lunes, 28 de enero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: Cortesanos, Adoquines y Estallido Social

Los abundantes periodistas cortesanos que pululan por las mesas de las tertulias de radio y televisión muestran, con una insistencia de alta intensidad, su asombro ante la relativamente baja conflictividad social que vive la sociedad española. Una sorpresa que suelen acompañar de un abierto y henchido reconocimiento a la responsabilidad con la que nuestros conciudadanos capean el temporal por el que pareciera que la inescrutable voluntad divina nos ha guiado. No cabría concluir otra causa a la patética realidad socioeconómica que vivimos si nos atenemos al discurso del que suele hacer gala el tertuliano palatino, cuyos dos argumentos definitivos son “esto es lo que hay que hacer” y “no hay alternativas”. Por tanto, partiendo de estos fundamentos analíticos, la ausencia de estallido social solo puede explicarse como un supuesto ejercicio de responsabilidad histórica de la sociedad española. 

Sin duda, es asombrosa la estoicidad con la que el español medio está tragando el detritus generado por la descomposición del Estado de Bienestar. El cambio de modelo al que estamos asistiendo tiene una media de contestación social que alcanza el sonrojo por su ingenuidad. No cabe otra cosa que la dilatación de los vasos sanguíneos faciales cuando se es incapaz de articular una contestación que ponga contra las cuerdas a las políticas gubernamentales, en un periodo histórico en el que se está produciendo el mayor ataque a los derechos sociales y laborales desde el final de la II Guerra Mundial. Porque seamos sinceros, estamos respondiendo con bolas de papel a un ataque de artillería pesada. Y así presenciamos el aumento del desempleo hasta los 6 millones de parados, en medio de los mayores fenómenos de corrupción política del actual régimen, con un “gran sentido de la responsabilidad” que diría el tertuliano prototípico. 

Pero más que el sentido de la responsabilidad, generado por la asunción inconsciente del paradigma ideológico de lo que básicamente es la transferencia directa de renta de los trabajadores hacia la empresa, la doctrina del shock expuesta por Naomi Klein nos daría respuestas más satisfactorias aunque menos funcionales para los objetivos de los cronistas oficiales. Vivimos en una sociedad en permanente estado de conmoción ante el pavor a perder definitivamente un modelo de vida cada vez más devaluado. Esta sociedad, en su mayoría, sigue dispuesta a asumir durísimas medidas, por muy contrarias a sus intereses que éstas sean, con tal de que se le prometa en futuro mejor. Y esta tierra prometida se asume, ciega y acríticamente, como destino final y certero de las estrecheces actuales. 

Así todo, en ocasiones, el palmero hertziano encuentra a su antagonista, que suele ser llamado a compartir espacio radioeléctrico a modo de justificación a una mal disimulada ausencia de pluralidad. El contrapunto es invitado a las ondas para pelear, en franca desventaja, con una pléyade de cortesanos, ejerciendo como si del sparring del campeón se tratara o, en el mejor de los casos, de un antisistema radicalizado y marginal. Este fue el caso que inspiró este artículo, cuando en cierto programa de debate político apareció ese rara avis de la evolución ideológica que, al contrario de lo que suele ser habitual, ha evolucionado desde el fascismo franquista hasta posiciones revolucionarias. 

El profesor Vestrynge, ante la estupefacción de la mayoría de los presentes, reivindicó el adoquín como arma política y medio legítimo de protesta y presión social frente al poder. Esta evidente falta de corrección política, sumada a la artificial e historiográficamente desinformada barahúnda que se formó en el plató, acabó por dejarle en el sitio que el formato televisivo le tenía reservado. Otro éxito de los dircoms del régimen y de un sistema educativo que ha arrinconado a las humanidades. 

Pero lo cierto es que el metafórico adoquín reivindicado por el profesor Vestrynge está reconocido en los documentos fundacionales del régimen político liberal. Así lo expresa la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793: “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”. Hasta la propia Declaración de Independencia de los Estados Unidos, acto fundacional de tan venerada nación por algunos de los más insignes comentaristas palmeros, recoge un derecho similar. Por no hablar de que incluso la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 lo reconoce implícitamente. 

Por tanto, siguiendo la doctrina del profesor Vestrynge y de los revolucionarios franceses y estadounidenses (por citar solo dos), y desmarcándome de la falsa corrección política de la palatina tertulianía (permítaseme la licencia lingüística) de deficiente formación humanística, yo también me permito el lujo, dada la alta probabilidad de estigmatización, de reivindicar el adoquín. Porque en mis tres décadas y media de existencia no he asistido a un periodo de mayor violación de los derechos del pueblo que a la que nos está sometiendo el actual gobierno. Un gobierno al que incluso se le podría acusar de alta traición por actuar al dictado de una potencia extrajera. 

En conclusión, como rezaban los revolucionarios franceses, la rebelión no solo es el más sagrado de nuestros derechos, también es el más indispensable de nuestros deberes. Las generaciones venideras nos juzgarán en función de si hemos sido capaces de responder satisfactoriamente a nuestros deberes como pueblo o no. De si hemos deambulado hacia el matadero como dóciles corderos o si hemos opuesto la conveniente resistencia. En definitiva, de si hemos contradicho con nuestros actos a todos aquellos periodistas cortesanos para los que la ausencia del estallido social es un valor a ensalzar.

miércoles, 23 de enero de 2013

ETA: Cuando las Pistolas Hablaban de Política

Es curioso que uno tenga que encontrarse con el mejor debate que ha podido ver sobre ETA en un canal iraní. Ello no habla nada bien de los medios de comunicación españoles en los que, a poco que te salgas de la línea de pensamiento oficial al respecto, poco menos que te acusan de terrorista. Fort Apache, el nuevo programa del canal HispanTV, abordó de manera valiente el asunto de ETA y el fin de la violencia política en Euskadi, en un inusitado ejercicio de divulgación histórica y política que merece el reconocimiento de este blog. Ello se lo debemos a Pablo Iglesias, Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, que ejerce de presentador y moderador y con el cual tengo el gusto de compartir una pasada militancia política y algún que otro enfrentamiento interno.


lunes, 21 de enero de 2013

Reflexiones a Bote Pronto: El Derrumbe Constitucional

El andamiaje político construido en la transición hace aguas por todas partes. Tanto que se antoja incorregible y la única solución parece que pasa por su recambio. Fundamentalmente, porque la descomposición afecta a los tres poderes del Estado, convirtiendo en mero ilusionismo la posibilidad de que uno de ellos tome las riendas para una regeneración de la vida política del país.

 En concreto, ¿podemos esperar algo del legislativo? Las noticias de los últimos días nos responden con un rotundo no. Y no porque el conjunto de los miembros de las cámaras en las que reside este poder sean corruptos. No dudo que habrá señorías de ética intachable. Pero no hay más que leer las portadas de la prensa de cualquier edición para observar cómo la corrupción se ha instalado en los dos grandes partidos, invalidando con ello toda capacidad de reacción legislativa. A tal punto llega la parálisis de este poder que ni siquiera es capaz de reaccionar, más allá de la pura estética, ante los crecientes casos de suicidio por desahucio. 

 Entonces, ¿será el poder judicial una garantía? Inequívocamente no. Cuando el máximo responsable de la pléyade de corruptos valencianos sale indemne mientras el juez encargado de investigar la trama es apartado de la profesión, la poca confianza en la justicia española ya debería haberse esfumado. Pero, por si esto fuera poco, asistimos a cada vez más escandalosos casos. Vemos como lo pobres acaban con sus huesos en la cárcel por adquirir productos de primera necesidad con una tarjeta de crédito encontrada en la calle o como un extoxicómano es privado de libertad, poniendo en peligro su ya certificada reinserción, por traficar con menos de medio gramo de heroína años atrás. Mientras tanto, los poderes del Estado miran hacia otro lado, en concreto hacia la figura del Rey, a quien pretenden salvaguardar de cualquier implicación en el caso Urdangarin. Y como guinda de un amargo pastel judicial, la prerrogativa del indulto aparece únicamente para favorecer a corruptos de ambos partidos, torturadores y condenados a sueldo del poder. 

 Y, ¿qué hay del ejecutivo? Sirviendo a potencias extranjeras. La abierta traición a los intereses del país se consagró constitucionalmente con la última reforma de 2011, si bien la actitud servil ante la banca alemana y su potentada Ángela Merkel ya viene de largo. Por tanto, la soberanía nacional en materia económica se ha malvendido a intereses extranjeros mediante actos continuados en los que han colaborado los dos grandes partidos. Y en lo que a su limitada capacidad de obrar se refiere, todos y cada uno de sus actos están inspirados y dirigidos a la destrucción de lo público en favor de una parasitaria oligarquía que, legal o ilegalmente, está inmersa en un frenesí de saqueo de bienes públicos y derechos sociales y laborales. 

 Ante este panorama, cabe poco menos que certificar el fin de un modelo que, aunque a muchos nos pareciera tremendamente deficitario, contó con altos niveles de consenso entre la ciudadanía. Pero hoy, en una situación de crisis económica sin precedentes en la que ninguno de los poderes del Estado es capaz de dar una respuesta mínimamente razonable a las necesidades del país, la arquitectura política de 1978 parece totalmente amortizada dados los crecientes niveles de insatisfacción. 

 Lo más triste de la situación es que ni siquiera se puede asegurar que la certificada inviabilidad institucional sea positiva. No puedo más que recordar la Italia de la tangentopolis y sus consecuencias: el asalto del poder por parte de Berlusconi aupado a hombros de neofascistas. ¿Es ese nuestro futuro? Es posible. 

 Me lo hacen temer determinados proyectos políticos que, poco a poco, van ganando su espacio electoral sin ofrecer absolutamente nada nuevo más allá de una mayor profundización neoliberal envuelta en un rancio discurso españolista. Pero me lo hace temer aún más la realidad de la izquierda alternativa, que debería estar planteando un proyecto de transformación radical y, sin embargo, se muestra incapaz. Unos, debatiéndose entre dar aire al PSOE o dar un paso definitivo al frente. Otros, rindiendo culto a la espontaneidad y convirtiendo un supuesto ejercicio de “democracia pura” en un acto de desprecio y marginación a 150 años de experiencia política de la izquierda. Y algunos más, perdidos en disquisiciones ideológicas en busca de una puridad absoluta, asemejándose así a un futuro turista espacial que perdió el billete de vuelta de sus vacaciones por los anillos de Saturno. 

 Así las cosas, la Constitución de 1978 es papel mojado y la institucionalidad que parió se derrumba ante nuestros ojos pero, ¿el futuro inmediato nos depara algo mejor?

lunes, 22 de octubre de 2012

Militares Reclamarían el Estado de Guerra en Cataluña

La Asociación de Militares Españoles considera necesario la declaración del estado de guerra en caso de producirse una amenaza de ruptura en Cataluña. Esta es una manifestación más dentro de la preocupante escalada de declaraciones belicistas entorno al proceso secesionista de Cataluña.



"España es una nación indisoluble totalmente y, en caso de amenaza de fractura o de separatismo, nosotros, de acuerdo con el artículo 8 de la Constitución Española, debemos garantizar la integridad territorial. Por lo tanto, nuestra opinión es que se declare el estado de guerra, el estado de excepción o el estado de sitio". Así se manifestaba el Coronel Leopoldo Muñoz Sánchez, Presidente de la Asociación de Militares Españoles (AME), ante la televisión holandesa con motivo de un reportaje sobre la situación política en Cataluña.

Estas palabras se enmarcan dentro de una escalada de declaraciones altisonantes de las que tampoco están exentos los dirigentes independentistas. Anteayer, el Consejero de Interior del Gobierno catalán, Felip Puig, aseguraba que los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica, estarían “al servicio de la Generalitat” en caso de un conflicto con el gobierno español.

Pero han sido los militares españoles retirados, con la AME a la cabeza, quienes se han manifestado de forma más belicista en defensa de la unidad de España. El 24 de Septiembre, esta asociación, que reúne a unos 3500 militares retirados, recordaba que las Fuerzas Armadas podrían verse obligadas a “cumplir escrupulosa y estrictamente con la misión que la Carta Magna les otorga de garantizar la soberanía,  independencia e integridad territorial de nuestra patria”.

Asimismo, la nota colgada en su web acusaba de alta traición a todas las fuerzas políticas que colaboran en “mantener de forma voluntaria un sistema de representación electoral que fomenta la aparición y el asentamiento de los nacionalismos separatistas”. Y, por tanto, amenazaba con llevar ante la justicia militar a todos aquellos que hayan “permitido, participado o colaborado en llegar a esta amenaza de fractura de España”.

Elevando aún más el tono se mostró en diversas ocasiones el Coronel Francisco Alamán, quien declaró que la independencia de Cataluña sólo se produciría pasando “por encima de mi cadáver y el de muchos” y recordaba que los militares “juramos defender la integridad territorial de España hasta con nuestras propias vidas”. Estas manifestaciones las acompañó de una abierta defensa de la dictadura franquista. “Aquella gente sí que hacía las cosas por el interés y el bien de todos”, declaró.

Más sosegado, aunque a modo de amenaza velada, se mostró el Teniente General Pedro Pitarch en su blog, quien aclaró que las opiniones del Coronel Alamán son estrictamente personales pero que “reflejan líneas de pensamiento muy arraigadas en amplios sectores de las Fuerzas Armadas”. Y aseguró que “un Estado independiente catalán es impensable, ni por las buenas ni mucho menos por las malas”.

En el ámbito político ha sido Alejo Vidal-Quadras, Vicepresidente del Parlamento Europeo y ex Presidente del Partido Popular de Cataluña, quien más beligerante se ha mostrado. Desde una tertulia política de una televisión de ultraderecha, exhortaba a la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a ir “preparando a un General de Brigada de la Guardia Civil” si se convocara un referéndum de autodeterminación ilegal que, a su entender, debería llevar a la “Delegación del Gobierno a tomar el control de Cataluña”.

EL HISTÓRICO INTERVENCIONISMO POLÍTICO DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

Estas cada vez más habituales declaraciones, que se producen desde instancias militares, elevan el grado de preocupación ante el cariz que están tomando los acontecimientos. Si bien provienen de militares retirados, no dejan de tener relevancia ya que los que están en activo tienen limitada su libertad de expresión por la Ley de Derechos y Deberes Militares. Por tanto, podría temerse que respondieran a un verdadero y generalizado sentir entre los mandos del ejército español, haciendo que éste pretenda recuperar el protagonismo político de antaño.

Muchas han sido las ocasiones en las que el ejército ha marcado o ha pretendido marcar el rumbo de la política española. Durante el siglo XIX han sido seis los pronunciamientos militares que ha vivido España. Y, en el siglo pasado, dos dictaduras de carácter fascista se han alzado con la participación directa del ejército: la del General Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y la del General Francisco Franco (1939-1975), ésta última tras una guerra civil de tres años.

Estas han sido las dos ocasiones en las que el ejército consiguió variar el rumbo de la historia española en el siglo XX, pero hubo más intentos. En 1932 el General José Sanjurjo inició en Sevilla una fracasada rebelión que sería precursora de la franquista de 1936. En 1978 se desbarata la conocida como Operación Galaxia, un intento de golpe de Estado contra la nueva democracia española. El 23 de Febrero de 1981 volvería a intentarse con el asalto al Congreso de los Diputados de un grupo de guardias civiles y la toma de Valencia por el Teniente General Jaime Milans del Bosch. Y en 1982 y 1985 se desmantelarían dos nuevas conspiraciones golpistas.

Desde entonces, el ruido de sables parecía haber desaparecido como una constante en la política española de los dos últimos siglos. Pero las altisonantes declaraciones de los militares retirados hacen temer un retroceso a los tiempos de un ejército intervencionista en cuestiones políticas.

ESPAÑA Y CATALUÑA, ¿UNA RUPTURA INEVITABLE?

El enconamiento de la posiciones acercan la posibilidad de una ruptura definitiva entre España y Cataluña. De un lado, el Gobierno de Mariano Rajoy enrocado en un españolismo conservador, que niega el hecho nacional catalán y que se opone a cualquier reforma constitucional que pueda dar mejor encaje a Cataluña dentro del Estado español. Así se explican declaraciones del estilo de las del Ministro de Educación, José Ignacio Wert, que aseguró que el objetivo del Gobierno es “españolizar a los alumnos catalanes”, echando así gasolina sobre el fuego independentista.

De otro lado, el Gobierno de la Generalitat catalana, que agita la reivindicación soberanista ocultando tras ella una gestión política en la que el ajuste ha sido tan duro como el del Gobierno de Mariano Rajoy. Si bien es cierto que la reivindicación soberanista siempre ha estado presente en amplios sectores de la sociedad catalana, no ha sido hasta ahora que la independencia ha sido una apuesta clara de la derecha nacionalista que lidera Artur Mas.

Así las cosas, con el inmovilismo del Gobierno de Madrid y con la independencia como única apuesta del nacionalismo catalán, a medio o largo plazo, y de forma no muy amistosa, la secesión parece que es el único desenlace posible. Pero tímidamente parece abrirse paso una tercera vía que podría resolver la histórica quiebra nacional que ha vivido España: el federalismo.

Si los gobiernos español y catalán estuvieran dispuestos a crear un marco de convivencia común, el modelo federal podría ser un encaje cómodo para ambos. Un marco que necesitaría de una reforma constitucional en la que se reconociera el carácter plurinacional de España y el derecho de autodeterminación, estableciendo un reparto competencial negociado que dé cumplimiento a las aspiraciones nacionales de los diferentes pueblos del Estado español.

No parece fácil que la vía federal pueda llegar a ser la apuesta de los gobiernos de Madrid y Barcelona. En todo caso, serán las elecciones autonómicas del próximo 25 de Noviembre las que determinarán el escenario en el que ha de resolverse la disputa soberanista y la fuerza de los diferentes proyectos políticos para Cataluña.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Falleció Santiago Carrillo, Símbolo de la España del Siglo XX

La muerte del que fuera Secretario General del Partido Comunista de España supone la pérdida de una figura sin la cual no se podría entender la lucha antifranquista y la transición democrática. También fue un actor destacado en el proceso de distanciamiento de determinados partidos comunistas de Europa Occidental con respecto a la Unión Soviética.



Ayer fallecía en su domicilio de Madrid Santiago Carrillo (Gijón, 1915), probablemente la figura más importante del comunismo español y uno de los artífices de la transición democrática desde la dictadura franquista. Su labor al frente del Partido Comunista de España fue fundamental en la configuración de la actual monarquía parlamentaria española.

Carrillo comienza su militancia política con 15 años en las Juventudes Socialistas, las cuales llega a liderar en 1934. En ese mismo año participa en la Revolución de Asturias por lo que es encarcelado, siendo puesto en libertad en 1936 tras la victoria electoral del Frente Popular. Participa activamente en el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas de donde nacen las Juventudes Socialistas Unificadas, de las que es nombrado Secretario General cuando ya ha estallado la Guerra Civil.

Es durante el conflicto armado cuando su figura comienza a emerger. En Noviembre de 1936 se afilia al Partido Comunista de España y es nombrado Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Durante su mandato, en los últimos meses de ese mismo año, tienen lugar las ejecuciones de Paracuellos del Jarama. La dictadura franquista y la extrema derecha española siempre han responsabilizado a Carrillo de tales ejecuciones. Éste siempre negó tener ningún conocimiento sobre aquellos hechos y tampoco nadie ha conseguido aportar prueba alguna sobre ello.

Al finalizar la guerra, Carrillo huye a Francia donde se exilia y comienza a asumir importantes responsabilidades dentro del partido. Es él el encargado de reorganizar el PCE dentro de España y el responsable de desmovilizar el “maquis”, la guerrilla antifranquista cuya evacuación general es ordenada en 1952.

"RECONCILIACIÓN NACIONAL" Y TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

Carrillo es el responsable de la elaboración de una nueva propuesta política llamada de “Reconciliación Nacional” que acabaría asumiendo el PCE en 1956. Si bien, en un primer momento, casi le cuesta la expulsión del partido, esta propuesta acaba siendo su trampolín hacia la Secretaría General en 1960, sustituyendo a otra histórica dirigente, Dolores Ibárruri “Pasionaria”, que pasaría a ocupar la Presidencia del partido.

Durante los años 60, el PCE liderado por Carrillo se convierte en el mayor y casi único protagonista de la lucha antifranquista hasta la muerte del dictador. De esta manera, el partido se hace con el liderazgo total de la oposición en la clandestinidad.

Una vez muerto Francisco Franco en 1975, Carrillo conduce el partido por la senda del acuerdo con otras fuerzas políticas y con los sectores más aperturistas de la dictadura. Así, el debate que existía en la oposición antifranquista entre “reforma o ruptura”, lo decanta Carrillo hacia una reforma del régimen que concluirá con la Constitución de 1978. Con el apoyo a la Carta Magna, Carrillo y el PCE renuncian a la república y asumen la monarquía como la forma del Estado español.

Este es uno de los aspectos más criticados a Santiago Carrillo desde la izquierda, acusándole de impedir el desmontaje total de las estructuras de poder franquistas que, en gran parte, se reconvirtieron, perviviendo en la actual etapa democrática. Carrillo hizo grandes renuncias durante la transición política debidas, en parte, a un grave error de cálculo. El indiscutible liderazgo que el PCE tuvo en la lucha antifranquista le llevó a pensar que su partido podría liderar la izquierda española en unas elecciones de una democracia burguesa tradicional. En la primera convocatoria electoral, el Partido Socialista de Felipe González, muy apoyado económicamente por la socialdemocracia alemana, se encargó de mostrarle su error.

Santiago Carrillo es el protagonista de una de las imágenes de la transición política que todos los españoles tienen grabada en la retina. El 23 de Febrero de 1981 tiene lugar la intentona golpista en la que un grupo de guardias civiles asalta el Congreso de los Diputados. Carrillo es uno de los tres únicos diputados que se mantienen sentados en sus escaños, desobedeciendo las órdenes de tirarse al suelo que los asaltantes recalcaban con disparos al aire.

EL EUROCOMUNISMO Y EL DISTANCIAMIENTO CON LA URSS

El Partido Comunista de España comienza el distanciamiento con la Unión Soviética en 1968, criticando Carrillo la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. El paulatino distanciamiento con Moscú llevaría a varias escisiones en el PCE, de las que la más agria sería la encabezada por el que fuera General del Ejército Rojo, polaco y yugoslavo, Enrique Líster.

Los acontecimientos de Checoslovaquia fueron la justificación que Carrillo utilizó para adoptar, junto con Enrico Berlinguer y Georges Marchais, secretarios generales de los partidos comunistas de Italia y Francia, un nuevo corpus teórico que venía a sustituir al marxismo-leninismo: el eurocomunismo.

En esencia, el eurocomunismo despojaba al Estado de su componente clasista y lo convertía en una herramienta neutral por la que se podía dar la batalla política en condiciones de igualdad. Esta teorización encajaba a la perfección en el camino de la búsqueda del acuerdo para reforma de la dictadura por el que Carrillo estaba dirigiendo al PCE y con su convencimiento de liderar electoralmente a la izquierda española.

Desde las primeras elecciones democráticas en 1977, los resultados electorales del PCE quedaron muy lejos de sus expectativas. Pero las elecciones de 1982 supusieron casi la desaparición parlamentaria del partido, que sólo obtuvo 4 diputados. Esto obligó a Santiago Carillo a presentar su dimisión de la Secretaría General, siendo sustituido por Gerardo Iglesias. Las posteriores discrepancias entre ambos culminaron en 1985 con la expulsión de Carrillo del partido.

Carrillo intentaría mantenerse en la actividad política con un nuevo proyecto, el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista. El fracaso del proyecto lo retiraría definitivamente de la actividad política en 1991. En los últimos años se acercaría al PSOE, aunque siempre se negaría a entrar en él oficialmente.

Santiago Carrillo se mantuvo plenamente lúcido hasta la misma tarde de su fallecimiento, en la que tenía programadas diversas actividades siempre vinculadas con la vida política. Hasta hace pocas fechas, aún ejercía como tertuliano habitual de una cadena radiofónica y era frecuentemente invitado a debates políticos de actualidad. Tras una vida dedicada a la política que no ha dejado indiferente a nadie, cosechando admiradores y detractores tanto en la izquierda como en la derecha, por expreso deseo suyo sus cenizas serán esparcidas en las aguas del mar Cantábrico que bañan Gijón, su ciudad natal.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

ETA Divide al Partido Popular de Rajoy

La política antiterrorista del Gobierno de Mariano Rajoy está reavivando las discrepancias internas dentro de su partido. Los sectores más duros vuelven a arremeter contra el Presidente aprovechando su debilidad y su creciente falta de credibilidad. La derecha española podría estar cerca de un proceso de recomposición.



La reunión del Comité Ejecutivo Nacional de los conservadores españoles que tuvo lugar ayer fue la más tensa que se recuerda desde 2008, cuando en los preparativos del congreso de Valencia se intuía una operación para descabalgar a Mariano Rajoy de la Presidencia del partido. Ayer, algunas de las voces que por aquel entonces atacaban el liderazgo del actual Presidente del Gobierno, volvieron a dejarse oír criticando la política penitenciaria del Gobierno en relación con los presos de ETA.

La polémica suscitada durante las jornadas anteriores por la posible excarcelación por motivos humanitarios del etarra Josu Uribetxeberria Bolinaga, aquejado de un cáncer, ha hecho mella en la dirección de los conservadores. La decisión del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de concederle el tercer grado penitenciario como primer paso hacia su posible libertad condicional, ha causado las iras de los dirigentes conservadores más duros. Jaime Mayor Oreja, eurodiputado y ex Ministro del Interior del Gobierno Aznar, y Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid, arremetieron contra Fernández Díaz señalando que se trataba de una decisión política. Así, negaban los argumentos del titular de Interior quien aseguraba que era una decisión obligada en cumplimiento de la legalidad vigente.

Las discrepancias fueron tan importantes que mientras que Jorge Fernández Díaz argumentaba que “ETA ha sido derrotada”, Jaime Mayor Oreja replicaba con un “ETA no está derrotada, está rozando el poder”. Mayor Oreja hacía así alusión a que Bildu, la coalición de la izquierda independentista vasca, podría ganar las elecciones regionales de Octubre. Según la teoría oficial de los conservadores españoles, todas las organizaciones de la llamada izquierda abertzale son parte de ETA.

Las posturas de Jaime Mayor Oreja, radicalmente contrarias a cualquier tipo de negociación con ETA, llevan tiempo bajo sospecha debido a sus intereses en empresas privadas de seguridad que han prestado servicios de escolta a personas amenazadas en el País Vasco.

Para los dirigentes más duros del Partido Popular, el caso Bolinaga es la prueba de que el Gobierno de Mariano Rajoy ha adoptado una política de continuidad con respeto al anterior gobierno en materia antiterrorista. Y no sólo eso, sino que entre sectores del partido e incluso de la prensa más afín, cada vez cunde más la idea de que la negociación encubierta entre Gobierno y ETA para el fin definitivo del terrorismo es un hecho al que responden decisiones como la del caso Bolinaga. Esto, negado en infinidad de ocasiones por el propio Mariano Rajoy, está siendo una nueva vía de agua, esta vez dentro de su propio partido, para un gobierno que parece a la deriva.

UN GOBIERNO A LA DERIVA

La enorme debilidad y la preocupante falta de credibilidad del Gobierno de Marino Rajoy están siendo aprovechadas por los sectores más duros de su partido para volver a la carga contra su liderazgo. Ya en Junio se desvelaban movimientos internos que apuntaban a una operación de relevo al frente de la Presidencia del Gobierno para el retorno de José María Aznar a primera línea de la actividad política.

En los próximos meses, Mariano Rajoy tendrá que enfrentarse a duras pruebas que de no solventar con éxito pueden ser definitivas. La primera de ellas tendrá lugar este mismo jueves con la visita de la Canciller alemana Angela Merkel, quien probablemente vendrá con nuevas exigencias de ajustes como contrapartida a una posible compra de deuda española por parte del Banco Central Europeo.

Pero las conversaciones entre Merkel y Rajoy no se quedarán ahí. Ya casi nadie duda, y el Gobierno ya tampoco niega, que la economía española en su conjunto será rescatada y la negociación de su condicionado será materia ineludible de la visita de la Canciller.

Y el 21 de Octubre el Ejecutivo tendrá dos nuevos exámenes electorales, está vez en las elecciones autonómicas de Galicia y el País Vasco. Tras las derrotas electorales en Asturias y Andalucía del mes de Marzo, Mariano Rajoy no puede permitirse un nuevo revés electoral. Así todo, las perspectivas no son nada halagüeñas. Mientras que en el País Vasco no tiene ninguna opción de alcanzar el poder y no puede aspirar a más que a mantener sus 13 diputados, en Galicia las encuestas apuntan a la pérdida de la mayoría absoluta, lo que podría desalojarles del poder ante un pacto de gobierno entre las fuerzas de izquierda.

RECOMPOSICIÓN DE LA DERECHA ESPAÑOLA

Las fuertes discrepancias que están apareciendo dentro del Partido Popular podrían no quedarse únicamente en eso. Los rumores sobre operaciones para descabalgar a Mariano Rajoy apuntan a una posible refundación del partido sobre la base de sus sectores más duros. Incluso, de no tener éxito, de una eventual escisión que recoja sectores de la derecha más dura que se han ido desgajando del Partido Popular o que han surgido por fuera de él.

La organización partidaria de la derecha española es particular en comparación con otros países de la Unión Europea. A día de hoy, no hay ningún partido de extrema derecha importante, lo que siempre se ha achacado a que el propio Partido Popular acogía en su seno a los sectores más radicales de la derecha, tanto de la más moderna como de la proveniente del franquismo.

El actual contexto de crisis, con los fenómenos de racismo y xenofobia que siempre acompañan, podría estar abriendo un nuevo espacio político a la derecha del Partido Popular pendiente de ser ocupado. Además de los sectores más duros del actual partido de gobierno, con Esperanza Aguirre y José María Aznar a la cabeza, hay más mimbres de renombre:

-Francisco Álvarez-Cascos, ex Vicepresidente del Gobierno Aznar y actual líder de Foro Asturias (FAC), segunda fuerza política en el Principado de Asturias. Durante su etapa en la dirección del partido siempre fue considerado uno de los “duros” de la organización.

-Rosa Díez, ex dirigente socialista y actual líder de Unión, Progreso y Democracia (UPyD). A pesar de su pasado socialista, mantiene un discurso radicalmente contrario a cualquier tipo de proceso de paz en el País Vasco, defiende un modelo de Estado hipercentralista y adelgazado y es ultraliberal en materia económica.

-Mario Conde, recientemente reaparecido en escena con un nuevo proyecto político llamado Sociedad Civil y Democracia (SCD) que se presentará a las elecciones gallegas de Octubre. Conde es un antiguo banquero condenado a 14 años de prisión por apropiación indebida y estafa durante su gestión al frente de Banesto. Hoy cuenta con el apoyo mediático de grupo de comunicación de extrema derecha Intereconomía.

Así las cosas, si Mariano Rajoy es incapaz de enderezar el rumbo del país y la crisis acaba por pasar factura al gobierno de los conservadores, no es descartable que la derecha española acabe por desgajarse, creando un hueco en el sistema de partidos que sea ocupado por una nuevo proyecto de extrema derecha.

miércoles, 25 de julio de 2012

España, al Borde del Apocalipsis Financiero

La semana ha comenzado con un nuevo lunes negro en los mercados españoles. La intervención total de la economía nacional y la salida del euro son posibilidades cada vez más cercanas. ¿Hay alternativas para España?



El agravamiento de la crisis financiera en España parece no tener tope. A pesar de las duras reformas económicas que el gobierno de Mariano Rajoy está llevando a cabo, los mercados siguen su acoso especulativo a la economía del país ibérico. Hoy, la apertura de los mercados ha hecho saltar, una vez más, todas las alarmas, situando la prima de riesgo en 642 puntos básicos y la rentabilidad del bono de deuda pública a 10 años en el 7’55%, niveles insostenibles que sitúan la economía española en zona de rescate total. Incluso en los mercados financieros ya se contempla la posibilidad de que España sea incapaz de pagar su deuda.

De no revertirse de inmediato esta situación, esta semana podríamos asistir a una sucesión de acontecimientos de imprevisibles consecuencias que podrían trastocar para siempre la actual realidad política y económica de toda Europa. Que España se vea en la obligación de pedir un rescate total de su economía llevaría al euro al borde de su desaparición ante el volumen de tal rescate. Este se estima que estaría en torno a los 700.000 millones de euros, más que la suma de los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia, lo cual, según algunos expertos, lo hace imposible. Y todo apunta a que detrás vendría el rescate de Italia.

Probablemente, la primera consecuencia de asumir tal fracaso sea pagada por el gobierno español, que difícilmente podrá superar este anuncio sin coste político. Al igual que en Grecia, es muy posible que parte del condicionado del rescate económico sea la imposición de un gobierno tecnócrata en España. Sobre esta posibilidad ya se especuló hace unas semanas con el nombre de Joaquín Almunia, Vicepresidente y Comisario de la Competencia de Unión Europea, para encabezar un gobierno de estas características. Y tampoco puede descartarse la posibilidad de una nueva llamada a las urnas muy anticipadamente.

El problema reside en el condicionado macroeconómico que acompañaría tal rescate, si este finalmente se produce. La banca alemana, responsable última de las políticas económicas impuestas por Ángela Merkel a toda la Unión Europea, no parece dispuesta a ceder un ápice en sus pretensiones de cobro a corto plazo de la deuda, mientras que los tímidos virajes de Françoise Hollande tampoco hacen cambiar el escenario. Así las cosas, España se vería abocada a un ajuste aún más duro si cabe, dinamitando los últimos bastiones del Estado de Bienestar.

Si dos años de duros ajustes en España, primero con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y después con el de Mariano Rajoy, no han hecho más que agravar la situación, no parece que profundizar en ese camino sea la solución. Especialmente porque, en esta situación, el ajuste es una medida procíclica que frena aún más la actividad económica, aumenta el desempleo y reduce la recaudación del Estado, empeorando así todos los indicadores macroeconómicos.

Frente a esto, cada vez son más las voces que llaman a un inmediato cambio de orientación económica. Primero, acabando con la especulación en los mercados financieros, mediante una decidida intervención del Banco Central Europeo comprando deuda pública de aquellos estados cuya prima de riesgo de dispare. Segundo, creando eurobonos que socialicen la deuda futura entre todos los estados de la zona euro. Y tercero, abandonando las políticas de austeridad y poniendo en práctica medidas de inversión pública que reactiven la economía.

Esta alternativa se convierte en poco más que una fantasía ante la imperturbable decisión de Ángela Merkel de continuar por la senda de la austeridad. Así, hoy España está muy cerca no sólo de la intervención de su economía, sino también de la salida del euro, lo que pone en peligro la propia existencia de la moneda única e incluso de la Unión Europea tal y como la conocemos.

ESPAÑA FUERA DEL EURO

De seguir así las cosas, parece inevitable una salida de España del euro a corto o medio plazo, lo cual no sólo sería la consecuencia del agudizamiento de la crisis financiera, sino también la opción menos mala para la economía española. Sin duda, las repercusiones iniciales serían muy graves con un fuerte empobrecimiento del país, pero el gobierno recuperaría instrumentos de gobernanza económica que hoy en la zona euro se utilizan en función de poco más que de los intereses de la banca alemana.

La primera consecuencia sería el establecimiento de un corralito financiero, seguido de una fortísima devaluación de la nueva moneda que los expertos aseguran se situaría entre el 25% hasta más allá del 50% del valor del euro. De esta manera, los ahorristas verían enormemente mermados sus depósitos.

Pero el empobrecimiento generalizado no se detendría ahí. La devaluación generaría un fuerte proceso inflacionista tanto en los productos importados, al disponer de una moneda debilitada, como en los nacionales, debido a la dependencia exterior en materia energética cuyos costes de adquisición se elevarían. Todo ello generaría un inicial agravamiento de la situación económica.

Frente a esto, el turismo, un sector vital de la economía española, se vería impulsado, abaratándose enormemente para los turistas extranjeros. Por esta vía se potenciaría fuertemente la atracción de divisas, lo que mejoraría la situación de la balanza de pagos.

También las exportaciones españolas se verían favorecidas, pero tres décadas de desmantelamiento industrial hacen que estas hayan perdido mucho peso. Sería necesaria una decidida política de intervención pública que volviera a generar un fuerte tejido industrial en el país y que lo pusiera en disposición de aprovechar las ventajas de una moneda devaluada.

Junto con esto, el gobierno, una vez desembarazado de las ataduras del euro y con los instrumentos de la política monetaria recuperados, debería contemplar una auditoría de la deuda que establezca qué parte de ella es ilegítima por ser causada por los ataques especulativos de los mercados.

NUEVA POLÍTICA EXTERIOR

De llegarse a esta situación, y aunque la salida de la moneda única no suponga de por si una salida de la Unión Europea, el peso de España en el euro situaría al edificio comunitario muy cerca de su demolición. En este escenario, ya hoy la acción diplomática debería estar pasando por la construcción de un eje Madrid-Lisboa-Atenas-Roma, que defienda los intereses de los países del sur frente a Alemania y que pueda llegar a plantear una salida coordinada del euro, aliviando alguna de sus consecuencias más perjudiciales.

Probablemente así, los hasta hace bien poco aliados europeos dejen de serlo definitivamente, obligando a un viraje total de la diplomacia española. Madrid debería mirar hacia la comunidad latinoamericana en busca de nuevos aliados, en un nuevo modelo de relaciones exteriores basado en el acuerdo entre iguales y dejando atrás determinadas actitudes neocoloniales.

En este nuevo marco, sería fundamental una acción coordinada entre Madrid y Lisboa, aprovechando los dos países ibéricos una inmejorable situación diplomática para atraer hacia ellos los recursos necesarios para afrontar un nuevo proceso industrializador. En los lazos que unen a España y Portugal con países ricos en recursos naturales como Brasil, Argentina y Venezuela, puede estar la gran oportunidad para revertir la calamitosa situación económica ante el abandono de los antiguos aliados europeos.

lunes, 9 de julio de 2012

Un Paseo por Gijón

    Vídeo creado para la primera edición del Curso de Competencias Tecnológicas para Community Managers de la Fundación UNED. Un paseo por algunos de los rincones representativos de la ciudad de Gijón. El fondo musical se trata del tema "1934" de la banda de folk astur Xera, extraido de jamendo.com y utilizado bajo licencia creative commons - reconocimiento.