viernes, 20 de septiembre de 2013

Helloween en Asturies, San Mateo de metal



Las fiestas de San Mateo de la capital asturiana tuvieron ayer su noche más heavy y Gijón Rock City amplío su radio de acción para contároslo. Porque el paso por nuestra tierra de una banda tan mítica como los alemanes Helloween no puede ser obviado por nuestra parte.

La noche empezó más que bien con dos bandas que fueron caldeando el ambiente. Los ovetenses Get In Tribal supieron atraer la atención de muchos de los allí congregados, a pesar de tener un estilo un tanto discordante con el resto de los que posteriormente desfilarían por el escenario. Ayer nos presentaron gran parte de lo que será su primer disco, haciendo las delicias de los amantes del hardcore.

Tras ellos, los catalanes Döria, con un heavy metal de factura clásica, hicieron un concierto muy meritorio, en el que brillaron especialmente su vocalista Martí Dòria y el guitarra Víctor Vázquez. Creo que todos los que pudimos disfrutar de su actuación volveremos a escuchar atentamente su primer trabajo “Despertar” y esperaremos ansiosos lo que será el segundo, “Golpea Otra Vez”. En mi han encontrado un nuevo fan.

En torno a las diez y media de la noche salieron al escenario los esperados Helloween, que fueron recibidos con una sonora aclamación de la algo más de media entrada que reunieron en la carpa de La Ería, en los aledaños del estadio Carlos Tartiere. Andi Deris, Marcus Grosskopf, Michael Weikath y compañía salieron sin contemplaciones para elevar al máximo el ánimo del público con dos temazos como son su himno “Eagles Fly Free” y el single de su último álbum “Nabataea”.

Durante la algo más de hora y media que estuvieron sobre el escenario, desgranaron gran parte de su nuevo trabajo “Straight Out Of Hell”, escogiendo muy bien los temas que están ofreciendo en directo. Además del single y del tema que da título al álbum, ayer pudimos disfrutar de “Waiting For The Thunder”, la balada “Hold Me In Yours Arms” y un “Live Now!” con el que Deris jugó con el público, organizando una competición de decibelios entre sectores del recinto.

Un par de momentos especiales se vivieron durante la ejecución de “If I Could Fly”, uno de los temas más grandes de la etapa de Deris al frente de Helloween, y en el solo de batería de Dani Löble. Deris derrochó simpatía y buen rollo, interactuando con el público constantemente, al que siempre se dirigió en un fluido castellano, mostrando un dominio de lenguas que seguramente envidiará alguna que otra ilustre regidora de sueños olímpicos.

En la carpa de La Ería también sonaron “Still We Go”, “Steel Tormentor”, “Power”… hasta llegar al clímax con dos bises que volvieron a mostrar el peso de los “Keepers” en la historia de la banda de las calabazas. Con “Dr. Stein”, “Future World” y, cómo no, “I Want Out”, se llegó a un gran final de fiesta con un público totalmente entregado y agradecido al buen hacer de los alemanes sobre las tablas.

Hay que decir que la noche tenía potencial para ser aún más grandiosa de lo que finalmente fue, pero sufrió el lastre de un sonido que se revelaba deficiente cuando los temas adquirían mayor potencia y complejidad instrumental. En ocasiones, era complicado escuchar la voz de Andi Deris, un vocalista que considero mejor de lo que habitualmente dicen las críticas y sobre el que parece que aún sigue pesando la larga sombra de Michael Kiske, dos décadas después de haberlo sustituido. Ayer, los elementos no le dejaron demostrar todo lo que realmente puede dar a nivel vocal.

A pesar de estos problemas, hay que congratularse de que el metal esté adquiriendo relevancia en las fiestas de San Mateo y sirva para irradiar rock a las festividades de toda Asturias. Cuando esto sea así y, sobre todo, cuando venga avalado por artistas de la talla de Helloween, Gijón Rock City estará allí para contároslo.

viernes, 28 de junio de 2013

Gijón aclama a su "Jefe" Bruce Springsteen


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El verano no acababa de instalarse en nuestra ciudad y lo ha hecho de la mano de Bruce Springsteen. El Jefe recaló por tercera vez en Gijón con todo su poderío para convertir El Molinón en el epicentro mundial del rock durante una noche. Tal es la fuerza que desprende el Boss que no sólo los que nos dimos cita en el césped del coliseo gijonés pudimos disfrutar de él. Varios cientos de personas siguieron su música desde los exteriores del estadio e incluso en muchos puntos de la ciudad se podían distinguir los acordes del músico de New Jersey.

El día ya amaneció con aires de fiesta que iban contagiándose poco a poco con el transcurrir de las horas. Llegaron a su punto más álgido cuando la nonagenaria mamá Springsteen tomó su asiento en la Tribunona y, finalmente, estallaron en un torrente de alegría cuando el protagonista de la noche irrumpió en el escenario y dijo: “¡Buenas noches, Gijón!”. Sin más preámbulo, el Boss y su magnífica E Street Band comenzaron a desgranar temas, partiendo con los potentes “My Love Will Not Let You Down” y “Out In The Street”.

A partir de ese momento, comenzó el otro espectáculo del que hace gala el bueno de Springsteen durante todas sus actuaciones: su carisma, su simpatía y su humanidad. El siguiente tema, “Better Days”, y otros muchos que vinieron después, fueron su respuesta a las innumerables peticiones que se hacían desde la primeras filas, donde se encontraban sus más incondicionales seguidores. Con ellos compartió risas, abrazos y bromas. A ellos les regaló una cercanía con la que se le ve disfrutar como si de un tipo del barrio se tratara. Una cercanía que llevó al escenario donde compartió minutos con dos niños para cantar “Waitin’ On A Sunny Day” y refrescarse en lo que estaba siendo una noche de derroche físico. Y también fueron dos las seguidoras que bailaron e incluso cantaron con Bruce.

Tres horas y media de rock’n’roll que dieron para muchos, muchísimos temas. En El Molinón se pudo escuchar “Ain’t Good Enough For You”, “Wrecking Ball” (que da título a su último álbum),  “The River”, “Dancing In the Dark”, “Atlantic City”, “Badlands”, “Jake Of All Trades”, “Rosalita” y muchas otras, incluyendo homenajes a The Beatles y a la Creedence Clearwater Revival. Sin olvidar, por supuesto, las imprescindibles “Born To Run” y “Born In The USA”.

Extasiados nos quedamos todos los allí presentes con la interpretación de “Because The Night”, en la que el pequeño y achisterado Nils Lofgren interpretó un magistral solo de guitarra de 4 minutos que a más de uno (incluido un servidor) dejó con la boca abierta. Un alarde de técnica a la guitarra que le hizo crecer en el escenario, llegando al tercer puesto en la escala de protagonismo tras el Jefe y su carismático escudero, Steve Van Zandt.

En ese momento, la alegría desbordada que se sentía en El Molinón ya alcanzaba a toda la ciudad y se trasladaba a las redes sociales, en las que se podían ver multitud de comentarios alusivos a la especialísima noche que se estaba viviendo. “¡Madre mía! ¡Estoy escuchando al Boss desde la ventana y se escucha genial! Debe estar Gijón inundado por su música, su voz, y todas las voces, aplausos y silbidos de los que están allí... Hoy nuestro Gijón está de suerte”, comentaba algún internauta.

El momento más nostálgico se vivió con el homenaje a los desaparecidos Danny Federici y, especialmente, Clarence Clemons, el imponente saxofonista que falleciera hace ahora dos años. Ambos estuvieron presentes en las pantallas de El Molinón y siempre lo estarán en la música de Bruce y de la E Street Band.

El compromiso social que siempre ha caracterizado a Bruce Springsteen, que parte de sus orígenes obreros en la industrial New Jersey y que traslada a muchas de sus letras, también quedó patente ayer noche cuando leyó en castellano el mensaje que tenía preparado: “Corren malos tiempos en América, en España y en Gijón. Esta canción se la dedicamos a la esperanza en tiempos mejores. Y a los pobres. Y a Proyecto Hombre”.

Superada la una de la mañana y tras despedir a la E Street Band, el Jefe se quedó “desnudo” sobre el escenario, acompañado únicamente de su guitarra y su armónica para interpretar “Thunder Road” y poner punto y ¿seguido? a su relación con nuestra ciudad. 1993, 2003, 2013… The Boss ha vuelto a acudir puntual a su cita de cada década con Gijón. Esperemos que no sea la última y que no se demore otra larga decena de años. Ayer quedó demostrado que Gijón siempre recibirá con los brazos abiertos a su Jefe. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Circle II Circle, inicio de gira en Xixón



Ayer comenzó en nuestra ciudad la minigira española de Circle II Circle, la banda del que fuera vocalista de Savatage, Zak Stevens. En su compañía, vinieron dos bandas llegadas desde el otro lado de los Pirineos (Nightmare y Eternal Flight) que ofrecieron un estupendo aperitivo de lo que acabaría siendo un fabuloso  concierto de metal en la gijonesa Sala Acapulco. Hay que decir que la cita también tuvo alguna nota discordante. La primera de ellas, el escaso público, que rondaría el centenar de almas. Es cierto que era martes, que las condiciones atmosféricas no invitaban a moverse de casa, que con la crisis 18 € es una inversión importante para mucha gente, etc… Pero, compañeros, ayer muchos os perdisteis la oportunidad de ver a una leyenda viva del metal. Y muy viva, nada de dinosaurios arrastrándose por escenarios. Todo un portento vocal con grandes músicos como escuderos.  Así que para otra ocasión, si queremos que la música en directo siga estando presente en nuestra ciudad, ya sabéis, quien quiera peces…

Pero vamos al lio, que diría el Molina. Y el lio comenzó con los franceses Eternal Flight. Una banda de power metal que ya cuenta con 3 discos a sus espaldas y que dejó buenas sensaciones. Unos músicos más que correctos en la ejecución de los temas, aunque con un vocalista al que se le nota que ya no cuenta con la voz que algún día debió tener, lo que le lleva a abusar del falsete. Así todo, fue encomiable su entrega encima del escenario, empeñado en hacer entrar en calor al escaso público.

La cosa mejoró notablemente con la salida a escena de Nightmare, una banda que ya tiene 34 años de trayectoria y 8 álbumes, experiencia que acreditaron sobre el escenario. Tras unos momentos iniciales en los que las guitarras eran casi imperceptibles y la caja de la batería ensordecía al resto, supieron sobreponerse y ofrecer un gran espectáculo. Como colofón a su show, nos regalaron un cover que no podía ser de otros que de Black Sabbath, dado el parecido físico con Ronnie James Dio de su frontman. Con parte de la banda mezclada con el público, ejecutaron magistralmente “Heaven & Hell”, elevando la temperatura de la sala hasta el punto preciso para la irrupción de los protagonistas de la noche.

Con el personal ya animado, hizo aparición Zak Stevens y sus Circle II Circle que, como ya estaba anunciado, interpretaron al completo el mítico álbum de Savatage “Edge of Thorns”, del cual se cumple 20 años de su edición. Los dos primeros temas, el que da título al álbum y “He Carves His Stone”, fueron una irrupción brutal, con un potentísimo sonido y un Stevens enchufadísimo que dejó bien claro quién era el que mandaba en el lugar. En ese momento, ya tenía al público metido en el bolsillo y comenzó a dirigir las operaciones a su gusto.

Así fueron cayendo el resto de temas del álbum: “Lights Out”, “Skraggy’s Tomb”, “Labyrinths”, etc… Toda una muestra del característico sonido Savatage, con una gran ejecución en la que cabría destacar al joven guitarra Bill Hudson. Con la bellísima “Follow Me”, Stevens demostró el grandísimo vocalista que es, haciendo alarde de su versatilidad, aunando potencia y sensibilidad y administrándolas en las dosis adecuadas. Parece que por sus cuerdas vocales no ha pasado el tiempo, a pesar de llevar 35 años subido al escenario como nos recordó.

Con “Exit Music” llegó el momento de lucimiento del encargado de los teclados Henning Wanner. Así todo, no fue la noche más agradable para el bueno de Wanner, que se pasó medio concierto reclamando a la mesa el sonido de su monitor, el cual incluso llegó a patear en alguna ocasión.

Un momento especial se vivió cuando Stevens recordó al desaparecido Criss Oliva, a cuya memoria dedicó el tema “Miles Away”. Tras él, y ya para ganarse a todos y cada uno de los allí presentes, el batería Adam Sagan se marcó un speech en castellano plagado de halagos a nuestra ciudad, en la que por fin han podido descansar un día tras muchos de gira. El paréntesis sentimental concluyó con la interpretación de “Sleep”, para la cual Stevens y su bajo Mitch Stewart (ahora con una guitarra) se quedaron solos en el escenario.

Con los dos temas finales, ahora sí del último álbum de Circle II Circle “Seasons Will Fall”, se vivió un momento de esos que le quedan a uno grabado en la retina. Zak Stevens aprovechó la casi familiar reunión en la que estábamos para bajar y cantar entre nosotros. Y así, con las contundentes “Diamond Blade” y “Epiphany” se llegó a un final de fiesta que nos dejó con muy buen sabor de boca y con ganas de más.

Creo que todos los que nos pasamos ayer por la Sala Acapulco salimos más que satisfechos. Incluso uno mismo, que acudió con alguna que otra reserva al respecto de lo que se iba a encontrar. Pero Zak Stevens y compañía tardaron bien poco en despejar todas mis dudas, haciéndome disfrutar de una gran velada de metal. Ahora serán Madrid y Zaragoza las siguientes plazas en las que seguramente también triunfarán.

viernes, 17 de mayo de 2013

Imagen del Día: Fallece Videla


El dictador y genocida argentino, Jorge Rafael Videla, ha fallecido hoy en una cárcel de la provincia de Buenos Aires.

miércoles, 24 de abril de 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

Un lunes más... o no...

Un lunes más, una semana más. Otra vez me invade esa sensación. Otra vez han dado el pistoletazo de salida a una nueva maratón semanal. El tedio se sucederá hora tras hora, día tras día, hasta alcanzar el liberador atardecer del viernes. No quiero, esta vez tampoco quiero. Me niego a abrir los ojos. Doy una vuelta más, ahueco de nuevo la almohada y hundo mi cabeza en ella. No quiero abrir los ojos. Me suplico a mí mismo la concesión de unos minutos…

¿Qué más da? Tarde o temprano lo inevitable sucederá. No hay lugar para la evasión, no es posible escapar. La alternativa se antoja peor, repleta de mañanas ociosas y de tardes deprimentes, aún más deprimentes, sucedidas por noches en vela. Así todo, sigo suplicándome unos minutos más, solo cinco minutos más. Me escondo bajo las sábanas esperando desaparecer entre ellas o, más bien, esperando que el mundo que hay al otro lado se esfume, que se olvide de mí…

La luz de la mañana ya inunda la habitación y traspasa mis párpados. No sé cuánto ha transcurrido pero aún estoy a tiempo. Creo que ya he reunido la fuerza suficiente para correr mi maratón semanal. Más que fuerza, voluntad. Un insignificante atisbo de voluntad que me pone en marcha. Voy a tomar la salida, voy a enfrentarme al tedio, una vez más conseguiré avanzar hacia el mismo y eterno comienzo…

Abro unos ojos que inmediatamente son cegados por la deslumbrante luz matinal. Perezosamente me incorporo e intento salir de la cama, pero algo que se aferra a mí con firmeza me lo impide. Esta vez no soy yo ni mi desidia, es una fuerza exterior. Lucho sin ningún ánimo real de escabullirme y sin conseguirlo. Poco a poco comienzo a ver. Fijo la vista y todo cambia. La perspectiva es otra, resplandeciente, brillante… La semana muta en emocionante. Mil puertas se abren ante mí, todo son posibilidades. Todo es euforia y entusiasmo. Y es que Morfeo me había hecho caer en un lapsus onírico. Vuelvo a recordar que ahora ella despierta junto a mí.