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jueves, 7 de febrero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: ¡Liberad al Kraken!

“¡Liberad al Kraken!”, ordena Zeus en ese pastiche cinematográfico de mitología greco-nórdica llamado “Furia de Titanes”. A partir de ese momento, los habitantes de Argos comienzan a pasarlas canutas hasta que Perseo les saca las castañas del fuego. Parece ser que alguien amenaza con dar una orden similar en el Partido Popular, como si fuera el pistoletazo de salida para un terremoto interno. No tengo claro qué papel quería representar ayer Esperanza Aguirre, pero hizo temblar los cimientos de la sede popular. ¿Quería dejarse ver como el Kraken, amenazando con venir a destrozarlo todo para de los restos reconstruir la derecha española en formato ultra? O, por el contrario, ¿pretendía aparecer como Perseo, enseñando una regeneracionista cabeza de Medusa neocon que convierta la ira pública en piedra inerte, salvando así la amenazada Argos de la calle Génova? 

Realmente, me es indiferente si ayer salió a la palestra Esperanza Kraken o Perseo Aguirre. Independientemente del futuro partidario de los habitantes de Génova 13, la realidad es que el objetivo final de cierto sector de la derecha política, económica y mediática española es el redoble ultraneoliberal del devenir de nuestro país. Y para desplegarlo sobre los escombros del deficitario Estado de Bienestar que hemos podido disfrutar, se están mostrando dispuestos incluso a acabar con la arquitectura política de 1978. 

El caso Bárcenas es la prueba definitiva de que la corrupción política está instalada en todas las instituciones del Estado y en los centros de poder económico del país. Prueba definitiva que viene a sumarse a muchas otras: EREs andaluces, trama Gürtel, Urdangarín, ITV catalana, etc… Junto a ello, la subordinación de la política económica al pago de la deuda que consagraron constitucionalmente PP y PSOE y el proceso de destrucción de derechos sociales, evidencian que las instituciones son incapaces de dar una respuesta mínimamente satisfactoria a la necesidades de la mayoría del país. Y así, corrupción, pérdida de soberanía y retroceso social finiquitan el proyecto político surgido de nuestra poco modélica y tutelada transición.

Amortizado el régimen del 78 y en proceso de derribo el gobierno de Rajoy, los sectores más conscientes de la derecha política y económica han comenzado a mover ficha. Y ya se dejan ver peligrosos mesías que producen hilaridad cuando comienzan a hablar de regeneración. Junto a la ya habitual Rosa Díez, cuyo proyecto político se formó como eventual sustitutivo del partido tradicional de la derecha conservadora española, ha asomado la cabeza el criminal de guerra de Irak, José María Aznar, y una renovadorísima política que lleva viviendo del Estado más tiempo que el que escribe caminando sobre la faz de La Tierra, Esperanza Aguirre. 

Los krakens de la derecha están haciendo su juego, demostrando que son muy conscientes del momento político que vivimos y siguiendo una hoja de ruta lógica a sus intereses. De tamaños monstruos de la regresión social solo obtendremos una regeneración política en términos reaccionarios, cuya lucha real contra la corrupción no podemos esperar que vaya más allá de hacerla desaparecer convirtiéndola en legal. Y es que para algo llevan décadas practicando amnistías fiscales a defraudadores, indultos a corruptos y sospechosas privatizaciones. Quienes representan a los intereses de los saqueadores de los bienes públicos, quienes tras su paso por el Consejo de Ministros se instalan en los consejos de administración de los corruptores, no pueden ofrecer más que escenarios mejorados para el ejercicio de una plutocracia perfeccionada. 

Lo que más me preocupa es que, ante tamaño ataque a los intereses de la mayoría y viendo que podríamos estar asistiendo a la representación de una operación que conduce a una regresión democrática, la izquierda no sea capaz de aparecer como un Kraken que amenace al poder oligárquico. Y esto, en parte, es producto del relativo éxito que está teniendo el mensaje creado por los mismos falsos mesías que vienen al rescate. Con un discurso que tacha todo lo político de corrupto pretenden invalidar las alternativas reales existentes, lo que les dejaría totalmente libres las manos para hacer y deshacer a su antojo. Pero la realidad es que los fenómenos de corrupción afectan fundamentalmente a una casta política que lleva más de 30 años detentando el poder. Una casta a la que ellos mismos pertenecen y que está subordinada a los poderes económicos tradicionales que perviven en España. 

Así las cosas, cabría asegurar que el periodo constituyente está en marcha. Pero mucho me temo que los arquitectos sistémicos nos han tomado la delantera y ya se están afanando en un lavado de cara que lo deje todo como estaba en términos de poder político y económico real. O aún peor, para que este sea detentado con una vuelta de tuerca despótica. A ello hemos de oponer un contrapoder que, desde la movilización permanente, reivindique la apertura de un proceso constituyente democrático que haga inevitable una salida a la crisis en términos de progreso. Profundización democrática a nivel político y económico, extensión y blindaje de derechos sociales y recuperación de la soberanía nacional se tienen que constituir en las reivindicaciones irrenunciables de pueblo que, ante los ojos de los centros de poder político y económico, se convierta en su temible, arrollador y particular Kraken.

martes, 27 de marzo de 2012

Andalucía y Asturias Castigan a Mariano Rajoy

El Partido Popular obtiene una pírrica victoria en Andalucía que le aleja del gobierno ante un pacto de los partidos de la izquierda. En Asturias queda como tercera opción política y sólo podría entrar en el gobierno como fuerza subalterna.



Andalucía y Asturias pasan la primera factura a las políticas de recortes del ejecutivo conservador de Mariano Rajoy, tras poco más de tres meses de gobierno. La primera reválida electoral a la que se ha tenido que enfrentar el Partido Popular se ha saldado con unos resultados muy lejanos a sus objetivos. Tal es así que es posible que no pueda gobernar ninguna de las dos comunidades autónomas. A su vez, los resultados evidencian la recuperación del Partido Socialista que tiene serias opciones de gobernar ambos territorios, manteniendo una buena porción de poder institucional.

Pero, si hay una vencedora clara en ambas regiones, esta ha sido la abstención. Con una participación del 62% en Andalucía y del 56% en Asturias, más de 10 puntos de retroceso con respecto a las elecciones anteriores en ambos casos, se evidencia el avance del desinterés por unos procesos electorales que se visualizan como exentos de respuestas a las preocupaciones y necesidades del conjunto de la ciudadanía. Asimismo, el crecimiento de opciones políticas minoritarias como Izquierda Unida (IU) o Unión, Progreso y Democracia (UPyD), revela el incremento de la desafección hacia los dos grandes partidos que dominan el mapa político español.

PÍRRICA VICTORIA POPULAR EN ANDALUCÍA

Tras los resultados de las elecciones generales de Noviembre de 2011, que situaron al Partido Popular andaluz 9 puntos por encima de los socialistas, los conservadores encaraban la confrontación electoral con el objetivo de obtener mayoría absoluta para poder gobernar. Al borde de ella les situaban todas las encuestas pero, sorprendentemente, el socialista José Antonio Griñán ha conseguido reducir a un único punto la diferencia con el popular Javier Arenas.

Así las cosas, los 50 diputados populares serán insuficientes para gobernar ante el más que probable pacto entre PSOE (47 diputados) e Izquierda Unida (12 diputados). Por tanto, todo apunta a que los socialistas seguirán manteniendo el poder en la comunidad autónoma más grande y más poblada, la cual llevan gobernando desde el restablecimiento de la democracia en España.

El Partido Socialista consigue recuperar mucho terreno en un bastión simbólico para el socialismo español, que por primera vez temieron perder. Los graves escándalos de corrupción que han salpicado en los últimos meses a varios altos cargos de la administración andaluza, no han conseguido frenar la espectacular recuperación del voto socialista.

EL ENREDO ASTURIANO

Asturias ha afrontado un nuevo proceso electoral tan sólo 10 meses después del anterior. La grave crisis que vivió la derecha asturiana ha desembocado en un mapa político de complicadísima gobernabilidad. La batalla interna que se desarrolló en el seno del Partido Popular en el proceso de designación de candidato para las elecciones de Mayo de 2011, terminó con la huida del partido del que fuera hombre fuerte del gobierno de José María Aznar, Francisco Álvarez-Cascos. Foro Asturias, su proyecto político de derecha regionalista,  obtuvo una victoria mínima en Mayo, pero la imposibilidad de llegar a acuerdos con ninguna otra fuerza política derivó en una situación de ingobernabilidad que obligó a una nueva llamada a las urnas.

Los populares afrontaban el envite con la intención de convertirse en primera fuerza política del Principado, a partir de una fuerte recuperación del voto huido junto con Álvarez-Cascos. Si bien el desgaste de Foro Asturias se produce, lo hace en menor medida de lo esperado y sin generar una recuperación del voto popular. Así, la batalla en la derecha conservadora se salda con el triunfo electoral del Partido Socialista (16 diputados), el retroceso de Foro Asturias (13 diputados) y el mantenimiento del Partido Popular como tercera fuerza política (10 diputados). También obtienen representación parlamentaria Izquierda Unida (5 diputados) y la derechista UPyD (1 diputado).

A pesar de todo, si los conservadores consiguen limar sus diferencias, podrían formar gobierno y arrebatárselo al candidato socialista Javier Fernández. Pero ahora sería difícilmente explicable un pacto ante la opinión pública, cuando el haberlo alcanzado hace unos meses hubiera evitado la nueva convocatoria electoral. Aún así, el acuerdo de gobierno no escondería el mayúsculo fracaso de la candidata popular Mercedes Fernández, que entraría en el gobierno como subalterna de Álvarez-Cascos.

Incrementando aún más el enredo aparece el voto emigrante. Su recuento puede dar un escaño más al PSOE, lo que obligaría a un acuerdo tripartito derechista entre PP, Foro Asturias y UPyD para poder arrebatar la presidencia del Principado a los socialistas.

TOQUE DE ATENCIÓN A RAJOY

Estos resultados suponen un inesperado desgaste del Partido Popular. Las beligerantes políticas de recorte que ha ido poniendo en marcha el gobierno de Mariano Rajoy y los gobiernos autonómicos populares, han hecho mella en el electorado con mayor profundidad de lo que se esperaba. Igualmente parece haber influenciado la radical reforma del mercado laboral, que supone una importante pérdida de derechos de los trabajadores y que ha llevado a los sindicatos españoles a la convocatoria de la huelga general.

Así todo, el gobierno popular pretendió minimizar los daños retrasando la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para después de estas convocatorias electorales. La reducción del déficit público que le ha impuesto la Unión Europea supondrá un recorte presupuestario de 32000 millones de euros, lo que hubiera empeorado las expectativas electorales del Partido Popular en caso de presentarlos con anterioridad. Pero este movimiento táctico no ha conseguido evitar la plasmación electoral del creciente descontento social.

Mariano Rajoy debería tomar buena nota del fuerte desgaste que ha tenido en sólo tres meses de gestión, sobre todo cuando aún no ha mostrado su agenda neoliberal en toda su profundidad. El día 29 afrontará un nuevo examen en la huelga general convocada contra la reforma del mercado laboral, sólo un día antes de la presentación del proyecto de presupuestos. En caso de producirse un éxito del paro, este debería llevarle a calcular muy bien la radicalidad de sus reformas. La inflexibilidad ante una creciente conflictividad social podría generar un enconamiento de posturas de imprevisibles consecuencias políticas y sociales.

martes, 22 de noviembre de 2011

España da Todo el Poder a Mariano Rajoy

Los conservadores españoles obtienen una contundente victoria por mayoría absoluta. El Partido Socialista sufre la peor derrota de toda la actual etapa democrática. El anuncio del abandono de la lucha armada de ETA lleva a la izquierda abertzale a los mejores resultados de su historia. Analizamos los retos inmediatos de vencedores y vencidos.



El conservador Partido Popular ha conseguido una amplia mayoría que le permitirá gobernar España en solitario durante los próximos 4 años. El partido liderado por Mariano Rajoy, que será el próximo Presidente del Gobierno, ha obtenido 10’8 millones de votos que suponen el 44’6% del electorado y le reportan 186 diputados, 10 más de los que marcan la mayoría absoluta. Por su parte, el Partido Socialista de Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido respaldado por casi 7 millones de electores, el 28.7% de los votos, lo que le concede 110 diputados.

Este resultado, el mejor de la historia de los conservadores, se fundamenta en la debacle del Partido Socialista que, a su vez, ha cosechado sus peores resultados en el actual periodo democrático. Mientras que el Partido Popular ha incrementado sus votos en poco más de medio millón, los socialistas han perdido 4’3 millones con respecto a las elecciones de 2008, lo que demuestra un fuerte castigo del electorado de izquierda que se ha decantado por opciones minoritarias o por la abstención, el voto en blanco o el voto nulo.

Otras fuerzas que han salido reforzadas de la convocatoria electoral de ayer son la derecha nacionalista catalana de Convergencia i Unió (CiU), que alcanza los 16 diputados; la coalición Izquierda Unida (IU), que pasa de 2 a 11; Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de la ex socialista Rosa Díez, que pasa de 1 a 5 diputados; y la nueva coalición de la izquierda independentista vasca Amaiur, que entra con fuerza en el Congreso de los Diputados con 7 en las primeras elecciones sin violencia por parte de ETA.

De esta manera, la práctica totalidad del territorio español está dominado por el Partido Popular, con la excepción de Cataluña, donde vence CiU, y el País Vasco, dónde la coalición en la que participa la izquierda abertzale se ha convertido en la primera fuerza política en número de diputados. El PSOE únicamente mantiene la mayoría en las provincias de Sevilla y Barcelona.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconocía su derrota poco después de las 10 de la noche, en una comparecencia en la que declaraba que “el PSOE no ha tenido unos buenos resultados, hemos perdido claramente las elecciones”. Pero desde ese mismo momento asumía el rol opositor y se comprometía a trabajar en defensa de los “derechos y seguridades básicas que cohesionan” la sociedad, dando a entender que el gobierno del Partido Popular supondrá un retroceso a nivel social.

Por su parte, un comedido Mariano Rajoy comparecía con un discurso integrador en el que afirmaba que "gobernaré al servicio de España y de los españoles, procurando que, por ninguna circunstancia, nadie se sienta excluido de la tarea común". Intentaba así calmar las voces más críticas que prevén un paquete de medidas antisociales de ajuste en los primeros meses de gobierno del líder conservador.

LOS RETOS DE RAJOY

La dura crisis económica que atraviesa Europa adquiere tintes dramáticos en España a nivel laboral con 5 millones de desempleados. Esto, junto con las medidas de ajuste que ha adoptado el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido lo que ha aupado al poder a Mariano Rajoy. Esta situación ya dibujaba un escenario tremendamente favorable a los intereses electorales de los conservadores españoles. Pero la cita a las urnas se fue a dar en el peor momento de la crisis, con un ataque especulativo de los mercados sobre la deuda soberana española durante los días previos. Así, la prima de riesgo española alcanzaba niveles record los días 17 y 18 y se situaba en zona de rescate, allanando aún más el camino de Rajoy hacia el Palacio de la Moncloa.

Pero la calamitosa situación de económica será ahora una dura labor a la que Mariano Rajoy deberá dar respuesta. Desde ya habrá que estar muy atento al comportamiento de los mercados financieros para ver cómo es recibido el cambio político en España, ya que la amenaza de intervención pende sobre la economía española. Los expertos confían en una relajación de los ataques especulativos gracias al resultado electoral, pero de no ser así el nuevo gobierno podría tener que enfrentarse a un recrudecimiento de la crisis económica desde su primer día en el poder.

Además, toda la sociedad española urge medidas que consigan revertir el constante proceso de destrucción de puestos de trabajo. Una tasa de desempleo del 21%, que llega a alcanzar el 46% entre la juventud, un millón de parados de larga duración y el millón y medio de familias con todos sus miembros sin trabajo exigen respuestas inmediatas. Empleo, reactivación económica, reducción del déficit público y control de la deuda han sido los ejes de una campaña ambigua que ahora Rajoy deberá afrontar.

Durante la campaña electoral se acusó al que será el próximo Presidente del Gobierno de tener un discurso conscientemente ambiguo. Tras esta estudiada ambigüedad existiría un programa oculto de recorte de prestaciones sociales, desmantelamiento de servicios públicos y desregularización laboral, en la línea que la Unión Europea está exigiendo a otros países con situaciones económicas complicadas como Grecia, Portugal e Italia. El propio Rajoy declaraba el jueves que “habrá que recortar en todo” excepto en las pensiones y que “será prioritario cumplir con los compromisos que España ha asumido en Bruselas”. Las medidas más duras podrían llegar en los primeros meses de gobierno, calificándolas como inevitables y justificándolas por la situación heredada del gobierno de Zapatero.

Otro aspecto clave de su gestión será lograr la consolidación del final definitivo de la violencia terrorista. Los avances alcanzados durante los últimos meses del gobierno de Zapatero le obligarán a desarrollar una extraordinaria capacidad de negociación. Esta será la manera de evitar una eventual ruptura del proceso a causa de la adopción de posiciones maximalistas provenientes de los sectores más duros de su partido. Así, en un muy breve plazo, deberá ir dando respuesta a ciertas demandas como son el acercamiento de presos de ETA a cárceles del País Vasco, una flexibilización de la política de beneficios penitenciarios que permita acceder a ellos más fácilmente y la salida de la cárcel de dirigentes de la antigua Batasuna que son actores fundamentales del proceso, especialmente Arnaldo Otegi. Los buenísimos resultados de la coalición de la izquierda independentista vasca Amaiur, le han reportado un buen número de diputados que serán un acicate parlamentario constante que exigirá a Rajoy compromisos claros.

Igualmente, un aspecto que marcará el tono del gobierno de Mariano Rajoy, será su actitud al respecto de determinadas legislaciones a las que se ha opuesto en los últimos tiempos. Entre ellas destacan la ley de memoria histórica, la nueva ley de aborto o el matrimonio homosexual. Los sectores más duros de su partido y la Iglesia Católica le presionarán para avanzar en su derogación.

EL FUTURO DEL PARTIDO SOCIALISTA

Una de las incógnitas que se abre es cuál será el futuro del PSOE. El batacazo electoral obliga a los socialistas españoles a iniciar un proceso de reflexión interna que permita poner al partido en situación de comenzar a ganar terreno a los conservadores. El candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, en la comparecencia en la que reconoció su derrota, ya anunció que había pedido al Secretario General del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, la convocatoria de un Congreso Federal para definir el futuro de la organización.

Desde el momento en que los datos anunciaban la histórica derrota del PSOE, las elucubraciones al respecto se dispararon. Todas las miradas se han puesto en la catalana Carme Chacón, quien renunció a presentarse a las primarias socialistas en beneficio de Alfredo Pérez Rubalcaba, pero que ahora podrían enfrentarse por la Secretaría General del partido. La actual Ministra de Defensa tiene muchas opciones de convertirse en la nueva líder de los socialistas españoles, insuflándoles fuerzas renovadas que puedan llevarles a aspirar a retomar el poder dentro de 4 años. Uno de sus hándicaps podría ser su condición de catalana, un factor que siempre se ha considerado negativo para los primeros espadas del escenario político español.

Sea como fuere, el PSOE está obligado a un profundo recambio de su dirigencia política y a retomar ciertas señas de identidad de la izquierda que fueron abandonadas cuando estalló la crisis económica. En este proceso aparecerán tensiones que, por su propio interés, habrán de resolver sin poner en peligro la unidad del partido.

“Súmate al cambio” pedía el slogan electoral del Partido Popular y ayer España apostó clara y mayoritariamente por ese cambio. Ahora bien, el complicadísimo marco de crisis económica, con unas tensiones en los mercados financieros que están afectando y haciendo caer gobiernos de todo signo, pueden hacer que el cambio no vaya mucho más allá de una cuestión nominal. Los ataques especulativos sobre la deuda española, los índices de la prima de riesgo y, sobre todo, las exigencias de la Unión Europea, están consiguiendo que la profundidad del cambio dependa más de Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy que del propio Mariano Rajoy. En pocas semanas, cuando Mariano Rajoy comience a desvelar su plan de gobierno, se podrá ver la verdadera dimensión del cambio español.