miércoles, 2 de febrero de 2011

Animal Político Vs Político Animal

             ... y este el segundo artículo publicado en el diario El Comercio de Gijón allá por el año 2007.


            Hace ya más de 2300 años que Aristóteles definió al hombre como un animal político. Con esta definición el filósofo griego pretendía dejar claro que el hombre necesita de la comunidad política para alcanzar la “felicidad”. Y por tanto, podríamos decir que todo lo que afecta a nuestra comunidad no deja de ser de una u otra manera una cuestión política. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos toda nuestra vida está afectada por decisiones que se toman en algún ámbito político y/o institucional. A partir de esta realidad, y en tanto en cuanto todos tenemos opinión sobre los que nos rodea, no existe el apoliticismo.

            Otra cosa sería hablar del apartidismo, cosa muy diferente del apoliticismo. Evidentemente el hecho de tener un pensamiento político más o menos formado no supone necesariamente que este coincida con los postulados de un partido político concreto y mucho menos que este pensamiento te lleve a organizarte en el. Pero en todo caso, a la hora de actuar en nuestra comunidad política cada uno es muy libre de organizarse como y donde considere oportuno, es más, incluso de decidir en que foros se forma una opinión política. El problema surge cuando esta organización no solo se utiliza para hacer una propuesta política a la comunidad, sino que se transforma en un medio para paralizar e incluso cortar de raíz la capacidad de propuesta que surge desde otras instancias organizadas de la propia comunidad. Este es el punto dónde el animal político se transforma, cambia su naturaleza esencialmente democrática por una básicamente dictatorial, casi podríamos decir que se torna en su contrario… casi podríamos definirlo como el político animal. Este nuevo ser no concibe más pensamiento que el suyo, no es capaz ni de intuir más inteligencia que la suya, no ve más razón que la propia. Y por tanto, el político animal se ve en la necesidad de hacer todo lo necesario para que sus conciudadanos no se salgan del redil y vayan de su mano, la mano de la razón, de su razón.

            Algo así viene sucediendo en los últimos cuatro meses en el movimiento vecinal de nuestra comunidad política más cercana, en la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón. Como es bien sabido esta ciudad se enfrenta a la operación urbanística más importante de su historia con la eliminación de la barrera ferroviaria. Lógicamente esta federación tomó postura, y lo hizo de forma unánime, con respecto al tema. Una postura reivindicativa frente a lo que se proyectaba desde las administraciones implicadas y que se consideraba una solución incompleta, parcial y que no aseguraba la efectiva eliminación de la barrera, es más, que generaba nuevas barreras arquitectónicas (léase nueva estación intermodal semisoterrada de Moreda). Gran pecado el que se cometió, especialmente si tenemos en cuenta que este es un año de elecciones municipales, por lo que hay a quien ciertos temas le conviene que sean tratados a posteriori. Y no tardaría en aparecer la manada de políticos animales para purgar nuestras culpas. Aprovechando la ausencia del Presidente de la Federación dado a una baja por enfermedad y el consiguiente cambio en la correlación de fuerzas en la Junta Ejecutiva, se comenzó una política de paralización completa de las iniciativas vecinales con respecto al tema, agarrándose desde las más espurias “cuestiones de redacción” hasta la ocultación de documentos y tergiversación de acuerdos anteriores si era necesario.

            La mayor desvergüenza en todo este proceso consiste en la acusación constante por parte de este grupo hacia el resto de actuar por intereses partidistas, de que supuestamente algunos estamos manipulados por no se sabe que organización política. Sorpresas nos llevaríamos si viéramos los carnets que cada cual lleva en su cartera. Pero esa no es la cuestión. La cuestión es quien ha estado y participado constantemente en el movimiento vecinal gijonés, independientemente de su postura, y quien ha aparecido únicamente en el momento indicado para parar una iniciativa reivindicativa frente al consistorio gijonés, especialmente cuando en su inicio la postura era unánime. Porque eso es lo que ha pasado en la última Junta Directiva, dónde tras años de ausencia han vuelto a participar ciertos compañeros, precisamente para desarticular la comisión dónde se intentaba desarrollar el trabajo con respecto a la barrera ferroviaria. Porque toda manada tiene su líder, y la del político animal también, y no es muy difícil imaginar en que despacho reside y desde el cual dirige sus tropas. Lógicamente, un despacho que se quiere conservar.

            Frente a este nivel de despropósitos nuestra preocupación es creciente. Porque se está quebrando la democracia interna de la federación a base de desembarcos y con ello se está poniendo en peligro la independencia del movimiento vecinal gijonés y, por tanto, su propia supervivencia. En la federación cabemos todos, pero teniendo presente que nuestra función es la de defender los intereses del conjunto de la ciudadanía gijonesa. Quien no cabe es quien utiliza este foro únicamente para intereses ajenos al movimiento vecinal utilizando todo tipo de artimañas, quien no cabe es el político animal. O se cambia esta actitud o flaco favor estamos haciendo a la ciudadanía de Gijón. Esperemos no volver a tener que sufrir divinas intervenciones del político animal.

El Mito de la Estación

            Años más tarde, muchos artículos perdidos después, infinidad de documentos políticos desaparecidos, una licenciatura en ciencias políticas conseguida, varias novias perdidas y gran cantidad de noches etílicas transcurridas, el diario El Comercio de Gijón, allá por el año 2007, me publica un par de artículos al calor del debate local en torno a la operación urbanística que se gestaba con motivo del desmantelamiento de la barrera ferroviaria gijonesa. Este es el primero...


Seguimos a vueltas con el plan de vías… y lo que nos queda. Y cada novedad que surge al respecto no hace más que sumergirnos en otro mar de dudas, que a estas alturas ya alcanza dimensiones oceánicas. No entraremos en esta ocasión en ciertos aspectos que a nuestro entender son abiertamente criticables, solo en la ausencia de claridad. Hace unos cuantos días se ha abierto el periodo de alegaciones a dicho plan y, para nuestra sorpresa, no aparece absolutamente nada al respeto de la famosa estación intermodal de Moreda. Curiosa forma de abrir un periodo de alegaciones, ¿verdad? Pero el hecho es que constantemente salen informaciones en prensa, subiéndola a 8 metros, bajándola 3 metros, etc… en un constante subir y bajar que debe responder a los ciclos de la marea política local. Y a cada rueda de prensa se utilizan argumentos supuestamente técnicos para que esta estación este a una o a otra altura. Que si el túnel del metrotrén está a 18 metros y esto condiciona la instalación de la estación, que si la llegada del AVE (velocidad alta realmente, que no es lo mismo) a Gijón impide que esta estación pueda ser soterrada, que si el coste de la obra está condicionado por las plusvalías que se generen en el suelo liberado, que si el nivel freático del rio Pilón, etc, etc, etc… No vamos a discutir ninguna de estas cuestiones técnicas, ya que entre los miembros de la directiva de esta asociación no contamos con arquitectos, ni abogados, ni geólogos, ni ingenieros… y tampoco pretendemos serlo. Pero también es un hecho que salvo opiniones, muy respetables pero solo opiniones, poco más respaldo técnico tienen dichos argumentos esgrimidos por la corporación municipal. En ningún momento ha salido a la luz un informe que los avale. Y en eso estamos en igualdad de condiciones, ya que no creemos que la señora alcaldesa, ni el señor Sanjurjo, tengan todo ese nivel de titulaciones como para que su opinión sea cualitativamente superior a la nuestra.

Parece que estamos ante una versión playa y para el siglo XXI del mito de la caverna platónico. Las sombras en la pared ahora son planos en la prensa local, pero que no aparecen en el plan para poder hacer las alegaciones oportunas. Y el gobierno local supongo que pretenderá tener al movimiento vecinal encadenado viendo pasar plano tras plano, proyecto tras proyecto, creyendo que eso es lo único que podemos hacer, faltando a nuestra esencia de movimiento. Incluso es posible que lo logre con algún que otro sector, pero no con el conjunto del movimiento vecinal. Algunos estamos dispuestos a salir de la caverna para descubrir el conocimiento, la verdad, para que de una vez por todas se nos diga cuales son las verdaderas intenciones de la corporación y que los argumentos técnicos sean respaldados por informes profesionales.

Saldremos de la caverna… a la calle. Porque mientras no se demuestre la imposibilidad técnica, esta asociación sigue exigiendo que la estación sea soterrada, para que no suponga una nueva barrera entre los barrios de Moreda y Polígono. Porque mientras no se demuestre lo contrario, creemos que es la única manera de garantizar un futuro soterramiento hasta Veriña, reivindicación histórica del movimiento vecinal. Y haremos todo lo posible por encontrarnos en la calle con el conjunto del movimiento vecinal y con el conjunto de la ciudadanía gijonesa, porque este proyecto es para toda la ciudad, pero no de toda la ciudad ante la más que evidente falta de participación ciudadana en su elaboración. Y es que la participación ciudadana no se otorga, se conquista, y aunque no seamos abogados, ni arquitectos, ni geólogos, ni ingenieros, algo de historia y filosofía si que hemos estudiado. Esperemos que la conclusión del gobierno municipal no se reduzca a ponerle una calle a Platón.

La Educación de Maastricht

            Este artículo debió ser mi debut en esto de la escritura. Si no recuerdo mal, fue publicado en la web de Izquierda Unida de Aller (Asturias)... y aún hoy rueda por la red. Allá por el año 1996 Maastricht era una ciudad trístemente famosa debido a una banda de delincuentes llamada criterios de convergencia europea. Mi opinión sobre ellos tampoco entonces era muy buena...


            http://www.reocities.com/CapitolHill/Lobby/4603/eedumaa.htm

En los últimos tiempos no hay nadie que no haya oído hablar de Maastricht, moneda única, convergencia europea, etc... y casi por ciencia infusa todo el mundo sabe que son palabras definitivas para el futuro de la sociedad europea, tanto para bien como para mal. Estas palabras forman parte de todo un nuevo vocabulario que salta constantemente de la boca de cualquier ministro que se precie, como si de la palabra de Dios se tratara. Y, en parte, es cierto, ya que Maastricht significa poco más que un gran mercado europeo que es su única deidad. Pero ir hacia ese mercado europeo, "donde todos veremos colmados nuestros deseos ya que el beneficio empresarial crecerá enormemente" (gran paradoja), está costando a la clase trabajadora ya no sólo española, sino europea, el sufrir la aplicación de unas políticas neoliberales salvajes, que no son más que las del viejo liberalismo del siglo XIX.

Estas políticas ya comenzaron en España con los gobiernos del PSOE y ahora son recogidas por el gobierno del PP, a las que les están dando una nueva a vuelta de tuerca. Los obsesivos datos que maneja el gobierno como la reducción el déficit público por debajo del 3% es su justificante para la privatización del sector público, la desindustrialización y el recorte en lo que ellos llaman "empresas no rentables" como es la sanidad o la educación. Y esto último es lo que más afecta a un gran sector de la juventud del Estado Español en su condición de estudiante. Todo el sistema educativo desde primaria hasta la universidad se está viendo y se va a ver afectado gravemente por los recortes en materia educativa que ya se ha plasmado en los Presupuestos Generales del Estado de 1997.

Para el gobierno la educación no es rentable por lo que el recorte es necesario y sin embargo están favoreciendo los conciertos con empresarios privados que además están siendo subvencionados. Las sustituciones no se están cumpliendo, las clases cada vez están más masificadas mientras el número de profesores en las listas del INEM crece día a día, la calidad dibuja una curva descendente en definitiva, el sistema educativo público está hundiéndose y se potencia la enseñanza privada. Junto a esto se fomenta la competencia entre centros a través de la llamada "Ley Pertierra", lo que acarreará la aparición de centros marginales y periféricos. Todo ello creará un sistema marginal y otro elitista para quien se lo pueda pagar. Y para rematar la situación en las enseñanzas medias, la caótica implantación de la LOGSE, sobre todo en lo relativo a la incorporación de 1º y 2º de ESO a los institutos se utiliza como excusa para recortar los derechos del conjunto de los estudiantes. La universidad no presenta un panorama muy distinto.

Todos podemos ver hasta donde llega el nivel de desorganización, la masificación de las clases, el precio de las matrículas y las tasas académicas, el deterioro de las instalaciones, el grado de corrupción. Pero la tendencia no es a mejorar. El gobierno en vez de plantear las medidas necesarias para arreglar esta situación lo que hace es poner aún más trabas para acceder a la universidad pública aumentando las tasas por encima del IPC y estableciendo, como tiene en proyecto, una selectividad más dura que constará de dos exámenes y rebajando la influencia de la nota del bachillerato en la nota media final. Se está planteando una universidad pública para auténticos cerebros y una universidad privada para los que se la puedan pagar, lo que no incluye a los hijos de los trabajadores.