jueves, 20 de septiembre de 2012

Falleció Santiago Carrillo, Símbolo de la España del Siglo XX

La muerte del que fuera Secretario General del Partido Comunista de España supone la pérdida de una figura sin la cual no se podría entender la lucha antifranquista y la transición democrática. También fue un actor destacado en el proceso de distanciamiento de determinados partidos comunistas de Europa Occidental con respecto a la Unión Soviética.



Ayer fallecía en su domicilio de Madrid Santiago Carrillo (Gijón, 1915), probablemente la figura más importante del comunismo español y uno de los artífices de la transición democrática desde la dictadura franquista. Su labor al frente del Partido Comunista de España fue fundamental en la configuración de la actual monarquía parlamentaria española.

Carrillo comienza su militancia política con 15 años en las Juventudes Socialistas, las cuales llega a liderar en 1934. En ese mismo año participa en la Revolución de Asturias por lo que es encarcelado, siendo puesto en libertad en 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular. Participa activamente en el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas de donde nacen las Juventudes Socialistas Unificadas, de las que es nombrado Secretario General cuando ya ha estallado la Guerra Civil.

Es durante el conflicto armado cuando su figura comienza a emerger. En Noviembre de 1936 se afilia al Partido Comunista de España y es nombrado Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Durante su mandato, en los últimos meses de ese mismo año, tienen lugar las ejecuciones de Paracuellos del Jarama. La dictadura franquista y la extrema derecha española siempre han responsabilizado a Carrillo de tales ejecuciones. Éste siempre negó tener ningún conocimiento sobre aquellos hechos y tampoco nadie ha conseguido aportar prueba alguna sobre ello.

Al finalizar la guerra, Carrillo huye a Francia donde se exilia y comienza a asumir importantes responsabilidades dentro del partido. Es él el encargado de reorganizar el PCE dentro de España y el responsable de desmovilizar el “maquis”, la guerrilla antifranquista cuya evacuación general es ordenada en 1952.

"RECONCILIACIÓN NACIONAL" Y TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Carrillo es el responsable de la elaboración de una nueva propuesta política llamada de “Reconciliación Nacional” que acabaría asumiendo el PCE en 1956. Si bien, en un primer momento, casi le cuesta la expulsión del partido, esta propuesta acaba siendo su trampolín hacia la Secretaría General en 1960, sustituyendo a otra histórica dirigente, Dolores Ibárruri “Pasionaria”, que pasaría a ocupar la Presidencia del partido.

Durante los años 60, el PCE liderado por Carrillo se convierte en el mayor y casi único protagonista de la lucha antifranquista hasta la muerte del dictador. De esta manera, el partido se hace con el liderazgo total de la oposición en la clandestinidad.

Una vez muerto Francisco Franco en 1975, Carrillo conduce el partido por la senda del acuerdo con otras fuerzas políticas y con los sectores más aperturistas de la dictadura. Así, el debate que existía en la oposición antifranquista entre “reforma o ruptura”, lo decanta Carrillo hacia una reforma del régimen que concluirá con la Constitución de 1978. Con el apoyo a la Carta Magna, Carrillo y el PCE renuncian a la república y asumen la monarquía como la forma del Estado español.

Este es uno de los aspectos más criticados a Santiago Carrillo desde la izquierda, acusándole de impedir el desmontaje total de las estructuras de poder franquistas que, en gran parte, se reconvirtieron, perviviendo en la actual etapa democrática. Carrillo hizo grandes renuncias durante la transición política debidas, en parte, a un grave error de cálculo. El indiscutible liderazgo que el PCE tuvo en la lucha antifranquista le llevó a pensar que su partido podría liderar la izquierda española en unas elecciones de una democracia burguesa tradicional. En la primera convocatoria electoral, el Partido Socialista de Felipe González, muy apoyado económicamente por la socialdemocracia alemana, se encargó de mostrarle su error.

Santiago Carrillo es el protagonista de una de las imágenes de la transición política que todos los españoles tienen grabada en la retina. El 23 de Febrero de 1981 tiene lugar la intentona golpista en la que un grupo de guardias civiles asalta el Congreso de los Diputados. Carrillo es uno de los tres únicos diputados que se mantienen sentados en sus escaños, desobedeciendo las órdenes de tirarse al suelo que los asaltantes recalcaban con disparos al aire.

EL EUROCOMUNISMO Y EL DISTANCIAMIENTO CON LA URSS

El Partido Comunista de España comienza el distanciamiento con la Unión Soviética en 1968, criticando Carrillo la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. El paulatino distanciamiento con Moscú llevaría a varias escisiones en el PCE, de las que la más agria sería la encabezada por el que fuera General del Ejército Rojo, polaco y yugoslavo, Enrique Líster.

Los acontecimientos de Checoslovaquia fueron la justificación que Carrillo utilizó para adoptar, junto con Enrico Berlinguer y Georges Marchais, secretarios generales de los partidos comunistas de Italia y Francia, un nuevo corpus teórico que venía a sustituir al marxismo-leninismo: el eurocomunismo.

En esencia, el eurocomunismo despojaba al Estado de su componente clasista y lo convertía en una herramienta neutral por la que se podía dar la batalla política en condiciones de igualdad. Esta teorización encajaba a la perfección en el camino de la búsqueda del acuerdo para reforma de la dictadura por el que Carrillo estaba dirigiendo al PCE y con su convencimiento de liderar electoralmente a la izquierda española.

Desde las primeras elecciones democráticas en 1977, los resultados electorales del PCE quedaron muy lejos de sus expectativas. Pero las elecciones de 1982 supusieron casi la desaparición parlamentaria del partido, que sólo obtuvo 4 diputados. Esto obligó a Santiago Carillo a presentar su dimisión de la Secretaría General, siendo sustituido por Gerardo Iglesias. Las posteriores discrepancias entre ambos culminaron en 1985 con la expulsión de Carrillo del partido.

Carrillo intentaría mantenerse en la actividad política con un nuevo proyecto, el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista. El fracaso del proyecto lo retiraría definitivamente de la actividad política en 1991. En los últimos años se acercaría al PSOE, aunque siempre se negaría a entrar en él oficialmente.

Santiago Carrillo se mantuvo plenamente lúcido hasta la misma tarde de su fallecimiento, en la que tenía programadas diversas actividades siempre vinculadas con la vida política. Hasta hace pocas fechas, aún ejercía como tertuliano habitual de una cadena radiofónica y era frecuentemente invitado a debates políticos de actualidad. Tras una vida dedicada a la política que no ha dejado indiferente a nadie, cosechando admiradores y detractores tanto en la izquierda como en la derecha, por expreso deseo suyo sus cenizas serán esparcidas en las aguas del mar Cantábrico que bañan Gijón, su ciudad natal.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

ETA Divide al Partido Popular de Rajoy

La política antiterrorista del Gobierno de Mariano Rajoy está reavivando las discrepancias internas dentro de su partido. Los sectores más duros vuelven a arremeter contra el Presidente aprovechando su debilidad y su creciente falta de credibilidad. La derecha española podría estar cerca de un proceso de recomposición.



La reunión del Comité Ejecutivo Nacional de los conservadores españoles que tuvo lugar ayer fue la más tensa que se recuerda desde 2008, cuando en los preparativos del congreso de Valencia se intuía una operación para descabalgar a Mariano Rajoy de la Presidencia del partido. Ayer, algunas de las voces que por aquel entonces atacaban el liderazgo del actual Presidente del Gobierno, volvieron a dejarse oír criticando la política penitenciaria del Gobierno en relación con los presos de ETA.

La polémica suscitada durante las jornadas anteriores por la posible excarcelación por motivos humanitarios del etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, aquejado de un cáncer, ha hecho mella en la dirección de los conservadores. La decisión del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de concederle el tercer grado penitenciario como primer paso hacia su posible libertad condicional, ha causado las iras de los dirigentes conservadores más duros. Jaime Mayor Oreja, eurodiputado y ex Ministro del Interior del Gobierno Aznar, y Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, arremetieron contra Fernández Díaz señalando que se trataba de una decisión política. Así, negaban los argumentos del titular de Interior quien aseguraba que era una decisión obligada en cumplimiento de la legalidad vigente.

Las discrepancias fueron tan importantes que mientras que Jorge Fernández Díaz argumentaba que “ETA ha sido derrotada”, Jaime Mayor Oreja replicaba con un “ETA no está derrotada, está rozando el poder”. Mayor Oreja hacía así alusión a que Bildu, la coalición de la izquierda independentista vasca, podría ganar las elecciones regionales de Octubre. Según la teoría oficial de los conservadores españoles, todas las organizaciones de la llamada izquierda abertzale son parte de ETA.

Las posturas de Jaime Mayor Oreja, radicalmente contrarias a cualquier tipo de negociación con ETA, llevan tiempo bajo sospecha debido a sus intereses en empresas privadas de seguridad que han prestado servicios de escolta a personas amenazadas en el País Vasco.

Para los dirigentes más duros del Partido Popular, el caso Bolinaga es la prueba de que el Gobierno de Mariano Rajoy ha adoptado una política de continuidad con respeto al anterior gobierno en materia antiterrorista. Y no sólo eso, sino que entre sectores del partido e incluso de la prensa más afín, cada vez cunde más la idea de que la negociación encubierta entre Gobierno y ETA para el fin definitivo del terrorismo es un hecho al que responden decisiones como la del caso Bolinaga. Esto, negado en infinidad de ocasiones por el propio Mariano Rajoy, está siendo una nueva vía de agua, esta vez dentro de su propio partido, para un gobierno que parece a la deriva.

UN GOBIERNO A LA DERIVA

La enorme debilidad y la preocupante falta de credibilidad del Gobierno de Marino Rajoy están siendo aprovechadas por los sectores más duros de su partido para volver a la carga contra su liderazgo. Ya en Junio se desvelaban movimientos internos que apuntaban a una operación de relevo al frente de la Presidencia del Gobierno para el retorno de José María Aznar a primera línea de la actividad política.

En los próximos meses, Mariano Rajoy tendrá que enfrentarse a duras pruebas que de no solventar con éxito pueden ser definitivas. La primera de ellas tendrá lugar este mismo jueves con la visita de la Canciller alemana Angela Merkel, quien probablemente vendrá con nuevas exigencias de ajustes como contrapartida a una posible compra de deuda española por parte del Banco Central Europeo.

Pero las conversaciones entre Merkel y Rajoy no se quedarán ahí. Ya casi nadie duda, y el Gobierno ya tampoco niega, que la economía española en su conjunto será rescatada y la negociación de su condicionado será materia ineludible de la visita de la Canciller.

Y el 21 de Octubre el Ejecutivo tendrá dos nuevos exámenes electorales, está vez en las elecciones autonómicas de Galicia y el País Vasco. Tras las derrotas electorales en Asturias y Andalucía del mes de Marzo, Mariano Rajoy no puede permitirse un nuevo revés electoral. Así todo, las perspectivas no son nada halagüeñas. Mientras que en el País Vasco no tiene ninguna opción de alcanzar el poder y no puede aspirar a más que a mantener sus 13 diputados, en Galicia las encuestas apuntan a la pérdida de la mayoría absoluta, lo que podría desalojarles del poder ante un pacto de gobierno entre las fuerzas de izquierda.

RECOMPOSICIÓN DE LA DERECHA ESPAÑOLA

Las fuertes discrepancias que están apareciendo dentro del Partido Popular podrían no quedarse únicamente en eso. Los rumores sobre operaciones para descabalgar a Mariano Rajoy apuntan a una posible refundación del partido sobre la base de sus sectores más duros. Incluso, de no tener éxito, de una eventual escisión que recoja sectores de la derecha más dura que se han ido desgajando del Partido Popular o que han surgido por fuera de él.

La organización partidaria de la derecha española es particular en comparación con otros países de la Unión Europea. A día de hoy, no hay ningún partido de extrema derecha importante, lo que siempre se ha achacado a que el propio Partido Popular acogía en su seno a los sectores más radicales de la derecha, tanto de la más moderna como de la proveniente del franquismo.

El actual contexto de crisis, con los fenómenos de racismo y xenofobia que siempre acompañan, podría estar abriendo un nuevo espacio político a la derecha del Partido Popular pendiente de ser ocupado. Además de los sectores más duros del actual partido de gobierno, con Esperanza Aguirre y José María Aznar a la cabeza, hay más mimbres de renombre:

-Francisco Álvarez-Cascos, ex Vicepresidente del Gobierno Aznar y actual líder de Foro Asturias (FAC), segunda fuerza política en el Principado de Asturias. Durante su etapa en la dirección del partido siempre fue considerado uno de los “duros” de la organización.

-Rosa Díez, ex dirigente socialista y actual líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD). A pesar de su pasado socialista, mantiene un discurso radicalmente contrario a cualquier tipo de proceso de paz en el País Vasco, defiende un modelo de Estado hipercentralista y adelgazado y es ultraliberal en materia económica.

-Mario Conde, recientemente reaparecido en escena con un nuevo proyecto político llamado Sociedad Civil y Democracia (SCD) que se presentará a las elecciones gallegas de Octubre. Conde es un antiguo banquero condenado a 14 años de prisión por apropiación indebida y estafa durante su gestión al frente de Banesto. Hoy cuenta con el apoyo mediático de grupo de comunicación de extrema derecha Intereconomía.

Así las cosas, si Mariano Rajoy es incapaz de enderezar el rumbo del país y la crisis acaba por pasar factura al gobierno de los conservadores, no es descartable que la derecha española acabe por desgajarse, creando un hueco en el sistema de partidos que sea ocupado por una nuevo proyecto de extrema derecha.