jueves, 7 de febrero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: ¡Liberad al Kraken!

“¡Liberad al Kraken!”, ordena Zeus en ese pastiche cinematográfico de mitología greco-nórdica llamado “Furia de Titanes”. A partir de ese momento, los habitantes de Argos comienzan a pasarlas canutas hasta que Perseo les saca las castañas del fuego. Parece ser que alguien amenaza con dar una orden similar en el Partido Popular, como si fuera el pistoletazo de salida para un terremoto interno. No tengo claro qué papel quería representar ayer Esperanza Aguirre, pero hizo temblar los cimientos de la sede popular. ¿Quería dejarse ver como el Kraken, amenazando con venir a destrozarlo todo para de los restos reconstruir la derecha española en formato ultra? O, por el contrario, ¿pretendía aparecer como Perseo, enseñando una regeneracionista cabeza de Medusa neocon que convierta la ira pública en piedra inerte, salvando así la amenazada Argos de la calle Génova? 

Realmente, me es indiferente si ayer salió a la palestra Esperanza Kraken o Perseo Aguirre. Independientemente del futuro partidario de los habitantes de Génova 13, la realidad es que el objetivo final de cierto sector de la derecha política, económica y mediática española es el redoble ultraneoliberal del devenir de nuestro país. Y para desplegarlo sobre los escombros del deficitario Estado de Bienestar que hemos podido disfrutar, se están mostrando dispuestos incluso a acabar con la arquitectura política de 1978. 

El caso Bárcenas es la prueba definitiva de que la corrupción política está instalada en todas las instituciones del Estado y en los centros de poder económico del país. Prueba definitiva que viene a sumarse a muchas otras: EREs andaluces, trama Gürtel, Urdangarín, ITV catalana, etc… Junto a ello, la subordinación de la política económica al pago de la deuda que consagraron constitucionalmente PP y PSOE y el proceso de destrucción de derechos sociales, evidencian que las instituciones son incapaces de dar una respuesta mínimamente satisfactoria a la necesidades de la mayoría del país. Y así, corrupción, pérdida de soberanía y retroceso social finiquitan el proyecto político surgido de nuestra poco modélica y tutelada transición.

Amortizado el régimen del 78 y en proceso de derribo el gobierno de Rajoy, los sectores más conscientes de la derecha política y económica han comenzado a mover ficha. Y ya se dejan ver peligrosos mesías que producen hilaridad cuando comienzan a hablar de regeneración. Junto a la ya habitual Rosa Díez, cuyo proyecto político se formó como eventual sustitutivo del partido tradicional de la derecha conservadora española, ha asomado la cabeza el criminal de guerra de Irak, José María Aznar, y una renovadorísima política que lleva viviendo del Estado más tiempo que el que escribe caminando sobre la faz de La Tierra, Esperanza Aguirre. 

Los krakens de la derecha están haciendo su juego, demostrando que son muy conscientes del momento político que vivimos y siguiendo una hoja de ruta lógica a sus intereses. De tamaños monstruos de la regresión social solo obtendremos una regeneración política en términos reaccionarios, cuya lucha real contra la corrupción no podemos esperar que vaya más allá de hacerla desaparecer convirtiéndola en legal. Y es que para algo llevan décadas practicando amnistías fiscales a defraudadores, indultos a corruptos y sospechosas privatizaciones. Quienes representan a los intereses de los saqueadores de los bienes públicos, quienes tras su paso por el Consejo de Ministros se instalan en los consejos de administración de los corruptores, no pueden ofrecer más que escenarios mejorados para el ejercicio de una plutocracia perfeccionada. 

Lo que más me preocupa es que, ante tamaño ataque a los intereses de la mayoría y viendo que podríamos estar asistiendo a la representación de una operación que conduce a una regresión democrática, la izquierda no sea capaz de aparecer como un Kraken que amenace al poder oligárquico. Y esto, en parte, es producto del relativo éxito que está teniendo el mensaje creado por los mismos falsos mesías que vienen al rescate. Con un discurso que tacha todo lo político de corrupto pretenden invalidar las alternativas reales existentes, lo que les dejaría totalmente libres las manos para hacer y deshacer a su antojo. Pero la realidad es que los fenómenos de corrupción afectan fundamentalmente a una casta política que lleva más de 30 años detentando el poder. Una casta a la que ellos mismos pertenecen y que está subordinada a los poderes económicos tradicionales que perviven en España. 

Así las cosas, cabría asegurar que el periodo constituyente está en marcha. Pero mucho me temo que los arquitectos sistémicos nos han tomado la delantera y ya se están afanando en un lavado de cara que lo deje todo como estaba en términos de poder político y económico real. O aún peor, para que este sea detentado con una vuelta de tuerca despótica. A ello hemos de oponer un contrapoder que, desde la movilización permanente, reivindique la apertura de un proceso constituyente democrático que haga inevitable una salida a la crisis en términos de progreso. Profundización democrática a nivel político y económico, extensión y blindaje de derechos sociales y recuperación de la soberanía nacional se tienen que constituir en las reivindicaciones irrenunciables de pueblo que, ante los ojos de los centros de poder político y económico, se convierta en su temible, arrollador y particular Kraken.

viernes, 1 de febrero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: Retando a Marhuenda

Hoy el diario La Razón está siendo trending topic en Twitter a causa de una portada que se podría calificar, cuando menos, de polémica. Pero más que su portada, resulta interesante, llamativo y provocador el editorial de su director Francisco Marhuenda. En él, nuestro entrañable periodista, demuestra su fidelidad inquebrantable al aún Presidente del Gobierno Mariano Rajoy. 

Marhuenda utiliza su periódico (una vez más) para hacer apología del gobierno y nos relata las prácticamente infinitas virtudes de Don Mariano: “político de ética personal intachable, hombre sencillo y austero que se educó en una familia numerosa con unos padres excepcionales, persona de valores muy firmes y una profunda repugnancia por la corrupción y sus aledaños, jurista riguroso que jamás hubiera aceptado un sobre”, etc., etc., etc… 

Paquito, como sin duda lo llamará Don Mariano dado el alto grado de confianza entre ellos, demuestra que hay una cosa que jamás se le podrá reprochar: en cada una de sus palabras honra ese gran tesoro que es la amistad. Y lo hace de tal manera que está dispuesto, como siempre lo ha estado, a poner la mano en el fuego por su buen amigo el Presidente. 

Pero nuestro insigne director comete un error, a saber, hacer extensiva esta honradez hasta el punto de alcanzar a dirigentes cuya falta a la verdad está probada y documentada. Así, da carta de veracidad a la negación de los hechos del ex Presidente Aznar, lo que supuestamente probaría que toda la trama de los “sobrecogedores” es poco menos que un episodio más de la famosa conspiración judeo-masónica-comunista internacional. Y lo justifica en lo que él llama “trayectoria intachable” del gran líder de la derecha española. Pero he aquí el error, ya que el calificativo “intachable” difícilmente casa con una trayectoria en la que tenemos constancia de sentencias como esta: “el régimen irakí tiene armas de destrucción masiva. Puede estar usted seguro y pueden estar seguras todas las personas que nos ven que les estoy diciendo la verdad”. No hace falta que cuente cómo acabó esta historia. 


De la misma manera que las declaraciones de Pío García Escudero no prueban que todos los papeles de Bárcenas sean ciertos, la ausencia de honradez en Aznar tampoco prueba la falta de ella en Rajoy, pero ambos fenómenos siembran una duda de tamaña magnitud que Marhuenda debería honrar su palabra. 

En un ejercicio de indisimulada soberbia, desde mi blog personal insto al Director de La Razón, Francisco Marhuenda, a poner la mano en el fuego de verdad, lo cual no debería ser un problema vista su total ausencia de dudas en la rectitud de nuestro Presidente del Gobierno. Y así, le exhorto a vincular su actual ejercicio profesional a la honradez de Mariano Rajoy, comprometiéndose a abandonar el periodismo si se demostrara cualquier tipo de corruptela en su actividad política, esté o no prescrito el delito. Compartirá conmigo el señor Marhuenda que, de probarse un ilícito en el desempeño de nuestro Presidente, su ejercicio profesional al frente del diario quedará en entredicho por haber sido utilizado para apuntalar un gobierno corrupto, ya sea por inocencia o por colaboración consciente. 

¿Recogerá Marhuenda el guante que le lanzo? Seguramente no, pero quiero dar la oportunidad al Director de La Razón de quitar la misma a un bloguero izquierdista y soberbio.

lunes, 28 de enero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: Cortesanos, Adoquines y Estallido Social

Los abundantes periodistas cortesanos que pululan por las mesas de las tertulias de radio y televisión muestran, con una insistencia de alta intensidad, su asombro ante la relativamente baja conflictividad social que vive la sociedad española. Una sorpresa que suelen acompañar de un abierto y henchido reconocimiento a la responsabilidad con la que nuestros conciudadanos capean el temporal por el que pareciera que la inescrutable voluntad divina nos ha guiado. No cabría concluir otra causa a la patética realidad socioeconómica que vivimos si nos atenemos al discurso del que suele hacer gala el tertuliano palatino, cuyos dos argumentos definitivos son “esto es lo que hay que hacer” y “no hay alternativas”. Por tanto, partiendo de estos fundamentos analíticos, la ausencia de estallido social solo puede explicarse como un supuesto ejercicio de responsabilidad histórica de la sociedad española. 

Sin duda, es asombrosa la estoicidad con la que el español medio está tragando el detritus generado por la descomposición del Estado de Bienestar. El cambio de modelo al que estamos asistiendo tiene una media de contestación social que alcanza el sonrojo por su ingenuidad. No cabe otra cosa que la dilatación de los vasos sanguíneos faciales cuando se es incapaz de articular una contestación que ponga contra las cuerdas a las políticas gubernamentales, en un periodo histórico en el que se está produciendo el mayor ataque a los derechos sociales y laborales desde el final de la II Guerra Mundial. Porque seamos sinceros, estamos respondiendo con bolas de papel a un ataque de artillería pesada. Y así presenciamos el aumento del desempleo hasta los 6 millones de parados, en medio de los mayores fenómenos de corrupción política del actual régimen, con un “gran sentido de la responsabilidad” que diría el tertuliano prototípico. 

Pero más que el sentido de la responsabilidad, generado por la asunción inconsciente del paradigma ideológico de lo que básicamente es la transferencia directa de renta de los trabajadores hacia la empresa, la doctrina del shock expuesta por Naomi Klein nos daría respuestas más satisfactorias aunque menos funcionales para los objetivos de los cronistas oficiales. Vivimos en una sociedad en permanente estado de conmoción ante el pavor a perder definitivamente un modelo de vida cada vez más devaluado. Esta sociedad, en su mayoría, sigue dispuesta a asumir durísimas medidas, por muy contrarias a sus intereses que éstas sean, con tal de que se le prometa en futuro mejor. Y esta tierra prometida se asume, ciega y acríticamente, como destino final y certero de las estrecheces actuales. 

Así todo, en ocasiones, el palmero hertziano encuentra a su antagonista, que suele ser llamado a compartir espacio radioeléctrico a modo de justificación a una mal disimulada ausencia de pluralidad. El contrapunto es invitado a las ondas para pelear, en franca desventaja, con una pléyade de cortesanos, ejerciendo como si del sparring del campeón se tratara o, en el mejor de los casos, de un antisistema radicalizado y marginal. Este fue el caso que inspiró este artículo, cuando en cierto programa de debate político apareció ese rara avis de la evolución ideológica que, al contrario de lo que suele ser habitual, ha evolucionado desde el fascismo franquista hasta posiciones revolucionarias. 

El profesor Vestrynge, ante la estupefacción de la mayoría de los presentes, reivindicó el adoquín como arma política y medio legítimo de protesta y presión social frente al poder. Esta evidente falta de corrección política, sumada a la artificial e historiográficamente desinformada barahúnda que se formó en el plató, acabó por dejarle en el sitio que el formato televisivo le tenía reservado. Otro éxito de los dircoms del régimen y de un sistema educativo que ha arrinconado a las humanidades. 

Pero lo cierto es que el metafórico adoquín reivindicado por el profesor Vestrynge está reconocido en los documentos fundacionales del régimen político liberal. Así lo expresa la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793: “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”. Hasta la propia Declaración de Independencia de los Estados Unidos, acto fundacional de tan venerada nación por algunos de los más insignes comentaristas palmeros, recoge un derecho similar. Por no hablar de que incluso la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 lo reconoce implícitamente. 

Por tanto, siguiendo la doctrina del profesor Vestrynge y de los revolucionarios franceses y estadounidenses (por citar solo dos), y desmarcándome de la falsa corrección política de la palatina tertulianía (permítaseme la licencia lingüística) de deficiente formación humanística, yo también me permito el lujo, dada la alta probabilidad de estigmatización, de reivindicar el adoquín. Porque en mis tres décadas y media de existencia no he asistido a un periodo de mayor violación de los derechos del pueblo que a la que nos está sometiendo el actual gobierno. Un gobierno al que incluso se le podría acusar de alta traición por actuar al dictado de una potencia extrajera. 

En conclusión, como rezaban los revolucionarios franceses, la rebelión no solo es el más sagrado de nuestros derechos, también es el más indispensable de nuestros deberes. Las generaciones venideras nos juzgarán en función de si hemos sido capaces de responder satisfactoriamente a nuestros deberes como pueblo o no. De si hemos deambulado hacia el matadero como dóciles corderos o si hemos opuesto la conveniente resistencia. En definitiva, de si hemos contradicho con nuestros actos a todos aquellos periodistas cortesanos para los que la ausencia del estallido social es un valor a ensalzar.

miércoles, 23 de enero de 2013

ETA: Cuando las Pistolas Hablaban de Política

Es curioso que uno tenga que encontrarse con el mejor debate que ha podido ver sobre ETA en un canal iraní. Ello no habla nada bien de los medios de comunicación españoles en los que, a poco que te salgas de la línea de pensamiento oficial al respecto, poco menos que te acusan de terrorista. Fort Apache, el nuevo programa del canal HispanTV, abordó de manera valiente el asunto de ETA y el fin de la violencia política en Euskadi, en un inusitado ejercicio de divulgación histórica y política que merece el reconocimiento de este blog. Ello se lo debemos a Pablo Iglesias, Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, que ejerce de presentador y moderador y con el cual tengo el gusto de compartir una pasada militancia política y algún que otro enfrentamiento interno.


lunes, 21 de enero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: El Derrumbe Constitucional

El andamiaje político construido en la transición hace aguas por todas partes. Tanto que se antoja incorregible y la única solución parece que pasa por su recambio. Fundamentalmente, porque la descomposición afecta a los tres poderes del Estado, convirtiendo en mero ilusionismo la posibilidad de que uno de ellos tome las riendas para una regeneración de la vida política del país.

 En concreto, ¿podemos esperar algo del legislativo? Las noticias de los últimos días nos responden con un rotundo no. Y no porque el conjunto de los miembros de las cámaras en las que reside este poder sean corruptos. No dudo que habrá señorías de ética intachable. Pero no hay más que leer las portadas de la prensa de cualquier edición para observar cómo la corrupción se ha instalado en los dos grandes partidos, invalidando con ello toda capacidad de reacción legislativa. A tal punto llega la parálisis de este poder que ni siquiera es capaz de reaccionar, más allá de la pura estética, ante los crecientes casos de suicidio por desahucio. 

 Entonces, ¿será el poder judicial una garantía? Inequívocamente no. Cuando el máximo responsable de la pléyade de corruptos valencianos sale indemne mientras el juez encargado de investigar la trama es apartado de la profesión, la poca confianza en la justicia española ya debería haberse esfumado. Pero, por si esto fuera poco, asistimos a cada vez más escandalosos casos. Vemos como lo pobres acaban con sus huesos en la cárcel por adquirir productos de primera necesidad con una tarjeta de crédito encontrada en la calle o como un extoxicómano es privado de libertad, poniendo en peligro su ya certificada reinserción, por traficar con menos de medio gramo de heroína años atrás. Mientras tanto, los poderes del Estado miran hacia otro lado, en concreto hacia la figura del Rey, a quien pretenden salvaguardar de cualquier implicación en el caso Urdangarin. Y como guinda de un amargo pastel judicial, la prerrogativa del indulto aparece únicamente para favorecer a corruptos de ambos partidos, torturadores y condenados a sueldo del poder. 

 Y, ¿qué hay del ejecutivo? Sirviendo a potencias extranjeras. La abierta traición a los intereses del país se consagró constitucionalmente con la última reforma de 2011, si bien la actitud servil ante la banca alemana y su potentada Ángela Merkel ya viene de largo. Por tanto, la soberanía nacional en materia económica se ha malvendido a intereses extranjeros mediante actos continuados en los que han colaborado los dos grandes partidos. Y en lo que a su limitada capacidad de obrar se refiere, todos y cada uno de sus actos están inspirados y dirigidos a la destrucción de lo público en favor de una parasitaria oligarquía que, legal o ilegalmente, está inmersa en un frenesí de saqueo de bienes públicos y derechos sociales y laborales. 

 Ante este panorama, cabe poco menos que certificar el fin de un modelo que, aunque a muchos nos pareciera tremendamente deficitario, contó con altos niveles de consenso entre la ciudadanía. Pero hoy, en una situación de crisis económica sin precedentes en la que ninguno de los poderes del Estado es capaz de dar una respuesta mínimamente razonable a las necesidades del país, la arquitectura política de 1978 parece totalmente amortizada dados los crecientes niveles de insatisfacción. 

 Lo más triste de la situación es que ni siquiera se puede asegurar que la certificada inviabilidad institucional sea positiva. No puedo más que recordar la Italia de la tangentopolis y sus consecuencias: el asalto del poder por parte de Berlusconi aupado a hombros de neofascistas. ¿Es ese nuestro futuro? Es posible. 

 Me lo hacen temer determinados proyectos políticos que, poco a poco, van ganando su espacio electoral sin ofrecer absolutamente nada nuevo más allá de una mayor profundización neoliberal envuelta en un rancio discurso españolista. Pero me lo hace temer aún más la realidad de la izquierda alternativa, que debería estar planteando un proyecto de transformación radical y, sin embargo, se muestra incapaz. Unos, debatiéndose entre dar aire al PSOE o dar un paso definitivo al frente. Otros, rindiendo culto a la espontaneidad y convirtiendo un supuesto ejercicio de “democracia pura” en un acto de desprecio y marginación a 150 años de experiencia política de la izquierda. Y algunos más, perdidos en disquisiciones ideológicas en busca de una puridad absoluta, asemejándose así a un futuro turista espacial que perdió el billete de vuelta de sus vacaciones por los anillos de Saturno. 

 Así las cosas, la Constitución de 1978 es papel mojado y la institucionalidad que parió se derrumba ante nuestros ojos pero, ¿el futuro inmediato nos depara algo mejor?

lunes, 22 de octubre de 2012

Militares Reclamarían el Estado de Guerra en Cataluña

La Asociación de Militares Españoles considera necesario la declaración del estado de guerra en caso de producirse una amenaza de ruptura en Cataluña. Esta es una manifestación más dentro de la preocupante escalada de declaraciones belicistas entorno al proceso secesionista de Cataluña.



"España es una nación indisoluble totalmente y, en caso de amenaza de fractura o de separatismo, nosotros, de acuerdo con el artículo 8 de la Constitución Española, debemos garantizar la integridad territorial. Por lo tanto, nuestra opinión es que se declare el estado de guerra, el estado de excepción o el estado de sitio". Así se manifestaba el Coronel Leopoldo Muñoz Sánchez, Presidente de la Asociación de Militares Españoles (AME), ante la televisión holandesa con motivo de un reportaje sobre la situación política en Cataluña.

Estas palabras se enmarcan dentro de una escalada de declaraciones altisonantes de las que tampoco están exentos los dirigentes independentistas. Anteayer, el Consejero de Interior del Gobierno catalán, Felip Puig, aseguraba que los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica, estarían “al servicio de la Generalitat” en caso de un conflicto con el gobierno español.

Pero han sido los militares españoles retirados, con la AME a la cabeza, quienes se han manifestado de forma más belicista en defensa de la unidad de España. El 24 de Septiembre, esta asociación, que reúne a unos 3500 militares retirados, recordaba que las Fuerzas Armadas podrían verse obligadas a “cumplir escrupulosa y estrictamente con la misión que la Carta Magna les otorga de garantizar la soberanía,  independencia e integridad territorial de nuestra patria”.

Asimismo, la nota colgada en su web acusaba de alta traición a todas las fuerzas políticas que colaboran en “mantener de forma voluntaria un sistema de representación electoral que fomenta la aparición y el asentamiento de los nacionalismos separatistas”. Y, por tanto, amenazaba con llevar ante la justicia militar a todos aquellos que hayan “permitido, participado o colaborado en llegar a esta amenaza de fractura de España”.

Elevando aún más el tono se mostró en diversas ocasiones el Coronel Francisco Alamán, quien declaró que la independencia de Cataluña sólo se produciría pasando “por encima de mi cadáver y el de muchos” y recordaba que los militares “juramos defender la integridad territorial de España hasta con nuestras propias vidas”. Estas manifestaciones las acompañó de una abierta defensa de la dictadura franquista. “Aquella gente sí que hacía las cosas por el interés y el bien de todos”, declaró.

Más sosegado, aunque a modo de amenaza velada, se mostró el Teniente General Pedro Pitarch en su blog, quien aclaró que las opiniones del Coronel Alamán son estrictamente personales pero que “reflejan líneas de pensamiento muy arraigadas en amplios sectores de las Fuerzas Armadas”. Y aseguró que “un Estado independiente catalán es impensable, ni por las buenas ni mucho menos por las malas”.

En el ámbito político ha sido Alejo Vidal-Quadras, Vicepresidente del Parlamento Europeo y ex Presidente del Partido Popular de Cataluña, quien más beligerante se ha mostrado. Desde una tertulia política de una televisión de ultraderecha, exhortaba a la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a ir “preparando a un General de Brigada de la Guardia Civil” si se convocara un referéndum de autodeterminación ilegal que, a su entender, debería llevar a la “Delegación del Gobierno a tomar el control de Cataluña”.

EL HISTÓRICO INTERVENCIONISMO POLÍTICO DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

Estas cada vez más habituales declaraciones, que se producen desde instancias militares, elevan el grado de preocupación ante el cariz que están tomando los acontecimientos. Si bien provienen de militares retirados, no dejan de tener relevancia ya que los que están en activo tienen limitada su libertad de expresión por la Ley de Derechos y Deberes Militares. Por tanto, podría temerse que respondieran a un verdadero y generalizado sentir entre los mandos del ejército español, haciendo que éste pretenda recuperar el protagonismo político de antaño.

Muchas han sido las ocasiones en las que el ejército ha marcado o ha pretendido marcar el rumbo de la política española. Durante el siglo XIX han sido seis los pronunciamientos militares que ha vivido España. Y, en el siglo pasado, dos dictaduras de carácter fascista se han alzado con la participación directa del ejército: la del General Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y la del General Francisco Franco (1939-1975), ésta última tras una guerra civil de tres años.

Estas han sido las dos ocasiones en las que el ejército consiguió variar el rumbo de la historia española en el siglo XX, pero hubo más intentos. En 1932 el General José Sanjurjo inició en Sevilla una fracasada rebelión que sería precursora de la franquista de 1936. En 1978 se desbarata la conocida como Operación Galaxia, un intento de golpe de Estado contra la nueva democracia española. El 23 de Febrero de 1981 volvería a intentarse con el asalto al Congreso de los Diputados de un grupo de guardias civiles y la toma de Valencia por el Teniente General Jaime Milans del Bosch. Y en 1982 y 1985 se desmantelarían dos nuevas conspiraciones golpistas.

Desde entonces, el ruido de sables parecía haber desaparecido como una constante en la política española de los dos últimos siglos. Pero las altisonantes declaraciones de los militares retirados hacen temer un retroceso a los tiempos de un ejército intervencionista en cuestiones políticas.

ESPAÑA Y CATALUÑA, ¿UNA RUPTURA INEVITABLE?

El enconamiento de la posiciones acercan la posibilidad de una ruptura definitiva entre España y Cataluña. De un lado, el Gobierno de Mariano Rajoy enrocado en un españolismo conservador, que niega el hecho nacional catalán y que se opone a cualquier reforma constitucional que pueda dar mejor encaje a Cataluña dentro del Estado español. Así se explican declaraciones del estilo de las del Ministro de Educación, José Ignacio Wert, que aseguró que el objetivo del Gobierno es “españolizar a los alumnos catalanes”, echando así gasolina sobre el fuego independentista.

De otro lado, el Gobierno de la Generalitat catalana, que agita la reivindicación soberanista ocultando tras ella una gestión política en la que el ajuste ha sido tan duro como el del Gobierno de Mariano Rajoy. Si bien es cierto que la reivindicación soberanista siempre ha estado presente en amplios sectores de la sociedad catalana, no ha sido hasta ahora que la independencia ha sido una apuesta clara de la derecha nacionalista que lidera Artur Mas.

Así las cosas, con el inmovilismo del Gobierno de Madrid y con la independencia como única apuesta del nacionalismo catalán, a medio o largo plazo, y de forma no muy amistosa, la secesión parece que es el único desenlace posible. Pero tímidamente parece abrirse paso una tercera vía que podría resolver la histórica quiebra nacional que ha vivido España: el federalismo.

Si los gobiernos español y catalán estuvieran dispuestos a crear un marco de convivencia común, el modelo federal podría ser un encaje cómodo para ambos. Un marco que necesitaría de una reforma constitucional en la que se reconociera el carácter plurinacional de España y el derecho de autodeterminación, estableciendo un reparto competencial negociado que dé cumplimiento a las aspiraciones nacionales de los diferentes pueblos del Estado español.

No parece fácil que la vía federal pueda llegar a ser la apuesta de los gobiernos de Madrid y Barcelona. En todo caso, serán las elecciones autonómicas del próximo 25 de Noviembre las que determinarán el escenario en el que ha de resolverse la disputa soberanista y la fuerza de los diferentes proyectos políticos para Cataluña.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Falleció Santiago Carrillo, Símbolo de la España del Siglo XX

La muerte del que fuera Secretario General del Partido Comunista de España supone la pérdida de una figura sin la cual no se podría entender la lucha antifranquista y la transición democrática. También fue un actor destacado en el proceso de distanciamiento de determinados partidos comunistas de Europa Occidental con respecto a la Unión Soviética.



Ayer fallecía en su domicilio de Madrid Santiago Carrillo (Gijón, 1915), probablemente la figura más importante del comunismo español y uno de los artífices de la transición democrática desde la dictadura franquista. Su labor al frente del Partido Comunista de España fue fundamental en la configuración de la actual monarquía parlamentaria española.

Carrillo comienza su militancia política con 15 años en las Juventudes Socialistas, las cuales llega a liderar en 1934. En ese mismo año participa en la Revolución de Asturias por lo que es encarcelado, siendo puesto en libertad en 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular. Participa activamente en el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas de donde nacen las Juventudes Socialistas Unificadas, de las que es nombrado Secretario General cuando ya ha estallado la Guerra Civil.

Es durante el conflicto armado cuando su figura comienza a emerger. En Noviembre de 1936 se afilia al Partido Comunista de España y es nombrado Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Durante su mandato, en los últimos meses de ese mismo año, tienen lugar las ejecuciones de Paracuellos del Jarama. La dictadura franquista y la extrema derecha española siempre han responsabilizado a Carrillo de tales ejecuciones. Éste siempre negó tener ningún conocimiento sobre aquellos hechos y tampoco nadie ha conseguido aportar prueba alguna sobre ello.

Al finalizar la guerra, Carrillo huye a Francia donde se exilia y comienza a asumir importantes responsabilidades dentro del partido. Es él el encargado de reorganizar el PCE dentro de España y el responsable de desmovilizar el “maquis”, la guerrilla antifranquista cuya evacuación general es ordenada en 1952.

"RECONCILIACIÓN NACIONAL" Y TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Carrillo es el responsable de la elaboración de una nueva propuesta política llamada de “Reconciliación Nacional” que acabaría asumiendo el PCE en 1956. Si bien, en un primer momento, casi le cuesta la expulsión del partido, esta propuesta acaba siendo su trampolín hacia la Secretaría General en 1960, sustituyendo a otra histórica dirigente, Dolores Ibárruri “Pasionaria”, que pasaría a ocupar la Presidencia del partido.

Durante los años 60, el PCE liderado por Carrillo se convierte en el mayor y casi único protagonista de la lucha antifranquista hasta la muerte del dictador. De esta manera, el partido se hace con el liderazgo total de la oposición en la clandestinidad.

Una vez muerto Francisco Franco en 1975, Carrillo conduce el partido por la senda del acuerdo con otras fuerzas políticas y con los sectores más aperturistas de la dictadura. Así, el debate que existía en la oposición antifranquista entre “reforma o ruptura”, lo decanta Carrillo hacia una reforma del régimen que concluirá con la Constitución de 1978. Con el apoyo a la Carta Magna, Carrillo y el PCE renuncian a la república y asumen la monarquía como la forma del Estado español.

Este es uno de los aspectos más criticados a Santiago Carrillo desde la izquierda, acusándole de impedir el desmontaje total de las estructuras de poder franquistas que, en gran parte, se reconvirtieron, perviviendo en la actual etapa democrática. Carrillo hizo grandes renuncias durante la transición política debidas, en parte, a un grave error de cálculo. El indiscutible liderazgo que el PCE tuvo en la lucha antifranquista le llevó a pensar que su partido podría liderar la izquierda española en unas elecciones de una democracia burguesa tradicional. En la primera convocatoria electoral, el Partido Socialista de Felipe González, muy apoyado económicamente por la socialdemocracia alemana, se encargó de mostrarle su error.

Santiago Carrillo es el protagonista de una de las imágenes de la transición política que todos los españoles tienen grabada en la retina. El 23 de Febrero de 1981 tiene lugar la intentona golpista en la que un grupo de guardias civiles asalta el Congreso de los Diputados. Carrillo es uno de los tres únicos diputados que se mantienen sentados en sus escaños, desobedeciendo las órdenes de tirarse al suelo que los asaltantes recalcaban con disparos al aire.

EL EUROCOMUNISMO Y EL DISTANCIAMIENTO CON LA URSS

El Partido Comunista de España comienza el distanciamiento con la Unión Soviética en 1968, criticando Carrillo la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. El paulatino distanciamiento con Moscú llevaría a varias escisiones en el PCE, de las que la más agria sería la encabezada por el que fuera General del Ejército Rojo, polaco y yugoslavo, Enrique Líster.

Los acontecimientos de Checoslovaquia fueron la justificación que Carrillo utilizó para adoptar, junto con Enrico Berlinguer y Georges Marchais, secretarios generales de los partidos comunistas de Italia y Francia, un nuevo corpus teórico que venía a sustituir al marxismo-leninismo: el eurocomunismo.

En esencia, el eurocomunismo despojaba al Estado de su componente clasista y lo convertía en una herramienta neutral por la que se podía dar la batalla política en condiciones de igualdad. Esta teorización encajaba a la perfección en el camino de la búsqueda del acuerdo para reforma de la dictadura por el que Carrillo estaba dirigiendo al PCE y con su convencimiento de liderar electoralmente a la izquierda española.

Desde las primeras elecciones democráticas en 1977, los resultados electorales del PCE quedaron muy lejos de sus expectativas. Pero las elecciones de 1982 supusieron casi la desaparición parlamentaria del partido, que sólo obtuvo 4 diputados. Esto obligó a Santiago Carillo a presentar su dimisión de la Secretaría General, siendo sustituido por Gerardo Iglesias. Las posteriores discrepancias entre ambos culminaron en 1985 con la expulsión de Carrillo del partido.

Carrillo intentaría mantenerse en la actividad política con un nuevo proyecto, el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista. El fracaso del proyecto lo retiraría definitivamente de la actividad política en 1991. En los últimos años se acercaría al PSOE, aunque siempre se negaría a entrar en él oficialmente.

Santiago Carrillo se mantuvo plenamente lúcido hasta la misma tarde de su fallecimiento, en la que tenía programadas diversas actividades siempre vinculadas con la vida política. Hasta hace pocas fechas, aún ejercía como tertuliano habitual de una cadena radiofónica y era frecuentemente invitado a debates políticos de actualidad. Tras una vida dedicada a la política que no ha dejado indiferente a nadie, cosechando admiradores y detractores tanto en la izquierda como en la derecha, por expreso deseo suyo sus cenizas serán esparcidas en las aguas del mar Cantábrico que bañan Gijón, su ciudad natal.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

ETA Divide al Partido Popular de Rajoy

La política antiterrorista del Gobierno de Mariano Rajoy está reavivando las discrepancias internas dentro de su partido. Los sectores más duros vuelven a arremeter contra el Presidente aprovechando su debilidad y su creciente falta de credibilidad. La derecha española podría estar cerca de un proceso de recomposición.



La reunión del Comité Ejecutivo Nacional de los conservadores españoles que tuvo lugar ayer fue la más tensa que se recuerda desde 2008, cuando en los preparativos del congreso de Valencia se intuía una operación para descabalgar a Mariano Rajoy de la Presidencia del partido. Ayer, algunas de las voces que por aquel entonces atacaban el liderazgo del actual Presidente del Gobierno, volvieron a dejarse oír criticando la política penitenciaria del Gobierno en relación con los presos de ETA.

La polémica suscitada durante las jornadas anteriores por la posible excarcelación por motivos humanitarios del etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, aquejado de un cáncer, ha hecho mella en la dirección de los conservadores. La decisión del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de concederle el tercer grado penitenciario como primer paso hacia su posible libertad condicional, ha causado las iras de los dirigentes conservadores más duros. Jaime Mayor Oreja, eurodiputado y ex Ministro del Interior del Gobierno Aznar, y Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, arremetieron contra Fernández Díaz señalando que se trataba de una decisión política. Así, negaban los argumentos del titular de Interior quien aseguraba que era una decisión obligada en cumplimiento de la legalidad vigente.

Las discrepancias fueron tan importantes que mientras que Jorge Fernández Díaz argumentaba que “ETA ha sido derrotada”, Jaime Mayor Oreja replicaba con un “ETA no está derrotada, está rozando el poder”. Mayor Oreja hacía así alusión a que Bildu, la coalición de la izquierda independentista vasca, podría ganar las elecciones regionales de Octubre. Según la teoría oficial de los conservadores españoles, todas las organizaciones de la llamada izquierda abertzale son parte de ETA.

Las posturas de Jaime Mayor Oreja, radicalmente contrarias a cualquier tipo de negociación con ETA, llevan tiempo bajo sospecha debido a sus intereses en empresas privadas de seguridad que han prestado servicios de escolta a personas amenazadas en el País Vasco.

Para los dirigentes más duros del Partido Popular, el caso Bolinaga es la prueba de que el Gobierno de Mariano Rajoy ha adoptado una política de continuidad con respeto al anterior gobierno en materia antiterrorista. Y no sólo eso, sino que entre sectores del partido e incluso de la prensa más afín, cada vez cunde más la idea de que la negociación encubierta entre Gobierno y ETA para el fin definitivo del terrorismo es un hecho al que responden decisiones como la del caso Bolinaga. Esto, negado en infinidad de ocasiones por el propio Mariano Rajoy, está siendo una nueva vía de agua, esta vez dentro de su propio partido, para un gobierno que parece a la deriva.

UN GOBIERNO A LA DERIVA

La enorme debilidad y la preocupante falta de credibilidad del Gobierno de Marino Rajoy están siendo aprovechadas por los sectores más duros de su partido para volver a la carga contra su liderazgo. Ya en Junio se desvelaban movimientos internos que apuntaban a una operación de relevo al frente de la Presidencia del Gobierno para el retorno de José María Aznar a primera línea de la actividad política.

En los próximos meses, Mariano Rajoy tendrá que enfrentarse a duras pruebas que de no solventar con éxito pueden ser definitivas. La primera de ellas tendrá lugar este mismo jueves con la visita de la Canciller alemana Angela Merkel, quien probablemente vendrá con nuevas exigencias de ajustes como contrapartida a una posible compra de deuda española por parte del Banco Central Europeo.

Pero las conversaciones entre Merkel y Rajoy no se quedarán ahí. Ya casi nadie duda, y el Gobierno ya tampoco niega, que la economía española en su conjunto será rescatada y la negociación de su condicionado será materia ineludible de la visita de la Canciller.

Y el 21 de Octubre el Ejecutivo tendrá dos nuevos exámenes electorales, está vez en las elecciones autonómicas de Galicia y el País Vasco. Tras las derrotas electorales en Asturias y Andalucía del mes de Marzo, Mariano Rajoy no puede permitirse un nuevo revés electoral. Así todo, las perspectivas no son nada halagüeñas. Mientras que en el País Vasco no tiene ninguna opción de alcanzar el poder y no puede aspirar a más que a mantener sus 13 diputados, en Galicia las encuestas apuntan a la pérdida de la mayoría absoluta, lo que podría desalojarles del poder ante un pacto de gobierno entre las fuerzas de izquierda.

RECOMPOSICIÓN DE LA DERECHA ESPAÑOLA

Las fuertes discrepancias que están apareciendo dentro del Partido Popular podrían no quedarse únicamente en eso. Los rumores sobre operaciones para descabalgar a Mariano Rajoy apuntan a una posible refundación del partido sobre la base de sus sectores más duros. Incluso, de no tener éxito, de una eventual escisión que recoja sectores de la derecha más dura que se han ido desgajando del Partido Popular o que han surgido por fuera de él.

La organización partidaria de la derecha española es particular en comparación con otros países de la Unión Europea. A día de hoy, no hay ningún partido de extrema derecha importante, lo que siempre se ha achacado a que el propio Partido Popular acogía en su seno a los sectores más radicales de la derecha, tanto de la más moderna como de la proveniente del franquismo.

El actual contexto de crisis, con los fenómenos de racismo y xenofobia que siempre acompañan, podría estar abriendo un nuevo espacio político a la derecha del Partido Popular pendiente de ser ocupado. Además de los sectores más duros del actual partido de gobierno, con Esperanza Aguirre y José María Aznar a la cabeza, hay más mimbres de renombre:

-Francisco Álvarez-Cascos, ex Vicepresidente del Gobierno Aznar y actual líder de Foro Asturias (FAC), segunda fuerza política en el Principado de Asturias. Durante su etapa en la dirección del partido siempre fue considerado uno de los “duros” de la organización.

-Rosa Díez, ex dirigente socialista y actual líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD). A pesar de su pasado socialista, mantiene un discurso radicalmente contrario a cualquier tipo de proceso de paz en el País Vasco, defiende un modelo de Estado hipercentralista y adelgazado y es ultraliberal en materia económica.

-Mario Conde, recientemente reaparecido en escena con un nuevo proyecto político llamado Sociedad Civil y Democracia (SCD) que se presentará a las elecciones gallegas de Octubre. Conde es un antiguo banquero condenado a 14 años de prisión por apropiación indebida y estafa durante su gestión al frente de Banesto. Hoy cuenta con el apoyo mediático de grupo de comunicación de extrema derecha Intereconomía.

Así las cosas, si Mariano Rajoy es incapaz de enderezar el rumbo del país y la crisis acaba por pasar factura al gobierno de los conservadores, no es descartable que la derecha española acabe por desgajarse, creando un hueco en el sistema de partidos que sea ocupado por una nuevo proyecto de extrema derecha.