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viernes, 17 de mayo de 2013

Imagen del Día: Fallece Videla


El dictador y genocida argentino, Jorge Rafael Videla, ha fallecido hoy en una cárcel de la provincia de Buenos Aires.

jueves, 14 de marzo de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: La Misión de Francisco I

Ha saltado la sorpresa en la Capilla Sixtina y ha sido un argentino el elegido como nuevo Papa. El Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hasta ahora Arzobispo de Buenos Aires, gobernará la Iglesia Católica con el nombre de Francisco I.

La elección ha agarrado a contrapié a las redacciones de los medios de comunicación españoles, lo que ha desatado las especulaciones sobre cuál será la tendencia a la que está adscrito Bergoglio. Finalmente, parece que los medios se han decantado por etiquetarlo como un progresista moderado, supongo que por tratarse de un jesuita. Sin embargo, a mi modo de ver, nada más lejos de la realidad.

La durísima etapa política que atravesó argentina durante la dictadura militar, nos da algunas claves muy sospechosas alrededor de la figura de Bergoglio. El nuevo Papa, que parece ser que simpatizaba con una agrupación del peronismo derechista denominada “Guardia de Hierro”, fue acusado de delatar a dos jesuitas subordinados suyos, que serían torturados en la tristemente famosa Escuela Mecánica de la Armada.

Asimismo, el ahora Papa Francisco I, fue señalado como uno de los conocedores del robo sistemático de bebés nacidos en cautiverio. Esto ocurrió al ser presentadas varias cartas dirigidas a su persona que denunciaban los hechos cuando éstos tenían lugar. Ante esta cruel e inhumana práctica de la dictadura militar argentina, Bergoglio habría optado por mirar a otro lado. Y es que el nuevo Papa siempre se excusó en la supuesta neutralidad de la Iglesia Católica en materia política.

El currículum conservador del hasta ahora Arzobispo de Buenos Aires tiene más y más recientes páginas. Si bien pretende mostrarse neutral durante la dictadura militar, no dudó en combatir enérgicamente a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Y así, luchó fervientemente contra la ley que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo, llegando a aseverar que se trataba “de una movida del Padre de la Mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.

Pero no se quedó ahí. Bergoglio siguió haciendo gala de su conservadurismo y de su, ahora sí, tendencia a interferir en asuntos políticos, con motivo de la apertura del debate en torno al aborto. Argentina cuenta con una de las legislaciones más retrógradas al respecto y, el nuevo Papa, no titubeó a la hora de oponerse rotundamente a la más mínima modificación legal en términos progresistas.

Despejada más de una duda al respecto de su orientación, cabe abordar qué sentido tiene su elección y qué papel ha de jugar en los próximos años al frente de la Iglesia. La situación política mundial y, especialmente, latinoamericana, me lleva a ver ciertos paralelismos con la elección de Juan Pablo II.

Karol Wojtyła fue el primer y único Papa salido del otro lado del telón de acero. Fue un enemigo declarado del denominado Socialismo Real y un aliado fiel de las potencias de Europa Occidental y EE.UU. Así, se alzó como uno de los líderes y principal guía espiritual de la disidencia interna, a la que apoyó y potenció hasta la caída del muro de Berlín y de todos los países socialistas europeos.

Ante el que parece ser un imparable avance de los gobiernos progresistas en América Latina, que van desde el más decidido bolivarianismo venezolano hasta las moderadas políticas de progreso social brasileñas, no sería de extrañar que la Iglesia, en connivencia con sus habituales aliados, haya decidido retomar la intensa intervención de antaño en asuntos de política internacional. Y es que no es difícil imaginar el grado de preocupación que pueden tener los actuales dirigentes vaticanos, por su futura influencia entre los millones de ciudadanos de un continente en el que cada vez se oye con más fuerza la palabra “socialismo”.

Por ello, y por la condición de jesuita de Francisco I, intuyo que estamos ante un lobo con piel de cordero. Porque si bien la Compañía de Jesús se ha caracterizado por su contenido social y su relativo progresismo, Bergoglio ha simpatizado con la derecha militar golpista y genocida. Así, sus ropajes jesuíticos pueden esconder un lobo que pretenda volver a poner la cabeza de los pueblos latinoamericanos bajo la bota neoliberal.

Recordemos que cuando Karol Wojtyla fue alzado al Trono de San Pedro, más de uno creyó que sería una oportunidad para profundizar en el diálogo entre el bloque socialista y el capitalista. Craso error. Hoy, cuando una nueva experiencia socialista parece abrirse paso en América Latina, no se debería pecar de candidez. La aparición de un liderazgo conservador en Sudamérica, justo cuando desaparece el líder del Socialismo del Siglo XXI y el máximo impulsor de la integración latinoamericana, parece alumbrar un nuevo desafío para los pueblos del continente.

Imagen del Día: Francisco I


Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, es el nuevo Papa Francisco I.

martes, 22 de mayo de 2012

Mi Paso por Argentina en Imágenes


   



















    Con esta selección fotográfica quiero rendir un pequeño homenaje a la que es mi segunda patria, Argentina; mi segunda casa, Buenos Aires; y mi primer refugio si algún día tengo que volver a emigrar de mi Gijón del alma. Pero, sobre todo, quiero rendir un homenaje a todas aquellas personas que, en mayor o menor medida, han compartido momentos a mi lado al otro lado del Atlántico y que me acogieron con los brazos abiertos... y cuando digo todas, digo todas, al margen de posteriores rutas divergentes en la vida de cada una de ellas. Sería imposible nombrar a todas, así que sólo nombro a aquellas personas que aparecen a las fotos. Y para no ser injusto con nadie, os nombro alfabéticamente. 

    Un fuerte abrazo a Adrián Acevedo, Alejandro Netto, Alicia Gutiérrez, Ana Belén Díez, Ana Paola García, Andrés Colasanti, Beni, Camilo, Carlos Herrera, Carlos Ortiz, Carolina Trujillo, Chechu Castro, Claudio Bonomo, Cristina González, David Benito, Davide Scaramuzzino, Diana Andaluz, Diego Lentini, Ezequiel Barrios, Federico Villa, Fernando “Pino” Solanas, Francisco Llambrich, Gabriel Kloker, Gabriel Medina, Gastón, Giada Fernández, Gusti Moses, Humberto Tumini, Javier Giménez, Javier Marco, Jorge Morales, José Alberto Santín, Mamela Fiallo, Marcelo Gerpe, Mariel, Mariel de Subinas, Marta Valencia, Matteo Mercuri, Maxi Kronenberg, Maxi Papa Maidana, May Fernández, Merce Nolla, Mike, Natxo Ruiz, Nebek Adur, Pablo, Paca Sarabia, Priscila Tarzia, Rodrigo Crocco, Rodrigo Ochoa, Rodrigo Quintana, Rolo de Subinas, Salva Dorado, Silvina Pierantoni, Sole, Soledad López, Teresa Cabezón, Vanesa Rodríguez, Virginia Cartes... y a todas aquellas personas que allí tuve el placer de conocer y que jamás olvidaré!!!

viernes, 27 de abril de 2012

Rajoy y Otras Penurias

    Hoy reproduzco en Escritos Irrelevantes el artículo publicado el día 23 en el diario argentino Página 12 y firmado por el Doctor en Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla Raúl Dorra. En él, el escritor argentino afincado en México, tiene la gentileza de citar mi artículo "La Españolidad de Repsol", publicado en Observador Global el día 18. Desde aquí quiero enviarle mi agradecimiento.


    Cosas veredes. Mariano Rajoy, hombre tan representativo de la obstinación franquista, no ahorró insolencias ni amenazantes baladronadas dirigidas, más que al gobierno argentino, a aquellos que se sientan inclinados a reproducir su gesto de soberanía. De acuerdo con su modo de percibir los valores, se es tan denodado patriota cuando se defiende el interés de una empresa transnacional como cuando se decreta una draconiana medida de ajuste. En esta misma lógica, el hecho de que su rey distraiga momentáneamente la aflicción que le causa el empobrecimiento de los españoles en una cacería de elefantes, de ningún modo mancilla su grandeza, ni disminuye su calidad de máximo embajador y primer defensor de las causas hispanoamericanas ante el mundo. Con una filosofía aun más depurada, Felipe Calderón entiende que recuperar para un país la soberanía de sus recursos energéticos es un acto irracional y anacrónico. Lo que está en consonancia con el mundo actual, según su leal entender, es entregar la economía del país a la voracidad de las megaempresas, y lo racional es ponerse al frente de una guerra que no ha hecho sino fortalecer al enemigo en una siembra de muerte y desolación sin término durante el transcurso de la cual, como lo ha declarado él mismo, el crimen organizado fue duplicando, y a veces reemplazando, las funciones del Estado. Esto, por añadidura, en un país que celebra como una gran fiesta cívica cada aniversario de la nacionalización del petróleo decretada por el general Lázaro Cárdenas en 1938, impulsando una medida más radical que la hoy tomada por Cristina Fernández de Kirchner. Sin duda por esa afinidad intelectual, el gobierno español ha hecho pública la iniciativa de pedirle a Felipe Calderón que sea mediador en el conflicto creado entre España y la Argentina, habida cuenta de las buenas relaciones que el presidente de México mantendría con las autoridades de ambos países. En esta increíble lógica, nada obsta para que alguien actúe como si se hubiera mantenido en una posición equidistante de aquel a quien ha otorgado toda la razón y de aquella de la que ha dicho que no está “en sus cinco sentidos”. Cosas veredes. 

    Tristemente, el gobierno de México, que históricamente ha exigido respeto para su autodeterminación soberana, ha invadido irrespetuosa e ilegalmente la soberanía de otro país, invadiendo en el mismo acto la propia Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Se ha sumado a la campaña de descalificaciones mediáticas emprendida por los campeones del neoliberalismo y por los organismos defensores de un sistema que, en casos como éste, defiende la expoliación –a la que parece tener derecho por naturaleza– con el agravio destemplado y con el recurso a la ceguera. Pero esta desmesura verbal, que pretende invisibilizar lo evidente, no es sino el síntoma de un desequilibrio que avanza sobre una Europa que, con los hechos, insiste en afirmar que el mejor, quizás el único, modo de salvarse de una enfermedad –entiéndase economía de mercado– es persistir y aun ahondar en aquello que la provoca. De más en más, Europa es una zona de riesgo. Tristemente, el gobierno de México parece no estar en condiciones de entender, con menos aspavientos, que la decisión tomada por el gobierno argentino está en el camino que economistas de justo renombre recomiendan: para enfrentar las actuales crisis y sobre todo para prever las que puedan sobrevenir, lo adecuado es asegurar la suficiencia alimentaria y los recursos energéticos, fomentar el gasto interno y la distribución social del ingreso, lo cual supone alejarse de la economía sin patria (y sin madre) del mercado. A los que no somos economistas y no estamos, por lo tanto, en condiciones de exponer los fundamentos de esta recomendación, nos basta con observar la desesperación de ciudadanos de Italia o de Grecia que, hundidos en la humillación y la miseria, han llegado hasta el suicidio porque sus respectivos gobiernos optaron, o se vieron obligados a optar, por esta vía tan recomendada por organismos como el Fondo Monetario Internacional. 

    En estas circunstancias, la prensa española, aun la que se dice de inspiración socialista como el diario El País, y la prensa de la derecha en general, ha recurrido a la diatriba fácil, a la siembra del miedo, ha preferido no pensar o no dejar pensar. Con otra disposición mental y moral, ciudadanos españoles que ven las cosas sin intereses creados y en consecuencia apuestan por el pensamiento han explicado que Repsol es una empresa privada en la que los capitales españoles son en realidad menos cuantiosos que los extranjeros, una empresa que cuenta con filiales en los llamados paraísos fiscales y que paga impuestos en España por una cantidad menor a la cuarta parte de los beneficios económicos que obtiene por sus negocios en todo el mundo. Esto último lo he leído en una nota que expone con detalle qué es lo que hay en el debe y en el haber de Repsol, una nota que firma David Posada Menéndez. Desde luego, yo no estoy en condiciones de corroborar la veracidad de estas cifras. Sin embargo, conociendo los privilegios fiscales que exigen y que obtienen las empresas transnacionales –sin contar las innumerables triquiñuelas a las que recurren sus contadores avezados en la evasión de impuestos–, nada me cuesta pensar que estoy ante un dato del todo verosímil. 

    Especialistas en el saqueo, las grandes empresas nunca pierden, puesto que aseguran sus ganancias en la primera movida. Entre quienes garantizan este saqueo se cuentan sus ejércitos de abogados y la prensa comprada o interesada en mantener este estado de cosas. Como si se tratara de una ley universal que vale para individuos tanto como para corporaciones, el que más tiene es el que con más furia se queja cuando alguien intenta disminuir, así sea mínimamente, sus poderosos ingresos. Un tímido suponer: si a los bancos españoles asentados en México –enriquecidos escandalosamente con tasas usurarias– el gobierno de este país quisiera expropiarles un 10 por ciento de sus ganancias, sus gritos atravesarían el océano para que la voz de Rajoy venga a socorrerlos. Y sin embargo, con un 10 por ciento menos, los bancos seguirían ganando en exceso. Un suponer más audaz: si el gobierno les expropiara el 50 por ciento de sus ganancias, todavía invertir en México sería para ellos un buen negocio. Y, en la más increíble de las suposiciones, si el gobierno les expropiara todas sus ganancias, y ellos conservaran la calma, podrían reconocer que ya han ganado tanto que sus inversores no sólo se retirarían de este país con las arcas llenas y que las ganancias obtenidas en estos años alegres alcanzaría para una holgura tan dilatada que se extendería a sus hijos y aun a los hijos de sus hijos. El mío es un razonamiento doméstico, claro está, el razonamiento de alguien que no entiende que la acumulación sin sentido de riquezas (digo bien: sin sentido, sin otra orientación que no sea la de su propia gravedad) es una pasión irrenunciable como es la pasión, igualmente voraz y sin sentido, del jugador. Una pasión que se aviva con la miseria de los otros, que más crece mientras más hace crecer la pobreza. Ser pobre, ya se sabe, cuesta caro. 

    Pero a este razonamiento casero yo le agregaría otro, de la misma modesta calidad. O, más que un razonamiento, una pregunta. Según estos terroristas de las finanzas, si la Argentina se sale con la suya, quedan en peligro todas las economías emergentes, puesto que las grandes empresas, espantadas por la falta de “seguridad jurídica”, se irían con sus euros a otra parte. La pregunta es ésta: ¿a dónde invertirían esas empresas acostumbradas a obtener ganancias que sólo pueden ofrecerles países de economías emergentes? ¿Pondrían sus capitales en Suiza o en Finlandia, donde la –todo hace suponer– probada “seguridad jurídica” les aseguraría que lo que ganan aquí en un año allá lo ganarían en cinco o acaso en diez? Pero no, esos gobiernos tampoco dan la “seguridad jurídica” tras la cual ellas van: ellas van tras un cómodo contrato que comprometa a los gobiernos, pero que ellas puedan violar sin mayores consecuencias o molestias.

jueves, 19 de abril de 2012

La Españolidad de Repsol

La expropiación de YPF por parte del Gobierno argentino ha abierto un grave conflicto diplomático con España. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha considerado la medida como un “gesto de hostilidad” contra su país. Pero, ¿hasta dónde puede decirse que los intereses de Repsol coinciden con los de España?


La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de expropiar el 51% del accionariado de YPF, filial argentina de Repsol, ha encolerizado al Gobierno español. Éste, alineándose incondicionalmente en defensa de los intereses de la petrolera, ha interpretado la decisión como un ataque a España y a los españoles. Pero cabría preguntarse, ¿cuánto realmente pueden verse afectados los ciudadanos españoles por tan importante decisión?

Repsol es una compañía creada en 1986 por la unión de varias empresas de titularidad pública, dedicadas a diferentes actividades relacionadas con el petróleo y el gas. El objetivo de tal fusión queda evidenciado en 1989 cuando el Gobierno del socialista Felipe González comienza el proceso de privatización, que culminará en 1997 bajo la Presidencia del conservador José María Aznar. Desde entonces, el control de la compañía está totalmente en manos privadas.

Hoy por hoy, el accionariado de Repsol, tal y como la propia compañía publica en su página web, tiene una composición en la que los capitales españoles ni siquiera son la mayoría. Ciertamente, las participaciones más significativas están en manos de las españolas Caixabank (12,83%) y Sacyr Vallehermoso (10,01%), además de un 9,9% en poder de fondos de inversión españoles y un 10,8% en manos de accionistas españoles minoritarios. El resto del accionariado se lo reparten la mexicana PEMEX (9,49%) y, especialmente, fondos de inversión extranjeros (42%). El 5% restante sería un paquete accionarial en autocartera. Así las cosas, únicamente un 43,54% del capital actual de Repsol sería de nacionalidad española y solamente un 10,8% estaría controlado por pequeños inversores del país.

Si investigamos la aportación de la empresa al Estado español vía impuestos, tampoco parece que ésta haga un especial ejercicio de solidaridad con sus compatriotas. Según publica en su blog el economista y diputado español Alberto Garzón, Repsol paga impuestos en España por menos de una cuarta parte de los beneficios que obtiene en todo el mundo. Esto supondría que en 2010 el Estado debería haber ingresado 1060 millones de euros pero, gracias a diferentes deducciones fiscales, Repsol únicamente aportó a las arcas públicas 949 millones sobre una base imponible de 3534 millones de euros. Esto significa que, en vez de aplicársele un tipo impositivo del 30% al que está sujeta, el tipo efectivamente aplicado a la petrolera fue del 26’86%.

Pero aún más grave es el hecho de que Repsol sea la segunda empresa española con más presencia en paraísos fiscales, según ha denunciado la ONG Intermón-Oxfam. Actualmente, la petrolera contaría con 13 filiales en paraísos fiscales, 12 de ellas en las Islas Caimán, aunque la compañía únicamente reconoce su presencia en Liberia. De ahí las fuertes sospechas sobre declaraciones de beneficios artificialmente adelgazadas en determinados países, que serían compensadas en filiales de otros con fiscalidades más benevolentes.

GOBIERNO Y PRENSA ESPAÑOLES REACCIONAN AL UNÍSONO

A pesar de este déficit de españolidad, la reacción del Ejecutivo de Mariano Rajoy entra dentro de la lógica de su acción de gobierno. En la composición accionarial de Repsol hay una importante presencia de Caixabank y Sacyr Vallehermoso, dos de las empresas que determinan el índice bursátil español IBEX35, compuesto por las 35 empresas más importantes del país. No es de extrañar que un gobierno cuya política económica parece venir determinada por los mercados, especialmente por la banca alemana, venga a considerar una afrenta a los intereses nacionales una decisión de un gobierno extranjero que, indudablemente, afecta a los intereses de grupos empresariales tan poderosos.

Así, el lunes, pocas horas después del anuncio de Cristina Fernández, los Ministros de Exteriores y de Industria, José Manuel García-Margallo y José Manuel Soria, anunciaron que el Gobierno español tomará medidas “claras y contundentes” frente a la expropiación de YPF. Sorprendió la relativa tranquilidad de la comparecencia, en la que no se anunció ninguna medida concreta, lo que contrasta con las duras declaraciones de la semana pasada que aseguraban que “Argentina se va a convertir en un apestado internacional”. A pesar de ello, esta misma mañana, Soria reincidió en el tono belicista. “España no puede quedarse de brazos cruzados cuando hay una hostilidad contra una empresa española”, declaró en una entrevista en la televisión pública, a la vez que siguió sin concretar las medidas que adoptará el Ejecutivo español.

Ayer, en el Foro Económico Mundial sobre América Latina que se celebra en México, Mariano Rajoy también incidió en el discurso de la afrenta. Esta es una decisión que “rompe el buen entendimiento que siempre ha presidido las relaciones entre los dos países y que, por tanto, perjudica a España y Argentina”, aseguró.

La oposición socialista cerró filas en torno al Ejecutivo y Repsol. Fuentes del PSOE han asegurado que éste “respaldará al Gobierno en las medidas que tenga que tomar en defensa de los intereses de las empresas españolas". Una fuerza política que se ha desmarcado de estas posiciones ha sido la coalición Izquierda Unida, calificando como “una vergüenza” que el Gobierno haya salido en defensa de Repsol y negando que la expropiación sea “un ataque a España”.

De la misma manera, la prensa española se dejó llevar por el fervor patrio. El diario El País, cercano al Partido Socialista, también considera la medida como un ataque y titula su portada del día 14 con un “España activa a la UE y EE.UU. para defenderse de Argentina”. Pero más contundentes se mostraron los medios de la derecha conservadora. Ayer, La Razón situaba en primera página “La guerra sucia de Kirchner” y el día 13, el diario ultraderechista La Gaceta, elevaba la afrenta hasta un “Kirchner nos quiere robar a los españoles”.

UN EPISODIO MÁS DE FERVOR PATRIO

Lo cierto es que, en los casi 4 meses de gobierno de Mariano Rajoy, los episodios de fervor patrio se suceden con cierta regularidad. Partiendo de las constantes llamadas al patriotismo cada vez que se anuncia una de las duras medidas de ajuste que, según asegura, se ve obligado a tomar el Ejecutivo español, por lo general acaba siendo la vecina Francia el objeto de las iras patrias.

En las últimas semanas, es un Nicolás Sarkozy en plena campaña electoral quien más afrentada ha hecho sentirse a la clase política española. Pero no por ser parte del núcleo duro que impone las rigurosas medidas de ajuste en toda la Unión Europea, sino por sus constantes alusiones a la grave situación de la economía española. Según el Presidente francés, ésta sería reproducida en Francia por un hipotético gobierno de su contrincante electoral Françoise Hollande.

Más sonrojante fue el episodio del mes de Febrero a cuenta de un programa de humor de Canal+ Francia. A raíz de la condena por dopaje del ciclista Alberto Contador, el programa satírico de los guiñoles ironizó sobre los éxitos del deporte español con un “no ganan por casualidad”. La desmesurada reacción del Gobierno y prensa españoles estuvieron a punto de causar un conflicto diplomático con un socio europeo, llegando a ejercer el Ejecutivo español una protesta formal ante el francés. Incluso el Ministro de Educación español, José Ignacio Wert, calificó lo sucedido como un “ataque xenófobo”.

Probablemente, muchos españoles extrañen la ausencia del mismo fervor patrio en otros aspectos de la vida política y económica del país. En estos días, a tenor de la polémica de YPF, un ciudadano español se lamentaba en su cuenta de Twitter: “yo también quiero que nuestro Gobierno defienda en Bruselas el Estado de Bienestar como defiende los intereses de Repsol en Argentina”.

domingo, 23 de octubre de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Elekciones en Argentina

    Hoy es día de elecciones en mi segunda patria, Argentina. No hay excesivas incógnitas en cuanto al resultado, ya que todas las encuestas apuntan a una victoria arrasadora de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que incluso convertiría en sorpresa la necesidad de recurrir a una segunda vuelta. Con una intención de voto que algunos llegan a situar hasta en el 55% del electorado y con un 16% que asignan a su más cercano perseguidor, el socialista y actual Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Hermes Binner, el resultado parece inamovible.

    Esta previsión acaba por demostrar la inusitada fuerza de la actual Presidenta, puesta muy en cuestión cuando hace menos de un año fallecía su marido, el ex Presidente Néstor Kirchner. La esperada implosión del justicialismo ante la pérdida de un líder que consiguió mantener cierto grado de unidad en el partido, aunque no sin más de una sonada espantada, no sólo no se produjo, sino que el nido de víboras malavenidas que es el Partido Justicialista tampoco consiguió acabar con la carrera política de la actual Presidenta. Así, se demostraba la fuerza de una corriente política que algunos teorizan como el peronismo del siglo XXI, el kirchnerismo, y de su nueva líder.

    La realidad es que los gobiernos kirchneristas, tanto el de Néstor como el de Cristina, quizá sean de los más encuadrables dentro del corpus teórico de esa rara avis argentina llamada peronismo de los que ha habido desde la desaparición del propio Perón. Sus gobiernos, como los de Perón, se revistieron de un aura antioligárquica más retórica que práctica. Así todo, durante el kirchnerismo se recuperó la política social y la presencia del Estado en la economía nacional, a la vez que se configuró una política exterior soberana que ha generado más de una tensión con las potencias centrales. Este es parte del haber del matrimonio Kirchner, pero junto a esto, y al igual que ocurrió durante los gobiernos de Juan Domingo Perón, la extensión de la intervención estatal no fue acompañada de los necesarios controles, generándose una profundización de las prácticas corruptas que ponen en peligro el éxito de estas políticas. El alto grado de corrupción política, policial y sindical, por citar sólo tres de sus más graves facetas, seguramente sea el gran problema pendiente de resolución. El gobierno que decida afrontar verdaderamente esta realidad, que supone un saqueo constante de las arcas públicas y, por tanto, de los bolsillos de la ciudadanía,  conseguirá devolver Argentina al lugar que se merece.

    La política exterior puede que sea el mayor éxito del kirchnerismo. Tras largos años plegados a los intereses de imperialismo yankee, Kirchner puso la vista en su entorno latinoamericano para, pensando en los intereses comunes de la región, impulsar una política de integración. Con la colaboración de los nuevos líderes de izquierda que han ido alcanzando el poder en Sudamérica en los últimos años, el proceso arruinó el acuerdo de libre comercio impulsado por Estados Unidos (ALCA) y hoy tiene su máxima expresión en la UNASUR.

    Como decía, hoy seguramente asistiremos a una victoria arrasadora de Cristina Fernández de Kirchner. Pero puestos a especular sobre un escenario más favorable, aunque sin caer en quimeras, quizás lo mejor que pueda pasar es que la actual Presidenta tenga que afrontar una segunda vuelta con un candidato de la izquierda, y este parece que sólo puede ser Hermes Binner. Un ballotage que cambie la acostumbrada crítica derechista y oligarca por una crítica social y latinoamericanista podría acabar por hacer girar decididamente hacia la izquierda la actual política gubernamental. En todo caso, los argentinos deciden.

martes, 4 de octubre de 2011

El Peronismo

    Hoy el diario español El Mundo, ante la cercanía de las elecciones argentinas, publica un artículo sobre el peronismo firmado por Ramy Wurgaft. Desconozco al autor y su obra, pero en este caso en absoluto responde a la pregunta del título "¿Qué es el peronismo?". Poco más nos aporta su lectura que alguna que otra anécdota y una serie de tópicos, para los cuales no es necesario un estudio muy exhaustivo de un fenómeno muy particular que siempre llamó mi atención. En todo caso, pueden comprobarlo por si mismos en este enlace:

    http://www.elmundo.es/america/2011/09/30/noticias/1317346438.html

    Hasta el momento, la caracterización más plausible que he encontrado es la que hace el sociólogo marxista Silvio Frondizi, vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores, asesinado por la Alianza Argentina Anticomunista (Triple A) en 1974. La reproduzco a continuación.


EL PERONISMO

    Para nosotros, el peronismo ha sido la tentativa más importante y la única de realización de la revolución democrático-burguesa en la Argentina, cuyo fracaso se debe a la incapacidad de la burguesía nacional para cumplir con dicha tarea.

    A través de su desarrollo, el peronismo ha llegado a representar a la burguesía argentina en general, sin que pueda decirse que ha representado de manera exclusiva a uno de sus sectores —industriales o terratenientes. Dicha representación ha sido directa, pero ejercida a través de una acción burocrática que lo independizó parcial y momentáneamente de dicha burguesía. Ello le permitió canalizar en un sentido favorable a la supervivencia del sistema, la presión de las masas, mediante algunas concesiones determinadas por la propia imposición popular, la excepcional situación comercial y financiera del país, y las necesidades demagógicas del régimen. Precisamente, la floreciente situación económica que vivía el país al término de la segunda gran guerra, constituyó la base objetiva para la actuación del peronismo. Este contó, en su punto de partida, con cuantiosas reservas acumuladas de oro y divisas, y esperó confiadamente que la situación que las había creado mejorara constantemente, por la necesidad de los países afectados por la guerra y por un nuevo conflicto bélico que se creía inminente.

    Una circunstancia excepcional y transitoria más, contribuyó a nutrir ilusiones sobre las posibilidades de progreso de la experiencia peronista. Nos referimos a la emergencia de una especie de interregno en el cual el imperialismo inglés vio disminuir su control de la Argentina, sin que se hubiera producido todavía el dominio definitivo y concreto del imperialismo norteamericano sobre el mundo y sobre nuestro país. Ello posibilitó cierto bonapartismo internacional —correlativo al que se practicó en el orden nacional—, y engendró en casi todas las corrientes políticas del país grandes ilusiones sobre las posibilidades de independencia económica y de revolución nacional.

    La amplia base material de maniobras permitió al gobierno peronista, en primer lugar, planear y empezar a realizar una serie de tareas de desarrollo económico y de recuperación nacional, con todas las limitaciones inherentes a un intento de planificación en el ámbito capitalista. La estructura tradicional de la economía argentina no sufrió cambios esenciales; las raíces de su dependencia y de su deformación no fueron destruidas. Al agro no llegó la revolución, ni siquiera una tibia reforma. Fueron respetados los intereses imperialistas, a los cuales incluso se llamó a colaborar, a través de las empresas mixtas. Tampoco se hicieron costear las obras de desarrollo económico al gran capital nacional e imperialista. El Primer Plan Quinquenal, en la medida, que se realizó, fue financiado, ante todo, con los beneficios del comercio exterior. Por otra parte, a consecuencia de una serie de factores, aquella fuente primordial de recursos pronto se tornó insuficiente, y debió ser complementada con las manipulaciones presupuestarias y el inflacionismo abierto. A través de la inflación, los costos de la planificación económica peronista no tardaron en recaer también sobre la pequeña burguesía y el proletariado de las ciudades.

    Pero durante su primer periodo de expansión y euforia, el peronismo tuvo también realizaciones en los distintos aspectos de la economía. En materia de transportes, se nacionalizaron los ferrocarriles y se incorporó nuevo material; la marina mercante argentina fue aumentada en sus efectivos y en el tonelaje total transportado. Hacia la misma época se fue dando gran impulso a la aviación, se completó la nacionalización de puertos, etcétera. 

    Otra realización recuperadora del peronismo en su periodo de auge ha sido la repatriación de la deuda pública externa. Se pretendió solucionar el problema de la energía en general y del petróleo en particular, pero sin atacar las cuestiones de fondo. Se tomaron una serie de medidas favorables a la industria y se apoyaron los rudimentos de una industria pesada estatizada, heredados del gobierno precedente, aumentando la participación estatal en la industria. La intervención directa del Estado en la industria tuvo una doble finalidad: tomar a su cargo tareas económicas necesarias que la endeble burguesía nacional no era capaz de realizar por sí sola y proporcionar a la burocracia bonapartista un nuevo resorte de poder y una importante fuente adicional de beneficios. La generosidad del crédito estatal fue otra de las formas de favorecer al capitalismo nativo-extranjero. El mantenimiento de un grado apreciable de paz social ha sido una de las contribuciones más importantes del Estado peronista a la prosperidad de la burguesía agroindustrial argentina durante el primer periodo de expansión. La propia prosperidad general fue factor fundamental en la atenuación transitoria de las luchas clasistas argentinas. A ello se agregó la acción del Estado, que por un lado promovía una política de altos salarios, a la vez que subsidiaba a las grandes empresas para evitar que éstas elevaran exageradamente sus precios, y por otra parte encerraba a los trabajadores en un flexible pero sólido y eficiente mecanismo de estatización sindical.

    Este balance realizado —que es nuestra posición desde hace varios años— nos ha evitado caer en los dos tipos de errores cometidos respecto al peronismo: la idealización de sus posibilidades progresistas, magnificando sus conquistas y disimulando sus fracasos, y, por el otro lado, la crítica negativa v reaccionaria de la "oposición democrática", que, v.gr., tachó al peronismo de fascismo.

    El resultado de tal balance es la entrega del capitalismo nacional al imperialismo, a través de su personero gubernamental, el peronismo. En efecto: transcurridos los primeros años de prosperidad, entró a jugar con toda fuerza el factor crítico fundamental de los países semicoloniales: el imperialismo. Este logró por diversos medios (dumping, relación de los términos de intercambio, etcétera) ir estrangulando paulatinamente a la burguesía nacional y su gobierno. Los diversos tratados celebrados con el imperialismo —verdaderamente lesivos para el país— culminaron el proceso de entrega. En fin, el balance de la experiencia nacional-burguesa del peronismo ha sido la crisis: estancamiento y retroceso de la industria, la caída de la ocupación industrial y de los salarios reales, el crónico déficit energético, la crisis de la economía agraria y del comercio exterior, la inflación, etcétera.

    Yendo ahora a su aspecto político, el rasgo fundamental del peronismo estuvo dado por su aspiración de desarrollar y canalizar simultáneamente la creciente presión del proletariado en beneficio del grupo dirigente primero y de las clases explotadoras luego. De aquí que nosotros hayamos calificado al peronismo como bonapartismo, esto es, una forma intermedia, especialísima de ordenamiento político, aplicable a un momento en que la tensión social no hace necesario aún el empleo de la violencia, que mediante el control del aparato estatal tiende a conciliar las clases antagónicas a través de un gobierno de aparente equidistancia, pero siempre en beneficio de una de ellas, en nuestro caso la burguesía.

    El capitalismo, frente a la irrupción de las masas populares en la vida política, y sin necesidad inmediata de barrer con la parodia democrática que la sustenta, trata de canalizar esas fuerzas populares. Para ello necesita favorecer, por lo menos al comienzo, a la clase obrera con medidas sociales, tales como aumento de salario, disminución de la jornada de trabajo, etcétera. Pero como estas medidas son tomadas, por definición, en un periodo de tensión económica, el gran capital no está en condiciones materiales y psicológicas de soportar el peso de su propia política. Lógico es, entonces, que lo haga incidir sobre la clase media, la que rápidamente pierde poder, pauperizándose. Con ello se agrega un nuevo factor al proceso de polarización de las fuerzas sociales.

    La política de ayuda obrera referida se realiza, en realidad, en muy pequeña escala, si es que alguna vez se realiza, dándosele apariencia gigantesca por medio de supuestas medidas de todo orden.

    Las consecuencias de este demagogismo son fácilmente previsibles: dislocan aún más el sistema capitalista, anarquizándolo y por lo tanto, acelerando su proceso crítico. Además, la política demagógica relaja la capacidad de trabajo de los obreros, lo que explica que cuando el capitalismo necesita readaptarlos para el trabajo intenso, tenga que emplear métodos compulsivos. Ésta es una nueva causa que explica el totalitarismo y una nueva demostración de que, en el actual periodo, el Estado Liberal carece tanto de posibilidad como de valor operativo.

    El proceso demagógico presenta algunos resultados beneficiosos, particularmente en el orden social y político. Al apoyarse en el pueblo, desarrolla la conciencia de clase política del obrero. Creemos que el aspecto positivo fundamental del peronismo está dado por la incorporación de la masa a la vida política activa; en esta forma la liberó psicológicamente. En este sentido Perón cumplió el papel que Yrigoyen en relación a la clase media. Hizo partícipe al obrero, aunque a distancia, en la vida pública, haciéndole escuchar a través de la palabra oficial el planteamiento de los problemas políticos de fondo, tanto nacionales como internacionales. 

    Estos aspectos representados por el peronismo fueron los que lo volvieron peligroso a los ojos del gran capital De aquí que nosotros hayamos dicho en el primer tomo de La realidad argentina, escrito en 1953, que Estados Unidos "necesita un gobierno de personalidades más formales" que las peronistas, permitiéndonos predecir "que llegado este momento (de profundas convulsiones sociales) el general Perón, instrumento del sistema capitalista en una etapa de su evolución, será desplazado".

    La pérdida de la base material de maniobra del país y del peronismo restó a éste la posibilidad de continuar con su política, y fue la que condujo, en última instancia, a su caída. 

    La acusación de fascismo lanzada contra el régimen peronista carece de tanto fundamento como la posición que consideró a éste un movimiento de liberación nacional. Para demostrar que el mismo fue bonapartista y no fascista, será suficiente con indicar que se apoyó en las clases extremas, gran capital y proletariado, mientras la pequeña burguesía y en general la clase media, sufrió el impacto económico-social de la acción gubernamental.

    Por el contrario, en el fascismo, la fuerza social de choque del gran capital, está constituida por la pequeña burguesía. Esta circunstancia explica que las persecuciones contra el proletariado bajo el régimen fascista, encierren tanta gravedad, ya que la acción represiva está a cargo de toda una clase. Es necesario distinguir entre dictadura clasista y dictadura policial.

    La torpe y reaccionaria acusación de fascismo, partió de la Unión Democrática, de triste recuerdo. Las fuerzas más oscuras de la política argentina, coaligadas en la Unión Democrática, en la que no faltó el apéndice izquierdista, no quisieron o no supieron comprender en su hora toda la importancia del nuevo fenómeno representado por el peronismo, y de su desprestigio e incapacidad cosechó éste para conquistar el poder. Así, nosotros pudimos predecir el triunfo del coronel Perón, en nuestro trabajo "La crisis política argentina".

    El gran odio que le profesó la "oposición democrática" se debió a que su régimen destapó la olla podrida de la sociedad burguesa, mostrándola tal cual es. La juridicidad burguesa y la sacrosanta Constitución Nacional perdieron su virginidad poniendo al descubierto su carácter de servidoras de una situación. Se destruyó la unidad del ejército y se colaboró en la descomposición de los partidos políticos, etcétera. En efecto, no fueron los rasgos negativos del peronismo los que verdaderamente separaban a la "oposición democrática", como se ha visto después: el aventurerismo y la corrupción política, administrativa, etcétera, la "pornocracia"; la estatización y burocratización del movimiento obrero; la legislación represiva, hoy en vigor con más fuerza que nunca, etcétera. Asimismo, con la caída de Perón no se trató de corregir esos defectos, sino terminar con los excesos, de su demagogismo, demasiado peligroso ya en un periodo de contracción económica. El golpe de Estado de 1955 cumple ese objetivo del gran capital nativo-extranjero.

jueves, 28 de julio de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Yo Soy Semanero

    Todo aquel que me conoce sabe que hasta hace unos meses residí en Buenos Aires. Muchas de las personas que allí conocí lo primero que me preguntaban al saber mi nacionalidad, como seguramente le suceda a todo español que llegue a la capital argentina, era si provenía de Madrid o Barcelona o Sevilla o Bilbao, etc… Tras unos cuantos infructuosos intentos tenía que ser yo el que orgulloso, aunque un tanto contrariado por el constante desacierto, señalaba “de Gijón”. En ese momento, la grandísima mayoría de mis interlocutores fruncían el entrecejo, miraban hacia el cielo y se tocaban la barbilla. Tras unos segundos de, hasta cierto punto, angustiosa espera, se solía suceder alguno de estos comentarios… “Ah sí, de ahí es donde vienen esos exquisitos turrones ¿verdad?”… ¡no se imaginan mi cara de desesperación! En el caso de los muy, muy, muy futboleros, que en Argentina abundan, acertadamente recordaban al equipo de mis amores, a mi Sporting, pero no tan a menudo como se pueden imaginar. Incluso uno de estos futboleros, un hincha de San Lorenzo de Almagro, con una gran sonrisa en su cara me dijo… “yo estuve en Gijón, tengo una foto en la playa del club del que soy hincha, ¡en la playa de San Lorenzo!”. El caso más curioso fue el de un ya longevo escritor, con el cual pude compartir una de las “Mesas de los Miércoles” del escribano Scarzo, que me señaló que en Gijón tiene un puerto… se trataba del Dr. Enrique Mussel.

    Este anecdotario introductorio viene a cuenta del otro aspecto que en Argentina vinculan con Gijón. En este caso se refiere a un par de devoradores de novelas negras que pude conocer por allá, los cuales se refirieron a la Semana Negra, de manera casi reverencial, al conocer mi lugar de nacimiento. Incluso uno de ellos poco después publicaría su primera novela policiaca, interrogándome sobre cómo podría hacer para presentarse al certamen gijonés.

    En definitiva, nuestro Gijón del alma transciende por confusión con Jijona, por alguna que otra coincidencia nominal, por el Sporting y por la Semana Negra. No pretendo hacer de esto una verdad estadística, únicamente es mi experiencia personal, pero como experiencia personal debe contar a la hora de establecer la verdad de un estudio científico. A partir de aquí, debemos reflexionar sobre el debate abierto en torno a la Semana Negra.

    La histórica polémica que hay en la ciudad al respecto de la Semana Negra es un absurdo, únicamente alimentado por la cortedad de miras de una rancia derecha política local. Su obsesivo interés en vincularlo con la izquierda sólo es entendible porque fue una administración del Partido Socialista quien la impulsó y desarrolló durante casi un cuarto de siglo. Pero ahora son ellos, la derecha más tradicional, los que tienen la oportunidad de seguir haciéndola crecer e incluso obtener réditos políticos si demuestran buen hacer. Es más, deberían ser conscientes que ese estúpido marchamo de “nido de rojos” que tiene la Semana Negra no pasa, a lo sumo, de sonrosaditos. Eso sí, ese cierto aire de libertad que se respira en el recinto da pie a que algunos rojos nos colemos de vez en cuando. Pero el problema hoy para los conservadores gijoneses es que su histórica cruzada “antisemanera” les pesa en el equipaje.

    Su oposición ha sido bandera bajo la cual han intentado defender los intereses de los nuevos ricos locales que, como nuevos ricos, no ven la hora de despegarse de la sucia plebe que, en su imaginario colectivo, perciben con olor a bocadillo de calamares fritos y cubalibre en vaso de plástico. Porque más que nuevos ricos, lo que verdaderamente son es poseedores de la conciencia de serlo, pero su billetera no les da para separarse suficientemente de la plebe, como si son capaces de hacer los verdaderos plutócratas, ya sean nuevos o viejos. Los históricos denunciantes de las incomodidades “semaneras” me recuerdan a los que ahora denuncian incomodidades en Chueca, un barrio prácticamente ruinoso que se ha convertido en referente mundial única y exclusivamente gracias al movimiento gay. Ahora, algunos, pretenden recortar las celebraciones de un movimiento que ha elevado enormemente el valor de mercado de los inmuebles de la zona. Pero de esto nadie se acuerda, como tampoco se acordarán sus homónimos gijoneses de las incomodidades medioambientales que generaba en la ciudad la actividad industrial de la que muy posiblemente se hayan beneficiado a partir de su desmantelamiento.

    Y el absurdo continúa, porque el interés que despierta en otras ciudades da cuenta de su potencial. Que ciudades de la talla de Barcelona o Milán sueñen con acoger el festival, como publica un diario de ámbito estatal, debería poner sobre aviso a las autoridades para hacer uso de su derecho preferencial como sede continua desde su nacimiento, porque si se trata de competir económicamente la batalla está perdida.

    Además de una seria reflexión sobre la oferta cultural de la ciudad que, como todo, es mejorable, también habría que reflexionar sobre la economía real y concreta de la ciudad. Se critica la proliferación incesante de chiringuitos que hay en la Semana Negra, convirtiéndose en uno de los aspectos que más atrae al público… ¿y qué? Si esta es una manera de acercar al público en general a la cultura, ¿tiene algo de malo? Porque cultura es novela negra, pero no sólo novela negra. También lo son los múltiples conciertos, las constantes charlas y debates, exposiciones y demás. Pero, incluso, si tampoco les acercara a la cultura, insisto, ¿qué tendría de malo?

    Llegados a este punto, los nuevos poseedores del bastón de mando local ¿conocen la realidad económica de Gijón? Más antigua que la propia Semana Negra es la desindustrialización de Asturias. A su vez, los falsos mitos del certamen gijonés compiten con el más falso de los mitos que ha vivido esta región… la reconversión industrial. Su ausencia ha hecho que la única alternativa económica que se ha dado a esta ciudad sea el turismo. Un turismo que ni vive ni vivirá jamás del sol y la playa. Vive de la gastronomía, de las barras de bar y de las noches interminables. Con todos los inconvenientes que, sin duda, trae, hoy por hoy es el único sector económico con cierto dinamismo en la ciudad. La Semana Negra es parte de ese dinamismo, al igual que la libertad de horarios nocturnos de los pubs que atraen a jóvenes de todo el norte de España, dejándonos sus buenos euros en bares, restaurantes y hoteles. ¿Será la alcaldesa Moriyón la que lo boicotee en plena crisis económica?

lunes, 18 de julio de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: ¡Guerra Civil en España! 75 Aniversario

    Hoy se cumplen 75 años del comienzo de una de las acostumbradas infamias de esta, nuestra aún madrastra, España. Hace tres cuartos de siglo, las fuerzas más reaccionarias del país, llevaban a término sus planes conspirativos contra el gobierno más avanzado que los españoles hemos podido disfrutar hasta el día de hoy. Únicamente los asturianos pudimos ser partícipes de un proceso aún más profundo que el de la segunda república, durante las escasas dos revolucionarias semanas de Octubre de 1934. Y personificando lo peor de nuestra historia moderna, ambos procesos fueron aplastados por la misma mano, la de Francisco Franco, sumiendo a toda España en uno de los periodos más negros de su historia.

    Errónea o interesadamente, estos sucesos son tratados por muchos desde el punto de vista puramente histórico. Pero más allá de la falsamente aséptica historiografía con la que algunos pretenden presentar los hechos, las fuerzas más avanzadas de la España actual tenemos la obligación de desenmascarar la absoluta relevancia de estos acontecimientos para la configuración del actual edificio institucional. Al margen del innegable avance democrático, el constructo político fabricado en la llamada “transición democrática” es producto ejecutado y diseño calculado de las mismas élites políticas y económicas que determinaron los cuarenta años de dictadura fascista en España. Constructo en el cual participaron erróneamente determinadas fuerzas de la izquierda, especialmente el PCE, lo cual no incrementa la legitimidad de lo que no es más que la evolución preconcebida por la oligarquía española para perpetuar su poder en una España en el marco de la hoy llamada Unión Europea, CEE por aquel entonces. Y en el vértice de esta democracia poco más que formal, cumpliendo los designios de su mentor Francisco Franco, el Borbón Juan Carlos. Por tanto, la obligada ruptura con la dictadura franquista queda pendiente, por mucho barniz presunta y milimetradamente democrático con el que se la quiera enmascarar.

    Y sigue tan pendiente como la archidemandada justicia histórica, tan ausente en España como presente está en nuestra hermana Argentina que, habiendo comenzado a sufrir su propia dictadura militar cuando nosotros ya abandonábamos la nuestra, hace tiempo que ajusta cuentas con su historia. Mientras tanto aquí, el poder de la derecha más conservadora, la hipocresía de una izquierda devenida en poco más que moderna derecha y la tibieza de la otra izquierda, en este caso la acomplejada, han acabado por legislar el olvido, dando la espalda a miles de compatriotas que siguen con sus huesos repartidos por las cunetas de toda España, pendientes aún de la voluntad de unos anónimos héroes modernos que siguen luchando por devolverles la dignidad.

    Por si fuera poco, la renovada fuerza con la que resurge la ultraderecha española más conservadora, ha favorecido el comienzo de un proceso de revisión y falsificación histórica que busca presentar a las víctimas como verdugos y a estos como salvadores. Nada nuevo bajo el sol. Es el discurso que nuestros padres y abuelos escucharon durante 40 años y que sólo la desmemoria de las nuevas generaciones puede darle una mínima verosimilitud. Y es aquí donde convergen la anquilosadísima iglesia católica, la oligarquía económico-financiera en simbiosis con la tradicional nobleza española, sus fuerzas políticas y sus portavoces mediáticos disfrazados de presunta intelectualidad. Entre ellos, destacan los renegados de siempre que, como es habitual, braman como el que más en un ejercicio de expiación de sus pecados izquierdistas de juventud.

    Hoy es un día más para reclamar la libertad frente a la esclavitud, la democracia frente a la dictadura, la república frente a la monarquía, la igualdad frente a la explotación, el trabajo frente al capital… En definitiva, un día más para afrontar el futuro con una esperanza que, a pesar de todo, no nos han conseguido arrebatar. En estos últimos tiempos, vemos como las nuevas formas de dictadura determinan el progresivo empobrecimiento de todos los pueblos de Europa. Son nuevas formas, pero son los mismos directores. La lucha de nuestros antepasados, por la que muchos de ellos residen en el olvido de una cuneta de carretera comarcal, es la misma lucha que nos ha sacado a las calles en los últimos meses. Su ejemplo no sólo nos debe obligar moralmente, sino también alentar, orientar e inspirar. No les debemos la victoria, pero su memoria reclama y exige nuestro combate.

sábado, 9 de julio de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Elecciones Porteñas: Una Cuestión de Imagen

    Mañana hay elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una convocatoria cuyos resultados habrá que estudiar detenidamente para intentar ver su proyección en las presidenciales de fin de año. El actual Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, una vez descabalgado de la carrera presidencial por un escandaloso ejercicio de inoperancia política, intentará retener el cargo. El alcalde (como decimos en España) de Buenos Aires ha tenido una gestión que podemos resumir así:

    -Despido de empleados públicos.
    -Estudio de la bicisenda.
    -Designación como jefe de policía de un represor asesino.
    -Proyección de la bicisenda.
    -Desalojos violentos de los que menos tienen.
    -Explicación de la bicisenda.
    -Entorpecimiento de leyes de reparación a las víctimas de la dictadura.
    -Presupuesto de la bicisenda.
    -Reducción de becas para estudiantes.
    -Licitación de la bicisenda.
    -Espionaje a ciudadanos.
    -Construcción de la bicisenda.
    -Múltiples acusaciones de corrupción.
    -Inauguración de la bicisenda.
    -Subejecución presupuestaria en salud, educación, vivienda, transportes y desarrollo social.
    -Promoción de la bicisenda.
    -Discurso xenófobo.
    -Ampliación de la bicisenda.
    -Aumento de la represión frente a la protesta social.
    -Alabanza de la bicisenda.

    Sería lógico esperar que su futura gestión transcurra por la misma (bici) senda. Así todo, por si alguien aún tiene alguna duda y, sobre todo, para ilustrar al lector no argentino, una imagen, a veces, vale más que mil palabras. Hay una persona en cuya compañía, nuestro amigo Mauricio, disfruta enormemente dejándose ver en público. Muy significativo…


    Ahora, amigos porteños, con esta imagen en su cabeza, vayan a votar y que Doña Democracia les agarre confesados.

jueves, 2 de junio de 2011

La Noche que Crucé la General Paz

    Hoy inserto un artículo que tenía perdido. Lo escribí en el aeropuerto de Barajas el 30 de Noviembre de 2010, tras volar desde Buenos Aires y mientras esperaba mi vuelo hacia Asturias. Acababa de poner fin a una estancia de año y medio en la capital argentina. El sopor de la larga espera lo ocupé respondiendo a un pedido de un amigo que “no es porteño”. Después, el artículo se perdió en las entrañas de mi ordenador y en mi memoria y hoy, por pura casualidad, ha vuelto a aparecer. En el pongo la mirada sobre una frontera social que, aún siendo porosa, permeable e inexacta (ya que hay islas clasistamente bien diferenciadas a uno y otro lado), no deja de operar a nivel social, económico e, incluso, jurídico. De hecho, según un reciente estudio, a un lado la pobreza llega a ser 5 veces mayor que al otro. Se lo quiero dedicar a Pri y Ale que me aguantaron, comprendieron y animaron al otro lado del planeta... este asturiano (que no gallego) cumple!!!


LA NOCHE QUE CRUCÉ LA GENERAL PAZ

    Allá por el año 1989 cayó lo que durante décadas fue el símbolo de la guerra fría y que entre otros muchos nombres recibió el de “Muro de la Vergüenza”. Vergüenza porque evidenciaba la incapacidad del ser humano de superar sus diferencias, poco tiempo después de que un enemigo atroz nos uniera ante la posibilidad de un destino fatal.

    Durante más de cuatro décadas, ese muro fijó nuestra atención y tras su caída descubrimos que otros muchos muros se levantan en el planeta, casi siempre bastante más vergonzosos que el famoso berlinés. Porque, en definitiva, el muro teutón era producto del desencuentro de gobiernos y sistemas antagónicos. Pero los que descubrimos a partir de entonces no se elevaban por un gobierno contra otro, sino por un gobierno contra un pueblo ajeno. Así descubrimos los muy vergonzosos casos de Gaza o de la frontera yanqui-mexicana. Y con fines muy parecidos, aunque con una concreción menos física que los anteriores, encontramos el que el acuerdo Schengen levanta en la Unión Europea contra el resto de la humanidad.

    Por razones que no vienen al caso, durante casi año y medio he residido en un país sudamericano dónde jamás supe, o ni siquiera hubiera imaginado, que existiera otro “muro de la vergüenza”. En este caso es permeable, a diario cientos de miles de personas lo atraviesan en ambas direcciones, pero de manera muy significativa el nacer a un lado u otro marca tu destino. A un lado se sitúa el poder político y económico de toda una nación donde conviven la alta burguesía junto con los sectores más favorecidos de la clase trabajadora y la pequeña burguesía, ambas dos venidas a menos. Pero un pasado reciente resplandeciente (que no dorado, ya que tras tanto brillo había una mentira y no oro) configuró una arraigadísima mentalidad medioclasista que perdura en gran parte de la población a pesar de su decadencia. Una mentalidad que no pretende más que, por un puñado de pesos, separarse de las masas trabajadoras para ponerse sobre ellas, adoptando muy habitualmente posiciones francamente reaccionarias.

    Al otro lado, el vasto pueblo trabajador y el lumpen que por desgracia abunda como en cualquier país de Sudamérica. Inseguridad, corrupción policial y clientelismo político alimentado a diario para seguir profundizando los cimientos de un muro muy real, por muy permeable que sea. De hecho, sí existe un artificio que define sus límites en forma de amplia avenida y que, por ejemplo, nunca pudo ser traspasado por el extrañamente abanderado de las clases populares de este país. El aclamado teniente coronel nunca obtuvo una victoria intramuros.

    A estas alturas calculo que cualquier lector mínimamente avezado ya habrá descubierto de que muro estoy hablando. Y a los miles de turistas que visitan esta bella capital latinoamericana, les invitaría a visitar la otra parte, ya que para conocer un país realmente hay que ir más allá de los tours programados. Y es que el conocimiento es tan válido y necesario cuando es bello como cuando no. Y no me mal interpreten, la belleza exterior en este caso está intramuros, pero la interior está del otro lado. Cada uno que elija, yo ya lo he hecho hace muchos años, y confieso que por una cuestión puramente ideológica.

    En la práctica, este caso lo descubrí una noche en la cual, tras más de un año intramuros, un grupo de amigos me llevó al otro lado y, entre cervezas, asado, “inciensos” y caras de póker, me hicieron entender que separa a un porteño tipo de una persona de provincia tipo. Que nadie se sienta ofendido, ni mis amigos porteños ni los de provincia, estoy generalizando. Y como argentino que me siento, habiendo residido en los porteñísimos barrios de Caballito y Balvanera, no puedo decir otra cosa mas que soy un porteño más, aunque no un porteño tipo. De la misma manera que soy un español más, pero no un español tipo. Y ahora, en tránsito hacia mi ciudad natal en el aeropuerto de Barajas, mientras espero que llegue mi hora de embarque, este es mi pequeño y seguramente inexacto homenaje. A ellos va dedicado este artículo, a ellos que me lo solicitaron y que seguramente no era esto lo que esperaban.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Caza al Terrorista

          
Hace un par de días el mundo se levantó aliviado ante la muerte del terrorista más buscado. Un mundo aliviado y feliz, tal y como así demostraron los festejos espontáneos que se sucedieron por la calles de varias ciudades alrededor del planeta. Igualmente, muchos líderes mundiales (no todos) de diferente signo se congratularon ante la desaparición de tal personaje y, al margen de las formas,  felicitaron a Estados Unidos por una victoria perseguida durante casi una década.

La operación consistió en entrar en territorio pakistaní con nocturnidad, sin comunicación previa, para atacar la residencia en la que se encontraba el terrorista y acabar con su vida. Es decir, lo que se ha producido es una violación, manu militari, de la integridad territorial de un país por parte de una nación extranjera, con el fin de acabar con la vida de un terrorista prófugo de la justicia de la segunda, sin consentimiento ni aviso al primero… y el mundo se sintió aliviado y feliz... y festejó.

Tan exitoso proceder con respecto a Osama Bin Laden, tanto por sus resultados como ante la opinión pública, debería servir de ejemplo a las naciones de todo el mundo para solucionar sus problemas con sus respectivos  terroristas prófugos.  Quizás alguna de ellas lo haga, con lo que se avecinan muchos y nuevos festejos, por ejemplo:

-España violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de Venezuela sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a miembros de ETA.

-Colombia violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de España sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a miembros de las FARC-EP.

-Cuba violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de Estados Unidos sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a Luis Posada Carriles y otros.

-Chile violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de Argentina sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a Apablaza Guerra.

-Nicaragua violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de Estados Unidos sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a miembros de la contra.

-Argentina violaría, manu militari y con nocturnidad, la integridad territorial de Estados Unidos sin consentimiento ni aviso previo, para dar caza a responsables de la dictadura.

-*

… y el mundo se sentirá aún más aliviado y feliz… y festejará. Y aplaudirá tanto y tan fuerte, con tan incontenible alegría, que espero que los dedos se nos caigan de las manos. Y tengo la esperanza que de esta manera, mediante la pérdida del pulgar oponible que permitió a esta especie el trabajo y la inteligencia, nos retrotraigamos a estadios evolutivos anteriores. Porque habría quedado demostrado, aún sin hablar de Irak, Afganistán o Libia, que el actual camino de la especie humana sólo nos conduce a un modelo de relaciones internacionales que acabará con la humanidad… eso sí, con un gran aplauso para celebrar el suicidio de una civilización.


* La relación podría continuar largamente y, oh casualidad, la integridad territorial que más sería violada es la de Estados Unidos, lo cual, entre otras muchas cosas, debería servirnos para redefinir el concepto de terrorismo… pero eso es otro debate.

miércoles, 2 de febrero de 2011

La EnKrucijada Argentina

             Siguen pasando los años, sigo perdiendo los papeles (los escritos y los otros), y un día me encuentro residiendo en Buenos Aires. La causa no viene a cuento, pero la maravillosa experiencia de vivir en la patria del tango, de Maradona, de ese fenómeno político inescrutable que es el peronismo, del mate y de muchos y buenos amigos que allí dejé, es en parte la causa de que hoy esté creando este blog. Así ví la realidad argentina en Septiembre de 2009...


            El campo argentino vuelve a estar en pie de guerra. En estos días ha vuelto a parar, retoma la movilización, vuelve a plantearse el corte de rutas y sigue intentando poner al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner contra las cuerdas. Un espectador poco y/o mal informado llegaría a la conclusión de que el pequeño productor agrícola argentino está sufriendo una suerte de desgracias en la que se combinan sequía, crisis internacional y el furibundo ataque de un gobierno que pretender destruir el campo argentino. Sin duda este espectador lo sería de Canal 13 o canal America, que acompañaría de la edición diaria de Clarín… lo cual es, o viene a ser, lo mismo. Pero rascando mínimamente bajo esta ficción interesada vemos que nada más lejos de la realidad. La representación del pequeño agricultor dentro de la totalidad del campo argentino es tan pequeña que estadísticamente es intranscendente… repito estadísticamente. Incluso comparativamente en tamaño de explotación sería despreciable el tradicional latifundista andaluz. En todo caso, recientemente la presidenta ha anunciado la devolución completa de las retenciones para los pequeños y medianos productores de maíz y trigo. Pero los intereses que viene a defender la Sociedad Rural y su Mesa de Enlace con el gobierno no son precisamente los del pequeño agricultor. Pero veamos que es lo que está pasando realmente.

            En estos días se ha debatido la ley de delegación parlamentaria que concede los llamados superpoderes a la presidenta. Uno de ellos es la capacidad de fijar retenciones a la exportación. Curiosamente este poder lleva en manos del ejecutivo desde la dictadura y solo ahora la Sociedad Rural ha visto la “necesidad democrática” de que este poder vuelva a manos de parlamento. Dejando al margen consideraciones de calidad democrática, que en todo caso no es lo que realmente está planteando la Sociedad Rural ni sus aliados a cada cual más conservador, su único objetivo es rebajar estas retenciones para engordar sus ya de por si fofos bolsillos.

Para hacer una radiografía de la realidad basta con fijarse en un solo producto, la soja, que supone el 93% de las exportaciones agrícolas argentinas y que está sujeta a una retención del 35%. La soja da unos beneficios en torno a 400 dólares por hectárea y con las actuales retenciones rinde a 200 dólares, mientras que solo da trabajo a 2 personas por hectárea, 10 veces menos que la pequeña explotación familiar de producción tradicional. Eso si, la producción de soja requiere de una fuerte inversión inicial en la que participan grandes capitales foráneos, por donde también se cuela la conocida Monsanto y sus tristemente conocidas prácticas. En definitiva, estos señores, lejos de preocuparse por la calidad democrática argentina, no pretenden otra cosa que exprimir aún más las actual coyuntura favorable para la exportación de soja, tapizando si es necesario todo el campo argentino, seguir expulsando a los pequeños productores a los que hipócritamente dicen defender y poner argentina en manos de los capitales extranjeros a través de finiquitar su autonomía alimentaria. Tanto ha desplazado el cultivo de soja a otro tipo de usos como el ganadero, que es posible que en breve plazo argentina tenga que importar carne.

En la reciente exposición rural del barrio porteño de Palermo se escenificó la confluencia de esta llamada gauchocracia con los representantes de la oligarquía argentina, a través del presidenciable y actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, y su aliado, Francisco de Narváez, líder de la derecha peronista disidente y magnate de la comunicación. En el discurso de cierre de dicha exposición el jefe de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, anunció que ese era “el primer acto de la era post-kirchnerista” y se ofreció para “conducir la transición hasta 2011”.  Si unimos esto al hecho de que la llegada de las dictaduras argentinas coinciden con momentos en los que un gobierno intenta meter mano al poder de los magnates rurales, es fácil concluir que los ánimos de la gauchocracia siguen siendo los mismos.

Por si fuera poco, estos personajes, herederos de los que pusieron a este país al borde del abismo no hace tanto, cuentan con la propaganda gratuita y diaria del todopoderoso grupo Clarín, con varios diarios y revistas, televisión por cable y en abierto, radios y demás. Grupo que con razón siente amenazados sus intereses por la actualmente en debate ley de medios, que pretende poner coto al poder de los monopolios y democratizar el espectro, poniendo fin a la actual ley de la dictadura que puso la radiodifusión en manos de Clarín. Que la ley sea efectiva en este sentido es un debate abierto en la izquierda argentina, pero la necesidad de avanzar por este camino es algo que ni Clarín, ni los Macri, de Narváez y compañía están dispuestos.

Estas dos batallas que está enfrentado el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, junto con la batalla del fútbol, que en definitiva es la misma que contra Clarín como gran damnificado que es del fútbol en abierto a través del contrato con el Estado, han evidenciado una vitalidad que ha sorprendido a una oposición conservadora que contaba con manejar la agenda de aquí hasta las elecciones de 2011. Pero los Kirchner siguen pretendiendo abarcar todo el espectro político, siguen mirando tanto a izquierda como a derecha, impidiendo de hecho el poder crear una agenda profundamente transformadora. Como evidencia está la negociación abierta entre el Ministro de Economía, Amado Boudou, y el FMI, que probablemente llevará a la vuelta de Argentina al artículo 4 del FMI, permitiendo así optar a líneas de financiación a cambio de la evaluación de la economía argentina por el propio fondo. Boudou asegura que, a pesar de abrir vías de financiación, no se permitirá que el FMI condicione la política económica argentina. Pero la historia no le respalda.

Tras la derrota electoral en las legislativas parciales de Junio, Néstor Kirchner anunció la creación de un nuevo proyecto político que afronte las presidenciales de 2011 con un programa de transformación. Pero a día de hoy no hay noticias al respecto, salvo su posible candidatura presidencial. El problema es que con anterioridad eligió apoyarse en el aparato del Partido Justicialista bonaerense y no es muy confiable este nuevo proyecto ahora que el justicialismo lo considera amortizado políticamente. Tampoco ayuda un incremento patrimonial personal del 300% durante los mandatos Kirchner. Y la realidad de las elecciones de Junio arroja una derrota de Kirchner, pero no de la izquierda. De hecho la derecha ha perdido casi 13 puntos en la ciudad de Buenos Aires y el verdadero vencedor no ha sido otro que el Proyecto Sur de Pino Solanas, situándose como el segundo candidato más votado en la capital alcanzando el 24% de los sufragios, con un programa basado en revertir totalmente el proceso privatizador de los 90 y poner en manos públicas los recursos naturales argentinos. Cualquier proyecto de confluencia de la izquierda no sería entendible, ni serio, sin contar con la primera fuerza opositora a la izquierda de los Kirchner.

Kirchner tuvo su oportunidad para situarse al frente de un verdadero proyecto de transformación. Sin duda ha habido aspectos positivos: aumento constante del salario mínimo, nacionalización de aerolíneas argentinas y de las AFJP (sistema de pensiones), independencia en política exterior, cierta política de redistribución, etc… Pero el no querer, no saber o no poder desprenderse de las ataduras del peronismo y del partido justicialista, así como un intento inicial de aliarse con el grupo Clarín,  lo han llevado a zigzaguear por el espectro político, lo que no es suficiente para hablar de un verdadero cambio en la Argentina. No olvidemos que en ningún momento se ha planteado remover, ni de una manera mínimamente gradual, las estructuras económicas y políticas que sostienen el capitalismo argentino. Si a esto le sumamos los desmedidos y difícilmente explicables incrementos patrimoniales, el resultado es la invalidez personal para ponerse al frente de un proyecto unitario realmente transformador. A pesar de todo, a día de hoy aún cuenta con una gran base social que no hay que despreciar. Hacia dónde la dirija puede ser un acto que valga una calificación histórica.