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jueves, 8 de mayo de 2014

El laberinto electoral astur



En pocos días dará comienzo la campaña electoral de cara a la cita europea del 25 de Mayo. La trascendencia de la convocatoria ha llevado a que no pocas formaciones y líderes las señalen como las elecciones europeas más importantes de la historia. Y es que a nadie se le escapa la creciente y determinante influencia de Bruselas en las decisiones de los estados miembros.

Pero la importancia va más allá. Será la primera cita electoral no parcial a la que se enfrente el partido del presidente Mariano Rajoy desde su victoria de 2011, con el consiguiente examen a una gestión que ha generado una fuerte contestación social en el país. Y a examen también será expuesto el trabajo de la oposición, con un PSOE que parece no ser capaz de aprovechar el grandísimo desgaste al que ha estado sometido el Partido Popular.

El pistoletazo de salida de la campaña electoral europea abrirá un ciclo de año y medio en el que también asistiremos a unas elecciones autonómicas y municipales y a unas generales. Tras este periodo, la realidad política española puede dar un vuelco de 180º… o no. Por tanto, estamos a las puertas de un intenso periodo de definición política, tan interesante como determinante para la vida del país.

La incertidumbre electoral que se cierne sobre España se sublima en Asturias, donde todo apunta a un alto nivel de fragmentación partidaria que hace muy complicado aventurar quién estará al frente del próximo gobierno que salga de las elecciones autonómicas de 2015. Quizás la cita europea comience a despejarnos alguna de las incógnitas, que no son pocas.

Cómo se comporte el electorado astur el 25 de Mayo será el primer balance a la gestión del presidente Javier Fernández, uno de los dos gobiernos autonómicos que residen en poder socialista. Una etapa de gobierno que ha venido marcada por los difíciles equilibrios parlamentarios, que acabaron saltando por los aires con el alejamiento de Izquierda Unida y UPyD de la FSA-PSOE, a cuenta de la fracasada reforma de la ley electoral. Desde entonces, Javier Fernández ha liderado un gobierno en minoría que ha estado al borde de un nuevo adelanto electoral, se ha visto obligado a la prórroga presupuestaria y ha encontrado en el Partido Popular un aliado puntual.

Del éxito o fracaso de los socialistas asturianos pueden depender otros futuros más allá de Pajares. Habrá que dirimir si la gestión presidencial de perfil bajo que ha desarrollado Fernández ha sido una estrategia correcta ante los asturianos, lo que podría suponer un trampolín hacia las primarias socialistas, tal y como apuntan algunos rumores.

Otra incógnita es cómo valorará el electorado astur el devenir de Álvarez-Cascos y su Foro Asturias. Si bien el 25 de Mayo es Argimiro Rodríguez quien se cita con las urnas al frente de Foro, es obvio que el ex vicepresidente de Aznar es quien ostenta el liderazgo casi monopólico de la joven formación de la derecha asturiana. El escrutinio comenzará a darnos pistas sobre las posibilidades que tienen los casquistas para un nuevo intento de asalto al poder del Principado en 2015, tras el fracasado gobierno que salió de las urnas en 2011, así como para el mantenimiento de su principal plaza: Gijón.

Para ello será fundamental que sean capaces de minimizar los daños que las informaciones del caso Bárcenas puedan causar, ahora y en el futuro, a la figura de Álvarez-Cascos. También puede ser significativo de cara a la reconfiguración partidaria de la derecha española, donde ha irrumpido el Vox de Alejo Vidal-Cuadras, con quien Foro Asturias ya ha intentado un primer, aunque fracasado, acercamiento.

El desgaste que ha sufrido el Partido Popular por su labor al frente del gobierno de la nación, hace que afronten estas elecciones europeas con gran preocupación. Pero para los populares asturianos puede ser una auténtica pesadilla. Tras la espantada de Álvarez-Cascos, la crisis permanente se ha instalado en el PP astur y parece que el liderazgo de Mercedes Fernández tampoco conseguirá superarla para comenzar a recuperar terreno. Los resultados de las elecciones europeas no serán significativos en si mismos dado el trasvase de votos que existe entre el PP y Foro Asturias en función de que la convocatoria sea autonómica o estatal, pero señalarán la tendencia. Y esta tendencia puede ser terrorífica en las autonómicas de 2015 si se confirman algunas encuestas que sitúan a los populares como cuarta fuerza política del Principado tras Izquierda Unida.

Son precisamente estos últimos quienes con más tranquilidad afrontan este ciclo electoral, con un más que previsible ascenso propiciado por la creciente desafección hacia los dos grandes partidos. Esto les situará como fuerza política determinante en no pocos gobiernos autonómicos y municipales, entre ellos probablemente el asturiano. Está por ver hasta dónde consiguen llevar ese esperado empujón en Asturias y cuál será el coste a pagar por el proceso judicial por prevaricación al que ha sido sometido su actual portavoz autonómico Ángel González. La deficitaria gestión del asunto por parte de la dirección asturiana de IU provocó un pequeño terremoto interno, que puede reproducirse más gravemente en caso de que la sentencia pendiente acabe siendo condenatoria.

La última pieza de este pequeño rompecabezas astur es UPyD. La formación magenta obtuvo en Asturias un inesperado éxito en las últimas elecciones autonómicas, al convertirse su único diputado, Ignacio Prendes, en actor relevante gracias a lo apretado del escenario parlamentario. Será difícil que se vuelva a dar una situación tan ajustada como para que un único diputado sea tan determinante. Pero si los crecimientos que se esperan para el partido de Rosa Díez también se reproducen en el Principado, algún escaño más en 2015 puede volver a situarlos como protagonistas de las negociaciones parlamentarias asturianas.

Así las cosas, Asturias nos ofrece el panorama electoral con mayor incertidumbre de todas las comunidades autónomas que no tienen una opción nacionalista importante. Todo un thriller electoral que seguro que nos tiene reservada alguna que otra sorpresa más. El primer acto está a punto de comenzar…

martes, 27 de marzo de 2012

Andalucía y Asturias Castigan a Mariano Rajoy

El Partido Popular obtiene una pírrica victoria en Andalucía que le aleja del gobierno ante un pacto de los partidos de la izquierda. En Asturias queda como tercera opción política y sólo podría entrar en el gobierno como fuerza subalterna.



Andalucía y Asturias pasan la primera factura a las políticas de recortes del ejecutivo conservador de Mariano Rajoy, tras poco más de tres meses de gobierno. La primera reválida electoral a la que se ha tenido que enfrentar el Partido Popular se ha saldado con unos resultados muy lejanos a sus objetivos. Tal es así que es posible que no pueda gobernar ninguna de las dos comunidades autónomas. A su vez, los resultados evidencian la recuperación del Partido Socialista que tiene serias opciones de gobernar ambos territorios, manteniendo una buena porción de poder institucional.

Pero, si hay una vencedora clara en ambas regiones, esta ha sido la abstención. Con una participación del 62% en Andalucía y del 56% en Asturias, más de 10 puntos de retroceso con respecto a las elecciones anteriores en ambos casos, se evidencia el avance del desinterés por unos procesos electorales que se visualizan como exentos de respuestas a las preocupaciones y necesidades del conjunto de la ciudadanía. Asimismo, el crecimiento de opciones políticas minoritarias como Izquierda Unida (IU) o Unión, Progreso y Democracia (UPyD), revela el incremento de la desafección hacia los dos grandes partidos que dominan el mapa político español.

PÍRRICA VICTORIA POPULAR EN ANDALUCÍA

Tras los resultados de las elecciones generales de Noviembre de 2011, que situaron al Partido Popular andaluz 9 puntos por encima de los socialistas, los conservadores encaraban la confrontación electoral con el objetivo de obtener mayoría absoluta para poder gobernar. Al borde de ella les situaban todas las encuestas pero, sorprendentemente, el socialista José Antonio Griñán ha conseguido reducir a un único punto la diferencia con el popular Javier Arenas.

Así las cosas, los 50 diputados populares serán insuficientes para gobernar ante el más que probable pacto entre PSOE (47 diputados) e Izquierda Unida (12 diputados). Por tanto, todo apunta a que los socialistas seguirán manteniendo el poder en la comunidad autónoma más grande y más poblada, la cual llevan gobernando desde el restablecimiento de la democracia en España.

El Partido Socialista consigue recuperar mucho terreno en un bastión simbólico para el socialismo español, que por primera vez temieron perder. Los graves escándalos de corrupción que han salpicado en los últimos meses a varios altos cargos de la administración andaluza, no han conseguido frenar la espectacular recuperación del voto socialista.

EL ENREDO ASTURIANO

Asturias ha afrontado un nuevo proceso electoral tan sólo 10 meses después del anterior. La grave crisis que vivió la derecha asturiana ha desembocado en un mapa político de complicadísima gobernabilidad. La batalla interna que se desarrolló en el seno del Partido Popular en el proceso de designación de candidato para las elecciones de Mayo de 2011, terminó con la huida del partido del que fuera hombre fuerte del gobierno de José María Aznar, Francisco Álvarez-Cascos. Foro Asturias, su proyecto político de derecha regionalista,  obtuvo una victoria mínima en Mayo, pero la imposibilidad de llegar a acuerdos con ninguna otra fuerza política derivó en una situación de ingobernabilidad que obligó a una nueva llamada a las urnas.

Los populares afrontaban el envite con la intención de convertirse en primera fuerza política del Principado, a partir de una fuerte recuperación del voto huido junto con Álvarez-Cascos. Si bien el desgaste de Foro Asturias se produce, lo hace en menor medida de lo esperado y sin generar una recuperación del voto popular. Así, la batalla en la derecha conservadora se salda con el triunfo electoral del Partido Socialista (16 diputados), el retroceso de Foro Asturias (13 diputados) y el mantenimiento del Partido Popular como tercera fuerza política (10 diputados). También obtienen representación parlamentaria Izquierda Unida (5 diputados) y la derechista UPyD (1 diputado).

A pesar de todo, si los conservadores consiguen limar sus diferencias, podrían formar gobierno y arrebatárselo al candidato socialista Javier Fernández. Pero ahora sería difícilmente explicable un pacto ante la opinión pública, cuando el haberlo alcanzado hace unos meses hubiera evitado la nueva convocatoria electoral. Aún así, el acuerdo de gobierno no escondería el mayúsculo fracaso de la candidata popular Mercedes Fernández, que entraría en el gobierno como subalterna de Álvarez-Cascos.

Incrementando aún más el enredo aparece el voto emigrante. Su recuento puede dar un escaño más al PSOE, lo que obligaría a un acuerdo tripartito derechista entre PP, Foro Asturias y UPyD para poder arrebatar la presidencia del Principado a los socialistas.

TOQUE DE ATENCIÓN A RAJOY

Estos resultados suponen un inesperado desgaste del Partido Popular. Las beligerantes políticas de recorte que ha ido poniendo en marcha el gobierno de Mariano Rajoy y los gobiernos autonómicos populares, han hecho mella en el electorado con mayor profundidad de lo que se esperaba. Igualmente parece haber influenciado la radical reforma del mercado laboral, que supone una importante pérdida de derechos de los trabajadores y que ha llevado a los sindicatos españoles a la convocatoria de la huelga general.

Así todo, el gobierno popular pretendió minimizar los daños retrasando la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para después de estas convocatorias electorales. La reducción del déficit público que le ha impuesto la Unión Europea supondrá un recorte presupuestario de 32000 millones de euros, lo que hubiera empeorado las expectativas electorales del Partido Popular en caso de presentarlos con anterioridad. Pero este movimiento táctico no ha conseguido evitar la plasmación electoral del creciente descontento social.

Mariano Rajoy debería tomar buena nota del fuerte desgaste que ha tenido en sólo tres meses de gestión, sobre todo cuando aún no ha mostrado su agenda neoliberal en toda su profundidad. El día 29 afrontará un nuevo examen en la huelga general convocada contra la reforma del mercado laboral, sólo un día antes de la presentación del proyecto de presupuestos. En caso de producirse un éxito del paro, este debería llevarle a calcular muy bien la radicalidad de sus reformas. La inflexibilidad ante una creciente conflictividad social podría generar un enconamiento de posturas de imprevisibles consecuencias políticas y sociales.

martes, 22 de noviembre de 2011

España da Todo el Poder a Mariano Rajoy

Los conservadores españoles obtienen una contundente victoria por mayoría absoluta. El Partido Socialista sufre la peor derrota de toda la actual etapa democrática. El anuncio del abandono de la lucha armada de ETA lleva a la izquierda abertzale a los mejores resultados de su historia. Analizamos los retos inmediatos de vencedores y vencidos.



El conservador Partido Popular ha conseguido una amplia mayoría que le permitirá gobernar España en solitario durante los próximos 4 años. El partido liderado por Mariano Rajoy, que será el próximo Presidente del Gobierno, ha obtenido 10’8 millones de votos que suponen el 44’6% del electorado y le reportan 186 diputados, 10 más de los que marcan la mayoría absoluta. Por su parte, el Partido Socialista de Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido respaldado por casi 7 millones de electores, el 28.7% de los votos, lo que le concede 110 diputados.

Este resultado, el mejor de la historia de los conservadores, se fundamenta en la debacle del Partido Socialista que, a su vez, ha cosechado sus peores resultados en el actual periodo democrático. Mientras que el Partido Popular ha incrementado sus votos en poco más de medio millón, los socialistas han perdido 4’3 millones con respecto a las elecciones de 2008, lo que demuestra un fuerte castigo del electorado de izquierda que se ha decantado por opciones minoritarias o por la abstención, el voto en blanco o el voto nulo.

Otras fuerzas que han salido reforzadas de la convocatoria electoral de ayer son la derecha nacionalista catalana de Convergencia i Unió (CiU), que alcanza los 16 diputados; la coalición Izquierda Unida (IU), que pasa de 2 a 11; Unión, Progreso y Democracia (UPyD) de la ex socialista Rosa Díez, que pasa de 1 a 5 diputados; y la nueva coalición de la izquierda independentista vasca Amaiur, que entra con fuerza en el Congreso de los Diputados con 7 en las primeras elecciones sin violencia por parte de ETA.

De esta manera, la práctica totalidad del territorio español está dominado por el Partido Popular, con la excepción de Cataluña, donde vence CiU, y el País Vasco, dónde la coalición en la que participa la izquierda abertzale se ha convertido en la primera fuerza política en número de diputados. El PSOE únicamente mantiene la mayoría en las provincias de Sevilla y Barcelona.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconocía su derrota poco después de las 10 de la noche, en una comparecencia en la que declaraba que “el PSOE no ha tenido unos buenos resultados, hemos perdido claramente las elecciones”. Pero desde ese mismo momento asumía el rol opositor y se comprometía a trabajar en defensa de los “derechos y seguridades básicas que cohesionan” la sociedad, dando a entender que el gobierno del Partido Popular supondrá un retroceso a nivel social.

Por su parte, un comedido Mariano Rajoy comparecía con un discurso integrador en el que afirmaba que "gobernaré al servicio de España y de los españoles, procurando que, por ninguna circunstancia, nadie se sienta excluido de la tarea común". Intentaba así calmar las voces más críticas que prevén un paquete de medidas antisociales de ajuste en los primeros meses de gobierno del líder conservador.

LOS RETOS DE RAJOY

La dura crisis económica que atraviesa Europa adquiere tintes dramáticos en España a nivel laboral con 5 millones de desempleados. Esto, junto con las medidas de ajuste que ha adoptado el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido lo que ha aupado al poder a Mariano Rajoy. Esta situación ya dibujaba un escenario tremendamente favorable a los intereses electorales de los conservadores españoles. Pero la cita a las urnas se fue a dar en el peor momento de la crisis, con un ataque especulativo de los mercados sobre la deuda soberana española durante los días previos. Así, la prima de riesgo española alcanzaba niveles record los días 17 y 18 y se situaba en zona de rescate, allanando aún más el camino de Rajoy hacia el Palacio de la Moncloa.

Pero la calamitosa situación de económica será ahora una dura labor a la que Mariano Rajoy deberá dar respuesta. Desde ya habrá que estar muy atento al comportamiento de los mercados financieros para ver cómo es recibido el cambio político en España, ya que la amenaza de intervención pende sobre la economía española. Los expertos confían en una relajación de los ataques especulativos gracias al resultado electoral, pero de no ser así el nuevo gobierno podría tener que enfrentarse a un recrudecimiento de la crisis económica desde su primer día en el poder.

Además, toda la sociedad española urge medidas que consigan revertir el constante proceso de destrucción de puestos de trabajo. Una tasa de desempleo del 21%, que llega a alcanzar el 46% entre la juventud, un millón de parados de larga duración y el millón y medio de familias con todos sus miembros sin trabajo exigen respuestas inmediatas. Empleo, reactivación económica, reducción del déficit público y control de la deuda han sido los ejes de una campaña ambigua que ahora Rajoy deberá afrontar.

Durante la campaña electoral se acusó al que será el próximo Presidente del Gobierno de tener un discurso conscientemente ambiguo. Tras esta estudiada ambigüedad existiría un programa oculto de recorte de prestaciones sociales, desmantelamiento de servicios públicos y desregularización laboral, en la línea que la Unión Europea está exigiendo a otros países con situaciones económicas complicadas como Grecia, Portugal e Italia. El propio Rajoy declaraba el jueves que “habrá que recortar en todo” excepto en las pensiones y que “será prioritario cumplir con los compromisos que España ha asumido en Bruselas”. Las medidas más duras podrían llegar en los primeros meses de gobierno, calificándolas como inevitables y justificándolas por la situación heredada del gobierno de Zapatero.

Otro aspecto clave de su gestión será lograr la consolidación del final definitivo de la violencia terrorista. Los avances alcanzados durante los últimos meses del gobierno de Zapatero le obligarán a desarrollar una extraordinaria capacidad de negociación. Esta será la manera de evitar una eventual ruptura del proceso a causa de la adopción de posiciones maximalistas provenientes de los sectores más duros de su partido. Así, en un muy breve plazo, deberá ir dando respuesta a ciertas demandas como son el acercamiento de presos de ETA a cárceles del País Vasco, una flexibilización de la política de beneficios penitenciarios que permita acceder a ellos más fácilmente y la salida de la cárcel de dirigentes de la antigua Batasuna que son actores fundamentales del proceso, especialmente Arnaldo Otegi. Los buenísimos resultados de la coalición de la izquierda independentista vasca Amaiur, le han reportado un buen número de diputados que serán un acicate parlamentario constante que exigirá a Rajoy compromisos claros.

Igualmente, un aspecto que marcará el tono del gobierno de Mariano Rajoy, será su actitud al respecto de determinadas legislaciones a las que se ha opuesto en los últimos tiempos. Entre ellas destacan la ley de memoria histórica, la nueva ley de aborto o el matrimonio homosexual. Los sectores más duros de su partido y la Iglesia Católica le presionarán para avanzar en su derogación.

EL FUTURO DEL PARTIDO SOCIALISTA

Una de las incógnitas que se abre es cuál será el futuro del PSOE. El batacazo electoral obliga a los socialistas españoles a iniciar un proceso de reflexión interna que permita poner al partido en situación de comenzar a ganar terreno a los conservadores. El candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, en la comparecencia en la que reconoció su derrota, ya anunció que había pedido al Secretario General del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, la convocatoria de un Congreso Federal para definir el futuro de la organización.

Desde el momento en que los datos anunciaban la histórica derrota del PSOE, las elucubraciones al respecto se dispararon. Todas las miradas se han puesto en la catalana Carme Chacón, quien renunció a presentarse a las primarias socialistas en beneficio de Alfredo Pérez Rubalcaba, pero que ahora podrían enfrentarse por la Secretaría General del partido. La actual Ministra de Defensa tiene muchas opciones de convertirse en la nueva líder de los socialistas españoles, insuflándoles fuerzas renovadas que puedan llevarles a aspirar a retomar el poder dentro de 4 años. Uno de sus hándicaps podría ser su condición de catalana, un factor que siempre se ha considerado negativo para los primeros espadas del escenario político español.

Sea como fuere, el PSOE está obligado a un profundo recambio de su dirigencia política y a retomar ciertas señas de identidad de la izquierda que fueron abandonadas cuando estalló la crisis económica. En este proceso aparecerán tensiones que, por su propio interés, habrán de resolver sin poner en peligro la unidad del partido.

“Súmate al cambio” pedía el slogan electoral del Partido Popular y ayer España apostó clara y mayoritariamente por ese cambio. Ahora bien, el complicadísimo marco de crisis económica, con unas tensiones en los mercados financieros que están afectando y haciendo caer gobiernos de todo signo, pueden hacer que el cambio no vaya mucho más allá de una cuestión nominal. Los ataques especulativos sobre la deuda española, los índices de la prima de riesgo y, sobre todo, las exigencias de la Unión Europea, están consiguiendo que la profundidad del cambio dependa más de Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy que del propio Mariano Rajoy. En pocas semanas, cuando Mariano Rajoy comience a desvelar su plan de gobierno, se podrá ver la verdadera dimensión del cambio español.