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viernes, 10 de febrero de 2017

Un Podemos para España, una España para Víctor

Carta abierta a Víctor Posada…

Querido hijo,

acabas de nacer y lo has hecho en un mundo repleto de imperfecciones, fruto de una humanidad que en muchas ocasiones no merece tal nombre al gastar sus energías en pisotear a sus iguales mediante guerras, explotación, desigualdad o discriminación. Pero, además, naces en una época histórica en la que las luchas de los hombres y mujeres justos se encuentran en una encrucijada que determinará el futuro de la humanidad. El deshumanizado orden de la globalización neoliberal llega a su fin sin que acabe de aparecer un nuevo orden que lo sustituya. Los pueblos del mundo y las oligarquías pujan por ser los protagonistas del futuro, con éxito desigual. Mientras nosotros, el pueblo, aún sabiendo que hemos de inventar nuevas formas de combatir la injusticia, no acabamos de atinar con la manera de enfrentar los actuales retos. Por su parte, la oligarquía, como alternativa a un orden que se resquebraja ofrece una salida en forma de viejos monstruos que hace no tanto tiempo escribieron las páginas horrendas de nuestra historia.

En este claroscuro histórico en el que has nacido, lleno de oportunidades pero también de peligros, la humanidad parece retroceder. Los derechos sociales conquistados por la clase trabajadora durante más de siglo y medio de luchas menguan; la soberanía nacional que nos convirtió en ciudadanos es expropiada por instituciones transnacionales al servicio de la oligarquía; el heteropatriarcado que discrimina (cuando no mata) a más de la mitad de la humanidad se mantiene e incluso se profundiza con nuevos y refinados métodos; el ecosistema sufre cada día más por un modelo productivo que puede llevarnos a la extinción…

Como puedes ver, Víctor, los retos a los que nos enfrentamos son ingentes. Son los retos de un nuevo ciclo histórico que requiere de toda nuestra inteligencia, nuestra generosidad y nuestra pasión para afrontarlos con alguna posibilidad de éxito. Un nuevo ciclo histórico que, por tanto, requiere de nuevas formas y nuevas herramientas de trabajo. Herramientas que han de incorporar las lecciones de las luchas populares del pasado, pero que han de evidenciar que se es consciente de que el mundo ha cambiado. No podemos repetir mecánicamente lo que un día hizo al pueblo triunfar pero quizás hoy no lo hiciera, ni mucho menos lo que ya nos hizo fracasar en el pasado; tampoco podemos despreciar las enseñanzas de los que nos precedieron, sin quienes hoy no seríamos nada. Los anhelos y los objetivos finales son los mismos, los senderos diferentes y probablemente más serpenteantes que nunca, pero por ellos caminaremos con las banderas del pueblo tan altas como siempre.

Víctor, en el momento de tu nacimiento, nuestro país vive aquejado de grandes y profundos males inoculados por una oligarquía vendepatrias. El mayor y más grave de ellos, y que en última instancia es el que nos impide poner en vías de solución todos los demás, es el rapto de nuestra soberanía nacional para ponerla al servicio de unos intereses extranjeros que hoy someten a los pueblos de toda Europa. Como consecuencia de ello, las cotas democráticas alcanzadas por las luchas de tus abuelas y bisabuelos, ya de por si muy insuficientes, languidecen en manos de partidos e instituciones sometidas a poderes foráneos; la rica plurinacionalidad de nuestra tierra continúa amordazada y es manoseada impunemente en beneficio de aspirantes a una especie de gobernadores imperiales de provincias; la riqueza nacional es expropiada por oligarcas propios y foráneos que conspiran para imponernos un modelo productivo que nos condena al subdesarrollo; las élites políticas y económicas chapotean en situación de causi-impunidad en un lodazal de corrupción, mientras intercambian papeles constantemente a través de puertas giratorias que no se detienen; nuestros gobernantes escupen sobre los escasos márgenes de soberanía nacional que aún conservamos, utilizándolos para legislar recortes de libertades con los que pretenden atemorizarnos a base represión y cárcel.

En estos días, cuando llevas poco más de tres semanas entre nosotros, buena parte del campo popular de nuestro país se afana en definir cómo ha de ser la herramienta más poderosa de la que ahora disponemos. El resultado se verá en pocos días pero he de decirte ya que, aunque aún estamos a tiempo de tener éxito, hemos cometido innumerables errores. Hemos estado semanas e incluso meses sustituyendo lo que debería haber sido un honesto, franco y productivo debate político por una cainita lucha de poder. Pero aún podemos enderezar el rumbo. Esta carta que hoy públicamente te escribo, y que tardarás mucho tiempo en comprender, es parte de mi modesta contribución a la necesaria corrección.

Que tengamos éxito o fracasemos durante los próximos días dependerá de que seamos capaces de darnos cuenta de que la pluralidad es una riqueza y una de nuestras fortalezas. Que obliga a ser inmensamente generosos y profundamente democráticos, para poder integrar a todo el mundo y llegar a acuerdos en los que todos nos sintamos a gusto y nos veamos reflejados. No sobra nadie si todos nos comportamos con lealtad. Me sorprendo al ver cómo los protagonistas del nacimiento de esta herramienta a veces parecen haber perdido su lucidez inicial.

Las propias posturas han de defenderse abiertamente, con pasión y con respeto, con voluntad de acuerdo y con consciencia de la ausencia de propia infalibilidad. No te voy a escribir desde el pasado un largo análisis de debates que, para cuando tú puedas comprender estas líneas, no tendrán ningún interés salvo para algunos pocos estudiosos del asunto. Pero si acertamos y conseguimos pasar a la historia por la puerta grande, conocerás los nombres de los protagonistas de esta etapa. Sobre todos ellos, el de Pablo Iglesias, la figura sin cuyo liderazgo hubiera sido muy difícil llegar hasta aquí y cuyas tesis son las que nos pueden permitir acabar definitivamente con el caduco régimen del 78 y recuperar la soberanía nacional, ambas dos cosas condiciones indispensables para construir un país verdaderamente democrático, justo e igualitario. Pablo Iglesias, sus tesis y su equipo, entre los que destacaría a Manolo Monereo, Rafael Mayoral, José Coy o Javier Sánchez, son lo que hoy recibirán mi apoyo para el futuro de Podemos

También oirás hablar de Íñigo Errejón, otra figura fundamental en Podemos y de la que no se ha de prescindir. En condiciones normales, a pesar de mis discrepancias con él, hoy también recibiría mi apoyo para ser parte de la dirección. Pero mi absoluta convicción de que el régimen utilizaría ese apoyo para cuestionar la legitimidad del liderazgo de Pablo Iglesias, junto con el hecho seguro de que resultará elegido, me lleva a no votarle. Pero sí a algunas personas de su equipo que considero fundamentales para la conducción del campo popular: Jorge Moruno, Pablo Bustinduy, Rodrigo Amirola o Raimundo Viejo.

Y más aún, dentro de esa necesaria pluralidad que ha de integrase, también merecen mi confianza compañeros como Miguel Urbán, César Rendueles y Nacho Vegas.

De esta manera, Víctor, en este país y en el momento histórico en el que has venido al mundo, pretendo contribuir a construir una herramienta útil para el campo popular, para que pronto puedas crecer en una España verdaderamente democrática, en la que los derechos sociales estén garantizados, en la que con o sin trabajo todos nuestros compatriotas puedan vivir con dignidad, en la que los derechos humanos rijan para todos y todas, sea donde sea que cada uno haya nacido, y en la que toda la riqueza del país esté sujeta a una ya al fin recuperada soberanía nacional.

Seguramente hoy yo también esté cometiendo más de un error y sean muchas las personas que discrepen de mi apuesta. Espero que con todas ellas seamos capaces de estar a la altura que el momento histórico requiere. A todas ellas les deseo inteligencia para saber seguir caminando juntos, independientemente de las posturas que se sostengan durante estos días. Mi reconocimiento a todos los que han contribuido a un debate profundo, que indudablemente es apasionado, pero que han sabido afrontarlo con voluntad de acuerdo e integración.

Hijo, espero que todos seamos capaces de poner lo necesario para que, cuando puedas llegar a comprender esta carta, ya estés disfrutando, tú y toda tu generación, de los frutos de un pueblo que salió triunfante de una encrucijada histórica.

lunes, 16 de febrero de 2015

Hacia la unidad popular en Gijón

Comienza la cuenta atrás para iniciar el cambio político en nuestro país. Ya son menos del centenar los días que restan para elegir a nuestr@s representantes en ayuntamientos y en la mayoría de los parlamentos autonómicos. Llegado este momento, incluido el check point andaluz previo, estaremos ante el mejor termómetro de la verdadera puesta a punto de las fuerzas políticas que han de representar ese cambio. Será el tiempo de evaluar la verdadera fuerza de Podemos más allá del empuje del carismático Pablo Iglesias; podremos calibrar si Alberto Garzón conseguirá que Izquierda Unida sea una fuerza relevante para el cambio o si el viejo e inmovilista aparato la sume en una nueva y probablemente definitiva fase de disgregación; y tendremos datos concluyentes sobre el éxito o fracaso de las candidaturas de unidad popular que se están impulsando a nivel municipal.

Quizás la base que ha de fundamentar y sostener ese futuro y ansiado cambio político, que inaugure un nuevo proceso constituyente en España, se encuentre precisamente en las candidaturas municipales, como ámbito de encuentro de las diferentes organizaciones y personas que componen el amplio y plural campo popular y que están dispuestas a dar pasos firmes para empujar en la misma dirección. Por ello me gustaría llamar la atención sobre su relevancia, que estamos obligados a elevarla a histórica, y cuya conformación hemos de tratar con exquisito mimo político y delicadeza organizativa.

Una vez finalizados los procesos de elección internos a nivel local y autonómico en Podemos, que innegablemente es el actor principal de este nuevo escenario político en el que se mueve el campo popular, la puesta en marcha y fuerte acelerón de las candidaturas de unidad ciudadana municipal debe ser la tarea prioritaria. Somos muchos los que desde los movimientos sociales estamos expectantes ante un proceso esperanzador pero no exento del riesgo de convertirse en una gran decepción. Y el primer riesgo a conjurar es la tentación de continuidad de las hostilidades producidas por los procesos democráticos internos de la principal fuerza política que lo impulsa. Estoy seguro de que en evitar su reproducción se trabaja ya y esperemos que se haga con éxito.

A partir de ahí, más que la propia conformación de la candidatura, que con que sea expresión democrática de la pluralidad del campo popular me doy por satisfecho, me preocupa que en el poco tiempo que queda se sea capaz de generar ámbitos participativos y suficientemente fecundos como para generar una alternativa política para nuestra ciudad. Un programa que sea capaz de dar respuesta realista a las demandas más perentorias de l@s ciudadan@s de Gijón y que creo que ha de pivotar sobre tres ejes fundamentales: empleo y servicios sociales; participación ciudadana y profundización democrática; y medidas para el fin de la paralización del Plan de Vías.

Afortunadamente, contamos en nuestra ciudad con un tejido asociativo considerablemente fuerte y activo que lleva años diseñando propuestas y luchando por su puesta en marcha. El diálogo con todo ese tejido es el mecanismo fundamental para conocer e incorporar lo más avanzado de sus elaboraciones, pulsando con ello el sentir de la ciudadanía más consciente y organizada, dando lugar a sumarla al proceso de cambio que se avecina. Ser capaz de catalizar hacia una programa ciudadano el gran trabajo que muchas organizaciones del campo popular llevan desarrollando durante largos años, puede ser lo que marque la diferencia entre el éxito y el fracaso.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Reflexiones a Bote Pronto: Faustino Sabio... y a ganar Xixón

El próximo 26 de Septiembre, los militantes de Izquierda Xunida de Xixón elegiremos a un nuevo Coordinador. Por primera vez para esta organización, la elección de su máximo responsable se hará mediante consulta al conjunto de la militancia, dándole a ésta la capacidad directa de nombrarlo sin órganos intermedios que interpreten su voluntad.

Este método de elección es una de las primeras consecuencias de las medidas que IU está tomando para profundizar en los mecanismos de democracia interna. Una serie de sabias decisiones que son fruto de un certero análisis de las demandas de los sectores más conscientes y combativos de la izquierda, de dentro y de fuera de la organización.

Además, el 26 de Septiembre con la elección de Coordinador y el 4 de Octubre con la celebración de la Asamblea de IU-Xixón, se cerrará un nefasto periodo caracterizado por el enfrentamiento interno, en el que viejas y caducas prácticas orgánicas pusieron de relieve algunos de los pesados lastres que arrastramos, en cuyo desprendimiento no podemos demorarnos más. Un enfrentamiento que viene a evidenciar que en IU-Xixón aún nos encontramos en una fase en la que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.

El propio mecanismo de elección es un síntoma que nos acerca a la superación definitiva del periodo anterior, pero no es una garantía en sí mismo. Tal es así que incluso las viejas prácticas han reaparecido para intentar cercenar la profundización democrática interna con una nueva reedición de pasteleo cupular, protagonizado por las direcciones de IU de Xixón y de Asturies. Una nueva tentativa de negociar en los despachos un reparto de poder entre unos y otros, recortando la capacidad de elección y el debate del conjunto de la militancia y conspirando contra los nuevos mecanismos de funcionamiento de los que nos estamos dotando. Y es que quizás no haya grandes diferencias programáticas entre los contendientes (que para algo todos somos IU), pero sí parece haber una gran grieta metodológica. De ahí que Faustino Sabio y aquellos que le acompañan, haciendo honor al apellido del primero, rechazaran tales ofrecimientos cupulares.

Este último conato del viejo pasteleo puede servir de decantador definitivo de la voluntad colectiva, mostrando quiénes son incapaces de desprenderse de las viejas prácticas y quiénes apuestan por el debate profundo, sincero y leal, lo cual no tiene ni debe suponer la pérdida del respeto al contrincante ni de la compostura propia. Porque esa es la garantía para superar debates y evitar su enquistamiento, poniendo a la organización a trabajar en una misma dirección sin dejar bajas tras la controversia.

En esos términos confío en que se den las citas que IU-Xixón tiene el 26 de Septiembre y el 4 de Octubre. Para que, sea cual sea el resultado, cerremos heridas y todos los que formamos parte de IU nos centremos en trabajar para que la izquierda social y política de Xixón se ponga al frente de la ciudad, aportando la parte que nos corresponde al urgente cambio político que necesita este país. Ahora bien, sincera y lealmente, por sus ideas, su talante y su experiencia, creo que la persona más indicada para liderar ese proceso en IU-Xixón es Faustino Sabio, quien confío sea capaz de integrar y representar al conjunto de la organización durante los próximos años.

martes, 2 de septiembre de 2014

Reflexiones a Bote Pronto: Las tareas de la izquierda

Comienza un nuevo curso político, quizás el más importante de los últimos 30 o 40 años para esta eterna indefinición llamada España. La importancia reside en que, por primera vez en todo este tiempo, estamos en condiciones de virar el rumbo marcado por la oligarquía dominante y la casta (sí, la casta) política que la sirve, defiende y representa en las instituciones del Estado y que se cimienta en los dos pilares del bipartidismo.

El rumbo marcado hasta el momento con timón impasible ya sabemos a dónde nos está llevando. La agenda neoliberal está configurando una España y una Europa postrada a los pies del capital transnacional, en las cuales los derechos laborales son pisoteados, las políticas sociales languidecen bajo la falta de financiación cuando no son directamente eliminadas, la democracia material hace tiempo que no se la ve y hasta la formal va por el mismo camino, la protesta social se criminaliza con constantes vueltas de tuerca, el sur de Europa es condenado a la pesadilla de servir copas y tapas descartando cualquier nuevo sueño industrializador, la sanidad y la educación se mercantilizan, etc…

Desde Maastricht hasta hoy y especialmente en estos últimos años de crisis, machaconamente se nos ha repetido que no hay rumbos alternativos, que navegábamos por un río en el cual sólo se podía ir en una dirección… y parecía que nos dejábamos llevar por la corriente. Pero al fin parece que hemos decidido rebelarnos, pegar un puñetazo sobre la mesa y señalar la evidencia: en política las alternativas son múltiples y la izquierda tenemos una al neoliberalismo.

Ahora nos toca (a la izquierda, a toda la izquierda) decidir qué papel queremos jugar. Tenemos dos posibilidades: ¿queremos ser una oposición fuerte con un gran grupo parlamentario o queremos el poder? La primera posibilidad ya casi está asegurada analizando los últimos sondeos electorales. Ahora bien, si queremos el poder, el primer paso es alcanzar el gobierno y eso puede ser posible si afrontamos nuestras tareas históricas en el año largo que queda de aquí hasta las próximas elecciones generales (ausencia de adelanto electoral mediante).

La primera tarea es asumir y reconocer la nueva composición de la histórica pluralidad de la izquierda española. Un reto que no debería ser difícil ya que hoy es esa nueva pluralidad la que nos ha puesto en disposición de ganar.

A la par de lo anterior, poner en valor la tradición histórica de largos años de lucha de todas las expresiones de la izquierda transformadora, con sus aciertos y sus errores, que puede ser fundamental para comprender las bases de nuestros aciertos pasados y las causas de nuestros errores y derrotas para no volver a repetirlos.

Como consecuencia de lo anterior, desterrar sectarismos de múltiple signo, basados en certezas ideológicas, patriotismos de siglas, monolitismos organizativos, adanismos supuestamente exentos de todo pecado original, etc… La certeza ideológica propia y el cariño hacia su proyecto organizativo no pueden volver a ser causa de una nueva derrota, exprésense las anteriores como se expresen.

A partir de ahí, la búsqueda incesante del encuentro. No para crear una nueva sopa de siglas, no para armar un nuevo foro de reproches, no para generar un nuevo espacio de competencia… Nuestra misión ha de ser impulsar un movimiento político de gran profundidad democrática que se fragüe sobre un nuevo proyecto de país, un programa que destierre para siempre el infierno neoliberal. Que aproveche las muchas y ricas experiencias de lucha, que incorpore la sabiduría de la larga tradición de la izquierda, que aproveche la capacidad de los nuevos liderazgos emergentes, que sepa que se puede, que quiera y que gane. Esta es la manera no de sumar fuerzas, sino de multiplicarlas con un programa en el cual se expresen las esperanzas de la mayoría, del 99%, de la clase obrera y los sectores populares... que cada uno le ponga la etiqueta que más le guste.

En los próximos meses han de darse los primeros pasos para generar el marco de la confluencia. Si bien ésta no ha de ser únicamente una confluencia de fuerzas políticas, sí éstas son fundamentales para plantar la semilla del movimiento. Izquierda Unida y Equo ya han explicitado su voluntad para ello. La próxima asamblea de Podemos debería dar el definitivo pistoletazo de salida al proceso, para que éste sea generalizado ya que en localidades concretas ya es una realidad.

En el ámbito concreto de Gijón, hemos de esperar a que en Izquierda Unida ordenemos nuestra casa tras los tristes y públicos enfrentamientos internos de los últimos meses. Un enfrentamiento que ha de terminar el próximo 4 de Octubre con la celebración de nuestra asamblea, a la cual se llegará con un nuevo Coordinador elegido por consulta a toda la militancia. Es obligado para la buena imagen de la organización que los debates se den con el debido respeto a l@s compañer@s, que el proceso sea pulcramente democrático, que la integración de todas las partes figure en el resultado final y que la vieja dirigencia dé un definitivo paso al costado, desterrándose para siempre determinadas prácticas caducas. Por último, para salir fortalecidos del proceso asambleario, tod@s hemos de comprometernos a colaborar con la nueva dirección, independientemente de donde nos hayamos situado cada uno en el proceso. Y es que, para encontrarse con otros compañeros y compañeras de la izquierda, primero hemos de encontrarnos con nosotros mismos.

De esta asamblea hemos de salir con una clara y decidida voluntad de poner en marcha el proceso de confluencia de la izquierda local, que esperemos sea bien recibido por el resto de fuerzas políticas y sociales de la izquierda. A partir de ese momento, si conseguimos encontrarnos, nos espera el año más importante y más esperanzador que muchos hemos vivido en todas nuestras vidas. Y es que, en definitiva, las tareas de la izquierda, por primera vez en mucho tiempo, se pueden resumir en una sola: GANAR.

jueves, 3 de julio de 2014

A la Asamblea de Izquierda Unida de Gijón...

Hoy se ha celebrado la segunda parte de la crítica Asamblea de Izquierda Unida de Gijón. El formato elegido me ha impedido tomar la palabra al no haber podido asistir el primer día por motivos laborales y, por tanto, pedir la palabra al comienzo de la reunión. Por ello, transcribo aquí la intervención que tenía preparada, en la cual intento situar las claves políticas del momento actual, afrontar el grave problema interno que vive IU de Gijón y proponer soluciones basadas en la máxima participación de la militancia. En definitiva, intento hablar de política, cosa de la que, por desgracia, no se habló mucho hoy…


Los resultados de las elecciones europeas configuran un nuevo mapa político en el país que supone un indudable avance de la izquierda alternativa. Durante el escrutinio, muchos nos hemos podido ver tentados de interpretar los resultados como algo negativo para Izquierda Unida, pero nada más lejos de la realidad. Si bien no se puede negar que Podemos ha frenado en cierta medida el crecimiento de nuestra organización, la realidad es que lo ha hecho de manera limitada, obteniendo unos excelentes resultados a costa de captar un voto tradicionalmente abstencionista y de un sector del electorado del PSOE que iba a pasar también a las filas de la abstención. Por tanto, sería un error calificar los resultados como un problema y no como una oportunidad.

Una oportunidad de dimensiones históricas que desde la transición no se le presentaba a la izquierda alternativa de este país. Un mapa político que revela la posibilidad de crear una nueva mayoría política en España, Asturias y Gijón. Una nueva mayoría política que ha de surgir de un proceso de convergencia que no sólo sume, sino que multiplique nuestras fuerzas en el marco de un Bloque Social y Político alternativo, que se fragüe en torno a la reivindicación de un Proceso Constituyente que remueva las tradicionales estructuras oligárquicas de este país y blinde los derechos laborales y sociales contra los cuales conspiran diariamente los peones políticos de la clase dominante.

En su construcción, audacia y generosidad se revelan como imprescindibles. Audacia para saber interpretar la realidad política que vive este país y ser capaces de determinar las verdaderas prioridades que han de guiar nuestro accionar político en los próximos meses. Generosidad para apartar de nuestra agenda ya no sólo los intereses personales de cada uno de nosotros, sino también los intereses cortoplacistas de la organización, para poner ésta al servicio de su misión histórica: la transformación social.

La oportunidad tiene fecha de caducidad fijada en las próximas elecciones generales. Hasta las propias instituciones del sistema son conscientes de su debilidad y han comenzado su “Operación Gatopardo” en el PSOE y la monarquía, en un nuevo intento de cambiarlo todo para que todo siga igual.

Los resultados electorales también han evidenciado algunas de las limitaciones de nuestra organización. Partiendo de propuestas programáticas similares, Podemos ha sabido interpretar mejor algunas de la demandas sociales que nosotros no hemos sido capaces de incorporar. Por ello, la profundización en los mecanismos democráticos de participación se hace imprescindible, el replanteamiento de nuestras fórmulas de liderazgo se convierte en necesidad y la articulación de nuevas formas y estilos de comunicación es ya una urgencia.

En cuanto a los métodos de participación, el elemento en boga son las primarias. Desde un punto de vista puramente teórico, me parecen un instrumento limitado. Pero la realidad es que los métodos actuales para la elección de dirigentes y candidatos han dado unos resultados tan pésimos en algunos casos, que no creo que seamos capaces de hacerlo sensiblemente peor mediante primarias. Un método que, eso sí, al menos permite un mínimo de participación a aquellas personas que cada vez tienen más complicada su participación política ante la cada vez más desregulada realidad laboral. Afortunadamente, aquí toda la organización ya ha empezado a avanzar.

Dar la espalda a esta nueva realidad para fijarse en espurios intereses cortoplacistas, puede llevarnos a desaprovechar una oportunidad histórica que tardará muchísimo en volver a darse. Esto vale tanto para nosotros como para los compañeros de Podemos. Pero en el caso de Izquierda Unida, la situación puede agravarse si no somos capaces de aprovechar las oportunidades que se nos presentan, quedándonos anclados en escenarios políticos desaparecidos hasta el punto de poner en riesgo nuestra propia supervivencia. Tenemos un año para aprovechar esta oportunidad.

En el marco de Gijón, todo esto se traduce en la necesidad de poner a la organización a trabajar con el objetivo de lograr una convergencia de la izquierda política y social de la ciudad, para ser capaces de llevar al Ayuntamiento de Gijón la mayoría política que se intuyó en los resultados electorales del 25 de Mayo. Hasta el momento, no se ha dado ni un solo paso en la buena dirección, más bien todo lo contrario…

El espectáculo denigrante que hemos dado en los medios de comunicación invita a pensar que esta organización no sólo sigue anclada en las viejas y caducas formas de hacer política, sino que no tiene voluntad ninguna de dar pasos en otra dirección. Evidentemente, esta organización debe hacer un ejercicio contundente y público que demuestre que definitivamente deja atrás esa etapa y para ello ha de tomar decisiones en cuanto a métodos, órganos y liderazgos. La desproporcionada respuesta al artículo de nuestro ex portavoz municipal es un torpedo en la línea de flotación de nuestra organización que jamás debe volver a repetirse.

Pero repito, hemos de tomar decisiones a nivel político y organizativo. A nivel político, por el nuevo y favorable escenario (aunque también peligroso) que se nos ha planteado. A nivel organizativo, por los graves déficits que estamos sufriendo y las nuevas demandas que hemos de incorporar. Estas decisiones han de tomarse a nivel local pero también a nivel regional, ya que la pésima gestión del asunto de Ángel González ha generado un terremoto interno que sólo puede resolverse mediante la máxima participación de la militancia

La única manera de comenzar a poner solución a nuestros déficits e impulsar a la organización en el trabajo que ha de afrontar en el crucial próximo curso político, es convocando a sus máximos órganos, a sus asambleas. Asambleas local y regional de carácter extraordinario que ya deberían haber sido convocadas de urgencia hace tiempo y que hoy ya son una imperiosa necesidad. Y, en sus marcos, comenzar a aplicar los resultados del reciente referéndum interno en cuanto a la elección directa de Coordinadores/as por la militancia. Todo lo demás lo considero equilibrios en el aire,  componendas irresponsables con el momento histórico que estamos viviendo. Hoy nuestro mayor enemigo es el inmovilismo, pero en nuestra mano está derrotarlo de manera instantánea. Tan sólo necesitamos una buena dosis de audacia y generosidad.

lunes, 20 de enero de 2014

Reflexiones a Bote Pronto: ¿Podremos?

La izquierda española lleva unos cuantos días en estado de agitación. Tras la aparición de rumores que situaban al mediático politólogo Pablo Iglesias al frente de una candidatura a las elecciones europeas, éste acabó por confirmar su disposición a tal operación y el viernes presentó su proyecto. Desde ese momento, el conjunto de la izquierda comenzó a tirarse los trastos a la cabeza, casi siempre con sus habituales fines cainitas pero también hubo algún que otro caso que mostraba inclinaciones maritales.

Las críticas se cruzaron con muy ajustado tino pero también con la habitual dureza que solemos utilizar con el discrepante más cercano. Comenzando por los protagonistas, que aseguraban que su obligado “paso al frente” se debía al anquilosamiento de las burocratizadas estructuras de Izquierda Unida. Y siguiendo por éstos (o algunos de ellos), quienes señalaban la dependencia que tiene el proyecto “coleta” de un liderazgo creado mediáticamente, lo que entra en contradicción con lo supuestamente participativo y asambleario de lo que viene a ofrecer.

Mucho se podría hablar (y mucho he hablado, no lo niego) de las deficiencias de Izquierda Unida (de la que soy miembro sin ninguna responsabilidad orgánica) como movimiento político y social y de sus mermadas conexiones con los movimientos sociales. Igualmente, hasta la extenuación podríamos analizar (también lo he hecho, tampoco lo niego) las verdaderas razones que han llevado a mi viejo camarada, con el que compartí asiento en el Comité Federal de la UJCE hace ya unos cuantos años, a dar este paso. Pero no es mi intención embarrar más la cancha. Me quedaré en certificar la necesidad que tiene Izquierda Unida de repensar muchas cosas a nivel interno y externo, así como lo curtido en mil batallas que está Pablo Iglesias, tanto como para saber que está jugando con un pie a cada lado de la frontera orgánica.

Situémonos donde nos situemos en esta partida, gústenos o no nos guste la operación “coleta” y la realidad interna de la aún primera organización de la izquierda transformadora, hemos de superar los ánimos cainitas con los que la izquierda nos solemos autozancadillear. Acertado o no Pablo Iglesias y su Podemos, y correcta o no la gestión de Cayo Lara al frente de Izquierda Unida, ambos tienen el derecho de intentarlo y errar, sin que ello suponga la liquidación inmediata de dos líderes consolidados de la izquierda trasformadora del país. Tengo mi propia valoración al respecto pero, en esta ocasión, me la voy ahorrar. Para no embarrar aún más la cancha, como decía, pero, especialmente, porque dudo que haya alguien, con cierta trayectoria militante en la izquierda, que no atesore un buen número de errores a sus espaldas, empezando por mí mismo. Por tanto, asumamos que estamos obligados a hacer política en escenarios que no elegimos. Ese es el primer paso para no volver a errar.

A partir de aquí, el debate anterior me interesa poco más que para los sesudos análisis de correlaciones de fuerzas internas a la hora del café. Entretenidos, sí, pero políticamente poco prácticos salvo para la fontanería interna… que haberla hayla, mucha y por doquier. Pero el momento histórico exige dejar de lado a los fontaneros (que muchas veces han determinado el devenir político de las organizaciones) y poner al mando a verdaderos estrategas políticos. Y ahí es donde entro con mis exigencias, tanto al mediático Pablo Iglesias y demás “tuerkas” que le acompañan, como al conjunto de dirigentes y estructuras de Izquierda Unida y de sus organizaciones integrantes, especialmente al PCE.

La izquierda de este país tiene una oportunidad histórica que probablemente tarde mucho tiempo en volver a darse. La ruptura de los consensos que más o menos regían el devenir de esta democracia demediada, dinamitados unilateralmente por una oligarquía dependiente de intereses foráneos, nos lleva de cabeza a la consolidación de una suerte de dictadura constitucional que convierte en papel mojado los derechos sociales y laborales que tanto costó conseguir. La oligarquía europea ha promulgado el final de la era en la que se veía obligada a cierto reparto de la gigantesca plusvalía que sustrae y, para llevar hasta sus últimas consecuencias su proyecto neoliberal, ha declarado la guerra a la clase trabajadora y a los sectores populares, comenzando por el rapto de la soberanía nacional. Con este panorama, nuestras fuerzas deberían crecer vertiginosamente.

Sin embargo, esta guerra hoy, en este momento histórico, es más desigual que nunca. Organizaciones políticas y sindicales jibarizadas y más cuestionadas que nunca por amplios sectores populares, organización social de la izquierda bajo mínimos (a pesar de que las “mareas” dejen intuir cierta recuperación), mantenimiento de la conciencia de derrota ideológica, hegemonía cultural de la derecha con diferentes grados de conservadurismo, etc… Esta sucesión de desgraciadas realidades son la descripción de un ejército en desbandada que no sabe siquiera dónde y cómo replegarse.

Mi exigencia a unos y a otros es que pongan fin a las batallas cainitas y a la desbandada de nuestras filas. Su obligación es ser capaces de sentarse en una mesa y, en torno a un programa cuyas grandes líneas cualquier militante de la izquierda puede esbozar en media tarde, presentar un proyecto de convergencia para unir al conjunto de la izquierda. Para ello hay que desterrar el inmovilismo, pero también la tentación de despreciar todo el legado organizativo de la izquierda o idealizar la novedad por el mero hecho de serla. En definitiva, superar los egos de los respectivos liderazgos y, con voluntad de diálogo y compromiso, organizar ya no la resistencia, sino la victoria. En ese propósito me encontrarán… a mí y a muchos otros.