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lunes, 11 de noviembre de 2013

Entrevista con Aldo Lonobile de Secret Sphere



Ante la visita que Secret Sphere harán a nuestra ciudad este domingo, Gijón Rock City ha contactado con su guitarrista Aldo Lonobile. La banda, su último álbum, sus directos y hasta la crisis económica han sido algunos de los temas que hemos tratado con el líder de la banda italiana de power metal. Aquí va lo más destacado de nuestra conversación…

1-Llegáis a España inmersos en una gira que habéis denominado brazitalian, ¿cómo ha surgido la posibilidad de girar junto con los brasileños Almah?

Tengo contacto con Marcelo de Almah desde hace muchos años y siempre hemos hablado acerca de una posible gira juntos.

Cuando estábamos planificando la gira europea de promoción del último álbum de Secret Sphere , Marcelo me escribió y, tras unos cuantos correos electrónicos, decidimos hacerla juntos.

2-Ha pasado casi un año de la edición de vuestro último álbum “Portrait of a Dying Heart”, ¿qué balance hacéis de este tiempo? ¿Estáis satisfechos con su aceptación por el público?

“Portrait…” ha sido un álbum realmente importante para nosotros. Después de “Archetype” las sensaciones dentro de la banda no eran muy buenas, el estado de ánimo era realmente bajo. Cuando empecé a componer “Portrait…” estaba seguro de que la música era genial, así que le dediqué mucho tiempo y energías a ese convencimiento que luego se convertiría en sensaciones.

Durante las grabaciones tuvimos ese terremoto necesario para volver a poner en marcha el corazón de la banda con la ruptura con el antiguo cantante y la unión del nuevo vocalista de Michele Luppi.

Después de un año, puedo decir que "Portrait..." ha sido un éxito entre fans y críticos.

3-Michele Luppi se ha incorporado a la banda el año pasado, ¿cuáles crees que han sido las mayores aportaciones? ¿Qué ha cambiado desde su llegada?

Michele es un verdadero talento, es un gran cantante pero, sobre todo, un gran compositor. Creo que lo primero que aportó a la banda es nueva energía, una especie de nueva potencia encontrada.

4-Estamos atravesando una época complicada en Europa por la crisis económica, ¿cómo crees que está afectando al panorama metalero de Europa e Italia?

La crisis afecta a las personas en su vida diaria, no hay dinero para nada. Para la gente es difícil incluso pagar las cuentas de su casa y lo primero a lo que esto afecta es el entretenimiento. La gente tiene que elegir qué disco comprar y qué show ir a ver, las ventas ya son muy bajas debido a otros problemas pero ahora es aún peor, y en Italia esto se agrava porque la crisis es realmente grave.

5-Los tiempos difíciles suelen ser una fuente de inspiración, ¿los actuales lo están siendo para ti?

Bueno, yo no tengo prisa en componer álbumes, así que tengo tiempo para recuperar la energía y la inspiración jajaja!!!

6-No es la primera vez que visitáis España, ¿cómo os sentís con el público español?

Me encanta España, todas la veces que he tocado siempre he disfrutado con el público, muy involucrado en el show!!!

7-El día 10 estaréis tocando en Gijón, ¿qué resaltarías de los directos de Secret Sphere para animarnos a asistir?

Ahora somos una banda fuerte. Pensamos en disfrutar de nuestro tiempo en el escenario y dejar que la gente disfrute de nuestro show, así que os esperamos a todos. Vamos a divertirnos juntos!!!

lunes, 28 de enero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: Cortesanos, Adoquines y Estallido Social

Los abundantes periodistas cortesanos que pululan por las mesas de las tertulias de radio y televisión muestran, con una insistencia de alta intensidad, su asombro ante la relativamente baja conflictividad social que vive la sociedad española. Una sorpresa que suelen acompañar de un abierto y henchido reconocimiento a la responsabilidad con la que nuestros conciudadanos capean el temporal por el que pareciera que la inescrutable voluntad divina nos ha guiado. No cabría concluir otra causa a la patética realidad socioeconómica que vivimos si nos atenemos al discurso del que suele hacer gala el tertuliano palatino, cuyos dos argumentos definitivos son “esto es lo que hay que hacer” y “no hay alternativas”. Por tanto, partiendo de estos fundamentos analíticos, la ausencia de estallido social solo puede explicarse como un supuesto ejercicio de responsabilidad histórica de la sociedad española. 

Sin duda, es asombrosa la estoicidad con la que el español medio está tragando el detritus generado por la descomposición del Estado de Bienestar. El cambio de modelo al que estamos asistiendo tiene una media de contestación social que alcanza el sonrojo por su ingenuidad. No cabe otra cosa que la dilatación de los vasos sanguíneos faciales cuando se es incapaz de articular una contestación que ponga contra las cuerdas a las políticas gubernamentales, en un periodo histórico en el que se está produciendo el mayor ataque a los derechos sociales y laborales desde el final de la II Guerra Mundial. Porque seamos sinceros, estamos respondiendo con bolas de papel a un ataque de artillería pesada. Y así presenciamos el aumento del desempleo hasta los 6 millones de parados, en medio de los mayores fenómenos de corrupción política del actual régimen, con un “gran sentido de la responsabilidad” que diría el tertuliano prototípico. 

Pero más que el sentido de la responsabilidad, generado por la asunción inconsciente del paradigma ideológico de lo que básicamente es la transferencia directa de renta de los trabajadores hacia la empresa, la doctrina del shock expuesta por Naomi Klein nos daría respuestas más satisfactorias aunque menos funcionales para los objetivos de los cronistas oficiales. Vivimos en una sociedad en permanente estado de conmoción ante el pavor a perder definitivamente un modelo de vida cada vez más devaluado. Esta sociedad, en su mayoría, sigue dispuesta a asumir durísimas medidas, por muy contrarias a sus intereses que éstas sean, con tal de que se le prometa en futuro mejor. Y esta tierra prometida se asume, ciega y acríticamente, como destino final y certero de las estrecheces actuales. 

Así todo, en ocasiones, el palmero hertziano encuentra a su antagonista, que suele ser llamado a compartir espacio radioeléctrico a modo de justificación a una mal disimulada ausencia de pluralidad. El contrapunto es invitado a las ondas para pelear, en franca desventaja, con una pléyade de cortesanos, ejerciendo como si del sparring del campeón se tratara o, en el mejor de los casos, de un antisistema radicalizado y marginal. Este fue el caso que inspiró este artículo, cuando en cierto programa de debate político apareció ese rara avis de la evolución ideológica que, al contrario de lo que suele ser habitual, ha evolucionado desde el fascismo franquista hasta posiciones revolucionarias. 

El profesor Vestrynge, ante la estupefacción de la mayoría de los presentes, reivindicó el adoquín como arma política y medio legítimo de protesta y presión social frente al poder. Esta evidente falta de corrección política, sumada a la artificial e historiográficamente desinformada barahúnda que se formó en el plató, acabó por dejarle en el sitio que el formato televisivo le tenía reservado. Otro éxito de los dircoms del régimen y de un sistema educativo que ha arrinconado a las humanidades. 

Pero lo cierto es que el metafórico adoquín reivindicado por el profesor Vestrynge está reconocido en los documentos fundacionales del régimen político liberal. Así lo expresa la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793: “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”. Hasta la propia Declaración de Independencia de los Estados Unidos, acto fundacional de tan venerada nación por algunos de los más insignes comentaristas palmeros, recoge un derecho similar. Por no hablar de que incluso la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 lo reconoce implícitamente. 

Por tanto, siguiendo la doctrina del profesor Vestrynge y de los revolucionarios franceses y estadounidenses (por citar solo dos), y desmarcándome de la falsa corrección política de la palatina tertulianía (permítaseme la licencia lingüística) de deficiente formación humanística, yo también me permito el lujo, dada la alta probabilidad de estigmatización, de reivindicar el adoquín. Porque en mis tres décadas y media de existencia no he asistido a un periodo de mayor violación de los derechos del pueblo que a la que nos está sometiendo el actual gobierno. Un gobierno al que incluso se le podría acusar de alta traición por actuar al dictado de una potencia extrajera. 

En conclusión, como rezaban los revolucionarios franceses, la rebelión no solo es el más sagrado de nuestros derechos, también es el más indispensable de nuestros deberes. Las generaciones venideras nos juzgarán en función de si hemos sido capaces de responder satisfactoriamente a nuestros deberes como pueblo o no. De si hemos deambulado hacia el matadero como dóciles corderos o si hemos opuesto la conveniente resistencia. En definitiva, de si hemos contradicho con nuestros actos a todos aquellos periodistas cortesanos para los que la ausencia del estallido social es un valor a ensalzar.

miércoles, 25 de julio de 2012

España, al Borde del Apocalipsis Financiero

La semana ha comenzado con un nuevo lunes negro en los mercados españoles. La intervención total de la economía nacional y la salida del euro son posibilidades cada vez más cercanas. ¿Hay alternativas para España?



El agravamiento de la crisis financiera en España parece no tener tope. A pesar de las duras reformas económicas que el gobierno de Mariano Rajoy está llevando a cabo, los mercados siguen su acoso especulativo a la economía del país ibérico. Hoy, la apertura de los mercados ha hecho saltar, una vez más, todas las alarmas, situando la prima de riesgo en 642 puntos básicos y la rentabilidad del bono de deuda pública a 10 años en el 7’55%, niveles insostenibles que sitúan la economía española en zona de rescate total. Incluso en los mercados financieros ya se contempla la posibilidad de que España sea incapaz de pagar su deuda.

De no revertirse de inmediato esta situación, esta semana podríamos asistir a una sucesión de acontecimientos de imprevisibles consecuencias que podrían trastocar para siempre la actual realidad política y económica de toda Europa. Que España se vea en la obligación de pedir un rescate total de su economía llevaría al euro al borde de su desaparición ante el volumen de tal rescate. Este se estima que estaría en torno a los 700.000 millones de euros, más que la suma de los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia, lo cual, según algunos expertos, lo hace imposible. Y todo apunta a que detrás vendría el rescate de Italia.

Probablemente, la primera consecuencia de asumir tal fracaso sea pagada por el gobierno español, que difícilmente podrá superar este anuncio sin coste político. Al igual que en Grecia, es muy posible que parte del condicionado del rescate económico sea la imposición de un gobierno tecnócrata en España. Sobre esta posibilidad ya se especuló hace unas semanas con el nombre de Joaquín Almunia, Vicepresidente y Comisario de la Competencia de Unión Europea, para encabezar un gobierno de estas características. Y tampoco puede descartarse la posibilidad de una nueva llamada a las urnas muy anticipadamente.

El problema reside en el condicionado macroeconómico que acompañaría tal rescate, si este finalmente se produce. La banca alemana, responsable última de las políticas económicas impuestas por Ángela Merkel a toda la Unión Europea, no parece dispuesta a ceder un ápice en sus pretensiones de cobro a corto plazo de la deuda, mientras que los tímidos virajes de Françoise Hollande tampoco hacen cambiar el escenario. Así las cosas, España se vería abocada a un ajuste aún más duro si cabe, dinamitando los últimos bastiones del Estado de Bienestar.

Si dos años de duros ajustes en España, primero con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y después con el de Mariano Rajoy, no han hecho más que agravar la situación, no parece que profundizar en ese camino sea la solución. Especialmente porque, en esta situación, el ajuste es una medida procíclica que frena aún más la actividad económica, aumenta el desempleo y reduce la recaudación del Estado, empeorando así todos los indicadores macroeconómicos.

Frente a esto, cada vez son más las voces que llaman a un inmediato cambio de orientación económica. Primero, acabando con la especulación en los mercados financieros, mediante una decidida intervención del Banco Central Europeo comprando deuda pública de aquellos estados cuya prima de riesgo de dispare. Segundo, creando eurobonos que socialicen la deuda futura entre todos los estados de la zona euro. Y tercero, abandonando las políticas de austeridad y poniendo en práctica medidas de inversión pública que reactiven la economía.

Esta alternativa se convierte en poco más que una fantasía ante la imperturbable decisión de Ángela Merkel de continuar por la senda de la austeridad. Así, hoy España está muy cerca no sólo de la intervención de su economía, sino también de la salida del euro, lo que pone en peligro la propia existencia de la moneda única e incluso de la Unión Europea tal y como la conocemos.

ESPAÑA FUERA DEL EURO

De seguir así las cosas, parece inevitable una salida de España del euro a corto o medio plazo, lo cual no sólo sería la consecuencia del agudizamiento de la crisis financiera, sino también la opción menos mala para la economía española. Sin duda, las repercusiones iniciales serían muy graves con un fuerte empobrecimiento del país, pero el gobierno recuperaría instrumentos de gobernanza económica que hoy en la zona euro se utilizan en función de poco más que de los intereses de la banca alemana.

La primera consecuencia sería el establecimiento de un corralito financiero, seguido de una fortísima devaluación de la nueva moneda que los expertos aseguran se situaría entre el 25% hasta más allá del 50% del valor del euro. De esta manera, los ahorristas verían enormemente mermados sus depósitos.

Pero el empobrecimiento generalizado no se detendría ahí. La devaluación generaría un fuerte proceso inflacionista tanto en los productos importados, al disponer de una moneda debilitada, como en los nacionales, debido a la dependencia exterior en materia energética cuyos costes de adquisición se elevarían. Todo ello generaría un inicial agravamiento de la situación económica.

Frente a esto, el turismo, un sector vital de la economía española, se vería impulsado, abaratándose enormemente para los turistas extranjeros. Por esta vía se potenciaría fuertemente la atracción de divisas, lo que mejoraría la situación de la balanza de pagos.

También las exportaciones españolas se verían favorecidas, pero tres décadas de desmantelamiento industrial hacen que estas hayan perdido mucho peso. Sería necesaria una decidida política de intervención pública que volviera a generar un fuerte tejido industrial en el país y que lo pusiera en disposición de aprovechar las ventajas de una moneda devaluada.

Junto con esto, el gobierno, una vez desembarazado de las ataduras del euro y con los instrumentos de la política monetaria recuperados, debería contemplar una auditoría de la deuda que establezca qué parte de ella es ilegítima por ser causada por los ataques especulativos de los mercados.

NUEVA POLÍTICA EXTERIOR

De llegarse a esta situación, y aunque la salida de la moneda única no suponga de por si una salida de la Unión Europea, el peso de España en el euro situaría al edificio comunitario muy cerca de su demolición. En este escenario, ya hoy la acción diplomática debería estar pasando por la construcción de un eje Madrid-Lisboa-Atenas-Roma, que defienda los intereses de los países del sur frente a Alemania y que pueda llegar a plantear una salida coordinada del euro, aliviando alguna de sus consecuencias más perjudiciales.

Probablemente así, los hasta hace bien poco aliados europeos dejen de serlo definitivamente, obligando a un viraje total de la diplomacia española. Madrid debería mirar hacia la comunidad latinoamericana en busca de nuevos aliados, en un nuevo modelo de relaciones exteriores basado en el acuerdo entre iguales y dejando atrás determinadas actitudes neocoloniales.

En este nuevo marco, sería fundamental una acción coordinada entre Madrid y Lisboa, aprovechando los dos países ibéricos una inmejorable situación diplomática para atraer hacia ellos los recursos necesarios para afrontar un nuevo proceso industrializador. En los lazos que unen a España y Portugal con países ricos en recursos naturales como Brasil, Argentina y Venezuela, puede estar la gran oportunidad para revertir la calamitosa situación económica ante el abandono de los antiguos aliados europeos.

domingo, 24 de junio de 2012

Crisis en España: Aznar Presidiría un Gobierno de Salvación

Esta posibilidad estaría siendo barajada por cada vez más amplios sectores del gobernante Partido Popular. También el socialista Joaquín Almunia podría encabezar un gobierno técnico. Cada vez son más los rumores sobre una prematura caída del Gobierno de Mariano Rajoy.



Tras apenas seis meses de gobierno, la agudización de la crisis de la deuda soberana española y la alarmante perdida de credibilidad de Mariano Rajoy, están extendiendo en la sociedad española la sensación de que el liderazgo salido de las urnas en Noviembre de 2011 está próximo a su amortización.

Tanto es así que, el diario digital español El Plural, aseguraba ayer que sectores importantes del Partido Popular ven inevitable un segundo rescate, en este caso a la economía española en su conjunto, que forzaría la dimisión de Mariano Rajoy. En este contexto, estimarían necesario la articulación de un gobierno de salvación nacional que tenga amplio consenso entre las fuerzas políticas y en cuya presidencia apuestan por situar a José María Aznar.

Esta posibilidad sería contemplada por el sector más duro del Partido Popular, que siempre ha demostrado una lealtad inquebrantable al expresidente Aznar. Este sector salió derrotado del congreso popular de Valencia de 2008 y sus voces se acallaron con el advenimiento de la crisis económica y el repunte de Mariano Rajoy en los sondeos electorales a partir de ese momento. Pero ahora, ante la aparente incapacidad de reconducir la situación, podría estar retomando la ofensiva. Entre los dirigentes más destacados de este sector está la Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre.

El argumentario para el regreso de José María Aznar contempla su experiencia de ocho años de gobierno y el ser una figura ampliamente conocida a nivel internacional. Y estos rumores son abonados por el silencio absoluto del expresidente en los últimos meses, que demostraría su discrepancia con la manera en la que Mariano Rajoy está manejando la situación. Estas informaciones hacen recordar las declaraciones del expresidente en las que aseguraba que “sólo volveré si España me necesita y me pide que vuelva”.

Pero, de poder llevarse a cabo esta operación, el escollo más importante estaría en las filas socialistas. Parece difícil imaginar un gobierno de salvación participado por el Partido Socialista y presidido por José María Aznar, quien probablemente sea el dirigente conservador que más animadversión genera en la izquierda española. Así todo, el fracaso de la oposición socialista en su intento de recortar terreno en los sondeos electorales podría llevarles a un cambio radical de estrategia.

MÁS RUMORES

Esta operación podría tener relación con el artículo publicado en el diario El País el 1 de Junio y firmado por tres importantes economistas vinculados con el Partido Popular. En el arremeten duramente contra la gestión del actual ejecutivo y llegan a asegurar que “necesitamos urgentemente un nuevo gobierno, con apoyo de todos los partidos mayoritarios y de nuestros expresidentes, compuesto por políticos competentes y técnicos intachables con amplios conocimientos de su cartera”.

Esta crítica surge como respuesta a una nueva estrategia de negociación con Alemania que estaría ganando adeptos dentro del Gobierno de Mariano Rajoy. Esta se basaría en amenazar, más o menos abiertamente, con la salida de España del euro para obligar a Ángela Merkel a adoptar medidas que alivien la presión de los mercados sobre la economía española.

La arriesgada estrategia no sería una apuesta unánime dentro del Ejecutivo español, lo que estaría generando tensiones internas que podrían derivar en una crisis de gobierno que, cuando menos, llevara al relevo de varios ministros.

Por si fuera poco, Francisco Marhuenda, Director del diario derechista La Razón, aseguraba este lunes que el Partido Socialista estaría orquestando una operación de acoso y derribo a Mariano Rajoy en busca de un atajo para volver al poder. Ello tendría lugar a través de la imposición por parte de la Unión Europea de un gobierno técnico que sería presidido por el Vicepresidente y Comisario de Competencia de la UE Joaquín Almunia. Almunia es un histórico dirigente socialista que incluso llegó a ser candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones del año 2000.

UN GOBIERNO CONTRA LAS CUERDAS

Es más que probable que estemos asistiendo al lanzamiento planificado de globos sonda cuyo fin no vaya más allá que estudiar la reacción de la opinión pública ante distintos modelos de relevo al frente del Gobierno. Pero lo que parece incuestionable es que esta es una posibilidad muy a tener en cuenta a medio plazo si Mariano Rajoy no consigue enderezar el rumbo del país.

La realidad es que el Ejecutivo español se asemeja a un boxeador noqueado, que recibe tantos golpes que ya no sabe ni de dónde vienen. El último traspié ha venido a cuenta de los 100 mil millones de euros de rescate a la banca, que se intentó vender como un éxito exento de condicionamiento.

Menos de dos semanas después del anuncio, no sólo se ha demostrado que aún se está negociando el Memorándum de Entendimiento en el que figurarían las condiciones, sino que además Barack Obama, Ángela Merkel y Françoise Hollande redoblan la presión sobre Mariano Rajoy para que formalice la petición de ayuda. Esta podría producirse hoy mismo, cuando se espera que la consultora alemana Roland Berger y la estadounidense Oliver Wyman den ha conocer sus estimaciones sobre las necesidades de capital de la banca española, que se situarían en una horquilla que va desde los 40 mil hasta los 75 mil millones de euros.

La cumbre del G-20 de México parece haber sido un nuevo fracaso internacional de Mariano Rajoy. En este marco, y ante la presión de los mercados que ha llevado a la prima de riesgo española a rozar los 600 puntos básicos, el Presidente español se ha visto obligado a reconocer que la decisión de rescate a la banca ha sido “enormemente dañina”.

Y en esta misma cumbre, según el diario británico The Telegraph, se habría aprobado el rescate de las economías española e italiana mediante la compra de bonos de deuda pública por valor de 750 mil millones de euros. De efectivamente concretarse esta medida, el duro condicionamiento que la acompañaría podría ser el fin del gobierno de Mariano Rajoy. Paradójicamente, la posibilidad de un nuevo y masivo rescate está relajando mucho la presión sobre la deuda española durante las jornadas de ayer y hoy.

Al mismo tiempo, la situación interna española se agrava con una creciente conflictividad social. Muchos son los sectores que se están levantando contra las políticas de austeridad, pero durante el último mes han sido los mineros del carbón los que han acaparado el protagonismo. En las minas, montes y pueblos de Asturias y León se están pudiendo ver escenas que asemejan a guerrillas en combate, en lo que ya es el conflicto laboral más grave que se recuerda en décadas y que da la medida de la rápida degeneración de la situación que se está viviendo en España.

Y ayer, una vez más, Mariano Rajoy pareció esconderse ante la opinión pública. En una muy controvertida medida, decidía eliminar el debate sobre el estado de la nación, un debate anual de carácter general sobre la marcha del país. Hasta hoy sólo había sido suspendido en una ocasión desde que Felipe González lo instaurara en 1983.

Así las cosas, parece que no sólo se avecinan tiempos muy duros para la economía y, especialmente, para la ciudadanía española, sino que o mucho cambian la actitud y la credibilidad del Ejecutivo español o es probable que la etapa de Mariano Rajoy llegue a su final muy anticipadamente.

martes, 21 de junio de 2011

La España Indignada Toma las Calles

Más de 60 ciudades españolas y 30 capitales alrededor del todo el planeta han acogido las protestas de los indignados. En total, más de medio millón de personas han mostrado su malestar con las consecuencias de la crisis. En esta ocasión, el Pacto del Euro ha sido el centro de las iras de los manifestantes. Los episodios de violencia, la actuación policial y el futuro del movimiento 15-M acaparan el debate en la sociedad española.

 

La jornada reivindicativa comenzaba a las 9:00 de la mañana, cuando la primera de las seis columnas que marcharían sobre Madrid, iniciaba su trayecto desde el municipio de Leganés, situado al sur de la capital. Todas ellas convergerían en la Plaza de Neptuno en torno a las 14:00, a escasos metros del Congreso de los Diputados que permanecía fuertemente custodiado por agentes de policía. Según los organizadores, la madrileña plaza llegó a congregar hasta 150.000 manifestantes.

A lo largo del día, multitud de marchas recorrían las calles de más de 60 localidades españolas que en su conjunto y según los datos de la organización, superarían ampliamente el medio millón de asistentes. La más numerosa de ellas sería la de Barcelona, donde los convocantes hablan de más de 200.000 personas. Y otras 30 capitales del resto del planeta se sumarían a la jornada, destacando la convocatoria de París donde un centenar de los 450 participantes serían detenidos. También en Buenos Aires un grupo de indignados marchó desde la embajada española hasta Plaza de Mayo. En definitiva, esta ha sido una jornada histórica que quedará grabada en la retina de los españoles durante largo tiempo. 

El éxito alcanzado está animando al desarrollo de nuevas acciones. Hoy mismo comenzaba en Valencia una marcha a pie con el objetivo de llegar a Madrid el 23 de Julio. Se espera que en su recorrido se vayan sumando participantes y que iniciativas similares partan desde otros puntos del país. Incluso los indignados valoran la posibilidad de convocar una huelga general al margen de las centrales sindicales.

Las consignas coreadas ayer a lo largo y ancho de la geografía española reclamaban una reforma de la ley electoral para que esta no beneficie a los grandes partidos, atacaban a las élites políticas y económicas y exigían que las consecuencias de la crisis económica fueran pagadas por aquellos que la generaron. Así, algunas de las consignas que podían escucharse eran “Zapatero, lacayo de los banqueros”, “lo llaman democracia y no lo es” o “no es una crisis, es una estafa”. 

Pero si algo ha sido el centro de las iras de los indignados españoles es el Pacto del Euro, que será ratificado el 27 de Junio.

EL PACTO DEL EURO

Así se ha bautizado al acuerdo alcanzado en el mes de Marzo por los 17 países que forman parte de la moneda común más otros 6 países miembros de la Unión Europea. Su fin declarado es “responder a la crisis, preservar la estabilidad financiera y establecer los fundamentos de un crecimiento inteligente, sostenible, socialmente integrador y creador de empleo”. Con este objetivo se acuerda un paquete de medidas que suponen un nuevo ajuste sobre los trabajadores europeos.

Algunas de las medidas más controvertidas del Pacto del Euro son la reducción salarial a través de la vinculación de los salarios a la productividad y no a la inflación, la merma de la capacidad de negociación sindical colectiva, una mayor flexibilidad laboral que facilite el despido de trabajadores, el aumento de la edad de jubilación, la sustitución de impuestos directos por otros de tipo indirecto como el IVA y establecimiento por ley de topes de déficit público en los Estados signatarios.

Desde sectores de la izquierda, este duro paquete de medidas de ajuste es interpretado  como una imposición de la Canciller Ángela Merkel para que Alemania no abandone a su suerte a las economías de los socios europeos más débiles. En el marco de este acuerdo se explican algunas de las últimas medidas adoptadas por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que, ante la falta de acuerdo entre la patronal y los sindicatos españoles, recientemente se vio obligado a reformar la legislación sobre negociación colectiva.

A su vez, el futuro inmediato de la economía española cada día es más incierto. El incremento de la conflictividad social en las calles españolas, los movimientos especulativos con respecto a la deuda española en los mercados financieros y la inestabilidad de un gobierno amortizado aumentan la incertidumbre. A la par, los problemas de Grecia para afrontar el pago de su deuda a pesar de las multimillonarias ayudas, hacen aparecer el fantasma del rescate financiero sobre la economía española. 

Cada vez son más los que contemplan esta posibilidad a la vez que la estiman inviable dado el tamaño de la economía española. Algunos cálculos sitúan en torno a los 750.000 millones de euros el coste de un hipotético rescate español. Una cifra que pondría en serio riesgo el futuro de la moneda única y de la propia Unión Europea.

EPISODIOS DE VIOLENCIA Y POLÉMICA ACTUACIÓN POLICIAL

Una vez cumplido el mes de protestas generalizadas en casi todo el territorio nacional, se hace más evidente la práctica imposibilidad de alcanzar acuerdos entre los indignados y el poder político. El cansancio de ambas partes ante una situación tan enconada, ha derivado en varios episodios de violencia de cuyo origen se acusan unos a otros. Al desalojo de Plaza Cataluña en Barcelona y a los enfrentamientos entre policía y manifestantes en Valencia, se ha sumado la polémica de los disturbios a las puertas del parlamento autonómico catalán el pasado día 15. En esa fecha se aprobaban los nuevos presupuestos autonómicos, con una reducción en su cuantía de un 10% que se traducía en diversos recortes en las políticas sociales. La protesta pacífica que pretendía impedir el acceso de los diputados se tornó violenta de forma premeditada por el accionar de un pequeño grupo de manifestantes.

Esta actitud está siendo utilizada con el fin de desprestigiar al conjunto del movimiento 15-M, pero este se ha desmarcado de los acontecimientos y los ha rechazado. Es más, miembros del movimiento han dado a conocer un video en el que muestran a miembros de las fuerzas de seguridad del Estado infiltrados entre los manifestantes y a los que acusan de ser los causantes de los altercados.

La polémica al respecto de la actuación del cuerpo de policía aumenta al calor de estos episodios de violencia y de determinadas detenciones, que si bien no van dirigidas directamente contra los indignados, si parecen guardar cierta relación. El 10 de Junio eran detenidos tres miembros de Anonymous en diferentes puntos del país, acusándoles de ser la cúpula de esta red en España y de dirigir ataques contra diversos bancos, empresas y gobiernos. Desde entonces esta operación es objeto de mofa en las redes sociales españolas, ya que una de las características que define al grupo hacker Anonymous es precisamente la ausencia de cúpulas dirigentes.

Por otro lado, el día 14 son detenidos en Asturias 5 miembros del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), algunos de ellos vinculados a acampadas de localidades asturianas, acusados de actos terroristas en el transcurso de una protesta laboral que tuvo lugar durante el mes de Enero. Tres de ellos son trasladados a Madrid para ser puestos a disposición del tribunal que entiende de delitos de terrorismo, la Audiencia Nacional, siendo puestos en libertad dos días después de la detención tras estimarse que no hay lugar para tal acusación.

Sectores cercanos al movimiento de los indignados entienden estas detenciones como un intento de amedrentar al conjunto del movimiento 15-M y a las organizaciones que les pudieran estar apoyando. Aseguran estar viviendo una escalada de presión y persecución por parte de las fuerzas de seguridad, que temen siga creciendo en caso de que la llamada Spanish Revolution mantenga su presencia en las calles españolas.

FUTURO DEL MOVIMIENTO 15-M

Además de los episodios de violencia y las actuaciones policiales, el otro gran debate es cuál será el futuro del movimiento 15-M. Sin duda que este es incierto, en tanto en cuanto estamos hablando de un movimiento que hace poco más de un mes ni siquiera existía. Y aún más cuando se trata de un movimiento de nuevo tipo, que difícilmente resiste comparaciones con otros anteriores, y en el cual las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen un papel fundamental. Por tanto, se antoja muy difícil aventurar su futuro incluso a corto plazo.

Algunos analistas políticos y sociólogos interpelan a los indignados y les conminan a constituir alguna suerte de entidad jurídica a través de la cual canalizar las demandas que se están realizando en las plazas españolas. Pero la variadísima composición del movimiento haría imposible la simple constitución de nada semejante, entre otras cosas porque negaría sus propios principios asamblearios.

Para valorar el futuro del movimiento hay que tomar distancia con los esquemas organizativos tradicionales. Probablemente su futuro sea ya el presente, es decir, un abierto asamblearismo donde confluyan diferentes tradiciones, reivindicaciones y luchas que poco a poco vayan estableciendo una agenda política alternativa a la de las élites políticas y económicas. Lo cual no es óbice para que su propia estructura interna vaya evolucionando, dotándose de una mínima organicidad y de un calendario de protestas, combinando la participación y la acción en la calle con el debate y la propaganda en internet.

En este sentido, las últimas acciones en la que se han implicado los indignados no sólo les han devuelto la frescura inicial, sino que además amplían su respaldo social. En la última semana grupos de jóvenes pertenecientes al movimiento 15-M han conseguido impedir que diversas familias de Madrid, Cataluña y Baleares fueran desalojadas de sus viviendas al no poder hacer frente al pago de sus hipotecas. Desde el comienzo de la crisis, más de 100.000 familias españolas has recibido una orden de desahucio al no poder hacer frente a sus obligaciones hipotecarias. Quizás este tipo de acciones marquen el rumbo a seguir por un movimiento al que hace un mes se le auguraba muy poco recorrido y que está demostrando tener mucho más vigor del esperado.

viernes, 3 de junio de 2011

Españistán

    Este video está arrasando en la red. Una explicación más a la actual crisis que estamos viviendo, pero en este caso dando cabida al humor. El video refleja cómo el poder político adoptó las medidas que facilitaron la cultura del pelotazo inmobiliario, incrementando con ello enormemente una deuda que acabaría por explotar. Unos años en los cuales se exprimieron al máximo los principios del 'coge el dinero y corre', llevándose por delante los ahorros familiares, el futuro de la juventud y grandes extensiones de parajes de alto valor ecológico. En definitiva, la cultura del neoliberalismo, que de nuevo no tiene nada, en una versión de lo más cañí.

martes, 17 de mayo de 2011

Reflexiones a Bote Pronto: Redes Sociales y Lucha Política


    Estos días el panorama político y mediático anda un tanto agitado, y no porque las elecciones estén a la vuelta de la esquina. Un pequeño sismo sociopolítico se ha generado en las redes sociales y, de momento, ha fraguado en las manifestaciones que el día 15 se celebraron por toda la geografía española y en la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, que esta madrugada fue levantada con las malas maneras que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado nos tienen acostumbrados. Este movimiento respondió a varios trending topics de Twitter como #democraciarealya o #spanishrevolution.

    Este movimiento viene a evidenciar que no todo está perdido, que una parte de la sociedad no está completamente anestesiada y que puede ser que comience a despertar, especialmente la juventud. Porque, en definitiva, la juventud española actual va a ser la generación mejor preparada de la historia del país y, de no cambiar las cosas radicalmente, la primera generación de españoles que vivirá peor que sus padres sin que haya mediado un conflicto bélico que lo explique. Por supuesto, no sería lógico que una generación tan instruida y con tan oscuro futuro no tuviera ningún tipo de respuesta política, por difusa que esta sea.

    La revolución en el mundo de la comunicación con las webs 2.0, donde Facebook , Twitter y Youtube se convierten en herramientas básicas de socialización, están generando nuevos espacios virtuales que parecen suplantar antiguas estructuras de organización social. Y a su vez parecen generar espacios de absoluta igualdad en los cuales teóricos “no-líderes” dialogan, comparten y confrontan sus elaboraciones con los “no-liderados”. Así parece conformarse una Arcadia feliz virtual donde la igualdad es total y perfecta, un espacio donde por fin se hacen realidad los ideales de los revolucionarios liberales de antaño.

    Mediante estos mecanismos hemos asistido a los levantamientos populares en las dictaduras árabes y ahora estamos asistiendo en España a algo que no sabemos muy bien hacia dónde va, ni con qué propósito, ni con qué capacidad de desarrollo.  Y a pesar de ser fenómenos políticos muy diferentes, sí comparten algo más que las herramientas tecnológicas que les han favorecido su desarrollo.

    En ambos casos, como decía anteriormente, son espacios virtuales generados al margen de estructuras sociales tradicionales. Y en muchos casos no sólo ajenos, sino que declaradamente contrarios. En este caso nos referimos a las organizaciones políticas y sindicales, hasta hace bien poco fundamentales, si no únicas, protagonistas de la acción política. Primero vieron reducir su monopolio con la eclosión de las ONGs y ahora parece que pueden asistir a un más profundo proceso de erosión.

    Pero los procesos en los países árabes están demostrando que el hecho de que se sustituya la organicidad del movimiento no asegura la misma potencialidad. Porque la organicidad difusa que nos brindan las webs 2.0 nos crea una falsa idea de igualdad y democracia, que ante la falta de liderazgos evidentes se torna en ausencia de claridad en los objetivos. Es decir, no sólo es organicidad difusa, también es propuesta difusa. Así se está demostrando en los países árabes, dónde las revoluciones de Túnez y Egipto, carentes de objetivos claros, se están convirtiendo en poco más que un cambio de sistema de dominación para continuar con la misma, o muy similar, dominación.

    Y eso por no hablar de la evidente falta de democracia que supone este supuesto “no-liderazgo”, que realmente puede ser la falta de liderazgo evidenciable, pero no su ausencia. Y así pueden aparecer procesos similares al de Libia. Independientemente de que su nacimiento fuera autóctono o inoculado, lo que está claro es que hoy es un movimiento títere de los intereses de las potencias occidentales, demostrándose que, tras una supuesta espontaneidad, el anonimato de la web permite esconder el ejercicio de un oscuro liderazgo. Porque, en definitiva, el mero conocimiento de la herramienta tecnológica te pone en disposición de ejercer el liderazgo. Al contrario, las formas tradicionales, las organizaciones políticas, con todas sus deficiencias democráticas, al menos ejercen un liderazgo visible y, por tanto, evaluable, criticable e, incluso, combatible.

    Así llegamos al caso español. Antes de entrar en otro tipo de valoraciones, aclarar que lo considero un fenómeno positivo y moderadamente esperanzador. Pero adolece, a escala de la actual realidad política de España, de los errores que anteriormente significaba. Es más, los lleva orgullosamente como bandera. Ese discurso anti partidos, anti sindicatos, anti ideologías y anti políticos, que los mezcla sin ningún tipo de discriminación como si todos fueran lo mismo y ninguno fuera expresión de otro tipo de intereses, es síntoma de falta de reflexión política. Debemos comprender que ideologías, partidos y sindicatos son expresión de determinados intereses de clase y por tanto no son reducibles a un mínimo común denominador. Y significar como “políticos” sólo a los que ejercen esa actividad de manera profesional es dar por perdida la batalla, otorgándoles el monopolio de la dirección de la res pública, como si el resto de la sociedad no fuéramos políticos desde el momento en que pensamos en la comunidad.

    Profundizando en los fenómenos movilizadores que han acaecido en España en estos últimos días, parece que quedan claras dos cosas. En primer lugar, que estamos ante una expresión de rabia de una juventud que no se siente representada por la dirigencia política de las sociedades occidentales, cuyo programa político y económico es fruto de decisiones antidemocráticas y contraria a los intereses generales. Compartiendo esto, la concreción programática a la que se ha llegado deja mucho que desear. Fundamentalmente porque una vez leída la tabla reivindicativa se concluye que no se aspira a más que a reformar el capitalismo occidental, sin englobar sus reivindicaciones economicistas parciales dentro de una estrategia a más largo plazo. Siendo mejor lo que proponen que lo existente, la cortedad de miras denota como esa falta de ideología, que enarbolan como bandera, es causa de una absoluta falta de capacidad para interpretar el mundo más allá de las frustraciones personales contemporáneas. Por tanto, si realmente queremos generar espacios para nuevas formas de lucha hemos de saber por qué luchamos. Y para eso no es posible rechazar formulaciones ideológicas que, por muy tradicionales que a algunos les puedan parecer, son las únicas elaboraciónes teóricas que nos pueden orientar a la hora de definir objetivos realmente revolucionarios y que han guiado las luchas de los explotados durante siglo y medio. Y esto no creo que sea posible al margen de la afirmación de la lucha de clases. Al contrario, sin ideología no hay proyecto político transformador, y sin él no seremos más que una válvula de escape funcional al sistema.

    En segundo lugar, que estamos ante nuevas y poderosas herramientas para la acción política. Pero no debemos caer en la mitificación de lo que no es más que un instrumento en nuestras manos, aunque también en las de un enemigo mucho más poderoso. Y de la tremenda capacidad de movilización de estas nuevas tecnologías también deben darse cuenta los movimientos políticos históricos, si no quieren que la realidad virtual, en tanto que medio de socialización, sea pasto de la ideología dominante.

    Finalmente, la porosidad de la red, su anonimato y la desigualdad en el conocimiento tecnológico que impide el uso en condiciones de igualdad, cuando no el acceso por completo, son realidades que, en tanto en cuanto no se superen, obligan a traspasar las fronteras del mundo virtual para continuar en el real. Ahí está el ámbito en el cual podemos confrontar ideas, objetivos y liderazgos objetivables y reales, potenciando la participación y la democracia entre los que nos sentimos indignados.