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jueves, 28 de julio de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Yo Soy Semanero

    Todo aquel que me conoce sabe que hasta hace unos meses residí en Buenos Aires. Muchas de las personas que allí conocí lo primero que me preguntaban al saber mi nacionalidad, como seguramente le suceda a todo español que llegue a la capital argentina, era si provenía de Madrid o Barcelona o Sevilla o Bilbao, etc… Tras unos cuantos infructuosos intentos tenía que ser yo el que orgulloso, aunque un tanto contrariado por el constante desacierto, señalaba “de Gijón”. En ese momento, la grandísima mayoría de mis interlocutores fruncían el entrecejo, miraban hacia el cielo y se tocaban la barbilla. Tras unos segundos de, hasta cierto punto, angustiosa espera, se solía suceder alguno de estos comentarios… “Ah sí, de ahí es donde vienen esos exquisitos turrones ¿verdad?”… ¡no se imaginan mi cara de desesperación! En el caso de los muy, muy, muy futboleros, que en Argentina abundan, acertadamente recordaban al equipo de mis amores, a mi Sporting, pero no tan a menudo como se pueden imaginar. Incluso uno de estos futboleros, un hincha de San Lorenzo de Almagro, con una gran sonrisa en su cara me dijo… “yo estuve en Gijón, tengo una foto en la playa del club del que soy hincha, ¡en la playa de San Lorenzo!”. El caso más curioso fue el de un ya longevo escritor, con el cual pude compartir una de las “Mesas de los Miércoles” del escribano Scarzo, que me señaló que en Gijón tiene un puerto… se trataba del Dr. Enrique Mussel.

    Este anecdotario introductorio viene a cuenta del otro aspecto que en Argentina vinculan con Gijón. En este caso se refiere a un par de devoradores de novelas negras que pude conocer por allá, los cuales se refirieron a la Semana Negra, de manera casi reverencial, al conocer mi lugar de nacimiento. Incluso uno de ellos poco después publicaría su primera novela policiaca, interrogándome sobre cómo podría hacer para presentarse al certamen gijonés.

    En definitiva, nuestro Gijón del alma transciende por confusión con Jijona, por alguna que otra coincidencia nominal, por el Sporting y por la Semana Negra. No pretendo hacer de esto una verdad estadística, únicamente es mi experiencia personal, pero como experiencia personal debe contar a la hora de establecer la verdad de un estudio científico. A partir de aquí, debemos reflexionar sobre el debate abierto en torno a la Semana Negra.

    La histórica polémica que hay en la ciudad al respecto de la Semana Negra es un absurdo, únicamente alimentado por la cortedad de miras de una rancia derecha política local. Su obsesivo interés en vincularlo con la izquierda sólo es entendible porque fue una administración del Partido Socialista quien la impulsó y desarrolló durante casi un cuarto de siglo. Pero ahora son ellos, la derecha más tradicional, los que tienen la oportunidad de seguir haciéndola crecer e incluso obtener réditos políticos si demuestran buen hacer. Es más, deberían ser conscientes que ese estúpido marchamo de “nido de rojos” que tiene la Semana Negra no pasa, a lo sumo, de sonrosaditos. Eso sí, ese cierto aire de libertad que se respira en el recinto da pie a que algunos rojos nos colemos de vez en cuando. Pero el problema hoy para los conservadores gijoneses es que su histórica cruzada “antisemanera” les pesa en el equipaje.

    Su oposición ha sido bandera bajo la cual han intentado defender los intereses de los nuevos ricos locales que, como nuevos ricos, no ven la hora de despegarse de la sucia plebe que, en su imaginario colectivo, perciben con olor a bocadillo de calamares fritos y cubalibre en vaso de plástico. Porque más que nuevos ricos, lo que verdaderamente son es poseedores de la conciencia de serlo, pero su billetera no les da para separarse suficientemente de la plebe, como si son capaces de hacer los verdaderos plutócratas, ya sean nuevos o viejos. Los históricos denunciantes de las incomodidades “semaneras” me recuerdan a los que ahora denuncian incomodidades en Chueca, un barrio prácticamente ruinoso que se ha convertido en referente mundial única y exclusivamente gracias al movimiento gay. Ahora, algunos, pretenden recortar las celebraciones de un movimiento que ha elevado enormemente el valor de mercado de los inmuebles de la zona. Pero de esto nadie se acuerda, como tampoco se acordarán sus homónimos gijoneses de las incomodidades medioambientales que generaba en la ciudad la actividad industrial de la que muy posiblemente se hayan beneficiado a partir de su desmantelamiento.

    Y el absurdo continúa, porque el interés que despierta en otras ciudades da cuenta de su potencial. Que ciudades de la talla de Barcelona o Milán sueñen con acoger el festival, como publica un diario de ámbito estatal, debería poner sobre aviso a las autoridades para hacer uso de su derecho preferencial como sede continua desde su nacimiento, porque si se trata de competir económicamente la batalla está perdida.

    Además de una seria reflexión sobre la oferta cultural de la ciudad que, como todo, es mejorable, también habría que reflexionar sobre la economía real y concreta de la ciudad. Se critica la proliferación incesante de chiringuitos que hay en la Semana Negra, convirtiéndose en uno de los aspectos que más atrae al público… ¿y qué? Si esta es una manera de acercar al público en general a la cultura, ¿tiene algo de malo? Porque cultura es novela negra, pero no sólo novela negra. También lo son los múltiples conciertos, las constantes charlas y debates, exposiciones y demás. Pero, incluso, si tampoco les acercara a la cultura, insisto, ¿qué tendría de malo?

    Llegados a este punto, los nuevos poseedores del bastón de mando local ¿conocen la realidad económica de Gijón? Más antigua que la propia Semana Negra es la desindustrialización de Asturias. A su vez, los falsos mitos del certamen gijonés compiten con el más falso de los mitos que ha vivido esta región… la reconversión industrial. Su ausencia ha hecho que la única alternativa económica que se ha dado a esta ciudad sea el turismo. Un turismo que ni vive ni vivirá jamás del sol y la playa. Vive de la gastronomía, de las barras de bar y de las noches interminables. Con todos los inconvenientes que, sin duda, trae, hoy por hoy es el único sector económico con cierto dinamismo en la ciudad. La Semana Negra es parte de ese dinamismo, al igual que la libertad de horarios nocturnos de los pubs que atraen a jóvenes de todo el norte de España, dejándonos sus buenos euros en bares, restaurantes y hoteles. ¿Será la alcaldesa Moriyón la que lo boicotee en plena crisis económica?

domingo, 15 de mayo de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Puxa Sporting!!! Dale Boca!!!


           Cambiando de tercio, hoy me animo a escribir sobre otro aspecto de la realidad que levanta grandísimas pasiones en todas las clases sociales, en todas las religiones,  cada vez más en ambos sexos y en todas las edades… en definitiva, en prácticamente en todo el planeta. Me animo porque no todo va a ser desentrañar el devenir político y social de mis dos pueblos y de todos los pueblos del mundo… si es que realmente se puede decir que consigo hacerlo, aunque sólo sea mínimamente. También hay que dar espacio a pasiones más vanas, que parten de un sentimiento irracional, pero que en definitiva nos convierte en humanos si las desarrollamos sanamente, o en malas bestias si nos dejamos apoderar totalmente por ellas.

             Me animo porque esa pasión hoy tiene dos citas fundamentales, a la misma hora pero en puntos muy distantes. A las nueve de la tarde mi querido Sporting de Gijón afronta el choque contra nuestros vecinos del Racing de Santander. Un partido fundamental que, de concluir con victoria, nos mantendrá un año más en el lugar que merecemos… la primera división de la mejor liga del planeta. Es nuestro lugar porque nuestra historia nos pone como una de las mejores 20 escuadras de la historia del fútbol español. Porque nuestro templo, El Molinón, es el estadio decano de España, con más de un siglo de historia. Y porque nuestra cantera, Mareo, es un referente dentro y fuera de nuestras fronteras. Y hoy, a buen seguro, nos mantendremos en nuestro lugar con el mérito que tiene hacerlo siendo el segundo presupuesto más bajo de la categoría. Y ello después de una temporada complicadísima, pero que nos dio las alegrías de plantar cara a los todopoderosos FC Barcelona, arrancándole un punto en Gijón, y Real Madrid, haciéndole perder todas sus opciones en el campeonato tras derrotarle en su propio feudo, el Santiago Bernabéu.

             Y a más de 10 mil kilómetros del templo del sportinguismo, a las cuatro de la tarde (hora local) se viene el superclásico argentino, en una de las canchas más míticas del fútbol mundial, La Bombonera. Ese es el nombre popular con el que se conoce al hogar de uno de los clubes más importantes del planeta... Boca Juniors… mi segunda pasión. Un partido que puede salvar una mala temporada de aquel que salga victorioso. Y este puede ser el caso de hoy, con Boca Juniors encadenando varias temporadas mediocres y River Plate al borde de caer en la promoción de descenso. Hoy tendrá lugar uno de esos partidos que hacen afición y del cual los bosteros saldremos, no me cabe ninguna duda, victoriosos. Porque, además, será el último superclásico de un titán del fútbol mundial, Martín “El Loco” Palermo. Y a pesar de la satisfacción que sería mandar a la B al eterno rival, realmente deseo que eso no suceda. Porque los amantes del fútbol nos merecemos continuar disfrutando de las épicas batallas que los Boca-River nos han dado a lo largo de la historia. De la misma manera que espero que pronto podamos volver disfrutar de nuestro derbi asturiano contra el Real Oviedo… y en primera división.

          Y hablando del Sporting de Gijón y de Boca Juniors uno no puede olvidarse del mejor extremo izquierdo de la historia del fútbol mundial. Algunos dirían otro nombre, pero para mí, y para todo el sportinguismo, ese es Enzo “El Piqui” Ferrero. No es el único jugador que han compartido ambas instituciones, pero sí es el único que figura en sus respectivas alineaciones históricas elegidas en el año 2005, cuando los dos clubes cumplieron 100 años. Junto a él están compartiendo ese honor leyendas de la talla de Enrique Castro “Quini” y Diego Armando Maradona.

            Hoy sólo podré estar físicamente en El Molinón, pero mi corazón también estará en La Bombonera. Porque un trocito se me quedó allí y allí permanecerá por siempre. Porqué muchos son los lazos que hoy unen al Sporting y a Boca y muchos los que a mí me unen a Argentina. Sólo resta disfrutar de un magnífico día de fútbol y gritar… PUXA SPORTING!!! DALE BOCA!!!

             (Dedicado a Maxi, un gran amigo y bostero)