Es curioso que uno tenga que encontrarse con el mejor debate que ha podido ver sobre ETA en un canal iraní. Ello no habla nada bien de los medios de comunicación españoles en los que, a poco que te salgas de la línea de pensamiento oficial al respecto, poco menos que te acusan de terrorista. Fort Apache, el nuevo programa del canal HispanTV, abordó de manera valiente el asunto de ETA y el fin de la violencia política en Euskadi, en un inusitado ejercicio de divulgación histórica y política que merece el reconocimiento de este blog. Ello se lo debemos a Pablo Iglesias, Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, que ejerce de presentador y moderador y con el cual tengo el gusto de compartir una pasada militancia política y algún que otro enfrentamiento interno.
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miércoles, 23 de enero de 2013
ETA: Cuando las Pistolas Hablaban de Política
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sábado, 22 de octubre de 2011
ETA Abandona la Lucha Armada
La sociedad española recibió con satisfacción y alivio el esperado anuncio de la organización terrorista. Se pone final a medio siglo de violencia política en Euskadi y se abre la puerta a la resolución definitiva y dialogada del conflicto vasco.
51 años después, con 829 muertos a sus espaldas y con más del 70% de su militancia en prisión, ETA pone punto y final a la lucha armada. Con inusitada claridad y sin su habitual lenguaje enrevesado, la banda anunciaba ayer que “ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada”, recalcando que este compromiso es “claro, firme y definitivo”.
El encargado de dar lectura al comunicado, según los expertos de las fuerzas de seguridad, ha sido David Pla, actual jefe de la banda terrorista. El anuncio se esperaba con gran expectación desde el lunes tras concluir la Conferencia Internacional de Paz, pero rebasó las expectativas del conjunto de la sociedad española y de las fuerzas políticas y sociales, al hacerlo sin ningún tipo de condición ni exigencia. Únicamente reclama la apertura de un diálogo con los gobiernos de España y Francia para resolver “las consecuencias del conflicto” y afirma que “el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición”, lo que se entiende como la demanda velada de una futura consulta de autodeterminación en el País Vasco.
Llama la atención la ausencia de reivindicaciones que se esperaba fueran parte del comunicado. No reclama ningún tipo de amnistía ni beneficio penitenciario para sus presos, ni hace mención a las históricas cuestiones de territorialidad al respecto de la integración de Navarra en el País Vasco.
En otro sentido, tampoco habla de entrega de armas ni de disolución, lo que tendrá que dilucidarse en un marco de negociación de las diferentes fuerzas políticas y sociales de Euskadi, que quizás necesite de la participación de mediadores. La resolución alcanzada por la Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián, que incluye un ofrecimiento para continuar la mediación internacional, reúne para ETA “los ingredientes para un solución integral del conflicto”.
SATISFACCIÓN GENERALIZADA
El conjunto de los líderes políticos, tanto españoles como vascos, se felicitaron por las noticias provenientes de la banda armada. El primero de ellos fue el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que señalaba que “con la contención a que nos obliga la historia, vivamos hoy la legítima satisfacción por la victoria de la democracia y la ley”. En el mismo sentido se manifestaba el candidato socialista a las próximas elecciones del 20 de Noviembre, Alfredo Pérez Rubalcaba, para el que “hoy es un día para celebrar la gran victoria de la democracia”.
Igualmente se felicitó el líder de la oposición y candidato conservador, Mariano Rajoy, llegando a sorprender al asegurar que “este anuncio se ha hecho sin ningún tipo de concesión política”. De esta manera desechaba la posibilidad de utilizar el acontecimiento para seguir incidiendo en el desgaste del gobierno de Zapatero, dando a entender su perfecto conocimiento del proceso y asumiendo la responsabilidad en la gestión final de la paz que probablemente caerá en sus manos tras la cita electoral.
El Lehendakari (Presidente vasco) Patxi López, desde Nueva York en viaje institucional, anunciaba su inmediato regreso al País Vasco y el inicio de contactos con todas las fuerzas políticas para analizar el nuevo escenario que se acababa de configurar. También Gerry Adams, Presidente del Sinn Fein (brazo político del IRA), manifestó su satisfacción por el anuncio y recordó que Batasuna aún está “ilegalizada y que líderes como Arnaldo Otegi, quien está totalmente comprometido, en mi opinión, con la paz, están presos”.
También manifestó su satisfacción la izquierda abertzale (independentista), que esta misma mañana declaraba en rueda de prensa, por boca de Rufi Etxeberría, que “la banda ha respondido de lleno a lo que el lunes le pedía la Conferencia Internacional y ahora son España y Francia quienes tienen que mover ficha” porque “el cierre del ciclo armado no trae la solución del conflicto, se necesita una solución política”.
La nota discordante vino desde las asociaciones de víctimas del terrorismo que reclaman la entrega de armas, la disolución de ETA, la puesta a disposición de la justicia de sus integrantes y la solicitud de perdón a las víctimas. En este sentido, el Presidente de Voces Contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, manifestaba que el comunicado “es fruto de un proceso soterrado” en cuyo final “los vencidos son las víctimas y las vencedores los asesinos de ETA”.
UN COMUNICADO INMINENTE
Los acontecimientos que hacían prever está conclusión comenzaron a precipitarse de manera vertiginosa hace poco menos de un mes. El 24 de Septiembre el Colectivo de Presos de ETA anunciaba sumarse al “Acuerdo de Gernika” por el que se solicita a la banda el cese de su actividad armada. Este anuncio ya parecía definitivo entonces, al ser este un colectivo que nunca ha renunciado a su pertenencia a ETA y que supone más del 70% de su militancia. Así parecían vislumbrase las conclusiones del debate interno que se desarrollaba en ETA sobre la conveniencia de la continuidad de la lucha armada.
Días después se creaba la Comisión Internacional de Verificación del alto el fuego liderada por el sudafricano Brian Currin, a lo que sucedería el anuncio de disolución del aparato político de ETA (Ekin) y el anuncio de colaboración con la comisión por parte de la banda terrorista.
La Conferencia Internacional de Paz celebrada en San Sebastián el día 17 parece que ha sido el empujón definitivo. Bajo el auspicio de la Comisión de Internacional de Verificación y con la participación de destacados líderes internacionales como el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan, el Presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, y el Jefe de Gabinete de Tony Blair, Jonathan Powell, se reunieron múltiples actores políticos y sociales vascos, con la única ausencia destacable del conservador Partido Popular. La resolución alcanzada en la que se pide el “cese definitivo de la actividad armada” y la apertura de un diálogo con los gobiernos de España y Francia, establece un marco que facilita la decisión definitiva que ayer comunicó ETA.
Para rematar el escenario, el martes la izquierda abertzale anunciaba su adhesión a la resolución de la conferencia y el miércoles lo hacían otras tres figuras internacionales: Jimmy Carter, Tony Blair y el senador George Mitchell. En este momento el anuncio ya parecía inminente.
UN CALCULADO MOMENTO
El momento elegido por ETA no es casual. Evidentemente, parte de una situación interna prácticamente calamitosa, acosada por constantes golpes policiales, con una cúpula cada vez más joven e inexperta y un colectivo de presos que la dirigencia ya no controla. En su lugar, ha crecido la influencia del discurso contrario a la continuidad de la lucha armada que la izquierda abertzale mantiene con Arnaldo Otegi a la cabeza. Esta postura ganó fuerza tras las fracasadas negociaciones de 2006, a las que ETA puso final con el atentado en la terminal T4 del aeropuerto de Barajas.
Pero el marco electoral en el que se da no es gratuito. No cabe duda que este anuncio supondrá un impulso electoral fortísimo a la nueva coalición de la izquierda independentista vasca (Amaiur), cuyo peso en las instituciones tendrá influencia en la negociación y resolución definitiva del conflicto.
Igualmente, el momento político a caballo entre dos gobiernos, que casi con total seguridad tendrán signo político diferente, supone implicar a los dos grandes partidos del arco político español en la solución. Por un lado, el Partido Socialista, en cuyo gobierno se da el impulso inicial al proceso y que, a pesar de negar reiteradamente que exista cualquier tipo negociación, difícilmente puede pensarse que no tenga ninguna participación en la construcción del actual escenario. Y por otro, el conservador Partido Popular, que tras su casi segura victoria en las elecciones del 20 de Noviembre, se verá obligado a llevar a buen puerto un proceso histórico largamente añorado, para lo cual no tendrá otra alternativa que la negociación. Este escenario podría ser interpretado por ETA como una garantía de cara a alcanzar una mejor posición negociadora frente al Estado.
Cabría especular sobre la influencia que el comunicado de ayer puede tener en las expectativas electorales de los dos grandes candidatos a la Presidencia del Gobierno. Es de esperar que el Partido Socialista obtenga algún rédito, especialmente porque su candidato fue el jefe de la lucha antiterrorista hasta el pasado mes de Julio como Ministro del Interior, pero un ningún caso se producirá un vuelco en los sondeos. En primer lugar, porque el terrorismo, que durante muchos años fue la mayor preocupación de la sociedad española, hoy ocupa el lugar 17 según los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas. En segundo lugar, porque la ventaja que los sondeos dan a Mariano Rajoy sobre Alfredo Pérez Rubalcaba supera el 14%, una distancia difícilmente salvable.
El mayor contratiempo para Mariano Rajoy podría venir desde sus propias filas. Su sorprendente declaración de ayer, muy en sintonía con el gobierno, no ha sentado bien entre los sectores más duros del Partido Popular, que acusan al gobierno de plegarse a los deseos de la banda terrorista. En esta línea, el eurodiputado y ex Ministro del Interior del gobierno Aznar, Jaime Mayor Oreja, declaraba hoy mismo que el comunicado es el pago de la banda terrorista a un Gobierno que ha hecho "importantes concesiones", con "apariencia de final, sin final definitivo".
LA GESTIÓN DE LA PAZ
El próximo gobierno español, que seguramente liderará Mariano Rajoy, tendrá que afrontar un proceso de negociación, ya sea directamente con ETA o con las fuerzas políticas y sociales vascas, en el que tendrá que dar respuesta a varias reivindicaciones que se pondrán sobre la mesa. En este nuevo escenario se planteará la incongruencia de la ilegalidad del partido de la izquierda abertzale (Sortu) y del mantenimiento en prisión de diversos miembros del antiguo partido Batasuna, especialmente de su dirigente Arnaldo Otegi, quien está llamado a ser un actor fundamental en la resolución definitiva del conflicto.
Igualmente, tendrá que abordar la situación de los presos, sobre los que se reclamará el acercamiento a prisiones del País Vasco y la obtención de beneficios penitenciarios. Frente a esto, tendrá que arrancar compromisos de entrega de armas y disolución en unos plazos razonables que permitan visualizar el proceso como un éxito y evitar eventuales retrocesos o escisiones en la banda.
Por último, la reconciliación con las víctimas se aventura muy complicada. La mayoría de las asociaciones en las que se agrupan rechazan totalmente el actual proceso y exigirá una gran labor de explicación su implicación en la resolución definitiva. Este paso se antoja fundamental antes de poder hablarse de una futura reconciliación.
En todo caso, parece que España ha conseguido cerrar otro capítulo negro de su historia. Puede que ayer fuera el día en el que por fin concluyó la transición política que comenzó con la muerte de Francisco Franco en 1975. Incluso probablemente ayer haya finalizado un ciclo de violencia política que ha desangrado España desde el inicio de la Guerra Civil en 1936.
jueves, 29 de septiembre de 2011
España, Más Cerca de la Paz con ETA
El colectivo de presos de ETA se ha sumado al “Acuerdo de Gernika” por el que se pide a la organización terrorista el fin de su actividad armada. Un paso que parece acercar a España al final del terrorismo, en un momento en el que ETA ha abierto el debate interno sobre la continuidad de la estrategia militar.
La paz definitiva en Euskadi parece un poco más cerca tras los acontecimientos de este fin de semana. El pasado domingo, tal y como habían anunciado el viernes, el Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera), es decir, el colectivo de presos de ETA, escenificó su adhesión al “Acuerdo de Gernika”. Un anuncio que acompañaron de la histórica reivindicación del acercamiento de los presos etarras al País Vasco, como primer paso hacia una futura amnistía, a la vez que reclamaron para su colectivo el reconocimiento de un papel activo en la resolución del conflicto vasco.
Un anuncio que fue recibido con esperanza por gran parte de la sociedad española, ya que supone sumarse a la voluntad expresada por la izquierda abertzale de renunciar a la violencia como medio para alcanzar fines políticos. En el arco político, tanto vasco como español, las reacciones fueron desde las más eufóricas provenientes de la propia izquierda independentista vasca, hasta las más desconfiadas del conservador partido popular, pasando por las moderadamente optimistas del gobierno y el Partido Socialista. Así, ayer mismo, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, declaraba que “es un paso significativo hacia el fin de la violencia, con toda la prudencia que exige que nos estemos acercando a ese momento”.
A pesar de todo, desde fuentes gubernamentales se considera insuficiente, tal y como lo expresaba el Portavoz del Gobierno, José Blanco, quien señalaba que no es el paso que la sociedad española desea “porque no es definitivo ni es el que anuncia el final de ETA". “Prudentemente satisfecho” se mostraba el candidato socialista a la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque rechazó la posibilidad de una amnistía colectiva para los presos de ETA como estos han reclamado, no así individual en el marco de lo establecido en el Código Penal.
Desde la izquierda independentista vasca se reclamaron pasos concretos por parte del Gobierno central. Peio Urizar, de la coalición independentista Bildu, reconoció que estar a las puertas de una campaña electoral no es la coyuntura más favorable, pero señaló “que el Gobierno tiene posibilidades de hacer cosas sin que sean públicas". Y en un sentido radicalmente contrario se expresaba Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, que aseguraba no ver “un cambio sustancial”. “Lo decisivo es un comunicado de ETA diciendo que se disuelven”, manifestaba el más que probable próximo Presidente del Gobierno.
EL "ACUERDO DE GERNIKA" Y EL DEBATE EN ETA
Por “Acuerdo de Gernika” se conoce al "Acuerdo para un Escenario de Paz y Soluciones Democráticas" adoptado hace un año por la izquierda abertzale y otras fuerzas políticas y sociales vascas, con el fin de superar la violencia política que golpea Euskadi desde hace más de medio siglo. En él se solicita a ETA un “alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada”, cosa esta última aún no expresada por la banda.
Asimismo, reclama del Estado “el reconocimiento de todos los derechos civiles y políticos”, “el cese de la actual política penitenciaria” y “el levantamiento de las medidas prohibitivas de la actividad política a militantes y organizaciones independentistas”. A su vez, apuesta por el “uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver las cuestiones políticas” y contempla la “necesidad de un reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas”.
El hecho de que el colectivo de presos de ETA se haya sumado a este acuerdo es muy significativo por diversos motivos. En primer lugar, porque históricamente ha sido un colectivo muy radicalizado y que insistentemente ha defendido la necesidad de la continuidad de la actividad armada.
En segundo lugar, por su número. Este colectivo representa a más de 700 presos que no han renunciado a su militancia en ETA. Una militancia que compartirían con unos 70 miembros en la clandestinidad y otro centenar refugiado en diversos países de América Latina. Un número, el de los presos, que supone una clara mayoría en el seno de la organización armada y que con cuya decisión se estima que sólo habrían manifestado disconformidad entre el 10 y el 15% de los reclusos. Y no habría que obviar la influencia que podrían tener otra treintena de presos que anteriormente se habían sumado al “Acuerdo de Gernika” tras abandonar la disciplina etarra y que ya disfrutan de beneficios penitenciarios en el penal de Nanclares de Oca, provincia de Álava.
Por tanto, esta decisión parece avanzar la conclusión del debate que desde hace meses se desarrolla en el seno de ETA y en el cual la decisión sobre la continuidad de la vía armada es la parte fundamental. Que haya sido el colectivo de presos quien primero se ha manifestado, da a entender que la cúpula de ETA ha dejado de controlar a sus miembros encarcelados, agobiados por los constantes golpes policiales y cansados de una cada vez más joven e inexperta dirigencia en la banda. En su lugar, sería la antigua Batasuna, bajo el liderazgo de Arnaldo Otegi, quien gozaría de más apoyos, primando hoy, después de mucho tiempo, el brazo político sobre el militar.
Tal es así que una de las personas del colectivo elegidas para escenificar la firma del Pacto de Gernika, acompañado de otros 27 ex presos, es muy significativa. Junto a Gloria Rekarte, encarcelada durante 20 años, estampó su firma Jon Agirre Agiriano, condenado en 1981 a 30 años de cárcel por el asesinato de tres personas, entre ellas un niño de 13 años, que siempre ha sido considerado uno de los duros del colectivo de presos. Un histórico etarra que el pasado mes de Mayo recobró su libertad tras cumplir condena sin haberse arrepentido y que podría evidenciar el ánimo de renuncia a la violencia por parte de los sectores más duros de ETA.
LA APARENTE RIGIDEZ DE ZAPATERO
Desde el gobierno se sigue manteniendo la línea de firmeza frente al proceso de paz, al menos públicamente. No sólo sigue negando la posibilidad de que haya ningún tipo de conversación con la banda armada o su entorno, sino que asegura que sólo espera el comunicado que ponga fin definitivo a la actividad terrorista. Así las cosas, las instituciones del Estado continúan con su actividad policial y judicial, aparentemente abstraídas del proceso.
Sólo así se entiende la reciente condena a 10 años de prisión que ha caído sobre Arnaldo Otegi y otros dirigentes abertzales por el caso “Bateragune”, un intento de reconstruir la ilegalizada Batasuna, y en cuyo accionar el tribunal ha considerado que recibían órdenes de ETA. Durante el juicio, el dirigente vasco manifestó reiteradamente que ETA “sobra y estorba” en la estrategia independentista, lo que no fue suficiente para evitar la condena. Ahora parece que es el propio Otegi quien se ha alzado con el liderazgo entre los presos de ETA y puede ser quien determine las conclusiones finales del debate interno de la banda.
En protesta por esta condena, 23000 personas salieron a la calle en Bilbao este sábado. Al final de la marcha se leyó un comunicado redactado por el propio Otegi en el que aseguraba que “existen todavía poderosas fuerzas instaladas en los diferentes ámbitos del Estado que manejan una agenda que tiene como único objetivo impedir la paz en Euskal Herria".
A pesar de la negativa a la apertura de conversaciones con ETA, parece difícil pensar que la aparente rigidez gubernamental sea un hecho a todos los niveles, especialmente cuando desde el propio gobierno se reconoce que se está “muy cerca del final”. Aunque difícilmente habrá pasos claros por parte de un gobierno al que le quedan pocas semanas de existencia. Todo apunta a una victoria conservadora en las elecciones del 20 de Noviembre y, por tanto, la gestión final del proceso de paz caerá en manos de Mariano Rajoy. En ese contexto habrán de fijarse las condiciones de una paz definitiva, en la que ETA exigirá, cuando menos, el cumplimiento de las condenas de sus presos en cárceles de Euskadi, así como la apertura de vías para el disfrute de beneficios penitenciarios y, por supuesto, la legalización del partido de la izquierda abertzale Sortu.
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sábado, 24 de septiembre de 2011
Comunicado del Colectivo de Presos de ETA
Con ánimo estrictamente informativo y por la más que evidente importancia del acontecimiento, reproduzco el comunicado hecho público ayer por el colectivo de presos de ETA (EPPK). En próximos días analizaré el estado del proceso de paz...
Ha transcurrido un año desde que 30 agentes vascos del ámbito político, sindical y social firmasen en la localidad de Guernica que tiene un significado tan especial para los vascos, el “Acuerdo de soluciones democráticas”, en camino hacia la paz”.
El acuerdo supuso un salto en el proceso que tiene como meta dar una resolución democrática al conflicto político y a la violencia que vive nuestro pueblo. El reconocimiento de nación de Euskal Herria, así como el derecho que tiene ésta para decidir su futuro y el respeto a la palabra de la ciudadanía vasca, sobre todo ello en donde gira este amplio acuerdo, el Acuerdo de Guernica puso en marcha la acción en pro de la garantía del respeto de los derechos civiles y políticos de todos los vascos.
La disponibilidad de hacer juntos el recorrido político hacia la democracia que le corresponde a Euskal Herria, la trayectoria hacia el escenario asentado en la justicia y en el reconocimiento político fue expresado por el Colectivo de Presos Políticos Vascos en su día. Reivindicamos la necesidad de alinear en clave de resolución del conflicto, la política penitenciaria que tanto los Estados de España y Francia tienen en vigor dentro de la estrategia de opresión y represión hacia Euskal Herria , siendo la Amnistía total la referencia y el sentido ineludible. Asimismo subrayamos la necesidad de materializar el estatus político que recoja nuestros derechos civiles y políticos entre las condiciones democráticas de mínimos. Las reivindicaciones que hizo públicas el Colectivo de Presos Políticos Vascos los recoge pues el Acuerdo de Guernica, el acuerdo manifiesta una postura clara a favor del levantamiento de la extrema situación que sufrimos, así como la postura en pro de que sean llevados a Euskal Herria todos los presos, como una especie de primer paso en el camino hacia la amnistía.
El EPPK en la medida que es un agente importante en Euskal Herria así como forzoso en el proceso de resolución, nuestra participación en este proceso es un derecho. Más aun, con total humildad pero con pleno convencimiento decimos esto: para poder representar y alcanzar la resolución misma del conflicto que sufre nuestro pueblo, nos consideramos como un agente al que no se le puede dejar de lado.
Ha sido el referente para hacer el camino hacia la resolución definitiva del conflicto que los Estados español y francés han impuesto a Euskal Herria, para hacer el camino al escenario que garantice el reconocimiento de Euskal Herria, la aceptación del derecho a decidir sobre nuestro futuro y que tal decisión sea respetada, y lo ha sido desde el mismo momento en que nació el Acuerdo de Guernica, así lo cree el EPPK. Así se lo expresamos, primero a los agentes que firmaron el acuerdo y después a la sociedad vasca en febrero de 2010.
En aquel entonces les pedimos a los agentes que hicieran el esfuerzo de que dialogásemos sobre lo que se ha mencionado, que intercambiáramos opiniones y en definitiva para que el EPPK fuera parte del acuerdo, de una manera normalizada, en su desarrollo y actividad.
Ha sido modélica y digna de aplauso la acogida que obtuvo nuestra invitación y la respuesta que ofreció el Acuerdo de Guernica.
El Acuerdo de Guernica ha dado un paso tremendo en pro de hacer realidad el reconocimiento de la capacidad de agente del EPPK así como su participación en el proceso que es tan necesario. Ha colocado un pilar en la materialización política del Estatus político del EPPK.
A lo largo de estos meses se han dado aclaraciones en referencia al contenido del Acuerdo. En ese sentido, y en el sentido de la línea adoptada dentro por el EPPK, ha quedado claro la necesidad de aplicar de manera inmediata y sin contrapartida alguna los derechos que nos son propios. Así lo reivindicamos y ése es el clamor que cada vez está más extendido entre la sociedad vasca. En efecto, porque los miembros que conformamos el Colectivo de Presos Políticos Vascos desde siempre hemos primado nuestro carácter político y colectivo.
Nuestra lucha es la lucha de Euskal Herria, la lucha en pro del reconocimiento de nuestro pueblo; ciertamente la lucha a favor de la soberanía de nuestro pueblo. En ese sentido, nos situamos más allá de los intereses particulares. Los componentes de este Colectivo tenemos el compromiso total con esa lucha, y aceptamos, desde esta trinchera de lucha, soluciones y no la perversa política de beneficios personales que el sistema carcelario construido por España y Francia con la intención de destruir nuestro carácter tanto político como humano, nos ofrece.
Los vascos que estamos organizados en el Colectivo de Presos Políticos Vascos de siempre nos hemos enfrentado al sistema represivo penitenciario y al chantaje que tiene como objeto la utilización política perversa. Nuestras decisiones y actitudes de siempre las hemos posicionado a favor de los objetivos que ha marcado el Colectivo, así como a favor de los objetivos antes citados. Y así será en el futuro. En ese sentido ha sido importante el proceso de aclaración que se ha dado a lo largo de estos meses.
Más allá de situaciones extremas y de derechos concretos, por parte del Acuerdo de Guernica, ha tenido eco la reivindicación a favor de la participación del EPPK en el proceso de resolución del conflicto. Pese a que tanto Madrid como París siguen sordos, ha sido modélica la labor en la toma de postura en pro de los nuestro derechos mínimos entre la sociedad vasca, realizada por el Acuerdo de Guernica junto con los otros agentes y movimientos.
Unida a los derechos, no ha sido estéril el protagonismo que ha asumido Guernica a favor de la garantía de nuestra participación en el proceso del conflicto que nos hacen padecer, así como el esfuerzo hecho en tal fin, aunque Madrid y París hayan intentado cercenar la relación directa entre nosotros, la relación que hemos tenido en estos meses, superando las trabas referidas, ha dado sus frutos.
El EPPK aplaude el valor y la voluntad de los agentes que son parte de Guernica. La actitud y la acción respecto al EPPK ha sido modelo en el camino de hacer realidad el estatus político del colectivo que conformamos.
En el comunicado hecho público el 27 de diciembre de 2010 decíamos así “se ha hablado de la necesidad de un Proceso democrático, así como de profundas reflexiones, de amplios debates y de decisiones políticas. Una trayectoria política que debe ganar su puesta en marcha, su desarrollo y su materialización, la cual nos debe llevar a una resolución democrática definitiva: precisamente el reconocimiento de Euskal Herria, la aceptación del derecho a decidir sobre su futuro y el respeto a su decisión.
En el camino hacia la sustantivación de ese Escenario democrático ha sido referencia el Acuerdo de Guernica para el EPPK, y en esa medida queremos hacer saber a la sociedad vasca que coincidimos y nos sumamos al Acuerdo. Por encima de todos los límites, trabas que nos imponen los estados que nos tienen cautivos, el EPPK dentro del Acuerdo de Guernica y a tenor del contenido del mismo, expresa el firme compromiso de impulsarlo hacia adelante en el proceso democrático.
Resquebrajar las actitudes que tienen como objeto eternizar la cerrazón-ceguera y el conflicto y alcanzar el escenario que garantice para nuestro pueblo un futuro libre no es pues un desafío nimio. En cambio tenemos un compromiso pleno, sobre el convencimiento de que el proceso que tenemos en marcha nos llevará a cristalizar los objetivos, de llevar a su culminación el proceso democrático, y los conseguiremos.
¡Será Euskal Herria!
¡Viva Euskal Herria libre!
Septiembre 2011
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