracuellos del Jarama. La dictadura franquista y la extrema derecha española siempre han responsabilizado a Carrillo de tales ejecuciones. Éste siempre negó tener ningún conocimiento sobre aquellos hechos y tampoco nadie ha conseguido aportar prueba alguna sobre ello.

Al finalizar la guerra, Carrillo huye a Francia donde se exilia y comienza a asumir importantes responsabilidades dentro del partido. Es él el encargado de reorganizar el PCE dentro de España y el responsable de desmovilizar el “maquis”, la guerrilla antifranquista cuya evacuación general es ordenada en 1952.

"RECONCILIACIÓN NACIONAL" Y TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Carrillo es el responsable de la elaboración de una nueva propuesta política llamada de “Reconciliación Nacional” que acabaría asumiendo el PCE en 1956. Si bien, en un primer momento, casi le cuesta la expulsión del partido, esta propuesta acaba siendo su trampolín hacia la Secretaría General en 1960, sustituyendo a otra histórica dirigente, Dolores Ibárruri “Pasionaria”, que pasaría a ocupar la Presidencia del partido.

Durante los años 60, el PCE liderado por Carrillo se convierte en el mayor y casi único protagonista de la lucha antifranquista hasta la muerte del dictador. De esta manera, el partido se hace con el liderazgo total de la oposición en la clandestinidad.

Una vez muerto Francisco Franco en 1975, Carrillo conduce el partido por la senda del acuerdo con otras fuerzas políticas y con los sectores más aperturistas de la dictadura. Así, el debate que existía en la oposición antifranquista entre “reforma o ruptura”, lo decanta Carrillo hacia una reforma del régimen que concluirá con la Constitución de 1978. Con el apoyo a la Carta Magna, Carrillo y el PCE renuncian a la república y asumen la monarquía como la forma del Estado español.

Este es uno de los aspectos más criticados a Santiago Carrillo desde la izquierda, acusándole de impedir el desmontaje total de las estructuras de poder franquistas que, en gran parte, se reconvirtieron, perviviendo en la actual etapa democrática. Carrillo hizo grandes renuncias durante la transición política debidas, en parte, a un grave error de cálculo. El indiscutible liderazgo que el PCE tuvo en la lucha antifranquista le llevó a pensar que su partido podría liderar la izquierda española en unas elecciones de una democracia burguesa tradicional. En la primera convocatoria electoral, el Partido Socialista de Felipe González, muy apoyado económicamente por la socialdemocracia alemana, se encargó de mostrarle su error.

Santiago Carrillo es el protagonista de una de las imágenes de la transición política que todos los españoles tienen grabada en la retina. El 23 de Febrero de 1981 tiene lugar la intentona golpista en la que un grupo de guardias civiles asalta el Congreso de los Diputados. Carrillo es uno de los tres únicos diputados que se mantienen sentados en sus escaños, desobedeciendo las órdenes de tirarse al suelo que los asaltantes recalcaban con disparos al aire.

EL EUROCOMUNISMO Y EL DISTANCIAMIENTO CON LA URSS

El Partido Comunista de España comienza el distanciamiento con la Unión Soviética en 1968, criticando Carrillo la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. El paulatino distanciamiento con Moscú llevaría a varias escisiones en el PCE, de las que la más agria sería la encabezada por el que fuera General del Ejército Rojo, polaco y yugoslavo, Enrique Líster.

Los acontecimientos de Checoslovaquia fueron la justificación que Carrillo utilizó para adoptar, junto con Enrico Berlinguer y Georges Marchais, secretarios generales de los partidos comunistas de Italia y Francia, un nuevo corpus teórico que venía a sustituir al marxismo-leninismo: el eurocomunismo.

En esencia, el eurocomunismo despojaba al Estado de su componente clasista y lo convertía en una herramienta neutral por la que se podía dar la batalla política en condiciones de igualdad. Esta teorización encajaba a la perfección en el camino de la búsqueda del acuerdo para reforma de la dictadura por el que Carrillo estaba dirigiendo al PCE y con su convencimiento de liderar electoralmente a la izquierda española.

Desde las primeras elecciones democráticas en 1977, los resultados electorales del PCE quedaron muy lejos de sus expectativas. Pero las elecciones de 1982 supusieron casi la desaparición parlamentaria del partido, que sólo obtuvo 4 diputados. Esto obligó a Santiago Carillo a presentar su dimisión de la Secretaría General, siendo sustituido por Gerardo Iglesias. Las posteriores discrepancias entre ambos culminaron en 1985 con la expulsión de Carrillo del partido.

Carrillo intentaría mantenerse en la actividad política con un nuevo proyecto, el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista. El fracaso del proyecto lo retiraría definitivamente de la actividad política en 1991. En los últimos años se acercaría al PSOE, aunque siempre se negaría a entrar en él oficialmente.

Santiago Carrillo se mantuvo plenamente lúcido hasta la misma tarde de su fallecimiento, en la que tenía programadas diversas actividades siempre vinculadas con la vida política. Hasta hace pocas fechas, aún ejercía como tertuliano habitual de una cadena radiofónica y era frecuentemente invitado a debates políticos de actualidad. Tras una vida dedicada a la política que no ha dejado indiferente a nadie, cosechando admiradores y detractores tanto en la izquierda como en la derecha, por expreso deseo suyo sus cenizas serán esparcidas en las aguas del mar Cantábrico que bañan Gijón, su ciudad natal.

miércoles, 25 de julio de 2012

España, al Borde del Apocalipsis Financiero

La semana ha comenzado con un nuevo lunes negro en los mercados españoles. La intervención total de la economía nacional y la salida del euro son posibilidades cada vez más cercanas. ¿Hay alternativas para España?



El agravamiento de la crisis financiera en España parece no tener tope. A pesar de las duras reformas económicas que el gobierno de Mariano Rajoy está llevando a cabo, los mercados siguen su acoso especulativo a la economía del país ibérico. Hoy, la apertura de los mercados ha hecho saltar, una vez más, todas las alarmas, situando la prima de riesgo en 642 puntos básicos y la rentabilidad del bono de deuda pública a 10 años en el 7’55%, niveles insostenibles que sitúan la economía española en zona de rescate total. Incluso en los mercados financieros ya se contempla la posibilidad de que España sea incapaz de pagar su deuda.

De no revertirse de inmediato esta situación, esta semana podríamos asistir a una sucesión de acontecimientos de imprevisibles consecuencias que podrían trastocar para siempre la actual realidad política y económica de toda Europa. Que España se vea en la obligación de pedir un rescate total de su economía llevaría al euro al borde de su desaparición ante el volumen de tal rescate. Este se estima que estaría en torno a los 700.000 millones de euros, más que la suma de los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia, lo cual, según algunos expertos, lo hace imposible. Y todo apunta a que detrás vendría el rescate de Italia.

Probablemente, la primera consecuencia de asumir tal fracaso sea pagada por el gobierno español, que difícilmente podrá superar este anuncio sin coste político. Al igual que en Grecia, es muy posible que parte del condicionado del rescate económico sea la imposición de un gobierno tecnócrata en España. Sobre esta posibilidad ya se especuló hace unas semanas con el nombre de Joaquín Almunia, Vicepresidente y Comisario de la Competencia de Unión Europea, para encabezar un gobierno de estas características. Y tampoco puede descartarse la posibilidad de una nueva llamada a las urnas muy anticipadamente.

El problema reside en el condicionado macroeconómico que acompañaría tal rescate, si este finalmente se produce. La banca alemana, responsable última de las políticas económicas impuestas por Ángela Merkel a toda la Unión Europea, no parece dispuesta a ceder un ápice en sus pretensiones de cobro a corto plazo de la deuda, mientras que los tímidos virajes de Françoise Hollande tampoco hacen cambiar el escenario. Así las cosas, España se vería abocada a un ajuste aún más duro si cabe, dinamitando los últimos bastiones del Estado de Bienestar.

Si dos años de duros ajustes en España, primero con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y después con el de Mariano Rajoy, no han hecho más que agravar la situación, no parece que profundizar en ese camino sea la solución. Especialmente porque, en esta situación, el ajuste es una medida procíclica que frena aún más la actividad económica, aumenta el desempleo y reduce la recaudación del Estado, empeorando así todos los indicadores macroeconómicos.

Frente a esto, cada vez son más las voces que llaman a un inmediato cambio de orientación económica. Primero, acabando con la especulación en los mercados financieros, mediante una decidida intervención del Banco Central Europeo comprando deuda pública de aquellos estados cuya prima de riesgo de dispare. Segundo, creando eurobonos que socialicen la deuda futura entre todos los estados de la zona euro. Y tercero, abandonando las políticas de austeridad y poniendo en práctica medidas de inversión pública que reactiven la economía.

Esta alternativa se convierte en poco más que una fantasía ante la imperturbable decisión de Ángela Merkel de continuar por la senda de la austeridad. Así, hoy España está muy cerca no sólo de la intervención de su economía, sino también de la salida del euro, lo que pone en peligro la propia existencia de la moneda única e incluso de la Unión Europea tal y como la conocemos.

ESPAÑA FUERA DEL EURO

De seguir así las cosas, parece inevitable una salida de España del euro a corto o medio plazo, lo cual no sólo sería la consecuencia del agudizamiento de la crisis financiera, sino también la opción menos mala para la economía española. Sin duda, las repercusiones iniciales serían muy graves con un fuerte empobrecimiento del país, pero el gobierno recuperaría instrumentos de gobernanza económica que hoy en la zona euro se utilizan en función de poco más que de los intereses de la banca alemana.

La primera consecuencia sería el establecimiento de un corralito financiero, seguido de una fortísima devaluación de la nueva moneda que los expertos aseguran se situaría entre el 25% hasta más allá del 50% del valor del euro. De esta manera, los ahorristas verían enormemente mermados sus depósitos.

Pero el empobrecimiento generalizado no se detendría ahí. La devaluación generaría un fuerte proceso inflacionista tanto en los productos importados, al disponer de una moneda debilitada, como en los nacionales, debido a la dependencia exterior en materia energética cuyos costes de adquisición se elevarían. Todo ello generaría un inicial agravamiento de la situación económica.

Frente a esto, el turismo, un sector vital de la economía española, se vería impulsado, abaratándose enormemente para los turistas extranjeros. Por esta vía se potenciaría fuertemente la atracción de divisas, lo que mejoraría la situación de la balanza de pagos.

También las exportaciones españolas se verían favorecidas, pero tres décadas de desmantelamiento industrial hacen que estas hayan perdido mucho peso. Sería necesaria una decidida política de intervención pública que volviera a generar un fuerte tejido industrial en el país y que lo pusiera en disposición de aprovechar las ventajas de una moneda devaluada.

Junto con esto, el gobierno, una vez desembarazado de las ataduras del euro y con los instrumentos de la política monetaria recuperados, debería contemplar una auditoría de la deuda que establezca qué parte de ella es ilegítima por ser causada por los ataques especulativos de los mercados.

NUEVA POLÍTICA EXTERIOR

De llegarse a esta situación, y aunque la salida de la moneda única no suponga de por si una salida de la Unión Europea, el peso de España en el euro situaría al edificio comunitario muy cerca de su demolición. En este escenario, ya hoy la acción diplomática debería estar pasando por la construcción de un eje Madrid-Lisboa-Atenas-Roma, que defienda los intereses de los países del sur frente a Alemania y que pueda llegar a plantear una salida coordinada del euro, aliviando alguna de sus consecuencias más perjudiciales.

Probablemente así, los hasta hace bien poco aliados europeos dejen de serlo definitivamente, obligando a un viraje total de la diplomacia española. Madrid debería mirar hacia la comunidad latinoamericana en busca de nuevos aliados, en un nuevo modelo de relaciones exteriores basado en el acuerdo entre iguales y dejando atrás determinadas actitudes neocoloniales.

En este nuevo marco, sería fundamental una acción coordinada entre Madrid y Lisboa, aprovechando los dos países ibéricos una inmejorable situación diplomática para atraer hacia ellos los recursos necesarios para afrontar un nuevo proceso industrializador. En los lazos que unen a España y Portugal con países ricos en recursos naturales como Brasil, Argentina y Venezuela, puede estar la gran oportunidad para revertir la calamitosa situación económica ante el abandono de los antiguos aliados europeos.

domingo, 24 de junio de 2012

Crisis en España: Aznar Presidiría un Gobierno de Salvación

Esta posibilidad estaría siendo barajada por cada vez más amplios sectores del gobernante Partido Popular. También el socialista Joaquín Almunia podría encabezar un gobierno técnico. Cada vez son más los rumores sobre una prematura caída del Gobierno de Mariano Rajoy.



Tras apenas seis meses de gobierno, la agudización de la crisis de la deuda soberana española y la alarmante perdida de credibilidad de Mariano Rajoy, están extendiendo en la sociedad española la sensación de que el liderazgo salido de las urnas en Noviembre de 2011 está próximo a su amortización.

Tanto es así que, el diario digital español El Plural, aseguraba ayer que sectores importantes del Partido Popular ven inevitable un segundo rescate, en este caso a la economía española en su conjunto, que forzaría la dimisión de Mariano Rajoy. En este contexto, estimarían necesario la articulación de un gobierno de salvación nacional que tenga amplio consenso entre las fuerzas políticas y en cuya presidencia apuestan por situar a José María Aznar.

Esta posibilidad sería contemplada por el sector más duro del Partido Popular, que siempre ha demostrado una lealtad inquebrantable al expresidente Aznar. Este sector salió derrotado del congreso popular de Valencia de 2008 y sus voces se acallaron con el advenimiento de la crisis económica y el repunte de Mariano Rajoy en los sondeos electorales a partir de ese momento. Pero ahora, ante la aparente incapacidad de reconducir la situación, podría estar retomando la ofensiva. Entre los dirigentes más destacados de este sector está la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.

El argumentario para el regreso de José María Aznar contempla su experiencia de ocho años de gobierno y el ser una figura ampliamente conocida a nivel internacional. Y estos rumores son abonados por el silencio absoluto del expresidente en los últimos meses, que demostraría su discrepancia con la manera en la que Mariano Rajoy está manejando la situación. Estas informaciones hacen recordar las declaraciones del expresidente en las que aseguraba que “sólo volveré si España me necesita y me pide que vuelva”.

Pero, de poder llevarse a cabo esta operación, el escollo más importante estaría en las filas socialistas. Parece difícil imaginar un gobierno de salvación participado por el Partido Socialista y presidido por José María Aznar, quien probablemente sea el dirigente conservador que más animadversión genera en la izquierda española. Así todo, el fracaso de la oposición socialista en su intento de recortar terreno en los sondeos electorales podría llevarles a un cambio radical de estrategia.

MÁS RUMORES

Esta operación podría tener relación con el artículo publicado en el diario El País el 1 de Junio y firmado por tres importantes economistas vinculados con el Partido Popular. En el arremeten duramente contra la gestión del actual ejecutivo y llegan a asegurar que “necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera”.

Esta crítica surge como respuesta a una nueva estrategia de negociación con Alemania que estaría ganando adeptos dentro del Gobierno de Mariano Rajoy. Esta se basaría en amenazar, más o menos abiertamente, con la salida de España del euro para obligar a Ángela Merkel a adoptar medidas que alivien la presión de los mercados sobre la economía española.

La arriesgada estrategia no sería una apuesta unánime dentro del Ejecutivo español, lo que estaría generando tensiones internas que podrían derivar en una crisis de gobierno que, cuando menos, llevara al relevo de varios ministros.

Por si fuera poco, Francisco Marhuenda, Director del diario derechista La Razón, aseguraba este lunes que el Partido Socialista estaría orquestando una operación de acoso y derribo a Mariano Rajoy en busca de un atajo para volver al poder. Ello tendría lugar a través de la imposición por parte de la Unión Europea de un gobierno técnico que sería presidido por el Vicepresidente y Comisario de Competencia de la UE Joaquín Almunia. Almunia es un histórico dirigente socialista que incluso llegó a ser candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del año 2000.

UN GOBIERNO CONTRA LAS CUERDAS

Es más que probable que estemos asistiendo al lanzamiento planificado de globos sonda cuyo fin no vaya más allá que estudiar la reacción de la opinión pública ante distintos modelos de relevo al frente del Gobierno. Pero lo que parece incuestionable es que esta es una posibilidad muy a tener en cuenta a medio plazo si Mariano Rajoy no consigue enderezar el rumbo del país.

La realidad es que el Ejecutivo español se asemeja a un boxeador noqueado, que recibe tantos golpes que ya no sabe ni de dónde vienen. El último traspié ha venido a cuenta de los 100 mil millones de euros de rescate a la banca, que se intentó vender como un éxito exento de condicionamiento.

Menos de dos semanas después del anuncio, no sólo se ha demostrado que aún se está negociando el Memorándum de Entendimiento en el que figurarían las condiciones, sino que además Barack Obama, Ángela Merkel y Françoise Hollande redoblan la presión sobre Mariano Rajoy para que formalice la petición de ayuda. Esta podría producirse hoy mismo, cuando se espera que la consultora alemana Roland Berger y la estadounidense Oliver Wyman den ha conocer sus estimaciones sobre las necesidades de capital de la banca española, que se situarían en una horquilla que va desde los 40 mil hasta los 75 mil millones de euros.

La cumbre del G-20 de México parece haber sido un nuevo fracaso internacional de Mariano Rajoy. En este marco, y ante la presión de los mercados que ha llevado a la prima de riesgo española a rozar los 600 puntos básicos, el Presidente español se ha visto obligado a reconocer que la decisión de rescate a la banca ha sido “enormemente dañina”.

Y en esta misma cumbre, según el diario británico The Telegraph, se habría aprobado el rescate de las economías española e italiana mediante la compra de bonos de deuda pública por valor de 750 mil millones de euros. De efectivamente concretarse esta medida, el duro condicionamiento que la acompañaría podría ser el fin del gobierno de Mariano Rajoy. Paradójicamente, la posibilidad de un nuevo y masivo rescate está relajando mucho la presión sobre la deuda española durante las jornadas de ayer y hoy.

Al mismo tiempo, la situación interna española se agrava con una creciente conflictividad social. Muchos son los sectores que se están levantando contra las políticas de austeridad, pero durante el último mes han sido los mineros del carbón los que han acaparado el protagonismo. En las minas, montes y pueblos de Asturias y León se están pudiendo ver escenas que asemejan a guerrillas en combate, en lo que ya es el conflicto laboral más grave que se recuerda en décadas y que da la medida de la rápida degeneración de la situación que se está viviendo en España.

Y ayer, una vez más, Mariano Rajoy pareció esconderse ante la opinión pública. En una muy controvertida medida, decidía eliminar el debate sobre el estado de la nación, un debate anual de carácter general sobre la marcha del país. Hasta hoy sólo había sido suspendido en una ocasión desde que Felipe González lo instaurara en 1983.

Así las cosas, parece que no sólo se avecinan tiempos muy duros para la economía y, especialmente, para la ciudadanía española, sino que o mucho cambian la actitud y la credibilidad del Ejecutivo español o es probable que la etapa de Mariano Rajoy llegue a su final muy anticipadamente.

lunes, 4 de junio de 2012

España: Huelga Indefinida en la Minería del Carbón

España vive una huelga total en la minería del carbón a causa de los ajustes en las ayudas públicas. El endurecimiento de las movilizaciones ha causado graves enfrentamientos con las fuerzas antidisturbios. Observador Global habló con uno de los mineros españoles.



Hoy ha dado comienzo la huelga general indefinida en la minería del carbón española. Tras dos semanas de conflicto y cuatro días de huelga, las negociaciones entre las organizaciones sindicales y el Ministerio de Industria han sido infructuosas, situando a las partes en posturas muy distantes. Por ello, los sindicatos Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT) han decidido endurecer la protesta llamando a la minería a la huelga general indefinida.

El conflicto surge a consecuencia de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado en los que el Gobierno de Mariano Rajoy realiza un recorte de 27300 millones de euros. Este duro ajuste también tiene su traslación a las ayudas a la minería del carbón con una reducción de un 64%, pasando de 703 millones de euros, pactados entre ministerio y sindicatos, a 253 millones.

Este ajuste se concreta en un recorte del 63% en la ayuda a las explotaciones (de 301 millones a 111), del 39% en infraestructuras (de 167 a 102), del 77% en proyectos empresariales (de 167 a 39), del 96% en formación y becas (de 56 a 2) y del 100% en seguridad minera (de 12 a 0).

Tras la reunión mantenida el día 30, los sindicatos aseguraron que el Ministerio de Industria “se mantuvo inamovible” en una postura que conduce “irrevocablemente al cierre de la minería del carbón y al abandono a su suerte de las comarcas mineras”, lo que podría suponer la pérdida de más de 25000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sin embargo, el Ministro de Industria José Manuel Soria se manifestaba ayer “totalmente abierto al diálogo” y aseguraba que “la cuantía del ajuste del sector del carbón es similar a la cantidad prevista y no ejecutada en 2011”.

DUROS ENFRENTAMIENTOS CON LAS FUERZAS ANTIDISTURBIOS

De esta manera, al Gobierno de Mariano Rajoy se le abre otro grave frente de conflicto que se suma a los muchos que hoy ya tiene. Y ve como las portadas de la prensa nacional vuelven a abrir con imágenes de graves conflictos, algo que siempre quiso evitar.

Las protestas están siendo especialmente duras en Asturias (norte), una región de amplísima tradición minera y en la cual este sector sigue teniendo gran peso en la economía de algunas comarcas. Así, en estas últimas dos semanas, han sido frecuentes los cortes de las principales vías de comunicación internas y de la autopista que une Asturias y Castilla-León. En una escalada de conflictividad, la acción de las fuerzas policiales tuvo respuesta por parte de los mineros, produciéndose verdaderas batallas campales en vías de comunicación y montes adyacentes.

Es de esperar que, a partir de hoy y ante el endurecimiento del carácter de la huelga, los choques entre mineros y policía se incrementen en cantidad y crudeza. Incluso ayer mismo, durante la protesta que llevó a Madrid a más de 10000 personas vinculadas con la minería, se produjeron altercados que se saldaron con varios heridos y detenidos.

La decisión con la que encaran los mineros el conflicto la refleja Lisardo Suárez, minero asturiano, quien declaraba para Observador Global que “estamos dispuestos a continuar esta lucha hasta que haya una solución que garantice nuestro puesto de trabajo y el futuro de nuestros hijos”. Y se mostraba especialmente molesto con otras medidas que está adoptando el gobierno de Mariano Rajoy: “es curioso como el Gobierno entrega 23500 millones de euros para salvar Bankia y nos niega 156 millones, con el agravante de que ya estaban consignados en el Plan General de la Minería 2006-2012”.

Indudablemente, la minería del carbón española es insostenible sin ayudas públicas, ya que hoy día al país le sale más barato importar carbón que producirlo. Pero la enorme dependencia energética que tiene España con respecto del gas y del petróleo foráneo, obliga a mantener una actividad que pueda suponer una alternativa energética ante posibles cambios en el inestable mercado energético internacional. Sobre todo cuando los expertos aseguran que los costes de cierre y una eventual reapertura de los pozos mineros en un futuro, serían muy superiores al coste de mantenimiento de las actuales explotaciones. A pesar de ello e independientemente de cómo se solucione el actual conflicto, la Unión Europea exige el fin de toda ayuda en 2018 y, por tanto, el cierre de todos los pozos que no sean rentables.

EL DECLIVE INDUSTRIAL DE ASTURIAS

En Asturias es donde más radicalidad están tomando las movilizaciones y Suárez nos explica el porqué. Según sus palabras, “está en juego no sólo el futuro de los trabajadores de la minería sino el futuro de Asturias, ya que la minería continúa siendo un pilar importantísimo de la economía asturiana”. Y así es, quizá ya no tanto como antaño, pero en determinadas comarcas de la región la desaparición de esta actividad supondría su ruina total.

Asturias fue durante gran parte del siglo XX uno de los motores industriales de España, asentada fundamentalmente sobre su importantísima industria siderúrgica, un fuerte sector de construcción naval y las mayores explotaciones de carbón del país. Pero las políticas económicas e industriales desarrolladas a partir de los años 70, primero con el objetivo de conseguir la entrada de España en la antigua Comunidad Económica Europea y después por imposición de las propias instituciones comunitarias, significaron un proceso de desindustrialización al que no se ha dado alternativa.

Así, la minería del carbón ha pasado de tener más de 52000 trabajadores en Asturias a mitad del siglo XX, a contar con poco más de 3000 en este momento. También la privatización de la industria siderúrgica ha supuesto la desaparición de miles de puestos de trabajo, al igual que ocurrió con el desmantelamiento del sector naval, que causó que en la bahía de Gijón hoy sólo permanezca activo uno de los siete astilleros que llegaron a existir. A estos puestos de trabajo perdidos habría que sumar la desaparición de muchos miles más de carácter indirecto.

Frente a esto, en ningún momento se ha sido capaz de ofrecer una alternativa industrial a la región, invirtiendo las ayudas de la Unión Europea en infraestructuras y equipamientos que en muchos casos han sido de dudosa rentabilidad. La única alternativa que se ha dado es la que la Unión Europea ha diseñado para España: el desarrollo turístico. Pero las condiciones climáticas de Asturias limitan enormemente sus posibilidades.

Así las cosas, las movilizaciones mineras en Asturias son mucho más que la defensa de los puestos de trabajo. Parecen ser el grito de toda una región que lleva más de 30 años de crisis industrial, lo que ha empujado a su juventud hacia la emigración y ha convertido Asturias en una de las regiones más envejecidas de toda Europa.

viernes, 27 de abril de 2012

Rajoy y Otras Penurias

    Hoy reproduzco en Escritos Irrelevantes el artículo publicado el día 23 en el diario argentino Página 12 y firmado por el Doctor en Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla Raúl Dorra. En él, el escritor argentino afincado en México, tiene la gentileza de citar mi artículo "La Españolidad de Repsol", publicado en Observador Global el día 18. Desde aquí quiero enviarle mi agradecimiento.


    Cosas veredes. Mariano Rajoy, hombre tan representativo de la obstinación franquista, no ahorró insolencias ni amenazantes baladronadas dirigidas, más que al gobierno argentino, a aquellos que se sientan inclinados a reproducir su gesto de soberanía. De acuerdo con su modo de percibir los valores, se es tan denodado patriota cuando se defiende el interés de una empresa transnacional como cuando se decreta una draconiana medida de ajuste. En esta misma lógica, el hecho de que su rey distraiga momentáneamente la aflicción que le causa el empobrecimiento de los españoles en una cacería de elefantes, de ningún modo mancilla su grandeza, ni disminuye su calidad de máximo embajador y primer defensor de las causas hispanoamericanas ante el mundo. Con una filosofía aun más depurada, Felipe Calderón entiende que recuperar para un país la soberanía de sus recursos energéticos es un acto irracional y anacrónico. Lo que está en consonancia con el mundo actual, según su leal entender, es entregar la economía del país a la voracidad de las megaempresas, y lo racional es ponerse al frente de una guerra que no ha hecho sino fortalecer al enemigo en una siembra de muerte y desolación sin término durante el transcurso de la cual, como lo ha declarado él mismo, el crimen organizado fue duplicando, y a veces reemplazando, las funciones del Estado. Esto, por añadidura, en un país que celebra como una gran fiesta cívica cada aniversario de la nacionalización del petróleo decretada por el general Lázaro Cárdenas en 1938, impulsando una medida más radical que la hoy tomada por Cristina Fernández de Kirchner. Sin duda por esa afinidad intelectual, el gobierno español ha hecho pública la iniciativa de pedirle a Felipe Calderón que sea mediador en el conflicto creado entre España y la Argentina, habida cuenta de las buenas relaciones que el presidente de México mantendría con las autoridades de ambos países. En esta increíble lógica, nada obsta para que alguien actúe como si se hubiera mantenido en una posición equidistante de aquel a quien ha otorgado toda la razón y de aquella de la que ha dicho que no está “en sus cinco sentidos”. Cosas veredes. 

    Tristemente, el gobierno de México, que históricamente ha exigido respeto para su autodeterminación soberana, ha invadido irrespetuosa e ilegalmente la soberanía de otro país, invadiendo en el mismo acto la propia Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Se ha sumado a la campaña de descalificaciones mediáticas emprendida por los campeones del neoliberalismo y por los organismos defensores de un sistema que, en casos como éste, defiende la expoliación –a la que parece tener derecho por naturaleza– con el agravio destemplado y con el recurso a la ceguera. Pero esta desmesura verbal, que pretende invisibilizar lo evidente, no es sino el síntoma de un desequilibrio que avanza sobre una Europa que, con los hechos, insiste en afirmar que el mejor, quizás el único, modo de salvarse de una enfermedad –entiéndase economía de mercado– es persistir y aun ahondar en aquello que la provoca. De más en más, Europa es una zona de riesgo. Tristemente, el gobierno de México parece no estar en condiciones de entender, con menos aspavientos, que la decisión tomada por el gobierno argentino está en el camino que economistas de justo renombre recomiendan: para enfrentar las actuales crisis y sobre todo para prever las que puedan sobrevenir, lo adecuado es asegurar la suficiencia alimentaria y los recursos energéticos, fomentar el gasto interno y la distribución social del ingreso, lo cual supone alejarse de la economía sin patria (y sin madre) del mercado. A los que no somos economistas y no estamos, por lo tanto, en condiciones de exponer los fundamentos de esta recomendación, nos basta con observar la desesperación de ciudadanos de Italia o de Grecia que, hundidos en la humillación y la miseria, han llegado hasta el suicidio porque sus respectivos gobiernos optaron, o se vieron obligados a optar, por esta vía tan recomendada por organismos como el Fondo Monetario Internacional. 

    En estas circunstancias, la prensa española, aun la que se dice de inspiración socialista como el diario El País, y la prensa de la derecha en general, ha recurrido a la diatriba fácil, a la siembra del miedo, ha preferido no pensar o no dejar pensar. Con otra disposición mental y moral, ciudadanos españoles que ven las cosas sin intereses creados y en consecuencia apuestan por el pensamiento han explicado que Repsol es una empresa privada en la que los capitales españoles son en realidad menos cuantiosos que los extranjeros, una empresa que cuenta con filiales en los llamados paraísos fiscales y que paga impuestos en España por una cantidad menor a la cuarta parte de los beneficios económicos que obtiene por sus negocios en todo el mundo. Esto último lo he leído en una nota que expone con detalle qué es lo que hay en el debe y en el haber de Repsol, una nota que firma David Posada Menéndez. Desde luego, yo no estoy en condiciones de corroborar la veracidad de estas cifras. Sin embargo, conociendo los privilegios fiscales que exigen y que obtienen las empresas transnacionales –sin contar las innumerables triquiñuelas a las que recurren sus contadores avezados en la evasión de impuestos–, nada me cuesta pensar que estoy ante un dato del todo verosímil. 

    Especialistas en el saqueo, las grandes empresas nunca pierden, puesto que aseguran sus ganancias en la primera movida. Entre quienes garantizan este saqueo se cuentan sus ejércitos de abogados y la prensa comprada o interesada en mantener este estado de cosas. Como si se tratara de una ley universal que vale para individuos tanto como para corporaciones, el que más tiene es el que con más furia se queja cuando alguien intenta disminuir, así sea mínimamente, sus poderosos ingresos. Un tímido suponer: si a los bancos españoles asentados en México –enriquecidos escandalosamente con tasas usurarias– el gobierno de este país quisiera expropiarles un 10 por ciento de sus ganancias, sus gritos atravesarían el océano para que la voz de Rajoy venga a socorrerlos. Y sin embargo, con un 10 por ciento menos, los bancos seguirían ganando en exceso. Un suponer más audaz: si el gobierno les expropiara el 50 por ciento de sus ganancias, todavía invertir en México sería para ellos un buen negocio. Y, en la más increíble de las suposiciones, si el gobierno les expropiara todas sus ganancias, y ellos conservaran la calma, podrían reconocer que ya han ganado tanto que sus inversores no sólo se retirarían de este país con las arcas llenas y que las ganancias obtenidas en estos años alegres alcanzaría para una holgura tan dilatada que se extendería a sus hijos y aun a los hijos de sus hijos. El mío es un razonamiento doméstico, claro está, el razonamiento de alguien que no entiende que la acumulación sin sentido de riquezas (digo bien: sin sentido, sin otra orientación que no sea la de su propia gravedad) es una pasión irrenunciable como es la pasión, igualmente voraz y sin sentido, del jugador. Una pasión que se aviva con la miseria de los otros, que más crece mientras más hace crecer la pobreza. Ser pobre, ya se sabe, cuesta caro. 

    Pero a este razonamiento casero yo le agregaría otro, de la misma modesta calidad. O, más que un razonamiento, una pregunta. Según estos terroristas de las finanzas, si la Argentina se sale con la suya, quedan en peligro todas las economías emergentes, puesto que las grandes empresas, espantadas por la falta de “seguridad jurídica”, se irían con sus euros a otra parte. La pregunta es ésta: ¿a dónde invertirían esas empresas acostumbradas a obtener ganancias que sólo pueden ofrecerles países de economías emergentes? ¿Pondrían sus capitales en Suiza o en Finlandia, donde la –todo hace suponer– probada “seguridad jurídica” les aseguraría que lo que ganan aquí en un año allá lo ganarían en cinco o acaso en diez? Pero no, esos gobiernos tampoco dan la “seguridad jurídica” tras la cual ellas van: ellas van tras un cómodo contrato que comprometa a los gobiernos, pero que ellas puedan violar sin mayores consecuencias o molestias.

jueves, 19 de abril de 2012

La Españolidad de Repsol

La expropiación de YPF por parte del Gobierno argentino ha abierto un grave conflicto diplomático con España. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha considerado la medida como un “gesto de hostilidad” contra su país. Pero, ¿hasta dónde puede decirse que los intereses de Repsol coinciden con los de España?


La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de expropiar el 51% del accionariado de YPF, filial argentina de Repsol, ha encolerizado al Gobierno español. Éste, alineándose incondicionalmente en defensa de los intereses de la petrolera, ha interpretado la decisión como un ataque a España y a los españoles. Pero cabría preguntarse, ¿cuánto realmente pueden verse afectados los ciudadanos españoles por tan importante decisión?

Repsol es una compañía creada en 1986 por la unión de varias empresas de titularidad pública, dedicadas a diferentes actividades relacionadas con el petróleo y el gas. El objetivo de tal fusión queda evidenciado en 1989 cuando el Gobierno del socialista Felipe González comienza el proceso de privatización, que culminará en 1997 bajo la Presidencia del conservador José María Aznar. Desde entonces, el control de la compañía está totalmente en manos privadas.

Hoy por hoy, el accionariado de Repsol, tal y como la propia compañía publica en su página web, tiene una composición en la que los capitales españoles ni siquiera son la mayoría. Ciertamente, las participaciones más significativas están en manos de las españolas Caixabank (12,83%) y Sacyr Vallehermoso (10,01%), además de un 9,9% en poder de fondos de inversión españoles y un 10,8% en manos de accionistas españoles minoritarios. El resto del accionariado se lo reparten la mexicana PEMEX (9,49%) y, especialmente, fondos de inversión extranjeros (42%). El 5% restante sería un paquete accionarial en autocartera. Así las cosas, únicamente un 43,54% del capital actual de Repsol sería de nacionalidad española y solamente un 10,8% estaría controlado por pequeños inversores del país.

Si investigamos la aportación de la empresa al Estado español vía impuestos, tampoco parece que ésta haga un especial ejercicio de solidaridad con sus compatriotas. Según publica en su blog el economista y diputado español Alberto Garzón, Repsol paga impuestos en España por menos de una cuarta parte de los beneficios que obtiene en todo el mundo. Esto supondría que en 2010 el Estado debería haber ingresado 1060 millones de euros pero, gracias a diferentes deducciones fiscales, Repsol únicamente aportó a las arcas públicas 949 millones sobre una base imponible de 3534 millones de euros. Esto significa que, en vez de aplicársele un tipo impositivo del 30% al que está sujeta, el tipo efectivamente aplicado a la petrolera fue del 26’86%.

Pero aún más grave es el hecho de que Repsol sea la segunda empresa española con más presencia en paraísos fiscales, según ha denunciado la ONG Intermón-Oxfam. Actualmente, la petrolera contaría con 13 filiales en paraísos fiscales, 12 de ellas en las Islas Caimán, aunque la compañía únicamente reconoce su presencia en Liberia. De ahí las fuertes sospechas sobre declaraciones de beneficios artificialmente adelgazadas en determinados países, que serían compensadas en filiales de otros con fiscalidades más benevolentes.

GOBIERNO Y PRENSA ESPAÑOLES REACCIONAN AL UNÍSONO

A pesar de este déficit de españolidad, la reacción del Ejecutivo de Mariano Rajoy entra dentro de la lógica de su acción de gobierno. En la composición accionarial de Repsol hay una importante presencia de Caixabank y Sacyr Vallehermoso, dos de las empresas que determinan el índice bursátil español IBEX35, compuesto por las 35 empresas más importantes del país. No es de extrañar que un gobierno cuya política económica parece venir determinada por los mercados, especialmente por la banca alemana, venga a considerar una afrenta a los intereses nacionales una decisión de un gobierno extranjero que, indudablemente, afecta a los intereses de grupos empresariales tan poderosos.

Así, el lunes, pocas horas después del anuncio de Cristina Fernández, los Ministros de Exteriores y de Industria, José Manuel García-Margallo y José Manuel Soria, anunciaron que el Gobierno español tomará medidas “claras y contundentes” frente a la expropiación de YPF. Sorprendió la relativa tranquilidad de la comparecencia, en la que no se anunció ninguna medida concreta, lo que contrasta con las duras declaraciones de la semana pasada que aseguraban que “Argentina se va a convertir en un apestado internacional”. A pesar de ello, esta misma mañana, Soria reincidió en el tono belicista. “España no puede quedarse de brazos cruzados cuando hay una hostilidad contra una empresa española”, declaró en una entrevista en la televisión pública, a la vez que siguió sin concretar las medidas que adoptará el Ejecutivo español.

Ayer, en el Foro Económico Mundial sobre América Latina que se celebra en México, Mariano Rajoy también incidió en el discurso de la afrenta. Esta es una decisión que “rompe el buen entendimiento que siempre ha presidido las relaciones entre los dos países y que, por tanto, perjudica a España y Argentina”, aseguró.

La oposición socialista cerró filas en torno al Ejecutivo y Repsol. Fuentes del PSOE han asegurado que éste “respaldará al Gobierno en las medidas que tenga que tomar en defensa de los intereses de las empresas españolas". Una fuerza política que se ha desmarcado de estas posiciones ha sido la coalición Izquierda Unida, calificando como “una vergüenza” que el Gobierno haya salido en defensa de Repsol y negando que la expropiación sea “un ataque a España”.

De la misma manera, la prensa española se dejó llevar por el fervor patrio. El diario El País, cercano al Partido Socialista, también considera la medida como un ataque y titula su portada del día 14 con un “España activa a la UE y EE.UU. para defenderse de Argentina”. Pero más contundentes se mostraron los medios de la derecha conservadora. Ayer, La Razón situaba en primera página “La guerra sucia de Kirchner” y el día 13, el diario ultraderechista La Gaceta, elevaba la afrenta hasta un “Kirchner nos quiere robar a los españoles”.

UN EPISODIO MÁS DE FERVOR PATRIO

Lo cierto es que, en los casi 4 meses de gobierno de Mariano Rajoy, los episodios de fervor patrio se suceden con cierta regularidad. Partiendo de las constantes llamadas al patriotismo cada vez que se anuncia una de las duras medidas de ajuste que, según asegura, se ve obligado a tomar el Ejecutivo español, por lo general acaba siendo la vecina Francia el objeto de las iras patrias.

En las últimas semanas, es un Nicolás Sarkozy en plena campaña electoral quien más afrentada ha hecho sentirse a la clase política española. Pero no por ser parte del núcleo duro que impone las rigurosas medidas de ajuste en toda la Unión Europea, sino por sus constantes alusiones a la grave situación de la economía española. Según el Presidente francés, ésta sería reproducida en Francia por un hipotético gobierno de su contrincante electoral Françoise Hollande.

Más sonrojante fue el episodio del mes de Febrero a cuenta de un programa de humor de Canal+ Francia. A raíz de la condena por dopaje del ciclista Alberto Contador, el programa satírico de los guiñoles ironizó sobre los éxitos del deporte español con un “no ganan por casualidad”. La desmesurada reacción del Gobierno y prensa españoles estuvieron a punto de causar un conflicto diplomático con un socio europeo, llegando a ejercer el Ejecutivo español una protesta formal ante el francés. Incluso el Ministro de Educación español, José Ignacio Wert, calificó lo sucedido como un “ataque xenófobo”.

Probablemente, muchos españoles extrañen la ausencia del mismo fervor patrio en otros aspectos de la vida política y económica del país. En estos días, a tenor de la polémica de YPF, un ciudadano español se lamentaba en su cuenta de Twitter: “yo también quiero que nuestro Gobierno defienda en Bruselas el Estado de Bienestar como defiende los intereses de Repsol en Argentina”.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Calendario Convulso en la España de Rajoy

Las duras medidas que está adoptando el gobierno de Mariano Rajoy han acabado con la paz social en España. Las polémicas imágenes de las protestas estudiantiles de Valencia pueden ser sólo el principio de una fase de altísima conflictividad social, cuyo punto álgido se alcanzaría en una probable huelga general.



Las movilizaciones sindicales del pasado día 19 contra la reforma del mercado laboral y las protestas estudiantiles de Valencia contra los recortes presupuestarios en materia educativa, parecen señalar el punto y final a la paz social en España. Las decisiones adoptadas por el gobierno de Mariano Rajoy en poco más de dos meses de gobierno, están poniendo en pie de guerra a diversos sectores de la sociedad española, ante lo que consideran un ataque al Estado de Bienestar y un pliegue incondicional a los dictados de los mercados y de una Unión Europea bajo liderazgo alemán.

Los próximos meses supondrán un recrudecimiento del pulso entre la calle y el gobierno, en un intento de poner freno a las políticas de recortes y desregularización, por parte de la primera, y en la búsqueda de frenar los ataques especulativos de los mercados financieros y de contentar a las instituciones europeas, por parte del segundo.

El próximo choque tendrá lugar mañana mismo en el marco de la Jornada de Acción Europea sindical, que sacará a la calle a trabajadores de toda Europa “por el empleo y en defensa de los servicios públicos”, tal y como reza la convocatoria. En España se convertirá en un nuevo test ante la posibilidad de un llamamiento a la  huelga general, que está siendo valorado por las centrales sindicales tras la dura reforma del mercado laboral.

A esta convocatoria está previsto que se unan las organizaciones estudiantiles que, tras las polémicas actuaciones policiales durante las protestas de Valencia, amenazan con extender el conflicto al conjunto del Estado. El movimiento estudiantil español ya ha comenzado su propio proceso movilizador, no sólo debido a los recortes presupuestarios que en materia educativa están realizando diversos gobiernos autonómicos, sino también a modo de preparación ante las anunciadas reformas educativas que se prevén también polémicas.

MARZO: REIVINDICACIONES FEMINISTAS, ELECCIONES Y PRESUPUESTOS DEL ESTADO

El 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, será el turno de las organizaciones feministas, que alzarán su voz en rechazo de la anunciada reforma de la ley del aborto. El Ministro de Justicia, Alberto Ruíz-Gallardón, ya anunció que pondría fin a la actual legislación, que establece el aborto libre hasta las 14 semanas, para volver a una ley despenalizadora en determinados supuestos. A esto habrá que sumar, nuevamente, las protestas por los recortes en las políticas de igualdad.

A finales de Marzo, el gobierno afrontará un test electoral parcial que puede suponer un nuevo espaldarazo a sus políticas. El día 25 Andalucía y Asturias afrontarán procesos electorales para renovar sus gobiernos autonómicos. Andalucía en cumplimiento de su calendario electoral normal y Asturias anticipadamente ante la situación de ingobernabilidad que vive la región tras las elecciones del pasado Mayo.

Andalucía, la región más poblada del país, es el último bastión de poder con mayoría absoluta del Partido Socialista, pero se da por segura la victoria del Partido Popular. Lo que está por determinar es si esta victoria se da de forma arrolladora, como apuntan los sondeos, o si los conservadores comienzan a sufrir el desgaste de su acción de gobierno en Moncloa.

Muy diferente es el panorama en Asturias. Allí los conservadores han vivido una dura crisis interna que ha llevado a Francisco Álvarez-Cascos, antiguo hombre fuerte de los gobiernos de José María Aznar, a crear una nueva fuerza política de índole regionalista que obtuvo una victoria pírrica en las elecciones de Mayo. La debilidad de su gobierno ha obligado a convocar unas nuevas elecciones en las que la división de la derecha conservadora puede devolver el gobierno a los socialistas. De esta manera, Asturias podría convertirse en el único nicho de poder territorial del PSOE, a excepción del País Vasco, dónde los socialistas gobiernan gracias al apoyo de los populares en un pacto antinacionalista.

El día 29 las protestas contra la reforma laboral tendrán un nuevo episodio en el País Vasco, Navarra y Galicia, dónde los sindicatos nacionalistas han llamado a la huelga general. Así, una vez más, se visualizan sus históricas discrepancias con los sindicatos de ámbito estatal.

Pero todo apunta a que la fecha más crítica para Mariano Rajoy será el 30 de Marzo, día en el que ha anunciado que presentará los Presupuestos Generales del Estado. Se esperan unos presupuestos con uno los mayores recortes de la historia de España y, por ello, la oposición ha acusado a los populares de retrasar su presentación para no perjudicar sus expectativas electorales en Andalucía y Asturias. Esto ha sido así a pesar de que incluso la Comisión Europea ha solicitado insistentemente su pronta presentación.

La exigencia de la Unión Europea de cumplir con los objetivos de déficit público, que deberá pasar del 8’51% del PIB en 2011 al 4’4% en 2012, hace barajar un ajuste presupuestario superior a los 40.000 millones de euros. Según palabras del propio Mariano Rajoy "menos las pensiones, el resto de las partidas se pueden tocar". Así las cosas, un fuerte recorte del gasto social, reducción en materia de personal, privatización de empresas públicas y subida del IVA y otros impuestos son algunas de las medidas que se especula que el gobierno podría contemplar. Gran preocupación genera la posibilidad de que incluso las ayudas al desempleo se vean afectadas, en un momento de altísimos niveles de desocupación en el país.

ABRIL-MAYO: REIVINDICACIÓN REPUBLICANA Y HUELGA GENERAL

Se espera que la fortísima contestación social que seguramente causarán las medidas que anuncien los Presupuestos Generales del Estado, sea el marco en el que finalmente los sindicatos se animen a convocar la esperada huelga general. Esta podría tener lugar entre mediados de Abril y principios de Mayo, fechas en las que confluiría con otro tipo de protestas.

El 14 de Abril se conmemora la proclamación de la II República Española, fecha que las organizaciones republicanas aprovechan para reivindicar el cambio de modelo de Estado. Este año se espera que sea uno de los más concurridos debido a dos factores. En primer lugar, por la condena a 11 años de inhabilitación al juez Baltasar Garzón. A pesar de que ayer se conocía la sentencia absolutoria en la causa abierta por declararse competente para investigar los crímenes de la dictadura franquista, la condena anterior anula al único juez que se decidió a poner luz sobre los crímenes contra la humanidad que se cometieron en este periodo de la historia de España, con más de 130.000 republicanos desaparecidos.

En segundo lugar, por la trama de corrupción que salpica a la familia real en la figura de Iñaki Urdangarin, esposo de la Infanta Cristina, la menor de las hijas del Rey. El escándalo, sobre el cual cada día salen nuevos y escabrosos datos, está poniendo en un serio aprieto a la monarquía, hasta hace bien poco una de las instituciones mejor valoradas por los españoles. Y podría agravarse aún más si la propia Infanta Cristina fuera imputada en el caso.

Finalmente, se llegaría a la celebración del Día de los Trabajadores en un marco de gran convulsión social. Un día que será, en función de cuando se produzca la huelga general, una fecha de continuación de la protesta o un acto más de preparación y medición de fuerzas de cara a ella.

En definitiva, el gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta a unos  meses cruciales para su devenir. En ellos, deberá afrontar una serie de decisiones fundamentales y críticas para continuar con su agenda política, que serán fuertemente contestadas en la calle. Su capacidad de resistir el envite dará la medida de su determinación para caminar por la senda que le exige la Unión Europea. Pero, a su vez, la decidida voluntad de cumplir con las exigencias de los mercados y de unas instituciones europeas bajo liderazgo de Ángela Merkel, pueden agravar la ya muy maltrecha paz social. El ajuste duro por el que se conduce el gobierno español, hace contemplar la posibilidad de un proceso de “helenización” del conflicto, pudiendo reproducirse en España imágenes similares a las que recientemente se han podido ver en las calles de Atenas.

viernes, 13 de enero de 2012

Rubalcaba Vs Chacón: La Interna del Socialismo Español

Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón se enfrentarán por la Secretaría General del PSOE. El congreso de los socialistas españoles tiene lugar en un momento de extrema debilidad tras los resultados de las elecciones de Noviembre. Analizamos el futuro de la socialdemocracia española y de la europea.



El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) celebrará su 38º Congreso entre los días 3 y 5 de Febrero en Sevilla. Un cónclave que se antoja fundamental no sólo para el futuro de los socialistas, sino para el conjunto de la política española. En él se determinará el nuevo rumbo de la primera fuerza de la oposición española y la dirigencia llamada a dotar de credibilidad a la alternativa al nuevo gobierno del conservador Mariano Rajoy.

El PSOE vive sus momentos más complicados en la actual etapa democrática. Las últimas elecciones generales le han otorgado el menor número de diputados (110) en todo el periodo posterior a la dictadura, habiendo perdido más de 4 millones de votos con respecto a las elecciones de 2008. Esto, sumado a los resultados de las elecciones autonómicas y municipales de Mayo, le sitúa en las cotas más bajas de poder institucional de los últimos 30 años.

Así las cosas, el 38º Congreso toma una relevancia histórica al tener que ser un obligado punto de inflexión en el devenir de la socialdemocracia española. Este congreso, de acertar en sus conclusiones, podría pasar a la historia como pasaron los congresos de Suresnes (Francia) en 1974, en el que se renunció definitivamente al marxismo y que aupó a la Secretaría General a Felipe González, o el del año 2000, que encumbraría a José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos cónclaves fueron profundos procesos de renovación interna que acabarían por llevar al poder a los socialistas en 1982 y 2004.

CHACÓN O RUBALCABA

En esta ocasión, dos son los candidatos a hacerse con el control del partido, aunque aún podría surgir alguno más. Por un lado, el ex Vicepresidente y candidato a la Presidencia del Gobierno en las pasadas elecciones Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951), y por otro, la ex Ministra de Defensa Carme Chacón (Esplugas de Llobregat, Barcelona, 1971).

El cántabro cuenta entre sus puntos fuertes con una amplísima experiencia política, que comienza en 1988, y que acompaña de la fama de ser uno de los dirigentes más astutos del actual panorama político español. Entre sus grandes logros políticos está el haber sido el Ministro del Interior que más éxitos alcanzó en la lucha antiterrorista, hasta el punto de conseguir la renuncia a la lucha armada por parte de ETA. En su contra opera su relativamente avanzada edad, que le llevaría a poder optar a la Presidencia del Gobierno con 64 años en 2015, y el llevar más de dos décadas en primera línea de la política española, lo que difícilmente casa con la imagen de renovación que necesita el socialismo español. Pero su gran obstáculo es ser el máximo responsable de la mayor derrota electoral del socialismo español en la actual etapa democrática.

Por su parte, la catalana Carme Chacón parece ser la viva imagen de la renovación. Como mujer sería un soplo de aire fresco tanto para el Partido Socialista como para la política española en general. Sería la primera vez en la historia de España que una mujer podría tener opciones reales de alcanzar la Presidencia del Gobierno. En su contra juega su poca experiencia en la primera línea de la política española, que data del año 2000, aunque este hecho también puede ser visto como un ejemplo de renovación. Y su condición de catalana, lo que siempre se ha considerado un hándicap para liderar proyectos políticos de carácter estatal. Precisamente por ello, en las últimas fechas, su equipo se está encargando de airear su ascendencia andaluza.

Ambos candidatos han plasmado su proyecto político en sendos documentos. La catalana es la que más autocrítica ha desarrollado a la hora de presentarse ante los militantes socialistas. “Nuestra pérdida de apoyos no se debe solamente a la crisis sino también a nuestros errores” llega a decir en su documento “Mucho PSOE por hacer”. En él se reflexiona sobre la imperiosa necesidad de recuperar los postulados de la socialdemocracia para combatir la salida antisocial a la crisis que está desarrollando Mariano Rajoy. Destacable es su apuesta por la construcción de una fuerza política socialdemócrata europea “que reivindique un gobierno económico democrático de Europa capaz de enfrentarse a la especulación financiera”.

Rubalcaba centra su proyecto en la recuperación del partido. Un partido más fuerte, más democrático, más participativo y más moderno. Quiere “un partido a la vanguardia de la participación tecnológica”, pretendiendo potenciar la intervención de los militantes a través de las redes sociales. Para ello hace la llamativa propuesta de  crear la “Federación Socialista 2.0 y la militancia 2.0”. Un documento político que, en la actual realidad de los socialistas españoles, parece adolecer de falta de autocrítica.

Ayer causaron sorpresa las declaraciones de Carme Chacón, en las que aseguró que “estaría encantada” de poder realizar un debate con su competidor sobre el futuro del Partido Socialista. Un guante que Alfredo Pérez Rubalcaba parecía estar dispuesto a recoger, pero que rápidamente fue descartado por la dirección del partido.

LA CORRELACIÓN DE FUERZAS

A priori, la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba parte con la ventaja de contar con el apoyo del aparato del partido, un factor de mucho peso en una organización del tamaño y tradición del PSOE, con 133 años de historia. Pero, en los últimos años, varias han sido las ocasiones en las que la militancia acabó rebelándose contra los pesos pesados de la organización. Así ocurrió en 1998 cuando, en las primarias socialistas, Josep Borrell se impuso al candidato de la dirección Joaquín Almunia, aunque posteriormente tuviera que renunciar. Algo parecido sucedió en el congreso del año 2000, en el que José Luis Rodríguez Zapatero derrotó por escaso margen al candidato del aparato José Bono.

Por tanto, hay que relativizar la supuesta ventaja de Rubalcaba, que se plasma en los 58 avales de miembros del Comité Federal que ha presentado, frente a los 27 de Carme Chacón.

Más importantes parecen los datos que arroja el sondeo realizado por el diario El País. Según el estudio, Rubalcaba contaría con el apoyo claramente mayoritario de las federaciones de Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi y Castilla-León, lo que podría suponer 173 delegados. Chacón obtendría amplia mayoría en Madrid y Cataluña, lo que equivaldría a 180 delegados. Pero el cántabro tendría cierta ventaja en Aragón, Extremadura y Canarias, mientras que en el resto de los territorios el resultado es una incógnita. Por tanto, gran parte de la decisión final estará en manos de los delegados andaluces (234 de los 972 totales).

Aquí cobra importancia la figura de José Antonio Griñán, Secretario General del Partido Socialista de Andalucía. Desde su proclamada postura de “neutralidad activa”, ha pospuesto el decantarse por uno u otro candidato hasta que hablen los 8 congresos provinciales andaluces. Pero existen fuentes que aseguran que Griñán está desarrollando una labor soterrada en favor de Carme Chacón. De ser esto así y obtener los frutos deseados, la candidatura de la catalana se potenciaría enormemente.

EL FUTURO DE LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA

Al margen del resultado de la interna socialista, lo que se está dilucidando en España es un capitulo más del presente y futuro de la socialdemocracia europea. No corren buenos tiempos para los postulados ideológicos socialdemócratas, que comenzaron a desdibujarse del accionar político de toda Europa allá por los años 70 y que hoy ya casi han pasado a la historia.

La crisis y las exigencias de los mercados han acabado por imponen un recetario único que inunda la política económica de todos los gobiernos europeos, sean del color que sean, lo que se está convirtiendo en la puntilla de la socialdemocracia. Contención del gasto comenzando por el social, privatización del sector público, desregulación laboral, políticas fiscales regresivas, incremento de la edad de jubilación y reducción de las futuras pensiones, etc… son parte de la agenda desarrollada tanto por los llamados socialdemócratas como por los conservadores.

El PSOE y demás partidos del continente provenientes de la socialdemocracia sobrevivirán, ya que son parte fundamental del sistema de partidos de las democracias europeas occidentales. Pero lo que resta por dilucidar es si estos partidos podrán ser capaces de volver a tomar la socialdemocracia como guía de su acción gubernamental. Hay varios fenómenos que llevan a ser pesimista con respecto al futuro de esta corriente ideológica en Europa.

En primer lugar, la internacionalización de las finanzas y la configuración de una Unión Europea basada en el mercado, en la que los capitales gozan de amplios márgenes de libertad de movimientos. Paralelamente a esto, se han construido unas instituciones europeas que, además de tener más que evidentes déficits democráticos, no han sido dotadas de instrumentos para el control financiero y han acabado siendo presas de sus lobbies. Su incapacidad se pone de manifiesto en cada cumbre europea donde nunca se acaba de decidir nada que frene la especulación en los mercados.

Frente a esto, los gobiernos nacionales están desarmados, carentes de soberanía en materia de política económica, atados al euro y a unas directivas europeas que siempre apuntan en la misma dirección neoliberal, y con la permanente amenaza de expulsión de la Unión Europea ante posibles incumplimientos. Por esto si fuera poco, la crisis ha potenciado el liderazgo alemán, cuya banca es la prioridad absoluta de la canciller Angela Merkel.

En segundo lugar, la desaparición del marco histórico que propició su preeminencia. La política socialdemócrata y su máximo logro, el Estado del Bienestar, fueron posibles gracias a la necesidad de contener las aspiraciones de un movimiento obrero europeo fuerte y que veía como se sucedían las conquistas sociales en la Europa de Este. El marco de guerra fría surgido tras la II Guerra Mundial y la necesidad de una rápida reconstrucción europea, junto con las tesis económicas keynesianas como receta contra la crisis de 1929, configuraron una Europa que se abrió a amplias concesiones sociales.

Ese marco ya hace 20 años que ha desaparecido. No hay modelo social alternativo triunfante, el movimiento obrero europeo es francamente débil y, por tanto, no hay necesidad de concesiones. Así lo están demostrando los mercados que, día a día, exigen más esfuerzos de desregulación que minan el Estado del Bienestar.

A pesar de todo, cada vez son más las voces que desde la socialdemocracia opositora critican las políticas de austeridad a toda costa. Muy diferente será que, estando en el gobierno, tengan la capacidad de actuar de tal manera arriesgándose a ser expulsados del euro e incluso de la Unión Europea. Las dimensiones de la crisis no acaban de ser conocidas totalmente y es más que posible que esta continúe recrudeciéndose. De ser así, la moneda única europea seguirá estando en peligro y con ella el conjunto de la Unión. Quizá la única esperanza real de la socialdemocracia europea sea la implosión de estas instituciones, devolviendo así la soberanía económica a los Estados. Pero ni siquiera un giro tan brutal de la realidad europea garantizaría que los gobiernos puedan abstraerse del poder de los mercados.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

España: Rajoy y Rubalcaba, Cara a Cara

Ayer se vivió uno de los momentos álgidos de la campaña electoral española. Los favoritos a tomar el relevo de Zapatero al frente del Gobierno se enfrentaron en un debate en el que las encuestas otorgan la victoria al conservador Mariano Rajoy.



La pasada noche los españoles tuvieron la primera y última oportunidad de ver a los dos máximos candidatos a dirigir los destinos del país contraponiendo sus proyectos. Un esperado debate en el que el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba tenía puestas muchas de sus escasas esperanzas en remontar los 16 puntos de ventaja que las últimas encuestas otorgan a Mariano Rajoy. Tan conscientes de esta realidad eran en las filas del conservador Partido Popular que sólo accedieron a un único debate situado en los primeros días de campaña, intentando minimizar eventuales efectos negativos sobre el resultado de la jornada electoral del 20 de Noviembre

Así las cosas, ambos candidatos llegaban al debate con objetivos muy diferentes. Rajoy con la intención de gestionar de la mejor manera posible su amplia ventaja, mostrando su cara más amable. Rubalcaba dispuesto a arriesgar, buscando movilizar a un amplio electorado de izquierdas que ha dado la espalda al Partido Socialista durante los últimos tres años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Para ello, los socialistas apelan a los 8 millones de indecisos que revelan las encuestas, para quienes parecía construido tanto el tono como el contenido del discurso del candidato socialista.

RUBALCABA AL ATAQUE

Las diferencias comenzaron a marcarse desde la llegada al Palacio de Congresos de Madrid donde tuvo lugar la confrontación dialéctica. Mientras que el candidato conservador llegaba solo, el socialista se dejó ver acompañado por Elena Valenciano, su Coordinadora de Campaña, en un evidente guiño al electorado femenino.

El debate estuvo marcado por una puesta en escena muy agresiva por parte del candidato socialista. La amplia batería de propuestas que desplegó fue acompañada de un profundo conocimiento del programa de su adversario, intentando demostrar la existencia de una agenda oculta, según la cual un gobierno liderado por Mariano Rajoy pondría en peligro muchas de las conquistas del Estado de Bienestar. De esta manera, en varias ocasiones le exigió que explicara qué hará si ganara las elecciones, ya que en su programa "la redacción es deliberadamente ambigua y peligrosa".

Por su parte, el candidato conservador se defendía señalando que "eso es una insidia, cosa que, conociéndole, no me sorprende". Durante buena parte del debate, se limitó a recordar la calamitosa situación que vive la economía española, minando la credibilidad del socialista como miembro destacado del gobierno Zapatero que fue. De esta manera, sacó a la luz en repetidas ocasiones los casi 5 millones de desempleados, el millón y medio de familias con todos sus miembros sin trabajo o el 45% de desempleo juvenil.

Mientras que Mariano Rajoy apelaba una y otra vez al control de gasto público como política fundamental de su futuro gobierno, Rubalcaba asumía la nueva convicción que va asentándose en ciertos sectores académicos según la cual un excesivo ajuste puede comprometer el crecimiento económico y, por tanto, la salida de la crisis. De esta manera, el socialista planteó proponer a la Unión Europea retrasar 2 años el ajuste junto con la creación de un plan de reactivación económica que comparó con el Plan Marshall que sirvió para recuperar la economía europea tras la II Guerra Mundial.

Buscando movilizar el voto de la izquierda, Alfredo Pérez Rubalcaba desplegó una batería de medidas a las que este voto puede ser muy sensible. Así anunció un nuevo impuesto a las grandes fortunas y a la banca y un reordenamiento más progresista del impuesto de sociedades, además de un aumento de la imposición al alcohol y al tabaco para ayudar a la financiación de la sanidad pública. En lo que a fomento del empleo se refiere, anuncio descuentos en las cotizaciones a la seguridad social de las pequeñas y medianas empresas que contraten nuevos empleados y trabajadores en prácticas.

Mariano Rajoy centró su discurso en la recuperación del empleo. Para ello, anunció una reforma laboral que flexibilizará el mercado laboral, primando la negociación entre trabajadores y patronal en el marco de la empresa y reduciendo, por tanto, la capacidad de negociación colectiva de los sindicatos. Igualmente, anunció facilidades de pago de impuestos como el IVA para empresas en dificultades o con las que el Estado tenga deudas contraídas.

Ambos se acusaron de recortar en materia de políticas sociales. El conservador acusó al gobierno socialista de ser el que más lo ha hecho en todo el actual periodo democrático, mientras que Rubalcaba acusó a Rajoy de ocultar los recortes que los gobiernos autonómicos de su partido están llevando a cabo en comunidades como Madrid o Castilla-La Mancha.

Alfredo Pérez Rubalcaba también atacó al candidato conservador en materia de derechos, recordando que el Partido Popular se opuso a la ley de igualdad, a la ley de aborto, a la ley de muerte digna y, especialmente, al matrimonio gay. A este último respecto, Mariano Rajoy se defendió matizando que su oposición es al hecho de que se califique como matrimonio, recordando que en su día propuso llamarlo unión de hecho.

LLAMATIVAS AUSENCIAS Y ALGUNAS CONCLUSIONES

Llama la atención la ausencia de varios temas en el debate. Para gran parte del electorado debe haber sido desalentador que el movimiento de los indignados no haya merecido ni un sólo comentario por parte de los candidatos a la Presidencia del Gobierno. De la misma manera, apenas hablaron de política exterior, haciendo Mariano Rajoy una breve apuesta europeísta y por la potenciación de las relaciones con América Latina. Tampoco se abordó la situación de Afganistán, salvo para recordar al militar español caído recientemente, ni de Libia, Siria u Oriente Medio.

Aún más llama la atención que ETA sólo apareciera para ensalzar el trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado y para que los candidatos se ofreciesen mutuamente a colaborar en el final definitivo de la banda armada. Tampoco se dijo una sola palabra sobre los casos de corrupción que salpican a ambos partidos. Dos temas que evidentemente pactaron no tocar, lo que privó al electorado de conocer sus posturas al respecto de dos cuestiones de grandísima actualidad en la España de hoy por hoy.

La batalla de la credibilidad parece haberla ganado claramente Alfredo Pérez Rubalcaba. Mientras que Mariano Rajoy constantemente consultaba sus papeles, prácticamente leyendo su alocución inicial y final y las primeras intervenciones de cada bloque, el candidato socialista hilaba su discurso sin apartar la mirada de cámara. Así consiguió dar una imagen de cercanía y convicción frente a un cierto grado de artificialidad que transmitía el discurso del conservador.

Así todo, la mayoría de las encuestas posteriores apuntan a Mariano Rajoy como ganador del debate. Pero más que una victoria dialéctica, lo que probablemente refleje este dato es una consolidación, gracias a su estrategia de perfil bajo, de los buenísimos resultados que al candidato conservador le auguran los sondeos. En todo caso, lo que faltaría por dilucidar es si el tono combativo de Alfredo Pérez Rubalcaba y la batería de propuestas de corte progresista que desplegó, así como la acusación vertida hacia Mariano Rajoy de tener una agenda oculta muy conservadora, han conseguido movilizar el voto de la izquierda. Esta es la tabla de salvación del candidato Rubalcaba, al cual cada vez le queda menos tiempo para evitar el peor resultado electoral de los socialistas en el actual periodo democrático, que daría a Mariano Rajoy una amplia mayoría absoluta.